Un poquito de reflexión ahora que llega el fin de semana, y todos tendremos tiempo suficiente para tocarnos las narices o, en su defecto, comprarnos una tele de plasma. Porque lo cierto es que vivimos en un parque de atracciones, por mucho que nos empeñemos en pensar que la vida es superdifícil, que nuestro trabajo es superduro, o que criar a un hijo es superimportante. En la conferencia “The singularity summit”, Raymond Kurzweil mencionaba algunos datos que hoy nos parecen increíbles pero que, según dice el sesudo orador, son ciertos:
- - La esperanza de vida actualmente es de 80 años (y subiendo)
- - En 1900 era de 48 años
- - En 1800 era de 37 años
- - En 1400 era de 30 años
- - En el antiguo Egipto era de 20 años
- - … y cuando nuestra especie apareció hace 20.000 años (con los Cro-magnones), la esperanza media de vida era de 18 años
He oído decir muchas veces eso de que “no es natural que un padre tenga que enterrar a su hijo”. Ya te digo. Lo natural, de hecho, es que tenga que enterrar a bastantes. También se dice que una persona de 18 años todavía está formándose. Tal vez la Naturaleza no esté muy de acuerdo con eso, a juzgar por la vida media que tendríamos en un entorno “natural”. Lo peor no es que esas cifras se correspondan con un pasado tan reciente en términos “de especie”, sino que hoy día se siguen cumpliendo en muchos lugares del planeta. Pero, claro, nosotros somos superespeciales. Hala, ahora a pensar qué hacemos el fin de semana. No sea que al final nos tengamos que quedar en casa y estemos tirando nuestra vida.





Nunca he entendido bien eso de la “esperanza de vida”. Es una cifra media, tipo “los españoles tienen -de media- 1.5 hijos” (no sé si la cifra es correcta). Y esa cifra se obtiene sumando los hijos que tengo yo (0) con los hijos de un amigo mío (3)… Creo que con la esperanza de vida pasa lo mismo.. Antes, más gente moría joven, pero siempre ha habido octogenarios (y más) y claro la media se veía afectada… Así que no vivimos más como especie sino que más de nosotros vivimos hasta una edad avanzada… Y la vida para los que lo hacen no es corta… sino muy larga. Y para llenarla (¿de sentido?) hace falta hacer planes de fin de semana, comprarse televisores plasma, bajarse capítulos de “Perdidos” y tener blogs donde opinamos sobre libros, música y películas
))) Como decía una cantante turca, “donde se halla cada uno, es el centro del universo” y yo me niego a sentirme culpable porque me ha tocado vivir en una parte de la sociedad donde la esperanza de vida es alta. Eso sí, no sentirse culpable no debe ser igual a ser indeferente y por eso apadrino a niños del tercer mundo (léase con un tono muy irónico).
Querido oletorole, efectivamente no sentirse culpable no debe ser igual a ser indiferente, y de eso se trata. De eso, y no de perder la perspectiva, que siempre ayuda. Y lo de los planes de fines de semana… yo creo que últimamente mucha gente intentar darle llenar su vida a base de llenar cada uno de los minutos, intentando aplicar un razonamiento matemático (“si lleno cada minuto de mi vida, habré llenado la suma de todos los minutos”) que, lamentablemente, no suele funcionar fuera del mundo de los números. La vida es algo más que la suma de cada uno de los instantes que la componen.
PS: Te mando un regalito con paditasawa, para que veas que todo esto lo digo sin ninguna acritud
Con tanta vida por delante, ¿a quién no le mola desperdiciarla un poco?
Antes no sobraba ni un minuto y había que conquistar Persia con veintitantos años o escrfibir la “Crítica de la Razón Pura” con menos de cuarenta; ahora nos sobran medios, nos sobra tiempo, nos sobran alternativas para todo: ¿para qué hacer planes si ya los hace la vida por nosotros?
Un abrazo
PD: escrito tras un fin de semana…
Ahí estamos… tanta obsesión por llenar la vida es malísima. Como dice un amigo mío, si Dios hubiera querido que fuéramos en bicicleta no nos habría dado la moto. Un poquito de tranquilidad, de pereza, de vagancia, de ver pasar la vida y disfrutar simplemente de la vista.
El reposo ayuda a la reflexión y la reflexión engendra la acción. Al final, la quietud bien entendida conduce al movimiento lleno de sabiduría…que diría Arjuna…