¡Por fin una persona sensata!

Imprescindible vídeo de una conferencia de Emilio Calatayud, juez de menores de Granada y, sobre todo, persona sensata donde las haya (y además es gracioso, el jodío). Llevaba tanto tiempo sin pasar 20 minutos seguidos oyendo cosas con sentido común, que hasta me ha mareado tanta sensatez. De obligada visión para todos aquellos que tengan hijos, y altamente recomendable para todos los que alguna vez hayan tenido que sufrir a los hijos (maleducados y superespeciales) de los demás.

Recomiendo hacerse un hueco de 20 minutos y sentarse tranquilamente a verlo. Es un soplo de aire fresco en medio de tanta demagogia y “buenismo políticamente correcto”. Lo cuelgo partido en 2 trozos de 10 minutos cada uno (pero estoy seguro de que, después de ver la primera parte, todo el mundo querrá seguir viendo la segunda). Él mismo lo dice: “coherencia y sentido común”.

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5 Responses to “¡Por fin una persona sensata!”


  • Muy gracioso… conste que me cae bien este tipo, he leído varias entrevistas con él. Se está haciendo más famoso que Garzón.

    Han quedado varias cosas claras: los padres que sean padres, la escuela que se ponga las pilas, la sociedad que no sea hipócrita…

    Como si fuéramos todos gilipollas. Vale, la mayoría es idiota, pero no todos lo somos. Además, la sociedad lleva siendo hipócrita, y cada vez más, desde hace muchos años.

    Menos mal que dice algo de interés, pero de una forma tan velada que no llego a comprender: “Hemos derogado los artículos 154 y 155, derogado socialmente, porque en el código civil están en vigor”… E insiste en que esto, está ocasionando muchos problemas… Ya… claro… pero ¿qué significa “derogado socialmente”? ¿Qué coño significa “HEMOS”?, yo… no he derogado nada y menos una ley que me protege como madre o como profesora…

    Menos mal… que al final, después de pedir responsabilidades a los padres, a las escuelas y a la sociedad porque somos…. banales…. dice “Legisladores coherente, normas coherentes… se ha banalizado todo… código penal, leyes, decretos…”

    Muy veladamente atiende al verdadero problema.

    Y si no, que me cuenten por qué un niño puede denunciar a un profesor por apropiación indebida (o lo que sea) si le quita el móvil en clase. Al menos… eso cuentan por ahí.

    Que me diga por qué un padre -que le dice a su hija de 15 o 16 años que llegue a las 11, llegan las 2 de la mañana y la niña no aparece, llaman a una amiga, la niña no aparece…, el padre baja, la ve en la calle y le da un bofetón por no avisar y por no obedecer…- se tiene que enfrentar a la policía (sí, la policía) que llega a su casa tras el aviso de la amiga que lo acusa de maltratador.

    ¿Tiene esto que ver con la derogación de esas leyes?, ¿Qué coño significa derogación social?… vuelvo a repetir…

    Como dice don Emilio, hemos perdido el norte, por esto y por mil cosas más. No tiene que repetirlo… Tenemos que soportar a psicólogos en la tele que te dicen que a los niños no hay que pegarles en la mano cuando quieren tocar donde no deben porque esto les humilla…, tenemos que aguantar las estupideces que se publican en libros, revistas…tenemos que soportar la sinrazón de los medios de comunicación al completo y de todos los que se tragan esas cosas y nos las cuentan.

    En definitiva, lo único interesante es eso que dice de la diferencia entre el No de protección frente al No autoritario… Esto, no es un mal que afecte solamente a la familia u otros modelos… Afecta a todo. Es la eterna historia entre lo progre y lo reaccionario que afecta al arte, a la ciencia, la filosofía, la lingüística… a todo. Si te gusta el arte clásico, eres reaccionario. Si consideras que el orden y la disciplina es fundamental para el desarrollo del individuo, eres reaccionario… en fin… para qué seguir. Los propios partidos lo utilizan para su demagogia. Hoy hay que ser moderno y vanguardista, hay que perder el criterio y la capacidad de disfrute verdadero, hay que consumir y sentirse de pena si no lo haces. Nada de conservadurismos ni literarios, ni artísticos, ni filosóficos, ni religiosos… Nada de besar y abrazar como un poseso a tus hijos… no vayan a manipularte posteriormente.

    Lo que dice este señor me preocupa, sobre todo porque la culpa no es nuestra. Lo mismo que tampoco son culpables las vacas del agujero en la capa de ozono por tirarse pedos, tampoco los desodorantes… sí probablemente los coches, pero no van a dejar de producirlos. Por Dios!!!. Tampoco somos culpables de que el agua escasee, ni del efecto invernadero. Yo no soy culpable.

    Y por desgracia, el sentido común es una mierda. Prefiero estar loca y seguir con mi propio sentido. Pasar de las revistas educativas como siempre he pasado, pasar de supernani, pasar de los libros que te enseñan como dormir a tu hijo que es un capullo que solamente quiere fastidiarte, de los papis que te dicen que ¡no se te ocurra meter a tu hijo en tu cama que se acostumbra! y… sencillamente, dar a mis hijas lo que necesitan. Solamente hay que escucharlas y tenerlas muy cerca, para saber lo que necesitan y darse a ellas y fastidiarte cuando tienes que hacerlo. Y confesaré una cosa… o bien he tenido una suerte de pelotas o soy una tía de puta madre porque tengo dos joyas en casa que han dormido, han comido de todo, me respetan como si fuera un general y me dicen que me quieren a todas horas… y sobre todo… aprendo mucho, mucho de ellas. Ellas no son superespeciales, son individuos que tienen un lenguaje al que debo acercarme y no pretender que ellas se acerquen al mío; también son animalitos… y necesitan un orden (orden de verdad, disciplina pura y dura) impuesto que ellos deben aprender a desarrollar después. Esto, lo ignoran la mayoría de los padres.

