All I Intended To Be
Emmylou Harris

Valoración:

Emmylou Harris ya tiene una edad, y eso, como casi todo, no es ni bueno ni malo, sino todo lo contrario. Porque en esto de la música, como en casi todo, hay quien gana técnica e incluso talento con la edad (verbi gratia George Michael, dejando a un lado su tormentosa vida personal) y hay quien parece que con los años sólo gana kilos (ahí está, por citar a otra estrella, David Bustamante). Afortunadamente para mí, que me he escuchado este “All I Intended To Be” completo, Emmylou Harris entra claramente dentro del primer grupo.
Da gusto que existan artistas así, apuestas seguras en estos tiempos de zozobra económica donde todas nuestras convicciones se tambalean al comprobar que una acción de Prisa vale menos que una octavilla de Masajes Barbie’s, y además no trae cupón de descuento. En este páramo de valores, uno se pone a escuchar este disco de Emmylou Harris y recobra la fe en la Humanidad: todavía hay esperanza. Todo el álbum es una garantía de esperanza, pero hay especialmente dos canciones que son más que eso: son garantía de certeza. De futuro, incluso cuando todo el mundo duda de que pueda existir alguno. Y es que ¿quién no se ha sentido alguna vez reflejado en la preciosa letra de “Shores of white sand” cuando dice…?
‘Cause my heart’s been skipping
Like a flat rock on water
And with each ripple
The further I’m goneSome say I’m sinking
To the muddy bottom
But somehow I’m sailing
To shores of white sand
Yo, desde luego, muchas veces. Rebotando y rebotando en el agua, alejándome cada vez más de cualquier sitio al que debiera dirigirme, y contemplando en las miradas de los demás la absoluta convicción de que, a no mucho tardar, terminaría por hundirme en el fangoso fondo. Pero, desde luego, no es sólo la letra. Nunca puede serlo si uno habla de música. Es también la voz, los matices, la rotunda elegancia con la que Emmylou Harris interpreta todas y cada una de las notas. El tiempo, aquí no hay duda, ha conseguido una obra maestra de sensibilidad y madurez.
Y después tenemos la otra joyita de este disco, también melancólica, también esperanzadora, una de esas canciones que habla de una pérdida pero que en realidad nos enseña la belleza que también puede esconder la tristeza. En “Moon Song” Emmylou Harris está simplemente esplendorosa, desgrana cada sílaba y cada sonido, lleva la melodía por todos los matices que uno puede sentir y hace que la gallina se nos ponga de piel como a Johan Cruyff.
El resto del disco acompaña más que dignamente a estas dos maravillas, e incluso hay alguna que otra canción que bien podría incorporarse a la lista de pequeñas joyas (“Sailing round the room”, por ejemplo). No hay duda: “All I Intended To Be” es country del bueno, del muy bueno, y cualquiera de los temas nos transporta a los diez segundos a un acogedor bar de pueblo americano, la calefacción puesta y las ventanas escarchadas, cerveza y buenos amigos, pequeños problemas y pequeñas soluciones, olor a tierra, a gasolina, olor a tranquilidad. Y de fondo, pidiendo permiso para colarse entre las voces que hablan de pequeñas cosas, Emmylou Harris canta como los ángeles. All that you have is your soul”, nos dice. Es hora de irse a casa.
“Shores of white sand” en directo en el Show de David Letterman





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