Cómo pasa el tiempo. Hace un año publicaba aquí mismo los ganadores de los Premios IgNobel 2007, y ahora ya estamos con los del 2008. Como decía Mortadelo: todas las semanas igual, después del miércoles viene el jueves. Y, sin embargo, la capacidad del ser humano para perder el tiempo nunca dejará de sorprenderme. Como todo el mundo sabe, los Premios IgNobel (Inmunoglobulina Nobel, o Antinobel) premian aquellas investigaciones o publicaciones científicas que “primero te hacen reír, y después pensar”. A mí, lo confieso, sólo me han hecho lo primero.
La lista completa de los ganadores de este año se puede consultar en la revista Annals of Improbable Research, pero yo me he permitido hacer una pequeña selección. Para fliparlo. Y seguro que muchos de estos pollos tienen subvenciones del Estado. Sólo se me ocurre un lugar peor al que destinar mis impuestos: las subvenciones para el cine. En fin, he aquí mi elenco particular. Y recordad: esto es real como la vida misma.
- Categoría “Nutrición”: Massimiliano Zampini de la Universidad de Trento, Italia, y Charles Spence de la Universidad de Oxford, Reino Unido, por modificar electrónicamente el sonido de una patata frita de bolsa para conseguir que la persona que se coma esa patata crea que es más fresca y crujiente de lo que realmente es.
- Categoría “Paz”: El Comité Ético de la Federación Suiza para Biotecnología No-humana, por adoptar el principio legal de que las plantas tienen dignidad (“The Dignity of Living Beings With Regard to Plants. Moral Consideration of Plants for Their Own Sake“).
- Categoría “Arqueología”: Astolfo G. Mello Araujo y José Carlos Marcelino de la Universidad de São Paulo, Brasil, por medir cómo el curso de la Historia, o al menos los contenidos de una excavación arqueológica, puede ser alterado por la acción de un armadillo vivo (“The Role of Armadillos in the Movement of Archaeological Materials: An Experimental Approach”).
- Categoría “Medicina”: Dan Ariely de la Universidad de Duke, EEUU, por demostrar que los placebos caros son más efectivas que los placebos baratos (“Commercial Features of Placebo and Therapeutic Efficacy” Rebecca L. Waber, Baba Shiv, Ziv Carmon, y Dan Ariely, publicado en el Journal of the American Medical Association, 5 de marzo de 2008).
- Categoría “Economía”: Geoffrey Miller, Joshua Tybur y Brent Jordan de la Universidad de Nuevo México, EEUU, por descubrir que el ciclo ovulatorio de una stripper influye en las propinas que recibe (“Ovulatory Cycle Effects on Tip Earnings by Lap Dancers: Economic Evidence for Human Estrus?” Geoffrey Miller, Joshua M. Tybur, y Brent D. Jordan, publicado en Evolution and Human Behavior). Aquí añado yo que me gustaría conocer en detalle cómo realizó el pollo su investigación. El trabajo de campo, por así llamarlo.
- Categoría “Química”: Sharee A. Umpierre de la Universidad de Puerto Rico, Joseph A. Hill de los Centros de Fertilidad de Nueva Inglaterra (EEUU), Deborah J. Anderson de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston y la Facultad de Medicina de Harvard (EEUU), por descubrir que la Coca-cola es un espermicida eficaz. Y, atención, también a Chuang-Ye Hong de la Universidad Médica de Taipei (Taiwan), C.C. Shieh, P. Wu, y B.N. Chiang (todos de Taiwan) por descubrir que no lo es. Este tipo de descubrimientos son mis favoritos, como ya he dicho alguna vez.
- Categoría “Literatura”: David Sims de la Escuela de Negocios Cass de Londres, Reino Unido, por su adorable estudio “Maldito hijo de puta: una exploración narrativa de la experiencia de estar indignado dentro de una organización”.







