Monthly Archive for junio, 2008

Quiero ser libre (para poder elegir no serlo)

Un poquito de intendencia antes del artículo de hoy: voy a borrar unas cuantas direcciones de e-mail de suscriptores, porque han empezado a darme errores de entrega (aparentemente, son “direcciones desconocidas”, aunque eran conocidas hasta hace poco…). El que quiera seguir recibiendo actualizaciones de este blog, que se asegure de que está suscrito con una dirección correcta, porque las incorrectas se van a la basura esta noche. Yo soy así, expeditivo. Y superespecial.

Y ahora sí: un graffiti encontrado en una calle de Bristol (Reino Unido).

Vete a trabajar, manda a los niños al colegio,
sigue la moda, actúa con normalidad,
camina por la acera, ve la tele,
ahorra para la vejez, cumple las leyes,
repite conmigo: “soy libre”

Hala, a reflexionar un rato.

Aire

A Mad and Faithful Telling
Devotchka

Devotchka - A mad and faithful telling

Valoración:

Al principio, en un derroche de originalidad, iba a titular este artículo “Aire fresco”. Pero, aparte de ser un topicazo del carajo, la metáfora no sería muy precisa. Porque es cierto que DeVotchKa suena diferente, raro, y en ese sentido sí podría ser “una bocanada de aire fresco”, pero por otra parte DeVotchKa no suena necesariamente a frescura. No es, para seguir con los topicazos, un sonido refrescante. O, mejor dicho, no lo es siempre.

DeVothcKa, para decirlo pronto y rápido, es una bendición para la oreja cansada ya de escuchar variaciones con repetición de 4 notas tomadas de 4 en 4 (y repetidas, además, en el mismo orden, con el mismo ritmo y casi con la misma voz), o también jovenzuelos superespeciales que se creen que nuevo es sinónimo de bueno. O que diferente es sinónimo de mejor. Pero claro, con 20 años ahora uno es un “niño” o una “niña”, así que tampoco les podemos pedir más.

Pues en medio de ese erial de baladas adolescentes y pachanguitas buenrollistas en el que vivimos por cortesía de los cuatro jerifaltes que controlan el cotarro mediático-musical (que además luego se quejan de que la gente no compra discos), ponerse a escuchar a DeVothcKa es como irse de vacaciones a Paraguay, a Tanzania, a Kuala Lumpur. A todos los sitios a la vez. Escuchar a DeVotchKa es como dar la vuelta al mundo. Porque en “A Mad and Faithful Telling” nos encontramos un poco de todo. Canciones con una caña apabullante, ritmos de fiesta de pueblo electrizantes (aunque no eléctricos, estos chicos de DeVotchKa también utilizan instrumentos muy tradicionales), y también momentos casi depresivos, con trompetas que parecen tocar en un otoño permanente en el que, sin embargo, la tristeza no se nota. Ni la alegría tampoco. Es como el aire: no lo notas si no te fijas, pero cuando lo notas… ¡qué sensación, el aire en la cara, sobre la piel, entre el pelo! DeVotchKa es eso. Es música. ¿Quién puede explicarlo?

Poco más se puede añadir. Los amantes de las biografías querrán saber que DeVotchKa es un grupo gringo (aunque suenan a rusos del mismísimo Volga), y que hizo la mayor parte de la banda sonora de Pequeña Miss Sunshine, película petarda donde las haya, pero gracias a la cual consiguieron un cierto nombre en los circuitos progres de EEUU. Acaban de pasar de gira por España, por cierto, y ahora que los conozco sólo puedo decir que me fastidia un montón habérmelo perdido. En fin, a ver si en otra ocasión. He estado tentado de darle un 5 a este disco, pero hay que reconocer que no todas las canciones están al mismo nivel. Dicho esto, ninguna baja del 3, la mayoría justifica de sobra el 4, y algunas son un 5 indiscutible. Pero las matemáticas son las matemáticas (hay quien dice que son primas hermanas de la música), y la media no da para un 5. Tal vez la próxima vez. Porque, desde luego, con DeVotchKa estaré encantado de que haya una próxima vez.

