Archivos del Mes para November, 2008

Una breve (y gráfica) historia del Universo

Una bonita y simple historia del Universo. Nada más y nada menos que 13.700 millones de años (mil arriba, mil abajo) contados en un dibujito que ocupa una hoja de papel, por cortesía de la NASA. El tamaño en cada momento está a escala.

Desde luego algún becario se ha debido de pasar varios meses con las acuarelas. Para ver la imagen en grande, haced clic aquí. Y para ir a la página original de la NASA, hace clic aquí.

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Un té frío

Un plan brillante
Flawless (2007)
Un plan brillante

Dirigida por Michael Radford
Con Demi Moore y Michael Caine
 
Valoración:   

Hay dos maneras de plantear una película sobre un robo: centrarse en el plan, y centrarse en la ejecución (centrarse en las dos cosas a la vez ya es para nota). Y las dos alternativas dan lugar a dos tipos bien diferentes de película: la primera será una película eminentemente “psicológica”, donde asistiremos atónitos al plan maestro que la mente brillante del ladrón fabrica; la segunda será una película de acción, de suspense incluso, donde estaremos con el alma en vilo mientras el atracador intenta mantenerse siempre un paso por delante del sistema de seguridad, de sus perseguidores, o de la policía. Un plan brillante entra, claramente, dentro de la primera clase: desde casi la primera escena de la película se nos anuncia un robo, ya realizado, que nunca nadie consiguió detectar.

El problema es que, en este tipo de películas, la elección de los actores es crítica. Interpretar a una mente brillante, a alguien capaz de engañar a casi el mundo entero, requiere unas dotes que no cualquier segundón puede ofrecer. Y Demi Moore es uno de esos segundones. Confunde frialdad con inexpresividad; confunde sofisticación con hieratismo; confunde, en fin, inteligencia con cara de palo. Y tampoco Michael Caine, a pesar de que está muchísimo mejor que ella, consigue salvar la película y captar algo más que la atención del espectador. En estas películas es necesario conseguir que el espectador se muerda las uñas, que sufra o que se admire, pero no que simplemente quiera saber cuál es el truco.

Así que la película pasa sin más, y uno la sigue viendo por pura curiosidad (aunque tampoco mucha) por saber cómo se realizó el robo, aunque uno también sospecha que al final la respuesta tampoco lo va a impresionar mucho… y eso es de hecho lo que sucede. Una (supuestamente) idea genial era la clave de todo, pero hay demasiados cabos sueltos alrededor de esa idea maestra como para que el espectador se quede con la sensación de haber presenciado una genialidad. Y todo ello está rodeado, además, de una ambientación supuestamente sofisticada (una empresa de diamantes en el Londres de los años 60), que en realidad parece más bien la decoración de un videoclip de los Pet Shop Boys. El director quiere servirnos un elegante té inglés, pero el té está frío. Error. El té tiene que estar caliente o helado. Solamente frío está asqueroso.

El trailer en español y en versión original

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Bricolage fácil: hoy, cómo robar un coche

En 30 segundos, y sin gastar ni 1 euro en materiales. Viéndolo tan fácil, dan ganas de dedicarse a ello profesionalmente.



Amazing Car Theft – video powered by Metacafe

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Dos por uno

Niña de fuego
Buika
Buika - Niña de fuego

Valoración:   

La crisis ha llegado y en 1y1y1, conscientes de los principios más elementales del marketing de Carrefour, empezamos con las promociones 2×1. Por eso hoy, con la crítica a este disco de laartistaantesconocidacomoConchaBuika, y ahora conocida simplemente como Buika, os llevaréis también una crítica al libro de Steven Johnson Sistemas Emergentes. Este libro me lo leí hace años, cuando empecé a interesarme por el tema de los Sistemas Emergentes (sí, el título es autodescriptivo), pero ahora me viene bien para hacer la crítica de Buika, y yo soy muy de aprovechar las sobras para hacer croquetas.

