819 pags.Valoración:

Si yo fuera un tío serio, lo único que diría de esta novela es que (i) le doy un 5 y (ii) es probablemente la mejor novela en español que he leído en mi vida (y, con toda seguridad, una de las 3 mejores). Pero la fortuna en metálico que gano cada mes escribiendo en este blog me hace sentirme obligado a dedicar, al menos, algunos renglones más de mi aguda prosa a esta maravillosa obra de
Juan García Hortelano. Será imposible decir algo que esté a la altura de las circunstancias, pero intentarlo me permitirá recibir el desproporcionado cheque de fin de mes con la conciencia limpia.
Eso sí: me niego rotundamente a responder a la estúpida pregunta, mil veces formulada, de “¿de qué va?”. No hay pregunta más absurda a hacer cuando alguien acaba de confesarte que una novela lo ha maravillado. ¿Acaso alguien pregunta “de qué va” un cuadro de Picasso a un amigo que sale extasiado del museo, o “de qué va” Turandot a un conocido que vuelve obnubilado de la ópera? Esa desgraciada moda estadounidense (desgraciada como casi todas las que hemos importado de ese pueblo más simple que el mecanismo de un cubo) de intentar buscarle un fin a todo, y, además, que ese fin sea simple y rápido de conseguir, nos ha llevado a este tipo de situaciones imbéciles. Maldito Hollywood y toda su basura del handle, el tema, las subtramas y la puñetera madre de todos ellos. ¿De qué va “El gran momento de Mary Tribune“? De nada. De todo. Porque tal y como de pluribus unum, en las grandes obras, en la verdadera Literatura, de nihil omnis. Lo demás son novelitas. Entretenidas, que conste, que yo también me las leo. Pero novelitas.
En efecto, si uno intenta contar “de qué va” mi amada “Ana Karenina” o mi idolotrada “El jugador”, se encontrará a sí mismo contando una historia que bien podría pasar por el argumento de un culebrón venezolano de medio pelo (el culebrón, no el venezolano). Porque lo que hace grandes, geniales, intemporales, a esas obras no es “de qué van”, sino cómo están escritas. Es arte, no es un historieta para contar en un fuego de campamento. Y, como en todo el arte, empezamos a hablar de cuestiones subjetivas. Ya he dicho muchas veces que, por ejemplo, a mí no me gusta nada Roberto Bolaño‘>Roberto Bolaño, cuya colección de relatos “Putas asesinas” me produjo un impacto similar al que me ha producido esta obra de Javier García Hortelano. De quien, por cierto, yo no sabía nada hasta hace un mes.
“El gran momento de Mary Tribune” nos cuenta una historia trivial, un par de semanas (si llega) en la vida de un españolito en el Madrid de finales de los 60. Días de trabajo en una oficina, juergas con los amigos, líos de cama, pequeñas y grandes pasiones. Nos canta las maravillas del consumo de alcohol como única forma de escape de esta realidad aburrida hasta el hastío, nos habla del amor desesperado, de la vida desesperada, y todo ello nos lo cuenta con un estilo impecable, brillante, más que eso, deslumbrante, cegador. Una mezcla de cinismo y ansia. ¿Es posible leer una novela de más de 800 páginas y tener la sensación permanente de que todo va deprisa, demasiado deprisa, que la historia se nos escapa, el amor se nos escapa, la vida se nos escapa? Eso es “El gran momento de Mary Tribune”.
Las reseñas de la contraportada son, como de costumbre, un insulto a la inteligencia, pero en este caso el insulto resulta doblemente ofensivo porque la novela es tan buena que dan ganas de cortale los cataplines a quien selecciona para describirla una frase como esta: “Una obra atravesada por el humor, la ironía, el sarcasmo, y sometida a una rigurosa elaboración verbal”. Se salva, como casi siempre, el comentario de José María Guelbenzu, uno de mis críticos favoritos, cuando dice: “Un impresionante paseo por el amor y la muerte”. Por la vida como forma de muerte, matizaría yo, pero vamos, sólo por matizar y tocar las narices. Hay también, por supuesto, sesudos análisis que hablan de las múltiples lecturas que pueden hacerse de “El gran momento de Mary Tribune” como crítica social y política del franquismo tardío. Huelga decir que, a mí, ese aspecto de la novela me la pela ampliamente.
Una cosa antes de que me olvide: Juan García Hortelano me ha recordado mucho al gran Atraco
Publicado el Sunday, 14-September-2008 .
Casualidades de la vida, estos días ando yo indignado con la indecente campaña de Caja Madrid y su “obra social”, y me llega esto. Un chiste… o no.

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