Un par de vídeos:

La capa de ozono se está regenerando… ¿nos alegramos?

En una nueva demostración de que la comunidad científica no tiene ni pajolera idea de lo que hace, leo este artículo en el que primero nos dicen que el agujero de ozono ya se está cerrando (lo que, según nos decían hace algunos años debería alegrarnos), pero acto seguido nos cuentan que eso podría provocar un cambio climático del carajo (lo cual, según nos dicen ahora, debería entristecernos). ¿En qué quedamos? ¿Es bueno o es malo que el agujero de ozono se cierre? Que digo yo, que ya que hemos dejado de usar insecticidas y sprays, a ver si ahora va a resultar que hemos estado haciendo el canelo, y que en realidad teníamos que haberlos usado a tutiplén.

Todo esto es consecuencia de tomar a los meteorólogos (como a los médicos) por científicos. Unos tíos que no saben predecir si lloverá dentro de media hora (como queda demostrado en las carreras de Fórmula 1 cada vez que amanece nublado… y eso que en la Fórmula 1 pagan una fortuna a los meteorólogos, no quiero ni pensar lo que haría un recién titulado), ¿cómo van a predecir el clima que tendremos dentro de 50 años? Lo mismo se aplica a los médicos, por cierto, que si no fuera por las maquinitas que han ido inventando los ingenieros y físicos (porque los Rayos X, los escáneres, los TAC, las microcámaras para hacer microcirujía, etc. no las ha inventado ningún pediatra precisamente) seguirían con el serrucho y las sangrías. Bueno, la verdad es que algunos tampoco están muy lejos de eso…

En fin, el artículo en cuestión se refiere a un estudio realizado en la Universidad de Columbia, así que al menos inspira cierta confianza. Ahora sólo queda saber si, finalmente, lo del ozono es bueno, malo, o regular. Y lo del cambio climático, igual. Yo, de momento, no me quito la rebequita, que por las noches todavía refresca.

Proverbios lutherianos

Una colección de algunas de las mejores frases de Les Luthiers (sólo “algunas” porque es imposible recopilarlas todas… hay demasiada sabiduría en las enseñanzas de Mastropiero). A las que aparecen en esta presentación, añado yo mi favorita:

Si tu mejor amigo te clava un puñal en la espalda, desconfía de su amistad

CSI La Meca

La sombra del reino
(The Kingdom) – 2007

La sombra del reino

Dirigida por Peter Berg
Con Jamie Foxx, Jennifer Garner, y Chris Cooper
Valoración:

A estas alturas no sé por qué la gente se sigue empeñando en intentar resolver crímenes sin llamar a los americanos. Después de haber visto 5 temporadas de CSI, es obvio que son los amos. Te mandan a un par de pollos con guantes de látex y un maletín, y en una semana máximo tienes al chorizo entre rejas. Fácil, limpio, rápido. Pero hete aquí que los árabes son orgullosos, y se resisten a reconocer la superioridad gringa en cuestiones de criminalística. Esperemos que después de ver La sombra del reino aprendan la lección de una vez y para siempre. O, mejor: que monten una delegación del CSI en La Meca y asunto solucionado.

“La sombra del reino” empieza con un brutal atentado contra trabajadores americanos en un campo de extracción de petróleo en Arabia Saudita. Mueren decenas de personas, entre ellas el amigo de un agente especial del FBI. Y claro, el agente no tarda ni media hora en coger un avión para Arabia y, aprovechando un par de favores que le debían algunos peces gordos, se planta allí decidido a trincar a los asesinos en dos patadas. Se lleva a 3 amigotes del FBI y, hala, a por ellos.

