Viaje en el tiempo para no volver

Back to black
Amy Winehouse

Amy Winehouse - Back to black

Valoración:

Año: 1983. Lugar: El Corte Inglés de Zaragoza. Allí estamos al gran Caruso y yo, dando vueltas por la sección de discos, cuando los discos eran una cosa negra de plástico que a partir de la segunda escucha sonaba con una fritanga de pescado de fondo, lo que nunca fue óbice para que las discográficas (las mismas que ahora se quejan de que Internet las está destrozando) cobraran cada LP a precio de jamón de jabugo. Menos mal que, al ser yo de pueblo, el suministro de jamón lo tenía garantizado, y por lo tanto me podía gastar el dinero en discos. Para los más jóvenes, aclararé que en aquella época decir que te comprabas “bastantes discos” quería decir que te comprabas 1 al año. Y luego, por supuesto, te grababas en cassette los discos de tus amigos, y el gobierno no te multaba por ello.

Total, que allí estamos Caruso y yo, y en estas que yo veo en una de las estanterías un disco que tiene en la portada la foto de un negrata hortera de bolera, con el pelo medio cardado y con gomina, y una combinación de traje blanco y camisa negra brillante que, debo reconocerlo, me pareció molona, porque ya he dicho muchas veces que los 80 hicieron mucho daño al gusto estético de Occidente. Viendo el disco, le digo yo a Caruso: “este tío ha tenido la suerte de grabar una canción con Paul McCartney, y le ha faltado tiempo para componer 10 canciones más de relleno y sacar un disco… menudo piernas”. Caruso, sensato como siempre, me rebatió diciendo que él había escuchado algunos temas del LP y que, en general, le habían gustado bastante. “Hazme caso”, profeticé yo, “dentro de 1 año, de este tío no se acuerda nadie”.

El negrata en cuestión era Michael Jackson, la canción con Paul McCartney era “The girl is mine”, y el LP de marras era, por supuesto, Thriller, que todavía sigue siendo el disco más vendido de la Historia. Quiero decir con todo esto que (i) mi criterio musical, desde entonces, siempre ha estado bajo sospecha, (ii) Caruso siempre ha tenido la elegancia de no recordarme el incidente, y (iii) también desde entonces, yo confío plenamente en su criterio musical.

Y todo esto viene a cuento de que estas pasadas Navidades, entre caña y caña, Caruso me comenta que hay por ahí una tal Amy Winehouse que canta bastante bien, y me recomienda que le dé una oportunidad. Yo me acuerdo, una vez más, del episodio en El Corte Inglés y antes de hacer ningún comentario de listillo procedo a apuntarme el nombre de la cantante en cuestión. Corro a mi tienda de discos más cercana, porque no querría yo que la SGAE no pudiera pagar el recibo de la luz este mes, y me hago con una copia de “Back to black” con la intención de ponerme a escucharlo cuanto antes.

Pero hete aquí que la vida moderna es muy liosa, con mucho estrés y psicólogos argentinos, y no he podido escuchar el disco hasta ahora, cuando la tal Winehouse se ha convertido ya en un fenómeno de masas, con premios y reconocimientos a tutiplén. Esto, dicho sea de paso, hizo que desconfiara de la presunta calidad de su música, porque yo también soy de los que creen que hablar de “la sabiduría de las masas” es un contrasentido. Aun así, y con la anécdota de “Thriller” siempre en mi cabeza, me pongo a escuchar “Back to black”. Resultado: bestial.

Ante todo, hay que aclarar que este es un disco de 2007 que bien podría haberse lanzado en 1930. No sólo por la voz “antigua” de Amy Winehouse, o por la orquestación de club de jazz subterráneo, sino por las historias de perdedores y desamores que pueblan todos los temas. Las letras están actualizadas, desde luego (ahí está el tema más conocido, “Rehab”, como botón de muestra), pero la soledad, la fatalidad, el destructor atractivo del perdedor son los mismos que eran hace 50 años, hace 100 años, los mismos que han sido siempre desde que, por lo menos, Cervantes escribió El Quijote.

Amy Winehouse nos cuenta con esa voz que parece salida de un viaje en el tiempo historias de alcohólicos que no quieren rehabilitarse, de mujeres que siguen siendo “la otra” y de mujeres fatales, de amores apasionados que gritan a la luz del día y de otros sucios e imposibles que se consuman en oscuras habitaciones de hotel. O eso se imagina uno escuchando la nostálgica sección de viento, el chaston que no quiere molestar a los fracasados que apuran sus últimas copas, las letras obscenas pero también desesperadas, locas, con la lucidez de quien lo ha perdido todo y por lo tanto ya no tiene nada más que perder.

Con todo lo dicho, “Back to black” se gana el 4 holgadamente, pero le falta cierta continuidad para llegar al 5. Algunas canciones (pocas, es cierto) no mantienen el extraordinario nivel de las demás. “Rehab” y algún que otro tema movidito están muy bien, pero Amy Winehouse saca lo mejor de sí misma en las canciones tristes, en los momentos de desesperación que, sin embargo, interpreta con una fría distancia que los hacen todavía más crueles. Es en ese terreno donde encontramos las dos mejores piezas del disco, que son las que le han dado medio punto extra en la valoración, porque son sencillamente estremecedoras. Para escucharlas una y otra vez, en una habitación en penumbra, la ventana abierta y las luces de la ciudad confirmándonos que estamos más solos que nunca. “You know I’m no good” y el propio “Back to black” que da título al disco son dos de esas canciones que apagan el mundo y nos dejan flotando en un lugar lleno de ligereza en el que, sin embargo, no hay sitio para la superficialidad. Un lugar donde, al final, todo el mundo pierde, como en la propia vida. Y, sin embargo, después de estar con Amy Winehouse en ese lugar, uno preferiría no tener que volver nunca. Qué cosas.

Vídeo: “You know I’m no good”

Vídeo: “Back to black”

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2 Respuesta a “Viaje en el tiempo para no volver”


  1. 1 asun sela

    Pues yo la he empezado a oír porque mi hijo Félix (11 años) no para de escucharla en Youtube.

    Me hace gracia ese contraste que hay entre su música y su imagen pero al mismo tiempo me da pena esa sensación que transmiten tanto ella como sus canciones de ser una mujer convencida de que está prisionera de un destino que irremediablemente le lleva a su autodestrucción.

    Buen fin de semana,

    Asun Sela

  1. 1 Las manecillas a las diez at 1y1y1
    Dirección Pingback a 11 May, 2008, 2:52
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