Monthly Archive for octubre, 2008

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Premios IgNobel 2008

Cómo pasa el tiempo. Hace un año publicaba aquí mismo los ganadores de los Premios IgNobel 2007, y ahora ya estamos con los del 2008. Como decía Mortadelo: todas las semanas igual, después del miércoles viene el jueves. Y, sin embargo, la capacidad del ser humano para perder el tiempo nunca dejará de sorprenderme. Como todo el mundo sabe, los Premios IgNobel (Inmunoglobulina Nobel, o Antinobel) premian aquellas investigaciones o publicaciones científicas que “primero te hacen reír, y después pensar”. A mí, lo confieso, sólo me han hecho lo primero.

La lista completa de los ganadores de este año se puede consultar en la revista Annals of Improbable Research, pero yo me he permitido hacer una pequeña selección. Para fliparlo. Y seguro que muchos de estos pollos tienen subvenciones del Estado. Sólo se me ocurre un lugar peor al que destinar mis impuestos: las subvenciones para el cine. En fin, he aquí mi elenco particular. Y recordad: esto es real como la vida misma.

    • Categoría “Nutrición”: Massimiliano Zampini de la Universidad de Trento, Italia, y Charles Spence de la Universidad de Oxford, Reino Unido, por modificar electrónicamente el sonido de una patata frita de bolsa para conseguir que la persona que se coma esa patata crea que es más fresca y crujiente de lo que realmente es.
    • Categoría “Paz”: El Comité Ético de la Federación Suiza para Biotecnología No-humana, por adoptar el principio legal de que las plantas tienen dignidad (The Dignity of Living Beings With Regard to Plants. Moral Consideration of Plants for Their Own Sake).
    • Categoría “Arqueología”: Astolfo G. Mello Araujo y José Carlos Marcelino de la Universidad de São Paulo, Brasil, por medir cómo el curso de la Historia, o al menos los contenidos de una excavación arqueológica, puede ser alterado por la acción de un armadillo vivo (“The Role of Armadillos in the Movement of Archaeological Materials: An Experimental Approach”).
    • Categoría “Medicina”: Dan Ariely de la Universidad de Duke, EEUU, por demostrar que los placebos caros son más efectivas que los placebos baratos (“Commercial Features of Placebo and Therapeutic Efficacy” Rebecca L. Waber, Baba Shiv, Ziv Carmon, y Dan Ariely, publicado en el Journal of the American Medical Association, 5 de marzo de 2008).
    • Categoría “Economía”: Geoffrey Miller, Joshua Tybur y Brent Jordan de la Universidad de Nuevo México, EEUU, por descubrir que el ciclo ovulatorio de una stripper influye en las propinas que recibe (“Ovulatory Cycle Effects on Tip Earnings by Lap Dancers: Economic Evidence for Human Estrus?” Geoffrey Miller, Joshua M. Tybur, y Brent D. Jordan, publicado en Evolution and Human Behavior). Aquí añado yo que me gustaría conocer en detalle cómo realizó el pollo su investigación. El trabajo de campo, por así llamarlo.
    • Categoría “Química”: Sharee A. Umpierre de la Universidad de Puerto Rico, Joseph A. Hill de los Centros de Fertilidad de Nueva Inglaterra (EEUU), Deborah J. Anderson de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston y la Facultad de Medicina de Harvard (EEUU), por descubrir que la Coca-cola es un espermicida eficaz. Y, atención, también a Chuang-Ye Hong de la Universidad Médica de Taipei (Taiwan), C.C. Shieh, P. Wu, y B.N. Chiang (todos de Taiwan) por descubrir que no lo es. Este tipo de descubrimientos son mis favoritos, como ya he dicho alguna vez.
    • Categoría “Literatura”: David Sims de la Escuela de Negocios Cass de Londres, Reino Unido, por su adorable estudio “Maldito hijo de puta: una exploración narrativa de la experiencia de estar indignado dentro de una organización”.

Una de 50

Una muestra de la realidad en 50 respuestas. En este vídeo (en inglés, lo siento) se pregunta a 50 personas: si pudieran elegir, ¿qué deseo querrían ver cumplido antes de que termine el día? Como en la realidad, la mayoría de las respuestas son estupideces. Hay otras graciosas, o que pretenden ser graciosas. Como en la realidad, hay contadísimas muestras de sinceridad (“more sex”, “money”) y también patéticas muestras de buenrollismo (“world peace”). Y como en la realidad, entre 50 respuestas sólo hay una que resulta interesante. No es la respuesta, es el tipo que la dice, es cómo la dice. Te deja un poco colgado pensando: hay toda una historia detrás de esa respuesta. Es una de las respuestas más cortas y más simples. Pero, como en la vida, lo superespecial está en lo menos especial.