Pero los árabes, como decía antes, son orgullosos y se resisten a dejarse ayudar. Oficialmente reciben a los americanos como colaboradores y amigos, pero después no les dejan ni sacar fotos de la escena del crimen. Poco a poco, sin embargo, los del FBI se van ganando la confianza de sus colegas de la poli árabe, y comienzan a hacer progresos. Que si una prueba aquí, que si una autopsia allá, que si una cosa lleva a la otra… Total, que trincan a unos cuantos malos, pero no a los de arriba, sino a unos mindundis con 4 metralletas. Y eso en Arabia, por lo visto, es como aquí tener un tirachinas.

En fin, no voy a contar la peli escena por escena, pero sí adelanto que, llegado un punto, la cosa se complica y empiezan a llover guantazos. Bueno, guantazos, granadas, balas de mortero, y bombas a tutiplén. Vamos, que los del CSI se quitan los guantes de látex y se ponen los de boxeo, y a partir de ahí la película entra en un festival de luz y color. Dejan un barrio entero como un solar edificable, y entre los 4 gringos se cepillan a media Arabia. Y porque la película se termina, que si no se la cepillan entera. Pues buenos son los del CSI.

El director, además, no deja pasar la ocasión de ofrecernos una moraleja obvia, tópica y demagógica en la última escena. Mal, mal, mal, señor director. Los espectadores no somos gilipollas, podemos hacer deducciones nosotros solitos y no necesitamos discursos moralistas escritos para niños de 5 años. Lo mismo puede decirse de la escena en la que los malos malísimos árabes son reducidos por la tía que se llevan los del CSI. No es que una tía no pueda reducir a 6 terroristas (aunque, personalmente, dudo mucho que una sola persona, tío o tía, pueda reducir con una pipa a 6 tiparracos armados hasta los dientes, pero a eso ya estamos acostumbrados en este tipo de películas), pero el guiño queda un poco obvio. Es como aquellos chistes malos de “¿cuál es el colmo de un terrotista árabe?… que lo detenga un americano ¡y mujer!”.

En resumen: que la peli está bien como peli de acción, de tiros, pero hace aguas por todas partes cuando intenta contar una “historia humana”. Los tópicos salen en fila de a dos, y de una manera tan explícita que uno se siente tratado como un idiota. Y oye, que a lo mejor uno es idiota, pero es que yo al director de la película no lo conozco de nada, y me fastidia que un desconocido me trate así. A los amigos sí se lo permito. Pero para eso son amigos. Digo yo.

El trailer (arriba en español, abajo en inglés)

Beam me up, Scotty

Alucinante. Sí, es real. Lo ha inventado Cisco junto con Musion, y esto es una demostración práctica. No es el teletransporte, pero casi. Para flipar. Las ciencias adelantan que es una barbaridad. El vídeo dura 4 minutos, pero se empieza a alucinar a los 80 segundos aproximadamente. Está en inglés, pero el idioma es lo de menos…

Con granos y a lo loco

California 83
Pepe Colubi

Pep Colubi - California 83

Valoración:

Hacía mucho tiempo que no publicaba ninguna crítica literaria, y sé que eso ha tenido tremendamente preocupadas a las legiones de seguidores de este blog. Miles y miles de mensajes llegaban cada día a mi buzón interesándose por mi salud, preocupándose por mi estado mental, exigiéndome que no descuidara ese fundamental apartado de mi actividad. Lo sé, tengo un público selecto e intelectualmente muy sofisticado, que si no recibe su dosis periódica de alta literatura, ópera, y cine ruso, se me viene abajo. Pero tengo un mensaje tranquilizador para todos vosotros: hoy, y después de un largo paréntesis, la Literatura vuelve a 1y1y1.

El caso es que llevo varias semanas (¿meses?) enfrascado en la lectura de un libro fascinante, una de esas joyas que uno nunca descubriría de no ser por una recomendación personal e intransferible. En este caso la recomendación me la hizo Vera, y gracias a ella llevo una buena temporada disfrutando de lo lindo, porque el libro, además de ser maravilloso, es largo. De ahí el largo paréntesis al que hacía referencia antes.

