Archivos del Mes para April, 2008

Ha nacido una estrella

Hoy he visto OT de refilón, porque en cuanto el Barça ha caído eliminado de la Champions me he puesto a hacer la lista de fichajes para el año que viene, y no veas la de trabajo que da eso. No voy a salvar ni al utillero, que, por cierto, es quien me vendió la casa de Coma-ruga en la que me retiré espiritualmente durante años. Qué cosas. Bueno, entonces al utillero igual lo salvo, pero a la panda de maricones sin huevos que se pasean al trote cochinero por esos campos de Europa, me los he fulminado a todos.

Total, que OT lo he visto, ya digo, entre traspaso y traspaso. Pero hay veces en las que sobran las palabras, y muchas otras en las que sobra también la música, pero esto no lo saben los pequeños fistros de pollo de OT. Así que hoy me voy a limitar a poner en el blog un documento gráfico y sonoro: la colección de actuaciones, hasta la fecha, de la superperraca 5 estrellas Esther. Hoy se ha salvado de la expulsión y, como sabiamente ha indicado Risto Mejide, eso sólo nos puede suponer grandes momentos de gloria como el que hoy mismo ha protagonizado la joven delincuente musical.

Así que aquí va: la actuación de Esther de hoy. Aviso que hay que tenerlos cuadrados para escucharla entera (coño, que ha llegado un momento en el que yo me decía: ¿desafinan las trompetas o desafina ella?, que esta chica provoca tal festival de gallos y notas fuera de tono, que ya parecía que desafinaba hasta la batería). Y para escucharse las 3 actuaciones seguidas no hay que tenerlos cuadrados, hay que tenerlos trapezoidales con incrustaciones de paralelepípedo. Si alguien lo consigue, que avise (como aliciente, recordad que la actuación de la primera gala ya ha sido calificada, oficialmente, como la peor actuación en la Historia de OT… sí, sí, de toda la Historia, incluidos Javián, Mai Meneses, y el mismísimo Juan de OT1). Y, para aquellos que se lo pregunten, la respuesta es no: no lo hace a propósito. Ella cree que canta bien, y afinado. No me preguntéis por qué. Y lo peor es que su padre (que es ese señor, cruce de Milito con el gordo de Los Chunguitos, que se ve entre el público) también lo cree, y como seguro que ya se había imaginado que la niña lo iba a retirar de hacer encofrados, pues ahora se la tiene jurada a Risto. Y sinceramente, viendo al individuo en cuestión, si yo fuera Risto empezaria a aflojar en las evaluaciones.

Y otra cosa. Hoy, nuevamente, los que eligen las canciones han vuelto a usarlas para mandarnos mensajes subliminales. Por ejemplo, la canción que ha cantado (es un decir) Esther se titula “Me muero”. Ya te digo.

Actuación de Esther – Gala 3 (“Me muero”)

Actuación de Esther – Gala 2 (“Yo no te pido”)

Actuación de Esther – Gala 1 (“Las de la intuación”)
Oficialmente calificada como la peor interpretación de la Historia de OT

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Póngame un metro de belleza

Vera publicaba hace algunos días en su blog, Aterrizaje Forzoso, un bonito artículo sobre Bach, una película, y otras cosas varias. Y, a modo de señal, el otro día volvía a salir el tema de Bach en un intercambio epistolar que tuvimos a cuento del libro “2001″, así que me dije: si en pocos días Bach se ha cruzado dos veces en tu vida, después de no haberse cruzado prácticamente nunca hasta ahora, por algo será. Así que hoy voy a cederle un trozo de blog. No voy a copiar el artículo de Vera aquí porque incluso una persona sin principios como yo tiene un límite a la hora de plagiar, y porque además el artículo ya está en su blog y no es cuestión de duplicar el ciberespacio porque vete tú a saber lo que pasaría. Pero, a modo de gancho, voy a poner uno de los vídeos que ella incluía en su artículo. Si el metro fuera así, yo me sacaba el abono mensual.

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Vídeos navegables como el Guadalquivir (hace años)

Bonito efecto. Vídeos en los que se puede navegar en 3D. Sólo hay que pinchar con el ratón sobre el vídeo, y empezar a moverlo. Subir, bajar, derecha, izquierda, el crusaíto, el brikindance… Hay que ver lo que nos trae el futuro galáctico.

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Perrea, perrea

El programa de OT de hoy empieza con un homenaje a San Jorge. Igual viene un dragón y se los merienda a todos, me ilusiono yo, pero no. Es sólo un rollo temático. Vázquez nos informa: “en el día de San Jorge se regalan flores y libros, que, por cierto…” y yo pienso que va a seguir: “que, por cierto, un libro es una cosa muy curiosa con páginas, y lomo, pero no lomo de ternera, que es el único que conocéis vosotros, y especialmente Paula, claro, que lo debe de conocer muy bien a juzgar por su figura de sílfide”. Pero no, Vázquez no dice eso. Esta noche no doy una.