Sólo una respuesta de las 50. Como en la realidad. Lo interesante escasea. Lo normal es encontrarse con personas anodinas que te cuentan historias anodinas y que, lo que es peor, te las cuentan creyendo que son interesantes. Escuchar esas 49 es el precio a pagar para conseguir la 50. Como en la realidad.


Fifty People, One Question: Restored from Benjamin Reece on Vimeo.

Abandonado en una gasolinera

El niño de Marte
Martian Child (2007)
El niño de Marte

Dirigida por Menno Meyjes
Con John Cusack, Bobby Coleman, y Joan Cusack
 
Valoración:   

Ser extraterrestre es difícil. Muy difícil. Y cuando tienes 6 o 7 años, más todavía. El protagonista de esta película, un huérfano de esa edad que cree firmemente que viene de Marte y está en la Tierra de paso, nos lo demuestra. Aunque, para dificultades, tampoco dejemos a un lado las del personaje que interpreta el gran John Cusack, un hombre que ha enviudado recientemente y que decide adoptar al niño marciano. Y justamente de eso va la película: de la extraña e irregular relación entre estos dos personajes que, por diferentes razones, se encuentran solos y se sienten diferentes. Lo uno lleva a lo otro. O, mejor dicho, lo otro lleva a lo uno.

Tengo que confesar que yo no puedo ser objetivo a la hora de criticar esta película, porque a mí también me abandonaron los de mi planeta en una gasolinera cuando era un crío. Me dijeron que fuera a comprar tabaco para toda la nave, y cuando volví sólo quedaba el cráter que provocó el despegue apresurado. Yo, a diferencia del crío de la película (que ha probado ya muchas familias sin llegar a quedarse con ninguna), estoy encantado con la familia que me tocó, y en general me encuentro en la Tierra razonablemente bien. Pero claro, siempre hay momentos en los que uno se acuerda del platillo, de sus colegas de planeta, y mirando al cielo nocturno desde la terraza no puede evitar gritar al espacio intergaláctico: ¡cabrones!

Con estos antecedentes, se entenderá que la película me haya encantado. Y estoy seguro de que, en general, le encantará a todo el mundo, porque en el fondo todos nos creemos superespeciales y a todos nos consuela pensar que tenemos algo diferente a los demás (porque si tenemos algo diferente, si realmente somos diferentes y superespeciales, entonces… coño, igual no nos morimos como los demás). Es ese afán de querer ser diferentes lo que, paradójicamente, nos hace iguales a todos, como ya descubrió el niño de Los increíbles. En cualquier caso, tanto aquellos que no se hayan creído jamás extraterrestres, como los que, como yo, realmente lo son pero lo disimulan muy bien, pasarán un muy buen rato con El niño de Marte. John Cusack está, como siempre, magnífico. Su hermana Joan Cusack lo mismo. Y el crío, un tal Bobby Coleman, parece tan marciano que hay momentos en los que uno llega a dudar de que todo sea una fantasía infantil.

Si hay que ponerle algún pero, es cierto que “El niño de Marte” tira de topicazos en algunos momentos. Pero también es verdad que no parece que Menno Meyjes, el director de la peli, pretenda reinventar el lenguaje cinematográfico contemporáneo. Más bien al contrario: da la impresión de que quiere, simplemente, contarnos una historia bonita. Y lo consigue. A mí, ya me vale. Si además esta película llega de alguna manera a mis congéneres, y los hace recapacitar sobre su actitud hace años, y eso hace que decidan de una puñetera vez volver a por mí, aunque sólo sea para darme explicaciones, entonces la felicidad ya será completa. Chicos: yo sigo yendo al cráter todos los martes a las 11. A ver si aparecéis algún día, que la gente ya me mira mal. Bueno, me mira mal desde hace tiempo, pero, como nos enseña “El niño de Marte”, ser raro también tiene su encanto. Aunque también hay que decir que cuesta unos años encontrárselo. Unos laaargos años.

El trailer, en español y en versión original