Lo de los Sistemas Emergentes (también llamados Sistemas Complejos) es como lo de “El cisne negro” que criticaba aquí hace poco: la idea en sí es tan simple y tan obvia que parece una estupidez. Pero si uno rasca un poco, aparecen implicaciones, cuando menos, interesantes. En el caso de los sistemas emergentes la idea es esta: la suma de las partes no explica el todo. ¿Ejemplos? Nosotros mismos. La suma de las propiedades de los átomos que nos forman no explica el funcionamiento de un ser humano. De hecho, no hace falta apuntar tan alto: la suma de las propiedades de dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno no explican las propiedades del agua. O incluso más abajo: la suma de las propiedades de dos átomos de oxígeno separados no explican las propiedades de la molécula de oxígeno que está formada, precisamente, por dos átomos de oxígeno. Y esto aplica también a las ciencias sociales: cuántas veces hablamos del comportamiento de “las masas”, conscientes de que muchas veces la gente hace cosas “en masa” que no haría por separado. Emerge un comportamiento colectivo.

Bien, hasta aquí la exposición de la teoría de los Sistemas Emergentes. Y ahora la crítica al libro de Steve Johnson: es malo. Y una vez salvado el trámite de la promoción (como en las promociones de verdad, el regalo es una porquería), vamos al disco de Buika. Que, para qué os voy a engañar, tampoco es gran cosa (como en las promociones de verdad, las marcas que tienen que tirar de promociones tampoco son gran cosa). Y el problema del disco es, precisamente, que la suma de las partes no explica el todo.

Buika tiene una voz atractiva (pelín rasgada, sensual, bien educada), canta bien y con estilo, es negra (que siempre viene bien cuando uno es famoso, si es pobre entonces viene bastante mal), canta canciones bonitas y, en muchos casos, que todos conocemos (copla española de toda la vida)… y, sin embargo, la suma de todas esas partes buenas, incluso brillantes, se convierte en un todo plano. ¿Por qué pasa eso? No se sabe. Lo de los Sistemas Emergentes todavía no está claro. Pero lo que sí está claro es el principio, lo de las partes y el todo. El disco de Buika es una buena prueba de ello, lo que quiere decir que hay que seguir estudiando. Buika no, los científicos. Porque Buika, insisto, ya tiene la técnica y las tablas necesarias. Pero le falta algo. Vaya usted a saber qué.

Algunos vídeos del disco

La falsa moneda

No habrá nadie en el mundo

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Atracción fatal por el futuro

El cisne negro
Nassim Nicholas Taleb

El cisne negro

491 pags.

Valoración:   

He aquí un buen ejemplo de cómo una idea interesantísima puede resultar terriblemente aburrida si se expone mal. O, mejor dicho, si se expone demasiado (lo que por otra parte, si damos por cierto lo de lo bueno y lo breve, sería lo mismo). Así que se impone un análisis de este libro separando muy mucho la forma del fondo, porque la calidad de ambas cosas es incomparable.

Empecemos por la idea. El tema central del libro no es, como reza el subtítulo de la obra “el impacto de lo altamente improbable”, entre otras cosas porque si el tema fuera ese, el libro sería una estupidez: el impacto de lo altamente improbable depende del evento del que estemos hablando. El impacto de un terremoto altamente improbable (en Nueva York, por ejemplo) sería devastador. El impacto de que una lagartija resuelva el cubo de Rubik (también altamente improbable) no pasaría de ser anecdótico-circense. Pero ya advertí antes de que a este libro lo pierde la forma: el autor tiene delirios de grandeza (no hace más que repetir una y otra vez que la idea es suya, que él la descubrió, que él la bautizó, tanto a ella como a sus causas y efectos) y el editor parece haberse contagiado de esa megalomanía.

¿Cuál es entonces la idea central del libro? Una muy sencilla: que los humanos somos pésimos a la hora de predecir el futuro. ¿A que parece una chorrada? Pues no. Porque no estamos hablando de las predicciones del futuro de la Pitonisa Lola, o de los imbéciles que creen que todos los Libra son personas equilibradas, sino de las predicciones… “serias”. De las que todos llamamos “serias”. Las predicciones financieras o las de los analistas de Bolsa, por ejemplo (aunque ahora ya nos estamos dando cuenta de lo serias que eran…). O de las predicciones que hacen las empresas sobre sus ventas y beneficios. O incluso las que cada uno de nosotros hacemos sobre nuestra propia vida (el trabajo que tendremos, la pareja con la que nos casaremos, cómo serán nuestros hijos, la ciudad en la que viviremos, la casa que nos compraremos).