Vamos al tajo, que hoy ya hay que expulsar a alguien. Cantan los nominados. Ah, qué recuerdos… Juan de OT1: va por ti.

  • Empezamos por Reke, que es otro ser superespecial, como Patty, de esos que un día se pasaron una tarde entera diseñando la grafía de su nombre. Cómo debe de molar ser tan superespecial. Eso sí: se podrá acusar a Reke de ser superespecial, de cantar muy malamente, e incluso de torturar a sus semajantes, pero no se le podrá acusar de ser injusto, y hoy nos lo vuelve a demostrar desafinando con idéntica profesionalidad en los agudos y en los graves. Sólo en los medios se mantiene a flote con cierta dignidad. Lástima que la canción que ha escogido sea una montaña rusa tonal. Mala suerte, chaval.
  • Ahora canta Ross, pero a mí ya me da igual porque he decidido que hay que fumigarse a Reke, por ir de superguay con ese nombre, y con esa perilla de chivo que ya no se lleva (si es que se ha llevado alguna vez). Además, le han puesto el mismo traje que llevó Bustamante en la 3ª gala, el de mafioso ruso que sale del bingo. Hala. A la calle.


    Reke recogiendo la rosa que le dio Vázquez

  • Para rematarlo, cuando termina su actuación, Vázquez nos cuenta que el libro favorito de Reke es… “Los pilares de la Tierra”. Joer, qué original. Es lo que tiene ser superespecial, que te gustan unos libros rarísimos. Total, que para que Reke siga cultivando ese gusto tan singular, Vázquez le regala “La catedral del mar”. ¿Lo conoces?, le pregunta. Pues no, no lo conoce (coño, que tampoco le ha preguntado si conoce la obra completa de un autor libanés… que “La catedral del mar” ya ha vendido 1,5 millones de ejemplares). Total, que como no lo conoce, Vázquez le hace un resumen rápido: “pues es otro libro sobre otra catedral”. Di que sí. Y “Ricardo III” es un libro sobre un tío feo con muy mala leche. Para qué vamos a andarnos con matices de listillo empollón. Hala, a la siguiente actuación.
  • Bueno, bueno, bueno… los de estilismo se han hecho fuertes y están cogiendo rehenes. Entran en escena Sandra, Tania y Paula, también conocidas como el Trío Macarena. Dios, hay que tenerlos cuadrados para vestir a estas tías como las han vestido… Sobre todo a Paula, que una cosa es que la chica no conozca el bikini, y otra ponerle ese traje pantalón ajustadito para que el culo de la niña haga efecto eclipse y el de iluminación se vuelva loco. Y qué decir de Sandra, esa tía de 24 años que ya parece una divorciada de 40 a la que le ha pasado la vida por encima y ha montado una agencia de catering que ella dirige personalmente para darles consejos a las camareras sobre cómo tratar a los hombres. Y de Tania, mejor ni hablar, porque yo he conocido cajeras del Pryca Sant Adriá con más estilo. Total, que un cromo. Y la canción tiene mensaje, es una de Laura Pausini que termina diciendo: “yo canto, alguien escuchará”. Ya te digo, qué remedio. Ya me gustaría a mí que os quedarais afónicas, pero San Antonio de Padua ya no es tan milagrero como antes.


    Las Supremas de Móstoles ya tienen sucesoras

  • Después de este escalofriante espectáculo, la organización del concurso anuncia que cede ante las demandas de los de estilismo, y les montan la web www.lamodaot.com, donde los fans de los triunfitos podrán comprar la ropa que ellos llevan en las galas. No, no es broma. Yo ya avisé que los de estilismo, si no se los paraba pronto, terminarían por hacerse los amos de la situación. De aquellos barros vienen ahora estas faldas pantalón.
  • Salen Pablo y Manu. Estos son de esos de relleno que hay en todas las ediciones, que no hacen daño, pero que a medio plazo son carne de cassette de gasolinera. Estarán en la academia mientras nos deshacemos de los galleros mayores, y después serán expulsados en séptimo lugar, o en noveno, o en quinto, esas posiciones de las que nadie se acuerda después de 1 mes… Qué triste futuro, la verdad, a medida que lo voy describiendo me da pena hasta a mí. Así que los dejaremos tranquilos por un día. Sólo mencionar que, una vez más, los que eligen las canciones también están empezando a crecerse, como los de estilismo, quieren su cuota de protagonismo y ya es la segunda vez que aprovechan para pasarnos un mensaje: la canción de Pablo y Manu se titula “Bad Day”… Ya lo decía el Gran Chiquito-san: una mala tarde la tiene cualquiera. Ah, y por favor, que los de la organización dejen de preparar canciones con dúos a dos tonos. La ONU acabará interviniendo.