    Pero, siguen preocupándome esas leyes que no protegen a profesores ni a padres… Sigue preocupándome que la única autoridad que reconocen algunos jóvenes sea una marca, un icono, una actitud. Y vuelvo a repetir que la culpa no es nuestra sino de aquellos que mueven los hilos. Algo sobre lo que no profundiza el chistoso Don Emilio.

  • El chistoso Don Emilio tiene más razón que un santo…bueno, que un santo no, que puede resultar reaccionario, o retrógrado, o simplemente cristiano. El caso es que tiene razón y con sencillez y buen humor, nos pone frente al espejo de nuestras culpas. Porque, sin lugar a dudas, todos somos culpables: culpables por acción al convertir esta sociedad en un parque temático en el que no hay deberes, obligaciones, valores, autoridad, responsabilidad, esfuerzo, mérito…; y culpables por omisión, porque vivimos encerrados en nuestra cáscara de nuez y nos olvidamos de lo que nos rodea cuando tenemos nuestros pequeños, o grandes, problemas resueltos.
    Creemos que las leyes lo resuelven todo y no caemos en la cuenta que las leyes son producto de una sociedad.
    Al final, mi lectura es otra y pongo el acénto en una consideración algo lejana de los problemas educativos: el Sr. Calatayud acierta cuando dice que aún vivimos con el complejo de una democracia joven. Así es. Quizá me atrevería a ampliar ese complejo al de una sociedad inmadura y narcisista que ha puesto al hombre en el centro del universo para darse cuenta que el hombre no es nada, que no significa nada, que siempre pende de un hilo que jamás controlará.

    Un abrazo

    nacho

  • Completamente de acuerdo. Sobre todo en tu comentario sobre la “descarga de culpa” que siempre hacemos en las leyes, en el gobierno, en los que mandan… sin darnos cuenta de que, para lo bueno y para lo malo, en una democracia las leyes, los gobiernos, y los que mandan, los elegimos entre todos.

    También estoy de acuerdo con lo de la “democracia joven”. O, más bien, yo diría que todavía somos una democracia con complejos. Seguimos teniendo miedo de que alguien nos recuerde nuestro pasado franquista, y para que no haya dudas al respecto nos hemos ido al otro extremo. Ese “efecto péndulo”, que pasa en tantos y tantos aspectos de la vida, es una especie de sarampión que todavía estamos pasando. Y pica de narices.

  • Si. Todos somos culpables de tener un código penal que permite “que una menor pueda tener, consentir relaciones sexuales” (frase de Calatayud, no mía)… Por cierto, conste que yo no permito, ni permitiré que mi hija las tenga. Ni ahora con casi 6 años, ni dentro de 10… “todo vale y los niños no admiten un no… por eso se están incrementando los delitos de abusos sexuales”… (¿?)

    Lo mismo que ese…decreto o ley del menor maduro… que hace que se prescriban pastillas abortivas sin ningún control…

    Si es que… no sabemos decir que no…

    Ya.

    Sé que no estamos de acuerdo. Unos piensan que la gente es gilipollas, por eso existen programas como Gran Hemano, Supermodelo etc… con índices de audiencia monstruosos. Otros, como yo, piensan que no somos todos tan gilipollas, que el mal viene de fuera… de muy afuera… Si nos ponemos sociológicos diré que el “entorno” modifica los hábitos. Siempre he pensado que los media y demás exigencias de esta sociedad nuestra nos están “modificando”. Conviene que tengamos miedo y así seguimos…

    Por supuesto que obvio el tema – cierto, por supuesto- de “lo que hay en casa”. Hay padres de todos los colores, cuadros familiares de espanto. Y todo esto, por supuesto, afecta a los menores… Siempre ha sido así y siempre será así. Cientos de casos de malos tratos, ignorancia, abusos, etc… Pero habla de otras muchas cosas de las que nos responsabiliza que no son del todo responsabilidad nuestra.

    Por supuesto que obvio lo de la democracia joven. Eso es un hecho. Pero, respecto a que “somos nosotros los que votamos y elegimos a los que mandan…” pues qué queréis que os diga. Me entra la risa.

    Yo no me siento, sinceramente, con tanta responsabilidad y poder en mis manos. Ojalá fuera así. ¿Qué más da a quién votes?

    También sobra decir que hay padres… muy, muy… Y resulta increíble como se refleja todo en los crios… Pero insisto, existe gente seria y preocupada porque este hombre tiene razón. Porque la tiene. El problema es a quién responsabiliza de todo esto.

  • Creo que nos responsabiliza a todos. En lo que estoy de acuerdo.
    Los niveles de responsabilidad varían, por supuesto, en función de nuestro lugar en la sociedad, de la preeminencia y capacidad que tengamos de influir sobre ella. Pero, en mayor o menor medida, todos somos responsables.
    Es difícil convertirse en un ser incómodo y desagradable que increpa al maleducado, afea la conducta del incívico, se queja ante las autoridades, dice no a sus hijos, discrepa del entorno y vive de acuerdo a sus valores huyendo de relativizar toda conducta y opinión al tiempo que no tolera cualquier cosa con resignación; sin embargo, ese es un camino para ser mejores y hacernos mejores.
    De acuerdo que no son o somos, iguales, pero al tiempo que somos responsables de educar a nuestros hijos, también lo somos de hacerlo con nuestros conciudadanos. Recordemos aquella sentencia de Terencio: “Soy humano y nada humano me es ajeno”.

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