Femenino singular… pero no tanto

Let there be love
Nina Kinert
Antonio Serrano - Armonitango

Valoración:   

Todo hombre con sensibilidad musical ha querido ser, en algún momento de su juventud, un cantautor melenudo. Todos nos hemos imaginado a nosotros mismos con una guitarra desvencijada, el pelo lacio, una barba de hambre, y una docena de periquitas contemplando embobadas nuestros aullidos quejumbrosos. Algunos valientes incluso han hecho ese sueño realidad, pero lo han abandonado en cuanto han visto el tipo de chuquis que se codean con los cantautores lastimeros. Porque en los sueños, claro está, uno se imagina rodeado de unas tordas del calibre de Carla Bruni, y en la realidad uno se encuentra con clones de María del Mar Bonet.

Ese sueño, hasta hace algunos años, era patrimonio exclusivo de los hombres. Pero gracias a los avances de la vida moderna, últimamente parece que también entre las mujeres hay una legión de almas que son en realidad cantautores melenudos en potencia. En su caso, además, el tema de la melena suelen tenerlo resuelto. Y las guitarras están baratísimas. Esta desgraciada conjunción de circunstancias bien podría explicar la plaga que estamos sufriendo en los últimos años. Plaga de la que forma parte la guapetona Nina Kinert (que sería todavía más guapetona si no se empeñara, como sus colegas masculinos, en cultivar con fervor una apariencia piojosa).

Mencionaba antes a Carla Bruni, y no la mencionaba por casualidad. Ella fue lo primero que se me vino a la cabeza después de escuchar un par de canciones de “Let there be love”. Bueno, después de eso, y después de muchas otras cosas. Pero en este caso pensé en ella porque, a bote pronto, este disco de Nina Kinert me sonó mucho al Quelqun ma dit de la Bruni, aunque con una voz mucho más dulce (o mucho menos morbosa, como se quiera ver).

Y a medida que iba escuchando este “Let there be love”, mi primera impresión se iba confirmando. Canciones melodiosas, mínima instrumentación (una guitarra acústica y poco más), y una voz agradable, casi susurrante, que cuenta historias a veces tristes y a veces alegres, pero nunca estridentes. Pequeñas historias, con una pequeña voz, y una pequeña guitarra de fondo. Todo mínimo.

El resultado final, aunque bueno, suena a camino mil veces trillado. Por él han pasado cienes y cienes de cantantes de ambos sexos que nos han querido estremecer con canciones que juegan a ser poesías casi recitadas, no cantadas, o cantadas con la entonación imprescindible para poder entrar en la categoría de música. De entre todos esos cantantes, unos pocos han conseguido su objetivo. Hemos llorado con sus canciones, o hemos visto un paisaje en verano y nos hemos emocionado con su música. Con otros, con la mayoría, simplemente hemos pasado el rato. Pero no en el sentido en el que uno pasaría el rato con Carla Bruni, sino en el sentido de, simplemente, dejar pasar las horas. Para eso, este disco de Nina Kinert, nos sirve perfectamente. Y además, con 3 o 4 canciones, incluso nos tocará el corazoncito. Una de esas canciones se ha hecho famosa con un anuncio de Saab que pongo aquí abajo. En resumen, un buen disco, sobre todo teniendo en cuenta que bajo la apariencia delicadamente femenina de Nina Kinert, no lo olvidemos, se esconde un cantautor melenudo.

Post to Twitter Enviar a Twitter


 


 

0 Respuestas a “Femenino singular… pero no tanto”


Actualmente los comentarios están cerrados.