Los andares de los griegos

Ciudadano Sócrates
José Solana Dueso

Ciudadano Sócrates - José Solana Dueso

380 pags.

Valoración:   

A mí, como reza el dicho popular, del cerdo me gustan hasta los andares. Y eso mismo podría decir de los griegos, si no fuera porque la frase quedaría, cuando menos, dudosa, y, cuando más, soez. Sobre todo para las enfermas orejas de los lectores de este blog, donde los artículos más valorados siempre son las referencias a las películas de Esteso y Pajares. Pero creo que el mensaje queda claro. Ya he dicho muchas veces que yo soy de los que piensan que, después de los griegos, la Historia de la Filosofía son simples notas a pie de página. Y, en general, deberíamos avergonzarnos de que unos tíos que iban vestidos medio en bata y con sandalias, alcanzaran hace 2500 años tal grado de sofisticación en el pensamiento, mientras nosotros, 2500 años después, con Internet, los móviles y el programa Apolo, nos comportamos permanentemente como si acabáramos de descubrir la rueda.

Digo todo esto porque tengo que reconocer que mi actitud hacia un libro que tenga algo que ver con la Grecia clásica no es precisamente objetiva. Y en este caso menos, porque el autor del libro es José Solana, que fue mi profesor de Filosofía en COU, cuando el COU existía, y cuando yo era un patán melenudo que se esforzaba por no interesarse por nada, como manda la edad. A pesar de eso, Pepe hizo que me interesara la Filosofía en general, los filósofos griegos en particular, y que desde entonces haya ocupado una buena parte de mi tiempo mental libre en darle vueltas a las mismas cosas que esos señores ya pensaron cuando medio mundo iba en taparrabos. Es una cura de humildad incomparable. Nadie puede sentirse inteligente después de descubrir que cualquier gran idea que uno crea que ha tenido, ya lleva un par de milenios dando vueltas por ahí. Bueno, nadie no. Los consejeros delegados sí.

Ciudadano Sócrates tiene, pues, dos premisas que le garantizan en mi caso el 50% del éxito. Añadamos a eso que el protagonista (al menos el protagonista “nominal”) de la novela es Sócrates, que es un personaje especialmente singular, y con eso ya llegamos al 75%. Y como además Pepe escribe bien, es especialista en Filosofía Griega y, como ya demostró en La malva y el asfódelo, tiene un conocimiento extraordinario no sólo de la filosofía de aquella época sino también de las costumbres y la forma de vida, pues tenemos una novela con la que he pasado unas semanas maravillosas. Ha sido como irse de vacaciones a la Atenas del siglo V a.C., y contratar a un guía que conoce a todos los notables de la ciudad y nos consigue plaza en los simposios donde Sócrates, Platón y sus amigotes debaten sobre lo humano y lo divino entre lingotazo y lingotazo. Ya sé que aquí muchos lectores del blog discreparán pero, sinceramente, donde se pongan unas vacaciones así, que se quite Punta Cana. O Nueva York.

Como aquí el argumento no es lo más importante (esto es como Titanic, que antes de empezar ya se sabe que el barco se hunde, y que Sócrates se muere tomando cicuta), aquí dejo algunas de las (muchas) interesantes reflexiones que el autor pone en boca de los (muchos) personajes que participan en esta bella historia sobre los últimos días del genio de Alopece. Sí diré, para poner en contexto las citas, que el tema central de la novela es precisamente la acusación que se hizo contra Sócrates, y que, de nuevo, 2500 años después sigue siendo tema de debate. ¿Hasta qué punto son peligrosas las ideas? ¿Puede una persona, simplemente hablando, argumentando, razonando, empujar a otros a que cometan un crimen? ¿Hasta qué punto es responsable el inductor? ¿Hasta qué punto es inocente el autor?

Insisto, aunque no lo parezca, estas cosas ya las pensaban hace 2500 años. No estaría de más que, antes de seguir diciendo tonterías y simplicidades, nuestros dirigentes (y, sobre todo, nuestros periodistas) leyeran un poco a los clásicos, aunque fuera en una versión resumida del Reader’s Digest.

Al hilo de la influencia de los maestros en los alumnos (de ahí que sea tan peligroso dejar el diseño del sistema educativo en manos de imbéciles buenrollistas):

– [...] Si yo te digo que le des un puñetazo a Arquino y tú se lo das, el responsable eres tú y no yo.
– [...] La relación entre un maestro y un joven no es una relación simétrica. El alumno ni es adulto, ni está instruido ni es una persona madura, puede ser modelado y moldeado, esculpido, si el maestro es hábil. De eso se trata, de una verdadera relación causa-efecto. ¿O no crees que las palabras pueden tener un auténtico valor causal?