    Toni El Gitano espera a Pablo y Manu en el expositor de la estación de servicio “Ruta de la Plata”

  • Vázquez sigue regalando libros. Ahora le da uno a Pablo: “un libro muy bueno de Bernardo…”. Se para. Duda. Mira la portada. “…Atxaga”. Bueno, bueno, tampoco nos pongamos quisquillosos, no pasa nada por no conocer a Bernardo Atxaga. Total, ¿quién es este tío? Comparado con David Bisbal, un piernas. Lo que yo te diga.


    Vázquez, aclárate, ¿de qué Bernardo hablamos?

  • Aquí viene la parejita de la semana. Vuelve El Torete más en forma que nunca, porque esta semana se ha puesto hasta los bigotillos sobándole el tetamen a Mimi, que tampoco protestaba mucho, la verdad. El Torete, que ha vivido mucha noche fría en los descampados de su barrio, ha visto carne fresca y se ha arrimado como si las peras de Mimi fueran una fogata en el mes de enero. Ha empezado a frotar y frotar, que si le pones un bote de Wip Express cerca lo fulmina con el paquete, y la otra que venga, que no pares, que tenemos que ensayar y “si una se tiene que meter en el papel, se mete”. Y El Torete escuchaba eso de meter y se ponía cardíaco, que en su barrio con estas cosas no se juega. Tuvo que intervenir Llácer para que la cosa no fuera a mayores, diciéndole a Mimi: “el trabajo tiene un límite, la teta es tuya”. Sí señor. Pero el daño ya estaba hecho: el nerviosismo y la testosterona acumulados durante la semana hacen mella en El Torete que hoy, sospechosamente, canta 3 tonos más arriba, casi en falsete, y gallea como perro. Hay que entender al chaval.


    El Torete se nos ha puesto berraco; esto ya parece “Rebelión en la granja”

  • Mira, igual que digo una cosa, digo la otra: cada vez montan las actuaciones con más voces de coro de fondo. Los de la organización son crueles pero no son tontos.
  • Joer, ¿pero es que esto no se acaba nunca? Venga hombre, que nosotros sí tenemos una vida, no como vosotros… Venga, va, a ver si estos dos ya son los últimos. Salen Esther y Rubén. Rubén, en un ejercicio de honestidad, ha reconocido durante la semana que sabe que él no es de los mejores cantando. A tal muestra de sinceridad correspondería yo con una expulsión inmediata, porque una cosa no quita la otra, y si el propio criminal confiesa, a mí me parece que lo correcto es meterlo en chirona. Pero vamos, que igual es que yo soy un fascista, y no entiendo que ser supersincero es la pera y que eso conmuta todas las penas. Pues igual. Por otra parte, Esther actúa hoy con la responsabilidad que da haberse marcado la semana anterior la que, sin duda, ha sido la peor actuación de la Historia de OT, reconocida así por el jurado, los profesores, y la Asociación de Criadores de Pollos. Pero está claro que Esther lo lleva en la sangre y hoy nos demuestra que lo de la semana pasada no fue casualidad. No sólo desafina tanto como el otro día, sino que además le da tiempo a ajustarse 25 veces el escote “palabra de honor” para que no resbale. Te voy a contar un secreto, chatina: eso, si tienes tetas, no pasa.


    ¿Ves, Esther? Las atletas de la RDA se ponían tops con tirantes

  • Votación para expulsar… Se queda Reke. Pues mira, casi mejor, porque así te voy a poder seguir sacudiendo a gusto. Pasa, pasa, ponte cómodo.
  • Aquí llega mi Flipper con Noelia. Flipper va a ganar el concurso, pero vamos, lo va a ganar de calle, así que ya tenemos una cosa menos de la que preocuparnos. Y no porque sea gay y negro (que tampoco viene mal), sino porque el tío canta que da gusto oírlo. Y además me ha caído simpático. Me recuerda a mi Caniche Ulises de la ¿3ª? ¿4ª? ¿5ª? edición. Ah, Caniche, ¿qué habrá sido de ti? Hijo mío… En fin, volvamos al presente. Aquí no hay mucho más que añadir. Flipper lo borda, y Noelia es como si no estuviera. La canción termina con un morreo heterosexual, pero.. ¡atención, gol en La Condomina! Flipper, igual que le atiza un muerdo a Noelia, termina de cantar y le sacude un beso con lengua a su novio. Noelia, de fondo, está encantanda ante esta muestra de rollo meta-gay de la que ella también ha participado. Los de la organización están tirados en la cama de agua regados con ginebra.


