Híbrido de camello y cabra

Once
(Once) – 2006

Once

Dirigida por John Carney
Con Glen Hansard, Markéta Irglová y Bill Hodnett

Valoración:

He aquí la prueba de que los prejuicios pueden llevar a conclusiones equivocadas. Porque si a uno le ofrecen el cachorro resultante del cruce entre un camello y una cabra, lo más probable es que rechace tan gentil oferta alegando alergia al pelo de animal, o deberes religiosos. Aunque también es cierto que ahí están las ratas-canguro, así que tal vez mi teoría cojee. Pero eso da igual, porque la mayoría de mis teorías cojean y eso nunca me ha acobardado.

Pero será mejor que deje de divagar y explique de una vez la metáfora: para mí, las películas “raritas” son el camello, y los cantautores lacrimógenos son la cabra. Así que cuando me dijeron que “Once” (por cierto, no es “once” en español, o sea “11″, sino “once” en inglés, o sea “una vez”, y que nadie me pregunte por qué le han dejado el título original cuando no aporta nada que no pudiera aportar la traducción, y además induce al malentendido), pues digo que cuando me dijeron que “Once” era la historia de un cantautor pobretón que se pasa la película de aquí para allá con una inmigrante checa en pleno Dublín, y que además era una historia “diferente” (o sea, “rarita”), pues alegué inmediatamente lo de la alergia al pelo de animal. Pensé: cantautor + inmigrante + rarito = Jarabe de Palo. Quita, quita. ¿Y además en Dublín? Pírate.

Pero el aburrimiento es muy malo, y las bronquitis son todavía peores. Y como me he tirado dos semanas atracándome a antibióticos, pues supongo que las neuronas han flojeado en algún momento y se han dejado arrastrar ante la pantalla para contemplar lo que (yo me temía) iba a ser una tortura intelectual. Y mira tú: me equivocaba.

Aunque, antes de que el sector progre y cinéfilo del blog empiece a frotarse las manos pensando que por fin voy a dejar de alabar todas las entregas de “La jungla de cristal“, aclararé que lo que me ha gustado más de “Once” ha sido la música, y no la peli en sí misma. Que me sigue pareciendo rarita, que quede claro. Pero hay que reconocer que es una rareza que le queda bien. La historia de un cantautor harapiento y una inmigrante checa que toca el piano pide a gritos un toque diferente. Y John Carney se lo sabe dar.

Y, dicho esto, no hay mucho más que contar. Porque pasar, pasar, lo que se dice pasar, en la película pasa más bien poco. Realmente el cantautor andrajoso va y viene, y la inmigrante checa viene y va, y de vez en cuando se cruzan y cantan unas canciones. La mayoría se quedan en canciones majas sin más, pero hay 2 o 3 que son realmente bonitas, nada del otro mundo (Do-Lam-Fa-Sol, o su variante sensiblera Lam-Rem-Sol7-Mi), pero cantadas con gusto de manera que, mezcladas con ese toque “rarito” del que hablaba antes, consiguen emocionar. También ayudan, por supuesto, los toques melodromáticos de toda la vida: ella es madre semi-soltera, tiene una madre supermaja que chapurrea el inglés, él todavía no ha olvidado a su antigua novia, tiene un padre de lo más entrañable, y en Dublin, en contra de lo que todos podríamos pensar, hace sol siempre y los días son preciosos. Un paraíso.

Y como ya digo que no hay mucho más que contar, lo dejo aquí. La película, a pesar de mis prejuicios, resultó ser bonita e incluso entretenida. Tiene momentos muy bien conseguidos, una música simple pero con corazón, y unos personajes que caen simpáticos. No se puede pedir más. O sí se puede pedir más, pero sin Bruce Willis en el reparto es imposible conseguirlo. No se puede tener todo. O sí se puede tener todo, pero sin Mel Gibson en el reparto es imposible conseguirlo. O sí, pero… vale, venga, ya lo dejo. Es que, desde que me he enterado que se retrasa el estreno de la séptima temporada de 24, vivo sin vivir en mí. Comprendedlo.

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1 Respuesta a “Híbrido de camello y cabra”


  1. 1 oletorole

    Pues a mí me encantó la escena en la tienda de música, donde cantan la primera vez juntos… Y el resto de la peli, me gustó bastante. Hay que tener la mente abierta… A mí la última de la Jungla de Cristal me entretuvo… pero eso no quita que las pelis “raritas” me gusten también. Open your mind my friend, o como se dice en cristiano “el culo hacia la montaña y la boca para cosas buenas”.

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