Pero hete aquí que la suerte ha jugado a mi favor, y mientras yo me quedaba sin combustible literario para alimentar el blog, me llega hoy la noticia de que Pepe Colubi ha publicado finalmente su novela California 83″. Y como yo ya me leí esta novela hace algunos años, pues tengo una crítica hecha en mi cabeza que puedo usar para tirarles un buen chuletón a esos lectores ávidos de buenos libros que pueblan este blog.

¿Y cómo es posible que yo me haya leído ya la novela, si he dicho que Pepe acaba de publicarla? Pues porque hace algunos años, cuando yo acababa de publicar AKA, mi amigo Nacho Garrido-Lestache me dijo que, a la vista del tipo de humor que yo gastaba, probablemente me gustaría leer el manuscrito de una novela de otro amigo suyo que compartía conmigo la condición de graciosillo, y la de perseguidor de editoriales. El amigo resultó ser Pepe Colubi, y la novela “California 83″. Y, como Nacho había pronosticado, me lo pasé muy bien leyéndola.

Es posible que en mi juicio influyera el hecho de verme reflejado, a pesar de no conocerlo personalmente, en alguien que había escrito una buena comedia, y que también recibía la callada (más que la negativa, aunque también) por respuesta cuando intentaba conseguir que alguna editorial se la publicara. Me imaginé a “AKA” y a “California 83″ como dos hermanas vestidas de primera comunión y abandonadas en medio de la calle, sucias, hambrientas, tiradas en la acera, mendigando unas monedas de los peatones que las miran con cariño pero que pasan olímpicamente de ellas. Sí, bueno, en aquella época yo era muy dado a las metáforas melodramáticas, pero conseguí superarlo gracias a los excelentes profesionales que ejercen en el frenopático de Parla.

Total, a lo que vamos. “California 83″ es una novela muy graciosa. Tiene altibajos, ciertamente, pero algunos de los altos son memorables, e incluso en los bajos la historia siempre nos mantiene una sonrisa en la boca, aunque sólo sea de simpatía, porque el protagonista podría ser cualquiera de nosotros (me refiero a los de mi generación), y se comporta, y piensa, y dice las mismas cosas que nosotros habríamos pensado y dicho en su situación: un estudiante que en el año 1983 se va a estudiar el COU a California. ¡Cuidado! Que he dicho “1983″ y “California”. Eso es como decir “2008″ y “la galaxia de Andrómeda”. El libro, de hecho, es una especie de “bitácora” de aquel año glorioso, un recorrido por la misteriosa y fascinante California que todos conocíamos sólo por las películas, a través de los ojos de un chaval que todavía tenía acné y que veía “Aplauso” los domingos en la tele.

Como ya he dicho, Pepe ha conseguido por fin que alguien le publique la novela. Y además, ese “alguien” es Espasa, así que tampoco es para quejarse. Aunque yo ya me la leí en su día, la compraré para volver a hacer unas risas, y para crear una deuda moral que Pepe tendrá que pagarme comprando “AKA” el día que yo publique… si ese día llega. Y si no, pues yo habré pasado un buen rato, que ya es bastante. Y además habré rejuvenecido 25 años. No está mal, ¿no? Enhorabuena, Pepe. Y enhorabuena, lectores de 1y1y1. Hoy hay buenas noticias para todos.

Reblog this post [with Zemanta]

Queda 1 mes para uno de los posibles fines del mundo

Pues sí, medio planeta preocupado por el calentamiento global (que, en el peor de los casos, tardaría siglos en cargarse a la especie humana, y que nunca llegaría a destruir La Tierra), y aquí nadie habla de la puesta en marcha del Gran Acelerador de Hadrones (Large Hadron Collider o LHC) que, según un artículo publicado en la revista Discover Magazine, sería la manera número 12 de que el mundo se destruyera (el cambio climático es la manera número 9). Para saber cuánto queda exactamente para ese potencial fin del mundo, podéis hacer clic aquí.

