Cuando un título sí importa

Diario de un escándalo
(Notes on a scandal)


Diario de un escándaloDirigida por Richard Eyre
Con Judi Dench y Cate Blanchett

Hay tensión entre los Regional Vicepresidents, no lo voy a negar. Eso es bueno para la empresa, que se beneficia de esa competencia feroz, pero no sé si será bueno para los propios VPs que están afilando sus (¿largas?) espadas en una espiral de apatía y terror. El caso es que esta semana los dos han elegido la misma película para criticar. Yo no la he visto, así que no puedo decir cuál me parece más acertada. Eso sí, opinaré de ambas en la sección de Comentarios, porque lo bueno de los blogs es que puedes opinar aunque no tengas ni pajolera idea del tema del que se está discutiendo. Qué bonita es la sabiduría popular. La crítica de Paditasawa empieza aquí. La de Oletorole la publico en unos minutos.
Por Paditasawa

Siempre me ha parecido curiosa la manía de los españoles de traducir los títulos, quién no recuerda las míticas Die hard (para nosotros Jungla de cristal) o First blood también conocida como Acorralado es lo que se llama traducción libre, cuyo único propósito es poner en situación a los que escogen las películas por su título (que son muchos, seguro).

Bueno, pues en el caso que nos ocupa el título cumple con su cometido y va más allá, nos predispone. Desde que las letras hacen su aparición y los personajes empiezan a vivir en la pantalla una mosca sobrevuela tu orejilla. Tu cerebro empieza a preguntarse: ¿será este el galán?, ¿a que es ahora? Ay, ay, ay, no te líes que te estoy viendo venir… catapún, pasa lo que el título dice que tenía que pasar, y tu ya de por sí predispuesta angustia sigue creciendo hasta que acaba la película.

Como podéis deducir, esta no es una película de grandes sorpresas. Es una película con dos buenas interpretaciones: la de la maestra Judi Dench, “la bestia”, capaz de construir una desoladora imagen de soledad enfermiza, vengativa y brutal a través de sus silencios, de sus miradas, o de sus manos al sostener un cigarrillo. Una sola duda: ¿sería esta grandísima actriz capaz un día de hacernos reír? Habrá que esperar a otra peli, hoy desde luego no tocaba.

La segunda en discordia es la bella, Cate Blanchett. Te la crees en su interpretación de persona grácil, indefensa ante una vida que la sobrepasa, estúpida en sus actos, terrenal y etérea hasta lo absurdo. Por darle al personaje un pequeño asidero donde agarrarse podríamos decir que la pobre vive con una familia capaz de perturbar hasta al más cabal (que no es ella, ni mucho menos). Por lo demás nuestra guapa profesora vive en este rollo pseudomoderno-artista-hippilón (tan presente entre algunas damas de nuestra alta sociedad), que cree que con los niños hay que dialogar siempre porque ellos lo entienden todo, capaz de bailar juntos en familia canciones pop dejando que su cuerpo se mueva ”como tú lo sientas” o de expresar sus sentimientos a la primera que pasa por la calle y que dice ser nuestra amiga (y yo me digo, ¿es que estos anglosajones no tienen un puñetero amigo como Dios manda, de esos de los de toda la vida? Joé, qué putada de sociedad en la que viven). No os quiero desvelar mucho más, pero ya veis el cariz que están tomando los acontecimientos, si luego en la segunda parte la profe se acaba enrollando con Farruquito en Alcalá Meco no os extrañéis.

En lo que no estoy tan de acuerdo es en la elección de los secundarios, ahí nuestro amigo (Director) ha estado tan poco fino como Lucas con la elección de Hayden Christensen para el personaje de Anakin Skywalker. Primero con el chaval, ese chico capaz de arrastrar a la perdición a la bella dama y que, a mi juicio, no cuenta con el gracejo, el físico ni la inteligencia suficiente como para hacer creíble la historia. Quién no recuerda a ese Di Caprio adolescente en “Titanic”, capaz de enamorar a cualquier inglesita de buena familia que se le pusiera por delante con su angelical cara y su sonrisita picarona. Nuestro supuesto héroe es un muchachito blanquecino tirando a lechoso, con un cierto toque macarrilla y con comentarios poco picarones que recuerdan a los que el bueno del príncipe Charles le hacía a Camila cuando ella todavía no había llegado a la menopausia.

Luego está el marido de la bella, un cincuentón profesor casado con un bombón (a la que claramente engañó en otra etapa de su estúpida vida) al que parece que le han tatuado la sonrisa mientras su mujer se la pega en el piso de abajo. Por no hablar de la escena en la que pretende interpretar a un marido cabreado por cornudo está tan suavecito que las protestas no dan ni para tarjeta amarilla.

De todas formas quiero deciros que en esta valoración puedo estar más sesgado, lo reconozco. No he podido olvidar al actor en “Love Actually”, junto a Hugh Grant interpretando a un rockero que renace de sus cenizas como el Ave Fénix para triunfar otra vez. Espero, para la próxima crónica, haberle perdonado.

Poco más por hoy, al que le apetezca ver a dos buenas actrices interpretando personajes de cierta enjundia que vaya al cine. Si ponen un buen partido por la tele esperad a que la echen en el Plus.

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