Sobre los principios de la Democracia; si al menos fuéramos capaces de ponerlos en práctica de verdad (quiero decir, con los que NO piensan como nosotros…). Dicho esto, y como es bien sabido, Sócrates no era demócrata. El sistema democrático tiene tantos defectos y vicios, que la única razón por la que una persona inteligente puede ser demócrata es porque cualquier otro sistema posible tiene muchísimos más (la clave es la palabra posible; Sócrates creía que su aristocracia era posible, pero la Historia ha demostrado repetidas veces que en ese aspecto estaba equivocado):

– [...] la democracia se basa en la libertad de palabra, de pensamiento y de opinión, que la constitución democrática consagra la parresía, la isegoría y la isología [...]

Y una afirmación que se podría aplicar a cualquiera de los políticos y periodistas de medio pelo de hoy:

– [...] Solo una advertencia final: ocurre muchas veces que se ataca de hecho la democracia teniendo en la intención defenderla.

En fin, esta es una novela para disfrutar, para entretenerse, pero por supuesto, estando Sócrates por el medio, también es una novela para pensar. Sí, ya sé, se le quitan a uno las ganas, pero qué le vamos a hacer… siempre nos quedará Punta Cana.

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17 Respuestas a “Los andares de los griegos”


  1. 1 nines

    Como complemento, la fuente: Apología de Sócrates (Platón, Diálogos). Está editado en Espasa, Colección Austral (164) junto al Critón y la Carta VII.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Apolog%C3%ADa_de_S%C3%B3crates

  2. 2 joseramon

    ¿La fuente de qué? :-?

  3. 3 asun sela

    Gracias a Sócrates, a José Solana y a tí (me he decantado por el orden cronológico :-) ) por las reflexiones y por recordarnos que estando (casi casi) todo inventado no es conveniente saltarse las fuentes originales sin por lo menos saber que existen y cuáles son.

  4. 4 nines

    La fuente, el origen… La apología de Sócrates, escrita por Platón (porque Sócrates, como ya sabes, nunca escribió nada), vamos, que es un ente, una entelequia gorda y con barbas, ja, ja…

    Los diálogos de Platón son muchos, Timeo, Fedro… La apología de Sócrates (dividida en tres partes) es otro (poco texto, no más de 150 páginas o 100… ya no me acuerdo).

    Puedes leer a Platón (Sócrates existe gracias a sus textos) o leer a otros hablar sobre Platón. Consultar las fuentes, nunca viene mal :-)

  5. 5 joseramon

    Ah, vale… Sí, algo sobre Sócrates ya había leído (efectivamente, siempre escrito por otro, porque el tío era vago de narices :-) ). Ya que sale el tema, voy a incluir también las fuentes que cita el propio Pepe Solana en la bibliografía de su novela (para los que quieran empaparse hasta quedar ahogados):

    - Recuerdos de Sócrates (Jenofonte)
    - Apología de Sócrates (Libanio)
    - Sócrates, Man and Myth: The Two Socratic Apologies of Xenophon (A.H. Chroust)
    - La República (Platón)
    - Teeteto (Platón)
    - Apología, Critón, Fedón y Gorgias (diálogos de Platón)
    - Helénicas, Recuerdos de Sócrates, Económico, Banquete y Apología de Sócrates (Jenofonte)

  6. 6 nines

    A que coño pensabas que me estaba refiriendo con lo de la fuente ?¿ (dios, que mal ha quedado esto)

    Cortados y pegados en mi lista (bueno, quito un par de ellos que ya me he leído).

    Seguro que los encuentro fácilmente en cualquier librería. En la pila de novedades.

  7. 7 joseramon

    Pues no pensaba que te referías a nada en concreto, por eso preguntaba… Me decía: coño, si estoy comentando un libro y me habla de la fuente, ¿es que el libro está plagiado? Ya me empezaba a preocupar.

  8. 8 Ignacio Cepeda

    ¿No era el tal Sócrates un tipo un poco bujarra que estaba casado con una mujer odiosa, conocida por Xantipa y que da nombre a una especie muy conocida de mujeres, i.e. xantipáticas, y además se acercaba al morapio con más frecuencia de la debida?

    ¡He ahí el secreto!¡La fuente de la vida!

  9. 9 joseramon

    Los clásicos en general eran muy amigos del buen comer y del mejor beber, lo cual es una prueba incontestable de su sabiduría.

  10. 10 Ignacio Cepeda

    La culpa de todo la tuvo Kant, un puritano antipático y mojigato que destrozó el sentido común de los clásicos, tanto en el pensar como en el vivir.

  11. 11 nines

    … que nadie se meta con Kant. ¿Puritano? ¿xantipático? ¿mojigato?… ainssss.