    Ay, mi caniche, a saber en qué verbena estarás cantando esta noche…

  • Coño, Pantene ha puesto pasta en OT… a mí me tenía que haber pillado esta época de brand manager. Me iba a vivir a la Academia y blogueaba en directo desde allí. En fin, un saludo para Pantene, que jamás invertirá en este blog, pero yo no le guardo rencor por ello.
  • Vaya, pues los dos de antes no eran los últimos. Pues yo lo siento mucho pero ya no aguanto más. Una actuación más y que os vayan dando, que yo no tengo la culpa de que vuestros padres trabajaran mucho y nadie os hiciera caso de pequeños. Venga, vamos que nos vamos. Un nuevo trío (no, no como el de Flipper, me refiero a un trío musical… por llamarlo de alguna manera). Salen a escena la novia de Chuky, Tania G. y Anabel, vestidas de Abba y con una pronunciación inglesa que haría resucitar a Shakespeare si pudiera oírla, y se pelean con el “I love to love”. Ganan ellas. Que digo yo, que en OT siempre les dicen a los fistros de pollo eso de “esta semana tenéis que defender esta canción”, cuando luego lo que vemos es que la que tendría que defenderse es la propia canción, porque la atacan sin piedad y con alevosía, que se entrenan 7 días. Dicho esto, anuncio ya que Anabel es mi favorita femenina, igual que Flipper es el masculino. Bueno, llámalo masculino, llámalo metrosexual. Talla unisex, que se dice. Pero vamos, que me parece muy bien, ¿eh? Que yo soy muy tolerante. Con los que piensan como yo, claro, como todos los que se dicen tolerantes. Yo no voy a ser menos. Pero no me lío más: este año apuesto por Flipper y Anabel. Total, como no hay que apostar dinero…


    Esto es imparable: el candidato McCain ya ha entrado en la locura Flipper

  • Y terminamos. Nominados: Paula y la nueva superperraca cinco estrellas Esther. Yo dejaría a Esther, porque con ella tengo hecha media crónica cada semana. Pero por otra parte tampoco quiero pasar a la posteridad como un torturador sin escrúpulos. Qué dilema. Claramente esto de OT te pone en unas situaciones superdifíciles, y para estar a la altura hay que ser superespecial.

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Se le ha ido la mano

Death sentence
(Death Sentence) – 2007

Death sentence

Dirigida por James Wan
Con Kevin Bacon, Garrett Hedlund y Kelly Preston

Valoración:

Me gusta hacer teorías con triángulos. De la misma manera que en su día ya establecí el triángulo que define toda la música contemporánea alemana, y me quedé tan ancho, estableceré ahora el triángulo que sostiene el cine americano actual en cuanto a interpretaciones masculinas se refiere. Y llamaré a dicho triángulo “el triángulo Kevin”, a ver si el nombre cuaja, se pone de moda, y después yo puedo escribir un libro titulado “Quién me ha robado mi Kevin” contando 4 chorradas en lenguaje de niños de 10 años y me forro gracias a las legiones de ejecutivos gilipollas que pueblan el mundo a razón de 100.000 euros por barba. Cosas peores se han visto.

El nombre del triángulo se justifica, lógicamente, por los nombres de los 3 actores que ocupan sus vértices. A saber: Kevin Spacey, Kevin Bacon, y Kevin Bruce Willis (a este tenía que meterlo como fuera, y no me iba a cargar el “triángulo Kevin” y mi futura fortuna editorial por un quítame allá ese nombre). Es un triángulo desigual, escaleno podríamos decir, o rarito sin más, porque las habilidades y méritos de los 3 vértices son ciertamente muy distintos. Willis es, sin duda, el más sólido, con 4 junglas de cristal a sus espaldas, mientras que Kevin Spacey y Kevin Bacon han tenido sus altibajos. Pero con altibajos y todo, los 2 son unos pedazos de actores de la pradera sesual, y de la no sesual.

Pero, debo insitir, ambos han tenido altibajos. Y debo insistir porque, precisamente, “Death sentence” es uno de ellos (un “bajo”, se sobrentiende). La película es muy mala. No le he dado un cero pelotero porque sale Kevin Bacon, y si le doy un cero a uno de los vértices de mi triángulo, adiós triángulo, adiós libro, adiós éxito editorial, adiós ejecutivos gilipollas (bueno, esto último no me importaría mucho, la verdad). Así que le doy un 1 porque soy generoso, y también egoísta. Sí, ya sé, son términos opuestos, pero también lo son el ying y el yang y ahí está el budismo, que nadie le tose. Pues yo igual. Buda y yo, misma cosa.

