Mis amigos y Caja Madrid

No he venido aquí a hacer amigos
Jaime Miranda

Valoración:

Voy a ventilarme rápido la crítica de esta novela, para meterme de lleno en el rollo de los premios literarios, los fenómenos mediáticos, y la patética mediocridad que, además de rodearnos (o precisamente por ello), nos gobierna. Y no me refiero sólo al gobierno político, que también, sino al gobierno cultural que decide quién pita y quién no pita en este circo de talentos de medio pelo en el que se está convirtiendo el panorama artístico desde la invasión de los Dan Browns y los Paulos Coellos de turno. Que ya vale, hombre, que ya vale.

Así que vamos rapidito con “Yo no he venido aquí a hacer amigos”. Podría copiar el tono general de la novela y hacer una broma obvia y sin puñetera gracia, diciendo que, desde luego, conmigo el autor no ha hecho ningún amigo. La supuesta comedia que ha escrito Javier Miranda es sosilla, tiene fallos técnicos del tamaño de la provincia de Soria, y no consigue arrancar ni una sonrisa cada 50 páginas. Yo me he leído 130, pero ya no he podido más. No sé muy bien por qué me he saltado mi regla de las 50 páginas y he seguido con otras 80, porque la verdad es que la novela no apuntaba buenas maneras ni en el epígrafe.

Se supone que la obra es una comedia que intenta reflejar la vida real de un consultor informático. Más que eso, lo que hace es poner en fila india todos los tópicos que han dado 1000 vueltas a Internet sobre las empresas, y aderezarlos con algunas ocurrencias que normalmente no pasan de graciosillas pero que en algún caso, justo es reconocerlo, son francamente graciosas (como el “filete James Bond, duro, frío y con nervios de acero”, o el teléfono móvil que vibra “con la furia de un pitufo harto de éxtasis”). No sé qué le parecerá el libro a alguien que nunca haya tenido un trabajo “de oficina”, pero desde luego a mí no me ha parecido brillante. Yo he tenido la ¿suerte? de asistir a reuniones mucho más surrealistas, de conocer a directivos mucho más infames, y de trabajar en proyectos mucho más inútiles, que los que se muestran en esta novela.

Pero, como decía, no quiero enrollarme con la crítica. Es una comedia mal escrita, no tiene gracia, y ya está. Tampoco hay que ensañarse. Lo que ha llamado mi atención es que esta novela fue la ganadora del III Premio de Narrativa Caja Madrid, concedido por un jurado del que formaban parte Rosa Regás (vale, un jurado con sólo una neurona no es representativo) pero también Ray Loriga y Vicente Molina Foix. Así que, por favor, a partir de ahora no quiero ni una bromita más con los premios que ganó “AKA“ y que tan justamente me concedieron mis amigos. Si “No he venido aquí a hacer amigos” puede ganar un premio, entonces “AKA” debería haber ganado 100. Porque ya empiezo a estar hasta las narices de ver mediocridades ocupando páginas y páginas de periódicos y blogs. Que no estamos aquí para perder el tiempo. Mira, hasta me he mosqueado y todo.

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