Lección de Literatura

Desgracia
J.M. Coetzee

J.M. Coetzee - Desgracia

Valoración:

Desde un punto de vista formal, de estilo y técnica, “Desgracia” es una obra maestra. Eso es indiscutible, y si algún lector gañán quiere discutirlo utilizando argumentos democrático-culturales, será mejor que se vaya a otro blog a decir tonterías. La contraportada de esta novela define la prosa de Coetzee como “de una belleza sobria, acerada”, y creo que es una definición muy acertada. Es indudablemente bella, casi perfecta estéticamente, pero alcanza esa belleza mediante un estilo que parece sencillo y simple, aunque la riqueza verbal y la variedad de construcciones son en verdad altísimas. Puestas en manos de un escritor menos hábil y experto, derivarían en textos recargados y farragosos, lentos y pesados que nadie podría soportar. Sin embargo, Coetzee nos lleva por una historia compleja y a veces difícil de entender sin que apenas nos demos cuenta. Las páginas se pasan sin esfuerzo, y de pronto nos sorprendemos preguntándonos cómo han podido suceder tan pocas cosas en tanto texto.

El contenido de la novela, sin embargo, no gustará a todo el mundo. Afortunadamente. Según la reseña de la contraportada, es esta una obra sobre “la nueva Sudáfrica, y retrato de una sociedad en estado de violenta metamorfosis”. Desde luego es discutible que un personaje como el protagonista de esta novela –un profesor universitario con una agitada vida amorosa, que ronda la jubilación en su cristalina jaula académica y que es súbitamente expulsado de ella precisamente por un desliz sexual– pueda retratar la realidad de ninguna sociedad. Las instituciones están cada día más alejadas de la sociedad, y la Universidad no es precisamente una excepción. Y ese hecho supone un cierto lastre en algunos momentos de la narración. El hecho de que la novela esté contada desde el punto de vista de un profesor universitario hace que incluso los granjeros, pretendidamente simples y primarios, alcanzan en ocasiones niveles de complejidad intelectual dignos de un erudito. El lector tiene la sensación de que todos los personajes son forzados a llamar la atención, a aportar algo nuevo y sorprendente. Y tanta sorpresa termina por dejar de ser sorprendente. Se convierte en una rutina y, lo peor de todo, en una rutina increíble.

Dicho esto, “Desgracia” es una lectura deliciosa. Quien busque en un libro sólo una historia entretenida e ingeniosa deberá esperar a que Dan Brown aprenda a escribir. Pero quien entienda la literatura como un arte, y por lo tanto como una disciplina en la que la estética es tanto o más importante que el significado de la obra, encontrará en “Desgracia” una lectura inolvidable. Es un placer deslizarse sobre las palabras exquisitamente elegidas, las frases combinadas con maestría en cuanto a grados de complejidad, los diálogos audaces y tensos. Dicen que toda novela es un viaje, y desde luego “Desgracia” también lo es aunque no nos lleve a ningún sitio. Y eso es, precisamente, lo que hace que disfrutemos más del viaje en sí mismo. Porque quizás sería más acertado decir que en esta novela no acompañamos al personaje en un viaje, sino en un plácido, delicioso y enriquecedor paseo.

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1 Respuestas a “Lección de Literatura”


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    Dirección Trackback a 13 Jun, 2008, 10:35
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