Estamos rodeados de gilipollas (capítulo 6)

Todas aquellas personas inteligentes que ya se han leído “AKA”, habrán podido comprobar que muchas de las predicciones que se hacían en esa novela se van cumpliendo a un ritmo que supera incluso los cálculos del autor. Por ejemplo, ya hay impresoras que imprimen un micro-código que permite identificar después los documentos que se han imprimido con ellas. O, también, el otro día se anunciaba que en Holanda va a empezar un reality-show que va a premiar al ganador con… un riñón para trasplantar (en AKA se mencionaba varias veces un concurso llamado “Un hígado para el mejor”… sí, vale, me equivoqué con la víscera). Superando incluso la ficción, en el programa real los holandeses tendrán la oportunidad de votar mediante llamadas telefónicas y SMS, que supongo que serán del tipo: Manda “Michael Riñón” al 5505 si quieres que el riñon vaya para Michael, o manda “Michael al hoyo” si quieres que el riñón vaya a otro concursante…

Total, que hoy me encuentro con una nueva muestra de lo gilipollas que se está volviendo el mundo, y nosotros aquí, contemplándolo tan ricamente. Fijaos en estas dos fotos:

¿Alguna diferencia? ¿Veis al negro (perdón, afroamericano) que sale en la primera foto a la izquierda, justo encima del hombro de la chica? ¿Lo veis en la segunda foto? ¿No? Explicación: la primera foto está retocada porque la Universidad de Wisconsin-Madison pensó que la foto real (la segunda) no transmitía la imagen de diversidad cultural y étnica que toda universidad moderna debe tener. Así que cogió la cara de un negro (perdón, hombre de color) y la plantó en un hueco, en plan “qué guapamente estoy aquí, en esta universidad moderna y multirracial donde la vida es un to-to-tómbola, de luz y de coloooooor”. Nótese que sin el negro (perdón, el miembro de la minoría étnica) todos los pollos que salen en la foto son blancos. De hecho, son más blancos que una aspirina. Vamos, que entre todos los fotografiados no juntan ni media jeringuilla de sangre morena.

Por supuesto, la foto que salió finalmente en la portada fue… la primera. La falsa. Y lo peor es que, según cuentan en el artículo donde he leído esta historia, hay más casos de instituciones, empresas, y campañas políticas que también han trucado fotos para darles ese toque de color que tantos votos y subvenciones atrae. Y, por cierto, ¿a que mola que todo esto haya pasado precisamente en la Universidad de Wisconsin, que es como el Lepe de las universidades?

3 Responses to “Estamos rodeados de gilipollas (capítulo 6)”


  • “Las autoridades consideran que el proyecto está “cercano a la venta de órganos”, pero no pueden prohibirlo porque sería un caso de censura”…

    “BNN dice que quiere destacar las dificultades a las que se enfrentan quienes tienen problemas de riñón y necesitan un órgano como un tributo al fundador de BNN Bart de Graaff, que murió hace cinco años de una insuficiencia renal”…

    Se me ha caído el maxilar inferior… me voy a urgencias.

  • Tiene huevos lo de considerarlo “un caso de censura” en caso de que se prohibiera… Esto me recuerda algo que me dijo una vez una profesora de instituto, comentando el penoso sistema educativo que tenemos. Me decía que ahora lo de menos es que los niños aprendan o se formen, sino que no “sufran” estudiando. En sus palabras venía a ser algo como: “ahora los críos salen gilipollas, pero eso sí, con la autoestima por las nubes” (y la combinación de ambos factores, añado yo, es más peligrosa que una piraña en el bidé).

    Pues con la libertad de expresión y la censura pasa lo mismo: no importa si ofendes o degradas o perjudicas a alguien; lo importante es que nadie pueda censurarte.

  • Pues eso, otra de las predicciones de AKA.

    Apúntate otra, visionario ;-)

    Y mira si es peligrosa la piraña que los profes son agredidos y van al psicólogo, los papis (acojonados) y denunciados a la mínima por maltrato. Las pirañas conocen la ley.

    Eso sí, pueden ingresar a un bebé siete veces en un hospital con un histórico pelín sospechoso (solo pelín) de maltrato… y no pasar nada. A la octava: muerto.

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