Archivos del Mes para May, 2008Pag 2 de 2

¿Quién se ha llevado mi simulación?

Nivel 13
(The Thirteenth Floor) – 1999

Nivel 13

Dirigida por Josef Rusnak
Con Craig Bierko, Gretchen Mol, y Armin Mueller-Stahl

Valoración:

Empezaré la crítica de esta película hablando de otra, porque yo soy así, superespecial. La otra película de la que quiero hablar es 88 minutos, que creo que acaban de estrenarla en España, y por ello me siento obligado a hacer una advertencia a la población civil: no vayáis a verla ni borrachos. Bueno, borrrachos igual le encontráis algún sentido o alguna gracia, porque serenos va a ser imposible. Es uno de los mayores bodrios de la Historia del cine, y en su día ya lo denuncié cuando hice la crítica en este humilde, si bien que genial, blog. Avisados quedáis.

Pero vamos a lo que vamos. Hace unos días escribí un artículo sobre “La vida es sueño”, en el que alababa, sobre todo, su forma. Su lenguaje, su sentido del ritmo, su musicalidad. Su poesía. Y, aunque lo tocaba por encima, me quedé con las ganas de hablar más en detalle de su fondo, del tema que plantea, aunque más a modo de lección moral que de posibilidad metafísica, pero que pone encima de la mesa una idea recurrente a lo largo de la Historia del Hombre: ¿y si la vida fuera un sueño? ¿Y si la realidad no fuera real?

Un día de estos colgaré algunos artículos interesantes sobre el tema, pero hoy estamos de puente y no es cuestión de ponerse a escribir cosas sesudas, que luego la audiencia se me espanta y los de Google dejan de pagarme los 2 dólares mensuales por los banners publicitarios, con los que estoy amasando una fortuna que algún día me retirará. Me retirará, de hecho, a un banco del Retiro con una litrona, porque a otro sitio no lo veo claro. Total, que he rescatado esta bonita película de 1999 (hace ya… ¡9 años!… estas cosas son las que desmoralizan) que habla de lo mismo que hablaba Calderón de la Barca, aunque de una manera mucho menos poética, todo hay que decirlo. Pero una cosa no quita la otra: la película está bien hecha, la historia es muy entretenida, y el recado final viene a ser el mismo. ¿Y si resulta que todo esto es más falso que las promesas de Ronaldinho?

No puedo contar mucho más sin destripar el argumento, que en esta película, sí, es una pieza clave del resultado final. Sólo advierto dos cosas: la película tiene un toque de ciencia ficción, y la actriz principal no está especialmente buena. Qué le vamos a hacer. Y sobre el argumento, tampoco os vayáis a pensar que es una idea superoriginal para gente superprofunda. Ya digo que la película es, sobre todo, un entretenimiento. Pero está razonablemente bien hecha, y toca un tema que ya han tocado muchos otros directores (y escritores y filósofos) de una manera amena.

Y si uno le da alguna vuelta de tuerca a la historia cuando la película ha terminado, el entretenimiento se alarga, y deja de ser puramente audiovisual para empezar a ser mental. Y como, insisto, dentro de poco colgaré algunas cosas más “serias” sobre el asunto, esta película puede ser un buen calentamiento. Como mínimo, garantiza un rato divertido. Algo que no garantiza el Barça desde hace 2 años con un presupuesto 100 veces mayor que el de esta modesta “Nivel 13″. En fin, hay cosas que son difíciles de entender. Porque, real o no real, hay que reconocer que la realidad es compleja.

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Un poquito de poesía

Ya hacía mucho tiempo que no ponía una poesía en 1y1y1, supongo que para alborozo de los lectores más chuscos del blog. Pero como nunca llueve a gusto de todos, hoy toca un poquito de refinamiento espiritual. En el “ABCD las Artes y las Letras” (gran suplemento cultural, al igual que “El Cultural” de El Mundo… de Babelia mejor no hablamos, sobre todo después de la deriva folletinesca del último rediseño) publicaron hace algunos días una preciosa poesía de Ana Isabel Conejo, poetisa contemporánea cuya obra yo no conocía pero que definitivamente quiero conocer mejor después de leer esta pequeña joyita. ¡Ah, mis pequeños patanes, qué sería de nosotros de la poesía! De vosotros no lo sé. De mí, un desastre. ¿Cómo sobrevivir a 5 minutos de conversación con un regional vicepresident si uno no supiera que en este mundo también existen los sonetos? Hala. A disfrutarla. Y en silencio, por favor.

Yo tuve una alegría secreta del color del tabaco.
Seca, oscura, aromática. Un tesoro en la caja de latón de la noche,
así era mi alegría cuando esperaba verte y los días atendían mi
                                                          [esperanza
con regular precisión de ola que muere
y abandona en la línea de la playa
todo cuanto ha arrancado en su viaje infinito.

Tuve también un tedio oculto,
de ese color del lodo que envilece la lluvia.
Padecí la implacable fealdad de los muebles
en casa de mis padres. Padecí la tristeza
de los jerseys sufridos y las faldas de pana,
la suciedad de un mundo donde el único pájaro
era el descolorido gorrión de las aceras.

Pero tuve también un deseo secreto,
que me salvó la vida. Tuve un nido en la sombra
desde donde aprendí la invisible belleza
del ruiseñor. Tuve una escuela
de otoños y campanas
para mi corazón insatisfecho,
y una voz esponjosa,
del color de la tierra
donde hundir las raíces
y urdir contigo lentas
primaveras futuras.

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