Hoy es uno de esos días en los que las noticias de máxima importancia se amontonan en la mesa de actualidad de 1y1y1. Consciente como soy de que los suscriptores de este blog sois personas importantísimas y superespeciales, y para no saturar más vuestros buzones de correo (que, seguro, rebosan ofertas con contratos millonarios), siempre me he autoimpuesto la obligación de no publicar más de 3 artículos por semana. No quiero molestaros. Pero hay días, como hoy, en los que es difícil limitarse a un solo tema.
Por un lado, tenemos el misterioso comunicado que ha hecho la NASA, en el que nos informa de que mañana miércoles, y en una tele-rueda de prensa retransmitida para todo el mundo a las 19:00 (hora española), “anunciarán el descubrimiento de un objeto en nuestra galaxia que los astrónomos han estado buscando durante los últimos 50 años”. Dicho descubrimiento, según nos anticipan, se ha conseguido “combinando datos del Observatorio de Rayos X de la NASA Chandra, y datos de observaciones desde la superficie terrestre”. Para aquellos que quieran seguir el evento en directo, el audio se retransmitirá en esta dirección.
Ya hay, por supuesto, apuestas sobre cuál puede ser el misterioso objeto recién descubierto. Algunos dicen que será el famoso agujero negro que, según indican los cálculos matemáticos, ocupa el centro de la Vía Láctea, y que terminará por zamparse la galaxia completa dentro de unos cuantos millones de años. Otros se inclinan por la posibilidad de que, por fin, se haya encontrado la celebérrima materia oscura que, también según las ecuaciones correspondientes, debería ser casi el 80% de la materia total del Universo. Otros, los más cretinos, apuestan por el descubrimiento de vida inteligente. En fin, hay de todo. A ver qué nos cuenta la NASA mañana.
Como veis, la primera noticia es realmente de primer nivel. Así somos en 1y1y1, sólo tratamos temas de máxima relevancia. Pero es que hoy tenemos otro: la gala de OT. ¿Qué hacer? ¿De qué hablar? ¿Qué artículo publicar? Bueno, lo de la NASA me lo he ventilado en un par de párrafos, así que con OT tampoco voy a detenerme mucho más. Ya advertí la semana pasada que, hasta que nos deshagamos de la numerosísima clase media del concurso, esto va a ser un peñazo. Hoy he vuelto a ver el concurso entre zapping y zapping, así que tampoco tengo mucho que contar. Además, el zapping lo hacía con el debate de Telemadrid donde hoy María Antonia Iglesias era una de las invitadas. Y ya os podéis imaginar el shock que me producía saltar de la cajera de Alcorcón a la Iglesias con un margen de unos milisegundos. Eso, repetido muchas veces, seguro que provoca daños cerebrales, y yo ya tengo el cerebro bastante dañado como para arriesgarme a ponerlo peor.
En fin, lo primero que he podido ver es que hoy los de vestuario han llegado a la gala por los pelos. Al parecer, han tenido que ir a la boda del realizador (el que enfocaba al novio de Flipper mientras éste cantaba “My girl” en la primera gala), que se ha celebrado en los Salones “El Palacio del Langostino II”, en Cornellá. Han aparecido 10 minutos antes de que empezara la gala y, sin tiempo para preparar sus ya famosos diseños para humillar a los fistros de pollo, les han dado directamente los trajes que ellos traían de la boda. Así que, por ejemplo, Sandra, que ya parece normalmente una cuarentona divorciada desesperada por encontrar marido, hoy parecía la típica loba de bodorrio, que en cuanto ve que se han sentado los de la mesa de solteros, le falta tiempo para dejarse caer por allí a enseñar cacha. Y, en cuanto te descuidas, te lleva detrás de una planta, uno de esos ficus de plástico gigantes, y hasta luego Lucas.
En ese ambiente de banquete de suburbio, las actuaciones resultaban incluso más patéticas de lo normal. Sólo se han salvado, como de costumbre, Flipper y Anabel. A los demás habría que echarlos a la calle directamente y en lote, si aquí hubiera alguien con un par de huevos. Como en las películas de cárceles, yo creo que aquí habría que dejar a Risto 10 minutos a solas con los concursantes, apagar las luces, y después ver qué ha quedado. Nos ahorraríamos fácilmente un mes de sufrimiento.
Hoy han navegado todos como han podido por encima del escenario, y cuando han llegado las nominaciones Risto ha sacudido con la mano abierta. Placa-placa-placa, como el Yoyas. A la cajera de Alcorcón la ha llamado “mierda”, aunque, según él, lo ha hecho a modo metafórico. A otra le ha dicho que es como un yogur, que si se saca de la nevera se descompone, o algo así. Al favorito del público lo ha llamado vago. A Jesús Vázquez lo ha mandado callar. Un festival, un frenesí.
Y poco más. Cuando ha llegado el momento de expulsar, los fistros de pollo se han puesto a llorar, como si en lugar de decidir cuál de las dos Tanias abandonaba la Academia, se estuviera sorteando un riñón para un trasplante. Patético. Al final han expulsado a la Tania homosexual, y se ha salvado la Tania heterosexual. Que, por cierto, se rumorea que esta última está tentada de cambiar de acera, por culpa de la primera. A ver, eso se rumorea, pero yo no sé nada, ¿eh? Que no quiero líos por rollos de intolerancia, racismo y xenofobia. Que sí, que ya sé que no son extranjeras, ni negras, ni chinas, y que por lo tanto lo anterior no aplica, pero en este mundo que vivimos nunca se sabe. Y además, en realidad hablo de sus preferencias sexuales porque tengo piedad de ambas, y prefiero no hablar de sus cualidades artísticas. Y que conste que con Flipper yo soy muy partidario, de todo lo que viene siendo la integración multisexual de la riqueza cultural de otras razas en toda la parte de la pierna del mundo, con vistas a una convivencia pacífica de la galaxia.
¡Ah! Me olvidaba: la perraca Esther, nominada una vez más, ha pedido la eutanasia musical. Ha hecho un llamamiento público para que ninguno de sus compañeros la salvara hoy (todos han cumplido, no se sabe si por el llamamiento o porque ya no quedan gelocatiles en la Academia), y para que el público no vote para salvarla la semana que viene. Oye, que si la chica lo pide, ¿quiénes somos nosotros para no darle ese capricho? No seamos ahora más perracos que la perraca. Hala. A pasar otra semanita.