Half the perfect world
Madeleine Peyroux
Empezaré guerrero: Madeleine Peyroux es la mejor cantante de jazz del mundo. Punto. No digo punto porque esta crítica se acabe aquí, aunque bien podría ser así, sino porque me quiero poner un poco chulo. Digo punto como quien dice: ¿qué pasa? ¿Me estás hablando a mí, tío? (léase con voz de Robert de Niro). Sólo haré dos puntualizaciones a mi tajante afirmación inicial: la primera es que cuando digo que Madeleine Peyroux es la mejor cantante de jazz del mundo lo hago refiriéndome a la población mundial de cantantes de jazz que viven y beben, aunque de esto último no tengo constancia en el caso de la Peyroux y tampoco querría yo levantar falsos testimonios sin obtener ningún beneficio económico a cambio (vamos, que no voy a meterme ahora a hacer una Historia Universal del Jazz y a hacer comparaciones con otras divas que han pasado a mejor vida, aunque no descarto que Madeleine Peyroux se las fumigara a todas en la comparación). La segunda puntualización es que Madeleine Peyroux ya era la mejor cantante de jazz del mundo antes de hacer este disco. La chica no empezó a cantar ayer, precisamente. Y todo lo que ha hecho hasta ahora suena a gloria celestial. Así es: Madeleine Peyroux está en mi lista de música olímpica junto a Antony and The Johnsons, Sam Cooke, Cesárea Evora, y dos o tres más. Digo esto para que quede claro que en esta crítica no voy a decir nada negativo, no porque no tenga ganas, sino porque es imposible encontrar algo malo en este pedazo de obra de arte.
A las pruebas me repito: si alguien duda de mis palabras, que coja este disco y se lo ponga en su mp3, walkman, discman, o magnetófono portátil, y que se someta a las más duras pruebas de mediocridad realista. Por ejemplo: que se meta en el metro a las 8:30 de la mañana. O que asista a algún consejo de administración (¿puedo sugerir el de Sogecable, o el de Telefónica, sólo por poner dos ejemplos?). Y mientras contempla ese panorama de ruina neuronal, ese lienzo hiperrealista de mediocridad enlatada, que le dé al “play” y que ese alguien desconfiado de mis palabras empiece a escuchar la voz de Madeleine Peyroux. Me apuesto 10 céntimos de euro a que en un par de minutos la magia se habrá producido, y el vagón de metro le parecerá un soneto humano de rima asonante, y el consejo de administración le parecerá… bueno, es difícil que un consejo de administración parezca otra cosa que lo que es, y es una chorrada, pero gracias a Madeleine Peyroux ese alguien lo contemplará con cierta piedad, con amor de hermano, y se rendirá al hecho innegable de que todo, hasta los trajes grises de 3000 euros, contiene una dosis de armonía que hace que el mundo sea un lugar espectacular, una prodigiosa concepción de quienquieraquesea. Un sitio de la leche, vamos.
¿Qué más puedo decir? Nada. La buena música se escucha y punto. Punto. Sí, vuelvo a ponerme chulo, me crezco cuando compruebo que en medio de tanta miseria mental que nos rodea todavía hay esperanza, todavía hay Belleza (sí, con mayúsculas, qué pasa, cuidaín conmigo que todavía estoy en plan chulito), todavía hay una posibilidad de sobrevivir y tocar la felicidad sin necesidad de tener que ir a una fiesta de disfraces navideña. Todavía es posible salir del mundo y mirarlo desde fuera con sólo escuchar una canción de tres minutos. Madeleine Peyroux provoca todos esos sentimientos, y lo hace sin esfuerzo. Es su naturaleza. La perfección vocal, la elegancia, la música a media voz, el sentido de lo bello que esta mujer sin duda lleva impreso en cada una de sus células. Cualquier disco suyo es un regalo que no nos merecemos, así que si alguien todavía no la conoce, este es un momento tan bueno como otro cualquiera para descubrirla. Es una forma de esperanza.





Vale, por ser tu y por la vehemencia que pones en el comentario, le dare otra oportunidad, pero a mi me resulta un poco “sosita”…..
Corro a comprar el CD
Vale, por ser tú y por tu experiencia contrastada en los mundos del jazz, admito que a ti te puede resutar un poco sosita. Pero ya sabes que yo soy más… vulgar en cuestiones jazzísticas. Desde luego no es una revelación para una oreja tan entrenada como la tuya, pero para la mía suena a gloria. Ya se sabe que esto de la música es una cuestión muy personal… y si no, que se lo pregunten a Enrique Iglesias.
CD comprado y escuchado. Como te decia, me aburre un poquito, pero el disco esta grabado muy bien , con mucho mimo, gusto y elegancia. Ella tiene poquita voz pero muy agradable, un poco al estilo de Billie Holiday (creo no meter la pata), pero a mi siempre me ha gustado mas Ella Fitzgerald, no es cuestion de ser “futbolero” en esto, es mas una cuestión de gustos. Me ha gustado oir la version de River, una cancion de los primeros discos de Joni Mitchell (Blue, creo). Otra cosa que me ha gustado es la forma que tiene de meter ritmicamente las letras, bastante irregular en ocasiones.
Salud y a gozar
Me reafirmo: en la liga del Jazz tú estás en la Champions, y yo de momento tengo que conformarme con luchar por la permanencia. Dicho esto, lucho con ganas…