Si uno se para a pensarlo, la mayoría de las predicciones que hacemos son erróneas. Y, sin embargo, seguimos haciéndolas. ¿Por qué? El autor propone una interesante teoría: lo llevamos en “los genes”. Hemos sobrevivido gracias a nuestra capacidad para proyectar el futuro, lo que en su día nos permitió sobrevivir a amenazas sin tener que enfrentarnos a ellas y arriesgar nuestra vida. Y, de hecho, para esas amenazas “simples” y “a corto plazo”, seguimos siendo buenos. Lo malo viene cuando intentamos anticipar situaciones complejas (que dependen de muchas variables) o a largo plazo. Entonces lo cierto es que, en la mayoría de las ocasiones, fallamos. Y normalmente no fallamos por poco: fallamos a lo bestia.

El autor cita varios ejemplos, algunos de ellos de rabiosa actualidad, como cuando hace pocos meses todos los “expertos” mundiales nos advertían de que ya podíamos olvidarnos del petróleo por debajo de los 100 dólares, y que en realidad deberíamos prepararnos para los 200. Ahora su precio está por debajo de los 70. ¿Y qué decir de Lehman Brothers? ¿Alguien anticipó, ya no digo su quiebra, sino un mínimo síntoma de debilidad hace, ya no digo 1 año, sino simplemente 1 semana antes de su hundimiento? Y sin embargo, esos mismos expertos que no son capaces de predecir el precio del petróleo a unos meses vista, ni la quiebra de una de las entidades financieras más importantes del mundo, siguen lanzando previsiones sobre lo que sucederá en el año 2010, en el 2015, o sobre cómo afectará el cambio climático al planeta dentro de 1 siglo. Y lo peor es que todos les seguimos prestando atención, año tras año, siglo tras siglo, y tenemos en cuenta sus previsiones.

¿Qué debemos hacer, entonces? Dejar de predecir. Dentro de un límite, por supuesto. Necesitamos tener una cierta idea de lo que puede pasar, unos ciertos límites que nos permitan prepararnos para el futuro. Pero no dediquemos demasiados recursos y tiempo a “afinar” nuestras predicciones. La experiencia de la Humanidad demuestra que “afinar” y “futuro” son dos términos contradictorios para nuestra limitada capacidad de anticipación. Simplemente construyamos una idea general de cómo puede ser el futuro, y después mantengamos una actitud abierta ante el cambio. Porque, aunque lo odiemos como especie, el cambio es lo que nos ha hecho progresar. Lo inesperado. La incertidumbre. La comodidad y la certeza siempre han llevado a la decadencia, de las personas, de los imperios, y del mundo. Odiamos desconocer el futuro. Pero desconocer el futuro es, precisamente, lo que nos garantiza un futuro.

NOTA: Dije que había que analizar por separado forma y fondo. La longitud del análisis también va a ser muy distinta: la forma es floja. El tipo se repite más que el ajo, contando la misma idea de 10 maneras distintas que no aportan nada sobre lo dicho la primera vez. A pesar de todo, el libro es entretenido, posiblemente porque hay bastantes ejemplos… y algunos de ellos son ciertamente meritorios. Como cuando dice (recordemos que el libro se publicó en 2007):

Cuando observo los riesgos de la institución Fanny Mae, patrocinada por el Estado, se me antoja que está asentada sobre un barril de dinamita. Pero no hay por qué preocuparse: su numeroso personal científico considera que esos sucesos son “improbables”.

Glub.

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Austria como destino turístico

Una nueva aportación de un lector del blog. La verdad, no entiendo como no los austríacos no han promocionado más este sitio. Me imagino a todos los británicos y gringos yendo a millares, aunque sólo sea para pasarse las vacaciones haciendo juegos de palabras y partiéndose la caja. Una auténtica risión. (En inglés).