La idea es que en el LHC se van a alcanzar niveles de energía cercanos a los que tuvo el Universo en el Big Bang. “Cercanos” tiene aquí un significado relativo… cercanos en el tiempo (serán los mismos niveles que tenía el Universo cuando sólo había transcurrido una trillonésima de segundo desde el Big Bang), aunque lejanos todavía en magnitud (porque en aquellos momentos, una trillonésima de segundo suponía un cambio todavía radical en las condiciones del Universo). Uno de los resultados que se espera conseguir con el LHC es la confirmación de la existencia del bosón de Higgs, también llamada “la partícula de Dios”, puesto que es la responsable de que la materia pueda existir.

Pero el caso es que, cuando uno se mueve en esos niveles de energía, la cosa se pone peligrosa. El peligro es remoto, ciertamente, pero ahí está. Un pequeño fistro de protón, convenientemente cabreado, puede liarse a generar gravedad y atraer a todo bicho viviente, y no viviente. Y a base de atraer más materia, bien concentradita, se puede crear un agujero negro. Y si se crea un agujero negro en Ginebra, Suiza (que es donde está el LHC), hasta luego Lucas. Nos vamos todos al Valle de Josafat sin que nos dé tiempo ni a preparar una bolsa de viaje. Pero miremos el lado bueno: ya no tendríamos que preocuparnos por el calentamiento del planeta. Porque no estaríamos aquí para preocuparnos, y porque ya no habría planeta del que preocuparse.

Los científicos serios dicen que no pasa nada, y que la posibilidad de que eso suceda es remota. Pero los peludos no tan serios dicen que sí, que vale, que es remota, pero que les viene mal morirse dentro de un mes. Y que para qué vamos a arriesgarnos por un quítame allá esos hadrones. De hecho, un botánico gringo puso una demanda exigiendo que se cancelara el proyecto del LHC argumentando que podría llevar a la destrucción del planeta (ya se sabe que en EEUU se pueden poner demandas por cualquier cosa).

En fin, más allá de las probabilidades matemáticas, lo cierto es que dentro de un mes será la primera vez que el Hombre (el ser humano, que queda más políticamente correcto) habrá creado un cacharro capaz de destruir el planeta entero. Como decía antes, el calentamiento global nunca terminará con La Tierra. Las bombas atómicas tampoco. En ambos casos el planeta se quedaría como un solar que haría las delicias de Paco El Pocero, pero seguiría en el mismo sitio, con la misma masa, y dando vueltas al Sol como ha hecho durante los últimos 4000 millones de años. Con el LHC, por primera vez, el planeta podría desaparecer literalmente (y con él, todos los planetas del Sistema Solar y el propio Sol… un destrozo, vamos).

Y todo eso, ¿para qué? Pues para lo único que puede justificar nuestra presencia en este absurdo amontonamiento de materia que llamamos Universo: para aprender. Para intentar entender. Para seguir buscando respuestas, a pesar de que sepamos que nunca terminaremos de hacernos preguntas. Eso es lo que nos hace humanos. Lo demás, es puro maquillaje. Un babuino bien entrenado pasaría por un estudiante de tercero de ESO. Y un orangután capaz de decir “ciudadanos y ciudadanas”, podría llegar a ministro. Eso si no ha llegado ya…

Más “teoría de la simulación”

Hace algunas semanas, cuando critiqué La vida es sueño y Nivel 13, ya amenacé con volver al tema de la posibilidad de que toda la realidad sea una simple simulación de unos jachondos que están en un nivel superior. De hecho, una especie de simulación informática (de “información”, no de “ordenador” necesariamente). Vamos, que somos una especie de “Second Life” para uno o varios pavos que viven en otro plano, y que en general pasan olímpicamente (nunca mejor dicho) de nosotros.

