La semana pasada, en su sección “En primera instancia” de la revista “El Cultural” (los jueves con “El Mundo”), Rafael Reig le daba un poquito de cera al celebérrimo psiquiatra Luis Rojas Marcos, y por extensión a todos los libros de autoayuda basados en principios tan simples que cualquier estudiante de 1º de ESO ya debería haber aprendido por experiencia propia.
Reig también lanzaba algunos certeros dardos contra buena parte de la intelectualidad de estos días, que se dedica a defender causas que nadie podría atacar, y a “opinar” (muy acertada la definición de este término que incluye Reig en su artículo) sobre principios incuestionables sin reparar en que eso es en sí mismo una contradicción, y por extensión una estupidez. Creo que fue Umberto Eco el que dijo que él nunca salía a manifestarse a favor de la paz, o en contra el hambre, porque manifestarse en pro de causas que nadie en su sano juicio podría atacar es una monumental pérdida de tiempo, amén de un síntoma de debilidad mental.
En una sociedad formada por personas que supieran utilizar su cerebro para lo que ha sido diseñado, es decir, para pensar, los artículos de Rafael Reig resultarían obvios y aburridos. En esta sociedad nuestra, sin embargo, Reig es una especie de paladín del sentido común en medio de una horda de patanes. In Reig we trust.
Me olvidaba: el artículo se puede leer haciendo clic aquí.





Se me había pasado el artículo, gracias por referirlo. No sé si lo hayas visto, pero Rafael mantiene un blog personal bastante curioso donde se ve que la libertad de criterio ya la tenía en tiempos pretéritos…
http://hotelkafka.com/blogs/rafael_reig
Gracias por la referencia, no la tenía controlada. Conocí a Reig (literariamente) hace algunos años cuando leí “Sangre a borbotones”, y me pareció un gran escritor y una mejor persona… no, espera, que me he liado con la coletilla de los tertulianos… me pareció un gran escritor y un mejor “comediante”. Desde entonces lo leo aquí y allá, pero no sabía que tenía un blog (y eso que el chiringuito de Hotel Kafka sí lo conozco). Siempre se aprende algo. Gracias otra vez.
A veces lo obvio, nos resulta interesante, y aquellos gurus de lo trivial han sabido explotarlo por años. Mientras existan personas que se maravillan con las frases tipo hallmark, tendremos a autores o escritores que se lancen a mantener vivo el dogma de la estupidez como si hubieran descubierto el oro. Es que si se dedican a escribir esas líneas, es porque tienen un mercado asegurado que le compren sus ideas.
Un saludo,