De todas maneras, y por mucho Kevin Bacon que salga en la película, no me voy a enrollar más. Sólo diré que la cosa empieza razonablemente bien (llena de topicazos, pero bueno…), continúa regulín, y termina lamentablemente mal. Al director se le va la mano con la sangre y los tiros, y los 20 últimos minutos parecen una secuela de Viernes 13. No es que con un final diferente la película hubiera ganado mucho, pero por lo menos no habría resultado ridícula. Da un poco de vergüenza ajena ver a Kevin Bacon metido en semejante bacanal de ketchup, aunque hay que reconocer que consigue salir con cierta dignidad del pozo. Es lo que tiene ser un Kevin. Que se lo digan si no a Kevin Bruce Willis, que de salir de pozos sabe un montón. Y ahí está, hecho todo un vértice de mi triángulo. Ya te digo.

El trailer

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Zapatero se ha leído “AKA”

Pero no la ha entendido. Vamos, que no ha pillado que era una comedia. Se la ha tomado al pie de la letra (es lo que tiene ser un gurú como yo, que la gente se toma todas tus palabras como si fueran enseñanzas sobrenaturales) y yo ya me temo lo peor. El Ministerio de Igualdad, muy en línea con el Acta de Igualdad Global que aparecía “AKA”, es ya una realidad. Y me atrevo a pronosticar que antes de que acabe esta legislatura, y siguiendo las enseñanzas de mi novela, Zapatero creará el Ministerio de Diversidad y Minorías.

Como ya sabrán los lectores más asiduos, no es la primera vez que las profecías de “AKA” se van cumpliendo en el mundo real. Para los coleccionistas, y para los que desconfían de mis palabras, he aquí una buena relación de artículos en los que ya recogí predicciones convertidas en realidad: aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, y aquí. A pesar de esto, reconozco que pensé que lo del Ministerio de Igualdad tardaría más en llegar. Pero mira, hay que ser optimista. O pesimista, según cómo se mire.

En la foto, el presidente presenta “AKA” en el foro de la Alianza de las Civilizaciones. Otra que tal baila.

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Duelo de chonis

Por cortesía de Nines, tenemos el documento gráfico de lo que ha sido, sin duda, la PEOR interpretación de la Historia de OT (y probablemente de la Historia del homo sapiens). Esther y Tania G. interpretaron ayer una canción. ¿Cuál? Os lo dejo para que intentéis adivinarlo. Resumo la actuación en la valoración que hizo Risto cuando evaluó a Tania G.: “Te nominamos porque no podemos expulsarte directamente”. Ya digo: lo peor de OT. Y mira que ha habido competencia…

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Hoy es martes, esto es OT

Pues sí, aquí estamos una vez más. Tanto triunfito que canear y tan poco tiempo. En fin, mientras haya tanta peña en la academia seré un poquito expeditivo, porque no es cuestión de ir uno por uno. Total, ¿para qué? Dentro de 6 meses ni nos acordaremos de ellos. Y una cosa es pasar el rato, y otra hacerles la biografía.

Así que, a modo de valoración general, hay que decir que la gala ha sido muy floja. Esto no es ninguna novedad, ya lo sé, que no hay que olvidar que estamos con los restos de serie de otras ediciones, pero es que ese es precisamente el problema: que están muy resabiados. Estos ya han visto gallear a mucha perraca otros años, y esa experiencia les hace adoptar una actitud amarrategui. Podríamos decir que la gala de hoy ha sido un Racing de Santander – Osasuna. Juego poco vistoso, mucho balón en el centro del campo, y barro por todas partes. Y al final, empate a cero. Reparto de puntos.

La única salsa aquí la siguen poniendo los de estilismo. Hoy han optado por hacer un programa temático a la par que ahorrativo. Han cogido retales de aquí y de allá, y con eso han apañado a todos los pequeños galleadores. Para ellas: los restos de las galas “Murcia, qué bonita eres” junto con un par de disfraces de burbuja de Freixenet. Para ellos: trajes rescatados de una boda gitana con toques de discoteca de polígono industrial. Perfecto. ¡Ah! Y algún día habrá que entrar en el tema bailarines. Por lo que hemos podido ver hoy, los de estilismo también han cogido la responsabilidad de vestir al ballet que acompaña a los triunfitos. Y, por supuesto, han dejado su marca: viendo que el perfil de la bailarina media (que en otra ocasión habrá que analizar con más detalle) encaja perfectamente con el de una go-go de club de carretera de los años 70, les han puesto unas mallas negras al vacío que resaltaban todas sus mollas en todo su esplendor. Malla-molla. Qué cachondos. Si a eso unimos que el coreógrafo (probablemente otro de estilismo promocionado, como el realizador) las ha puesto a dar saltos y giros compulsivos, tenemos un espectáculo que se ha quedado grabado a fuego en nuestras pobres retinas. Yo todavía veo sus siluetas cuando miro una pared blanca.