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Penalti dudoso

War Inc.
War Inc. (2008)
Redacted

Dirigida por Joshua Sheftel
Con John Cusack y Marisa Tomei
 
Valoración:   

Ya se sabe que uno de los grandes debates intelectuales del siglo XX, y que promete acompañarnos durante el XXI, es si la mano va al balón o el balón va a la mano. ¿Hay que pitar penalti? ¿Hay voluntariedad? ¿Tiene el Hombre voluntad? De ahí a Kant hay 2 pasos, lo que demuestra que el fútbol es la culminación de la larga carrera de Occidente hacia la civilización. Cosa que, por otra parte, todo el mundo sabe.

En esta película (que no se ha estrenado en España, y que parece que no se va a estrenar, al menos en cine) se nos plantea un debate similar. ¿Los autores tenían la intención de colarnos un truño, o la intención era buena y se les ha ido de las manos la ejecución? Nunca lo sabremos, me temo. Y, la verdad, tampoco es algo que me interese mucho. En estos casos lo que cuenta es el resultado final, y el resultado final es lamentable. Mira que en la peli sale John Cusack, que es uno de mis actores de cabecera, y su hermana Joan, que también me gusta mucho, y también Marisa Tomei que está razonablemente buena, pero ni por esas. Es que realmente no hay por donde cogerla.

Da la sensación de que el objetivo final de la película es hacer una especie de denuncia a lo Michael Moore, o sea, moralista, burda y obvia. Y si hubieran conseguido ese objetivo, al menos tendrían garantizada una elevada audiencia, a saber, la compuesta por todos las pesonas moralistas, burdas y obvias que habitan el planeta, y cuya proporción sobre la población total se estima en un 84,7%, según los últimos estudios de un blog de un tío de Arkansas. Pero es que, como digo, parece que al final se liaron y ni siquiera consiguieron eso.

El lío viene de intentar armar una trama alrededor del discurso “we are the world, we are the children“. Supongo que pensaron que los moralistas-burdos-obvios necesitan un cierto entretenimiento para seguir una causa. Error. Sólo necesitan poder burlarse de los del bando contrario. O machacarlos. O expulsarlos del planeta. La diversión consiste precisamente en eso. No hace falta hacerles una película para que se traguen la pastilla. Y, si a pesar de eso te empeñas en hacerla, al menos hazla bien. Porque la parte peliculera de War Inc. es igual de mala que la parte mitinera.

Con todo esto, supongo que la calificación de “1″ queda más que justificada. Y no le doy un cero porque tiene algunos golpes con cierta gracia, como la imagen del rapero musulmán… y poco más. La verdad es que debería ponerle un cero, ahora que lo pienso. Pero tendría que retocar el encabezado del artículo. La peli es mala y yo soy vago. Combinación letal en estos casos.

Trailer de la película en versión original

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Don Juan sin Don Juan y sin mujeres… ¿queda algo?

RedactedDon Juan, el burlador de Sevilla
Tirso de Molina

Dirigida por Emilio Hernández
Con Fran Perea y Enrique Arce
 
Valoración:   

Hoy toca hacer una crítica de teatro. Y quiero aprovechar esta ocasión para despedirme de todos los lectores del blog, porque no descarto que este sea el último artículo que me permita la autoridad competente, y perdón por el oxímoron. No estoy exagerando, ya lo veréis. Porque, tal y como está el patio con la Ministra de Igualdada y el resto de miembros y miembras del gobierno y la gobierna, me veo fuera de circulación en cuanto lean mi primera valoración de esta obra. Que es: los actores están, en general, bien, y las actrices están, en general, de pena. Hala, que me cierren el blog. Lo reconozco. Soy un machista. Es imposible que las mujeres hagan cosas mal, mucho menos un grupo de cuatro. Adiós, os escribiré desde la trena si me dejan acceso a Internet. Que va a ser que no, porque la SGAE dirá que lo quiero para descargarme películas. Que también.

