A Mad and Faithful Telling
Devotchka

Valoración: 
Al principio, en un derroche de originalidad, iba a titular este artículo “Aire fresco”. Pero, aparte de ser un topicazo del carajo, la metáfora no sería muy precisa. Porque es cierto que DeVotchKa suena diferente, raro, y en ese sentido sí podría ser “una bocanada de aire fresco”, pero por otra parte DeVotchKa no suena necesariamente a frescura. No es, para seguir con los topicazos, un sonido refrescante. O, mejor dicho, no lo es siempre.
DeVothcKa, para decirlo pronto y rápido, es una bendición para la oreja cansada ya de escuchar variaciones con repetición de 4 notas tomadas de 4 en 4 (y repetidas, además, en el mismo orden, con el mismo ritmo y casi con la misma voz), o también jovenzuelos superespeciales que se creen que nuevo es sinónimo de bueno. O que diferente es sinónimo de mejor. Pero claro, con 20 años ahora uno es un “niño” o una “niña”, así que tampoco les podemos pedir más.
Pues en medio de ese erial de baladas adolescentes y pachanguitas buenrollistas en el que vivimos por cortesía de los cuatro jerifaltes que controlan el cotarro mediático-musical (que además luego se quejan de que la gente no compra discos), ponerse a escuchar a DeVothcKa es como irse de vacaciones a Paraguay, a Tanzania, a Kuala Lumpur. A todos los sitios a la vez. Escuchar a DeVotchKa es como dar la vuelta al mundo. Porque en “A Mad and Faithful Telling” nos encontramos un poco de todo. Canciones con una caña apabullante, ritmos de fiesta de pueblo electrizantes (aunque no eléctricos, estos chicos de DeVotchKa también utilizan instrumentos muy tradicionales), y también momentos casi depresivos, con trompetas que parecen tocar en un otoño permanente en el que, sin embargo, la tristeza no se nota. Ni la alegría tampoco. Es como el aire: no lo notas si no te fijas, pero cuando lo notas… ¡qué sensación, el aire en la cara, sobre la piel, entre el pelo! DeVotchKa es eso. Es música. ¿Quién puede explicarlo?
Poco más se puede añadir. Los amantes de las biografías querrán saber que DeVotchKa es un grupo gringo (aunque suenan a rusos del mismísimo Volga), y que hizo la mayor parte de la banda sonora de Pequeña Miss Sunshine, película petarda donde las haya, pero gracias a la cual consiguieron un cierto nombre en los circuitos progres de EEUU. Acaban de pasar de gira por España, por cierto, y ahora que los conozco sólo puedo decir que me fastidia un montón habérmelo perdido. En fin, a ver si en otra ocasión. He estado tentado de darle un 5 a este disco, pero hay que reconocer que no todas las canciones están al mismo nivel. Dicho esto, ninguna baja del 3, la mayoría justifica de sobra el 4, y algunas son un 5 indiscutible. Pero las matemáticas son las matemáticas (hay quien dice que son primas hermanas de la música), y la media no da para un 5. Tal vez la próxima vez. Porque, desde luego, con DeVotchKa estaré encantado de que haya una próxima vez.
Un par de vídeos:





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