    Que sobre el vivir de “algunos” griegos habría mucho que decir… Sócrates dice unas cosas, Aristóteles otras y Platón otras… Y si preguntamos a Heráclito o Epicuro, otras. Y si le preguntamos al pueblo (griego) otras. Porque no todos vivían igual. Ni pensaban comunmente igual. Digo yo…

    Salud.

    Nines (xantipática afín – en algunos aspectos – al viejo de Konigsberg, o como se diga)

  12. 12 Ignacio Cepeda

    Querida nines, lo que planteas como un defecto de los griegos me parece su principal virtud: la capacidad de conjugar una gran variedad de opiniones y haber logrado el cénit del pensamiento en muchas de ellas. Sin caer en la red de los sofistas ni reconocer relativismo alguno en tan amplia forma de pensar, reconozco en los clásicos griegos una amplitud intelectual y una curiosidad vital asombrosa.
    Siglos empleó la humanidad en buscar la verdad en Dios cuando un sabio centroeuropeo de manos frías y alma gélida, nos cuadró el cerebro y nos dijo que Dios quizá, pero lo seguro es que había algo imperativo, más allá del hombre y más acá de lo absoluto, y nos dejó abandonados en la soledad más impenetrable.

    Un abrazo

    Nacho

  13. 13 joseramon

    Ole, así da gusto tener un blog, ha costado 3 años pero por fin hay un debate como en los blogs de verdad

  14. 14 nines

    Lo de pensar comunmente (los griegos) era solo retórico… A ver quien le hace a Platón bajarse del burro.

    Yendo al grano un poco rápido, dejo al margen a Epicuro y Heráclito (que ,en argot Enrique y Ana o Camilo Sesto, me molan mogollón y que no vayas a pensar que conozco a fondo, de Heráclito un par de frases solamente y con eso basta), para agarrar por los machos a Aristóteles y su ciencia. Lo dicho, tampoco es fácil apearle del burro.

    Lo que pretendía decir es que los griegos (pienso) eran muchos más que los amigotes parlantes que pensaban el mundo (y, por supuesto, dejo al margen el tema del arte y la geometría, la democracia en el siglo de Pericles… porque no controlo demasiado…); había esclavos y plebe (aunque montaran asambleas). Es decir, que ya me gustaría a mí haber conocido aquello para afirmarme en mi opinión: que los griegos eran la hostia.

    Porque a mí también me gustan (como el cerdo). Y ahora pienso de nuevo en El Banquete de Platón… Muy, muy curioso escrito. No puedo dejar de pensar al leerlo en la relación amorosa entre el maestro y su pupilo (amores que solo la razón permite, por supuesto).

    En fin. No sé si te refieres a Kant con lo de centroeuropeo de manos frías y alma gélida que nos cuadró el cerebro. Si es así, te diré que el mío no lo ha cuadrado en absoluto. Pero claro, mi relación con la literatura y los escritores es especial…

    Y respecto al imperativo, si te refieres al categórico, al menos, podemos pensar que en Kant este imperativo surge de la razón y de ningún otro lugar, es decir, de nosotros.

    Con Kant siempre he tenido una enorme sensación de libertad. Si. Pero claro, no es una libertad que tenga nada que ver con lo que hoy entendemos por tal concepto.

    Bueno, me cierro que esto se alarga y no es lugar para tanto pollo. Digo cerdo.

    Eso sí… Kant te hace sentir bastante solo. En eso estoy de acuerdo :-)

    Abrazos también.

  15. 15 Ignacio Cepeda

    La Razón, lo Absoluto, lo Puro, lo Imperativo: conceptos que cuando creemos que nacen sólo del hombre nos llevan al vacío.

    Un abrazo y gracias.

    Nacho

  16. 16 nines

    Pues te estás cargando la mitad de la filosofía occidental…

    O no. La verdad es que tu frase da para todo un debate, amigo. Sips.

    Lo meditaré. Sin Dios, por supuesto… Me cuestionaré ambos conceptos: absoluto y puro, nacidos de la Razón, que más que un concepto (si se pretenden los de absoluto y puro concebidos por esa razón con mayúscula) es un orden que está más allá de nosotros mismos y que no es Dios….

    Joder con el dilema, que le pregunten a algunos físicos teóricos, seguro que saben algo. O mejor, a un neurólogo, o a un biólogo poco pretencioso…

    Joder.

    Abrazotes.

  17. 17 Ignacio Cepeda

    La verdad es que no pretendía cargarme a la mitad de la filosofía occidental. Meditaré, siguiendo tu ejemplo, en que he acertado para ver si encuentro la frase oportuna para cargarme a la otra mitad.

    Un abrazo

    Nacho

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