American Gangster
Jay Z

Valoración: 
Siempre me he preguntado quiénes serán los equivalentes nacionales a los negros de EEUU. Un grupo con casi un lenguaje propio, con unos barrios propios, con unos tópicos propios, y con un lamentable gusto para la joyería de lujo. Esas cadenas perreras de oro en los tíos, esas pulseras que parecen grilletes de titanio en las tías… y sin embargo, tienen un encanto especial y un don para la música. Son los padres del soul, del jazz, y más recientemente del rap. Un negro sordo tiene más sentido del ritmo que el blanco más marchoso.
Y no, no me valen los gitanos como equivalente patrio. Porque en el caso de los negros no es sólo la música. Muchas de las modas que ahora seguimos todos las empezaron los negros americanos. La ropa deportiva como ropa de calle, el saludo chocando las manos (gimme five), las tallas XXXL, los pantalones caídos… Hay que reconocerlo: la estética negra mola. Claro que, como siempre suele suceder en estas cosas, los negros tienen el don y las ideas, pero normalmente los que se forran con ellas son blancos. El mundo es injusto, sí, ya, qué me vas a contar.
Total, que este disco de Jay Z (que es la banda sonora de la película homónima) suena a negrata por todos los poros de su cuerpo. Eso, hace 30 años, querría decir que es un disco de soul auténtico; hace 70, querría decir que estamos ante una obra de jazz de primera; hoy, quiere decir que tenemos aquí una colección de raps que quitan el sentido. “American Gangster” es el CD perfecto para ponerlo en el coche, bajar las ventanillas, poner el volumen al máximo, y pasearse a 20 por hora por las calles de un barrio marginal. Claro, que si no somos negros y además no estamos un poco cachas, en un barrio realmente marginal no tardaremos ni 10 minutos en perder el CD, el radiocasete, y el coche completo a manos de una panda de tipos que probablemente encajan mucho más con las letras del disco que nosotros. Porque, huelga decirlo, todas las canciones hablan de cuestiones suburbanas, de delitos menores y mayores, y abundan las frases que cruzan amenazas de muerte por un quítame allá esa papelina de jaco.
En efecto, amigos, la vida del negro periférico es dura. Y estas canciones, como la película que protagonizaba Denzel Washington, lo reflejan con brillantez. Son raps clásicos, contundentes, con un ritmo impecable y unas rimas brillantes. Hay un par de piezas que prueban variantes rítmicas un poco más atrevidas, pero en general “American Gangster” es un clásico del rap. Sí, un clásico, a pesar de que apenas lleva un año en el mercado. ¿Por qué le doy sólo un 3, entonces? Pues porque a mí el rap me satura un poquito. Para un rato está bien, pero igual que alabo las virtudes artísticas de los negros americanos, tengo que criticar su lamentable sentido de la mesura. Igual que con las joyas, con las canciones se les va la mano. Y lo bueno, si largo, media vez bueno. Así que, querido Jay, te quedas con un 3. La próxima córtate un poco. Y quítate el collar perrero, hombre, que en eso también te has pasado cuatro pueblos.
Dos de mis canciones favoritas del disco



En el suplemento cultural del periódico “