Pero bueno, voy a aprovechar mis últimos minutos de libertad mediática para completar la crítica que he iniciado. Decía, pues, que ellos están en general bien. Ojo: digo “en general”. En concreto, Enrique Arce está cumbre, Manuel Tejada demuestra tablas de sobra, Jorge Roelas resuelve son solvencia un papel que parece hecho a medida… y Fran Perea flojea cantiduvi. Es que va aceleradísimo. No sé si es culpa suya o del director, pero el don Juan que nos presentan necesitaría media caja de anfetaminas al día para poder mantener ese ritmo frenético de actividad. Y no me refiero a la sexual, que también, sino a los saltos, los gritos, la gesticulación excesiva, los dos litros de sudor que pierde en un par de horas… Ya digo, excesivo. E increíble, en el sentido literal de la palabra. Un don Juan que parece sacado de la ruta del bacalao, y que no pega ni con cola con el mito histórico ni con la época.

En cuanto a ellas, en efecto, no se salva ni una. Isabel Pintor, que está buenísima (y lo demuestra revolcándose durante unos minutos en pelota picada), no parece una duquesa ni siquiera vestida de duquesa. Lluvia Rojo se pasa toda la obra desencajada, con una carga dramática que no se justifica ni en la mitad de las escenas. Y además tiene una voz que para el teatro resulta, cuando menos, poco profunda. Y cuando más, desagradable. Marina San José Ana Salazar canta bien, pero no actúa, y esto, quieras que no, siempre es un problema en un teatro. Que alguien se lo diga. Y, finalmente, Ana Salazar Marina San José jamás habría llegado a pisar un escenario si no fuera porque es hija de Ana Belén y Víctor Manuel. Es muy mala actriz. Mejor dicho: no es actriz. No sabe representar. Y además, no está ni la mitad de buena que su madre. Así que ni por esas.

Con este elenco ya se adivina que, desde luego, no le voy a dar un 5 la obra. Y eso que estamos hablando de un clásico, y que a mí los clásicos me encantan. También es cierto que este don Juan de Tirso no es, para mi gusto, tan “teatral” como el de Zorrilla. El uso del lenguaje y el ritmo son excelentes, por supuesto, pero las escenas son menos lucidas. Digamos que el don Juan de Tirso es más para leer, y el de Zorrilla es más para representar. Pero vamos, que el texto justifica de sobra las dos estrellas y media que le doy.

Datos logísticos: la obra se acaba de estrenar en el Teatro Bellas Artes de Madrid, pero ya se ha representado en otros sitios, y supongo que todavía le queda cuerda porque Fran Perea tiene mucho tirón, aunque ya digo que para representar a los clásicos al chaval todavía le falta mucho kilometraje.

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Intolerable discriminación

Parece mentira. Si ZP se entera de esto, saca una ley esta misma noche para terminar con esta vergonzosa situación. Y algún listo le pone un nombre a esto (¿mediofobia?) y a partir de ese momento ya me veo a todos los tertulianos de pro diciendo: “que yo tengo un montón de amigos con medias en la cara, ¿eh?, no te pienses que yo soy mediófobo”. Lo dicho: hay que terminar con esta discriminación ya mismo. Propongo que se cree una plataforma de coordinación de juntas locales, y que se pida una subvención al Estado, por supuesto. Si es que no hay libertad, ni hay nada. Se me quitan las ganas de ser demócrata, pero es lo que tiene ser demócrata, que tienes que tener ganas para todo. A ver si me hago tirano y vivo mejor.

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El Informe Amero

Me encantan las teorías de la conspiración, creo que se nota. No hay nada como pensar que todos los problemas que uno (que es buenísimo) tiene son culpa de otro (que es malísimo). Eso relaja un montón. Pues bien, en esa línea hoy traigo la que probablemente sea la mejor teoría de la conspiración que he escuchado desde que se decía que Procter & Gamble era un secta satánica. Secta sí, pero de satánica nada. Si acaso, del diablo cojuelo.

Pero a lo que vamos: este tío, del que al menos yo no había oído hablar jamás, se monta una película que es para fliparlo. ¿Delirante? ¿Ridícula? ¿Profética? ¿Real? Eso es lo de menos. Lo importante es ser el primero en poder extender un rumor (si es falso, mejor), y aqui estoy yo para eso. Gracias a mi querida Sofía, que me conoce bien y por eso me manda estas cosas. Hala, que cunda el pánico libremente.

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