Una de intendencia

Hola, plebe. En los últimos días he recibido millones de quejas de muchos de vosotros que, ávidos de ideas frescas y reflexiones agudas, me comunicabais que últimamente ya no recibís los avisos por e-mail de las novedades de 1y1y1. Sólo puedo decir que esta vez no es culpa mía. Por alguna razón ajena a mi voluntad y a mi comprensión, algunos servidores de correo (como Gmail, por ejemplo) han empezado a clasificar los mensajes de 1y1y1 como spam o “correo no deseado”, y por lo tanto no los dejan llegar a la Bandeja de Entrada. Está claro que esto es una conspiración de los socialistas o de los EEUU, o de ambos compinchados, así que no abundaré en el tema.

Los que sepáis cómo evitar ese problema, marcando a 1y1y1 como remitente de confianza en vuestro programa de correo, hacedlo. Los que no, lo siento pero os quedáis sin notificaciones. Quejaos a Gmail, a la ONU, o a Luis Aragonés. En cualquier caso, ya habréis notado que suelo publicar mis artículos los martes, jueves y sábados (salvo en este mes de agosto en el que, por razones relacionadas con tener que tocarme las narices, he reducido el ritmo a miércoles y sábados, aproximadamente), así que si os pasáis por el blog cada 2 días más o menos, encontraréis algo nuevo. Aunque sea una chuminada, como esta misma, por ejemplo. Hala. A seguir bien.

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