Cuidadín, que esto no es como Matrix, ni como “La vida es sueño”: no es que nosotros existamos en otro plano, y estemos “soñando” o “imaginando” este. Es que son otros los que han construido este plano, y nosotros no somos nada en el plano superior. Qué mal rollo, ¿eh? De hecho, el Argumento de la Simulación tiene un montón de consecuencias físicas, metafísicas y filosóficas, pero todas ellas se pueden resumir en una: todo esto no existe (en el sentido tradicional de la palabra existencia). Yo no existo, tú no existes, él no existe. Ya no es que no seamos superespeciales (lo cual ya sería motivo de suicidio para el 90% de los concursantes de OT), sino que, directamente, no somos. Qué fuerte, tía, jo, megatía.

Esta idea me está divirtiendo mucho últimamente (no en el sentido de que me hace gracia, sino en el sentido de que me ocupa el cerebro bastante tiempo y me lo mantiene entretenido, que falta me hace), y he encontrado varios documentos y sitios donde se trata el asunto desde una perspectiva razonablemente seria (quiero decir que no estoy visitando aramisfuster.com ni tuamigorappel.net… o si los estoy visitando no es para estos menesteres, que conste).

Para empezar, tenemos la web titulada directamente “Are you living in a computer simulation?“, que recoge varios análisis curiosos. La web la ha montado un tal Nick Bostrom, Director del Instituto del Futuro de la Humanidad, en la Universidad de Oxford, y autor de un ensayo titulado igual que la web y publicado en 2003 por en el “Philosophical Quarterly”. La introducción del ensayo dice así:

This paper argues that at least one of the following propositions is true: (1) the human species is very likely to go extinct before reaching a “posthuman” stage; (2) any posthuman civilization is extremely unlikely to run a significant number of simulations of their evolutionary history (or variations thereof); (3) we are almost certainly living in a computer simulation. It follows that the belief that there is a significant chance that we will one day become posthumans who run ancestor-simulations is false, unless we are currently living in a simulation. A number of other consequences of this result are also discussed.

En fin, ya digo que hay más material en el sitio, y también en otros sitios. No es un tema mainstream dentro de la comunidad científica (como era de suponer), pero se pueden encontrar cosas dignas de ser leídas, aunque sólo sea como estímulo para las neuronas atrofiadas con tanta mediocridad circundante. Por ejemplo, hay otro pequeño ensayo titulado “The Physical World as Virtual Reality” que también es bastante estimulante. Y que, además, usa como epígrafe una cita de Sir Arthur Eddington, que es uno de mis físicos de cabecera: “El Universo no sólo es más extraño de lo que imaginamos, sino que es más extraño de lo que podemos imaginar”. Ole, maestro.

Picando piedra en Marte

Para aquellos que todavía no lo sepan, hace algunos días aterrizó (¿amartizó?) en Marte la sonda Phoenix, cuya misión va a ser picar piedra como perro durante, de momento, 90 días. El objetivo es estudiar el subsuelo marciano para intentar confirmar si puede haber vida en Marte, o si la ha habido en algún momento de sus 4000 millones de años de existencia.

El cacharro ha enviado las primeras fotos, y de momento no ha aparecido ningún señor verde, ni ningún agente de la zona azul para multarnos por aparcar sin tarjeta de residente. Vamos bien. Mientras esperamos a que lleguen noticias de hallazgos más relevantes, aquí van algunas de las imágenes que ya hemos recibido. Primera impresión: Marte es un secarral. Segunda impresión: esto se lo dan a Paco El Pocero, y monta una urbanización con piscina comunitaria que ríete tú de Torrevieja, Alicante.

Recreación del momento del aterrizaje

Mosaico que reconstruye la visión que tiene el aparatejo; un festival de luz y color

La superficie marciana (el Phoenix ha aterrizado en el polo norte de Marte, donde hay más probabilidad de encontrar hielo, o sea, agua, aunque sea congelada)

Primer plano del suelo que va a analizar la Phoenix, a base de sacar su brazo mecánico y picar (tecnología punta terrícola)

Tierra marciana recogida para su análisis por el chino en miniatura que la nave lleva dentro