Sí, somos bailarinas, qué pasa

Y, para terminar, un rápido repaso a algunos de los mejores momentos de la gala de hoy.

  • A Patty se le murió la abuela la semana pasada, y decidió abandonar la academia. Eso a pesar de que todo el mundo le decía que, puestos a elegir, entre una abuela muerta y una plaza en OT no hay color. Pero ella, llámala sensible, se marchó para no volver. Y mientras ella lloraba a moco tendido, sus compañeras comentaban por lo bajini: “tía, jo, qué fuerte, tía, que superfuerte”. Y otra: “pero muy fuerte, supertía, el mundo es megadifícil, y espiritual, esto es una señal de energía negativa que te cagas”. Y la primera: “ya te digo, hipertía, jo, o sea, te paras a pensar… y porque yo no sé pensar, que si no, es para pensar, y, jo, tía”. Y así.

    Por cierto, que Patty se llama así: Patty. No “Pati”. Me pregunto en qué momento de su vida una persona decide ponerse 2 “tes” en el nombre, y una “y”. Patty, además, no tiene novio, ni marido. Tiene “chico”. Aunque tiene 26 años. Y cuando tenga 40 también tendrá “chico”, porque ahora las parejas no son de hombres y mujeres, sino de chicos y chicas, hasta en los geriátricos.

  • Hoy hemos tenido, de nuevo, un “momento Flipper”. Si la semana pasada el realizador se regodeaba enfocando a su churro mientras el cantaba “My girl”, en esta gala, con muy mala leche, lo han puesto a cantar una canción en falsete de punta a cabo. Para completar la estampa, le han puesto de compañero a El Torete vestido para dar su último golpe a una caja de ahorros. Di que Flipper es, con diferencia, el mejor de esta panda, que si no entre el realizador y el que elige las canciones acababan con él en dos tardes.


    Yo es que lo flipper con los de estilismo

  • Si la semana pasada era Mónica Naranjo la que advertía a los triunfitos de que “esto es superduro”, hoy han sido una panda de canadienses indocumentados los que han venido a la Academia para dar su experta visión sobre la vida a los pobres fistros de gallo. Su consejo: “hay gente que, aunque no tiene talento, se esfuerza tanto y tiene tanta ilusión que al final acaba llegando”. Gran verdad. Sobre todo en Física Nuclear. Hay cientos de catedráticos que han llegado a la cátedra a base de tesón, aunque la Física nunca se les ha dado muy bien. Lo mismo se puede decir de muchos tenores que, a pesar de no tener voz, han suplido con esfuerzo sus carencias y ahora cantan en los mejores teatros del mundo. Y eso es tan cierto como que Narcís “La Hiena” Rebollo está aquí conmigo en estos momentos.
  • Y, por último, está Jesús Vázquez. Que también algún día habrá que decir algo sobre él, aunque tampoco nada malo porque en general este tío es resultón y lo hace bien. Lo que tiene que hacer, me refiero, pero de eso se trata. Total, que ha venido una guiri a cantar a la gala, y después el Vázquez ha ido a darle las gracias, y tal y cual. Y en un momento dado le dice: “Wonderful voice” (maravillosa voz). Pero ha pronunciado la “v” inglesa como la “b” española, y entonces le ha quedado “Wonderful boys” (maravillosos chicos), y como la chica iba acompañada por 2 negracos con sendas tabletas de chocolate, pues el momento ha quedado un poquito plumífero. Pero vamos, de buen rollo. Creo que se han intercambiado los teléfonos y asunto terminado.


    Un poquito de Wonderful Boys para el Vázquez

Último apunte: para sustituir a Patty (la de las 2 “tes”, la “y”, y el “chico”) han metido a una nueva gallera en OT. Y digo yo, una vez más: ¿qué persona humana, después de haber sido rechazada en la 6ª edición, después de ver cómo te conviertes en el resto de los restos, en la ganga de las gangas, qué persona después de eso todavía tiene los santos huevos de volver a presentarse a una repesca y entrar en la academia con la etiqueta de “la que no pudo entrar ni a la 6ª”? ¿Es que esta gente no tiene ni un mínimo de orgullo? ¿De dignidad? ¿De vergüenza torera? ¡Tía, que Bustamante ya ha sacado 5 discos desde que tú te presentaste la primera vez! ¡¡¡¡Bustamante, tía, supertía, megatía!!!! ¡¡¡¡Haz el favor de darte de cuenta de por favor!!!! Joer, qué temporadita nos espera.


