Si naces elegante, del cielo te cae el esmoquin

12 Songs
Neil Diamond

Neil Diamong - 12 Songs

Neil Diamond tiene clase para exportar a Alemania, montar un almacén en Wisconsin, y quedarse todavía con 2 camiones para su uso personal. La ha tenido toda su vida, desde el mítico “Sweet Caroline” (pa-pa-pa, good times never seemed so good), hasta estas “12 Songs” que suenan al Neil Diamond de toda la vida como si cada disco que saca fuera una prolongación del anterior. Es, en ese sentido, una apuesta segura. Si te gusta Neil Diamond, te encantarán todos sus discos. Si no te gusta Neil Diamond, ahórrate el esfuerzo (y el dinero).

Como siempre, todas las canciones del disco suenan a la banda sonora “marca de la casa”, y se escuchan de fondo como un acompañamiento de primera clase en cualquier momento. Aunque, es cierto, quedan mejor si uno lleva un traje con la camisa ligeramente desabrochada, la corbata floja, y paladea un whisky de 12 años mientras contempla el atardecer desde la terraza de su mansión. A falta de eso, unos vaqueros con una cerveza en la azotea también pueden hacer un apaño.

Y en medio de esa música consistente y elegante, aparecen aquí y allá pequeñas joyas que poco a poco van sonando a clásicos gloriosos. “Save me a saturday night”, por ejemplo, o “What’s it gonna be”, o sobre todo “Hell, yeah”, una canción que ha estado a punto de hacer que me vuelva a la playa a escribir porque la primera vez que la escuché estaba justamente recogiendo los trastos para abandonar mi chiringuito y volver al mundanal ruido, y al escucharla se me puso la gallina de piel y empecé a pensar que tal vez lo de San Pablo sucedió realmente. Porque si esta letra, en la situación que acabo de describir, no es premonitoria, que venga Dios y lo vea:


Time is all we’ll ever need (Tiempo es todo lo que necesitaremos)
But it’s gotta have a meaning (Pero tiene que tener significado)
You be careful how it’s spent (Piensa bien cómo lo gastas)
Cause it isn’t going to last (Porque no va a durar mucho)

Y yo metiendo cosas en las cajas, y pensando: hala, a currar otra vez, a pasar el tiempo haciendo chorradas… Despídete de los paseos por la playa, de las mañanas tranquilas, de las noches laaargas leyendo… Y entonces escuchaba esto otro:

I’ve been living in a bowl (He estado viviendo en una pecera)
With a lot of people staring (Con un montón de gente mirando)
With my feet on shaky ground (Con los pies sobre arenas movedizas)
And my head up in the sky (Y la cabeza mirando al cielo)

Total, que no sé cómo pude acabar de empaquetar. El único consuelo que me queda ahora cuando me da el bajón, es seguir escuchando “Hell, yeah” y, con el permiso de Neil, berrear junto a él como un coyote en celo la parte que dice:

Hell yeah you will (Demonios, sí, lo harás)
You’re gonna be okay (Vas a estar bien)
And you might get lost (Y podrías perderte)
But then you’ll find a way (Pero encontrarás una salida)

El caso es que “Hell, yeah” ya se ha convertido en un himno que escucho una y otra vez con el traje ligeramente desabrochado, la corbata floja, etc, etc. No, la mansión todavía no la tengo. Pero gracias a Neil Diamond y a este estupendo disco, la elegancia me sale por todos los poros de mi cuerpo.

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