Música para un paseo por la frontera

Aquí hay dragones
Grupo Salvaje
Antonio Serrano - Armonitango

Valoración:   

Cuando empecé a escuchar “Aquí hay dragones” de Grupo Salvaje, un escalofrío me recorrió la espalda. Se me puso la gallina de piel. Las orejas se me pusieron de punta, y el pico curvado. ¿No era aquella música que yo escuchaba, acaso, la banda sonora perfecta para la (magistral, genial, extraordinaria, fundamental) novela de Cormac McCarthy “Todos los cabellos hermosos”? Quise sentarme para escuchar todo el disco con más calma, pero el metro iba lleno y una señora mayor me ganó el último asiento libre por la mano. A juzgar por la agilidad que demostró, no entiendo por qué habría tenido yo que cederle el sitio. Pero eso no me detuvo en mi propósito: tenía que seguir escuchando aquel disco que, al menos en sus 5 primeros minutos, me había sonado a pura frontera, a caballo galopante y vida desordenada más allá del río Pecos.

Pero no. Había sido sólo un espejismo. O no, un espejismo no porque las dos primeras canciones estaban ahí, y eran buenas, sonaban bien, sonaban a lo que tenían que sonar. El problema era que el resto del disco no acompañaba. El resto de las canciones, qué pena, sonaban más falsas. Ya no estábamos en la frontera sino en un bar; el caballo galopante se había convertido en una camioneta Chevrolet, y el río Pecos empezaba a parecerse demasiado al Manzanares (porque, para quien no lo sepa, Grupo Salvaje es de-aquí-de-Madrid).

Así que lo que parecía un golazo por la escuadra se ha quedado en un tiro al poste. Habrá que afinar la puntería, porque ya digo que hay cosas que prometen, pero de momento este “Aquí hay dragones” no pasa de ser un disco correcto. Le doy un 3 porque esas dos primeras canciones merecen guardarse para poder escucharlas en esos momentos de saturación urbana, cuando uno cambiaría su abono transporte por un rancho de 10.000 acres en el río Pecos junto con un lote de 500 cabezas de ganado y una nativa de 18 años retozando alegre por la pradera con una tobillera por toda vestimenta. ¡Ah, si los abonos transporte pudieran conseguirnos esos pequeños sueños! Sí, lo sé: la vida es injusta. Ya lo decía Scar al empezar “El Rey León”. Y eso que él ya vivía en una pradera enorme y tenía un montón de periquitas-leonas a su disposición. Al final, va a resultar que lo que tenemos siempre nos parece poco. A ver si va a ser por eso por lo que a mí me han parecido poco las dos canciones de Grupo Salvaje… No sé, a lo mejor debería haberles puesto un 4. Pero ya digo: la vida es injusta.

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