Se me invoca y aquí estoy; si hago falta, me avisáis

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No es la guerra, estúpido

En el valle de Elah
(In the Valley of Elah) – 2007

En el valle de Elah

Dirigida por Paul Haggis
Con Tommy Lee Jones, Charlize Theron, y Susan Sarandon

Valoración:

La guerra de Iraq ha servido para que Hollywood pueda volver a encontrar un tema de actualidad que interese al público y que, por lo tanto, permita hacer películas que ya antes de llegar a las taquillas tengan una buena acogida entre, al menos, una de las dos partes implicadas en el tema. En EEUU, los defensores de la invasión acudirán en masa a ver películas que hablen de héroes que caen en combate; y los que creen que la guerra ha sido, cuando menos, un error estratégico, se pegarán por una butaca para ver historias que demuestren el gran daño que el conflicto está haciendo al país en general, y a la juventud gringa en general. De todas estas películas, en cualquier caso, se habla desde meses antes de que lleguen a las pantallas. En el valle de Elah es una de ellas.

Y desde luego la guerra de Iraq está presente. El hijo menor de Hank Deerfield, el personaje interpretado por Tommy Lee Jones, forma parte de las tropas americanas en Iraq. El propio Deerfield es un militar retirado, y su hijo mayor, también militar, murió hace años cuando su helicóptero se estrelló. Deerfield es un tipo estricto, que cree que la patria está por encima de todo y que ve orgulloso cómo sus hijos han seguido su ejemplo y sirven a su país con los ojos cerrados. Pero cuando parece que el peligro ha pasado, porque el hijo menor ya ha regresado de Iraq y está a salvo en su base de origen, resulta que desaparece y a los pocos días se encuentra su cadáver auténticamente masacrado.

Deerfield, por supuesto, no deja las cosas en manos de la policía, ni siquiera de la policía militar. Investigando por su cuenta, aunque con la ayuda de una joven policía que quiere demostrarles a sus machistas compañeros que ella vale mucho (Charlize Theron), Deerfield consigue aclarar el misterioso crimen sobre el que todas las autoridades locales querían echar tierra para no destapar algunos de los turbios manejos que, al parecer, son habituales entre los soldados que van y vienen de Iraq: drogas, violencia, problemas mentales… Todo eso va saliendo a la luz a medida que Deerfield va atando cabos y construyendo la auténtica historia de los últimos días de su hijo.

Así que, ¿qué tenemos aquí? Ante todo, una historia de policías. La guerra de Iraq aparece al fondo, a lo lejos, difuminada. El hijo de Deerfield perdió la chaveta por algunas cosas que vio en Iraq, pero sinceramente no son cosas tan extraordinarias como para pretender que la guerra tiene la culpa de todo. Aunque ahora se nos quiera contar que las guerras contemporáneas son lo peor de lo peor, me temo que cualquiera de las dos Guerras Mundiales (por no hablar de las que había en la Edad Media) fueron muchísimo más crueles y despiadadas que lo que hoy día vemos por los telediarios. Y si los que volvieron de las Guerras Mundiales no se conviertieron todos en psicópatas (porque si lo hubieran hecho Europa sería hoy un solar edificable), no parece que los horrores de la guerra puedan ser la justificación para que alguien termine matándose a puñaladas con sus antiguos compañeros de armas.

En cualquier caso, y juicios morales aparte, la película está bien hecha. Tommy Lee Jones es un pedazo de actor, y borda el papel de militar estricto y patriota leal hasta la muerte. El misterio del crimen se mantiene razonablemente interesante, aunque tampoco es el misterio del siglo y los culpables son bastante obvios desde el principio de la película, matiz más, matiz menos. Así que, para pasar un rato entretenido, “En el valle de Elah” es una opción recomendable, aunque probablemente no será una película que recordemos dentro de 6 meses. De hecho, hace sólo unos días que la vi, y ya me he olvidado de muchas cosas. No obstante, hay una que creo que recordaré durante bastante tiempo: el final. Y, de nuevo, la interpretación de Tommy Lee Jones durante toda la película tiene bastante que ver con eso (no así la de Charlize Theron, que además de hacer un papel mediocre está fea como un demonio, aunque parezca increíble). Pero, insisto, el final sí me dejó una cierta huella. Es sólo una imagen, pero como suele pasar, dice más que mil palabras.

El trailer (en inglés arriba, en español más abajo)

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La vida es sueño

La vida es sueño
Pedro Calderón de la Barca

Calderón de la Barca - La vida es sueño

Valoración:

Mi relación con “La vida es sueño” es parecida a la que Jerry Fletcher tiene con El guardián entre el centeno en la película Conspiración: cada vez que veo un ejemplar del libro, no puedo evitar comprarlo. Pero, a diferencia del personaje interpretado por Mel Gibson, yo me lo leo. Me calma. Es como uno de esos dardos que les tiran a los elefantes cuando se ponen bravidos. Cuando la cosa se pone malita, me compro un ejemplar de “La vida es sueño”, y de repente toda la estulticia se disuelve, toda la fealdad desaparece, toda la gente con la que no quiero tener que tratar (los 6500 millones, más o menos) se borran sin dejar ni un mínimo rastro de sus superespeciales seres. Eso son poderes, y no los de David Copperfield.

Pero, a pesar de esa conexión espiritual que tengo con esta obra (o precisamente por eso), no podría decir qué es lo que hace que “La vida es sueño” sea un libro tan especial. Para empezar, ni siquiera he podido pensar en un título original para esta crítica. Me he limitado a repetir el título de la obra. Porque el título lo dice todo: la vida es sueño. Una idea que ha acompañado al Hombre desde que algún listillo ataviado con una piel de oso, y entre persecución y persecución (unas veces como perseguidor y otras como perseguido), se sentó a la sombra de un chopo, clavó la lanza en el suelo y se dijo: a ver si todo esto va a ser mentira.

Los griegos concretaron esa idea difusa (como hicieron con tantas otras), le dieron forma y ahondaron en las consecuencias que tendría de ser cierta (como hicieron con tantas otras), y nos la pasaron a las generaciones posteriores convenientemente meditada para que nuestros cerebros no se oxidaran (como hicieron con tantas otras). Las generaciones posteriores, sin embargo, hemos preferido la Playstation. Que, por cierto, es muy divertida, que quede claro. Pero una cosa no quita la otra: ni la Playstation nos puede enseñar lo que nos enseñan los aforismos de Heráclito, ni Heráclito regateaba como lo hace Messi en la Playstation (ni en la vida real, para qué nos vamos a engañar).

Resumiendo: que ciertamente Calderón de la Barca no fue el primero en sugerir que todo esto que vemos a nuestro alrededor y que nos parece tan real podría ser una mera ilusión. Un sueño, decía Calderón. Un engaño de los sentidos, decía Descartes. Un programa de ordenador, decían los hermanos Wachowski, entre otros. ¿Qué aportó, entonces, Calderón a esta idea que ha ido y ha vuelto tantas veces a lo largo de la Historia? Belleza. Armonía. Perfección. Porque, ¿acaso alguien ha conseguido expresar esa idea de una manera más bella que esta?

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidado le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son-

Por supuesto, no es la única obra maestra de ensamblaje del lenguaje que se puede encontrar en “La vida es sueño”. Como decía al principio, hay decenas de párrafos, de escenas completas, que tienen la propiedad de abducir de la vulgardidad a cualquiera que los lea con atención. De esa manera, el texto que nos plantea la posibilidad de que todo esto no exista, consigue separarnos de la realidad de tal manera que esa posibilidad nos parece más real que nunca.

Y luego está, por supuesto, el amor. El amor de verdad, no las basuras empalagosas que leemos en nuestros días. El amor que quita la respiración literalmente, que amenaza con matar a quien lo sufre, y que a pesar de eso sigue siendo la mayor fuerza vital del Universo. El amor que es la única razón posible para seguir creyendo que el mundo existe, y que merece la pena dejarse engañar por esta ficción en la que vivimos.

Ojos hidrópicos creo
que mis ojos deben ser;
pues cuando es muerte el beber,
beben más, y desta suerte,
viendo que el ver me da muerte,
estoy muriendo por ver.
Pero véate yo y muera;
que no sé, rendido ya,
si el verte muerte me da,
el no verte qué me diera.

Hay mucho más en “La vida es sueño”. Y es imposible “contarlo”. Ni comprando todos los ejemplares que uno se encuentra por ahí, en aeropuertos, en librerías, en puestos ambulantes, ni leyéndolos todos y releyéndolos una y otra vez. En “La vida es sueño” hay lecciones sobre la lealtad, el destino, el deber, el libre albedrío, la incertidumbre… Calderón reunió toda esa sabiduría hace 400 años y la expresó con un talento que ha conocido pocos parangones en la Historia de la Literatura. Así que, aunque no consigamos entender el resto de las lecciones que esta genial obra nos cuenta, al menos nos servirá como una lección de humildad ante la tentación de sentirnos superespeciales. Un guantazo intelectual en nuestros delirios de grandeza. Sólo por eso, debería ser de lectura obligatoria. Mientras tanto, seguirá siendo mi antídoto contra la vulgaridad. Aunque me deje un presupuesto en comprar ejemplares aquí y allá.

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