El intercambio
Changeling (2008)

Dirigida por Clint Eastwood
Con Angelina Jolie y John Malkovich
Valoración:

Clint Eastwood ha entrado en resonancia. Él no lo sabe, y probablemente nunca haya sido su intención hacerlo, pero es así. De repente, todo lo que hace Clint Eastwood es maravilloso. Genial. Auténtico. Profundo. Inteligente. Añada aquí su adjetivo. Este es otro de esos fenómenos típicamente hollywoodianos. Le ha pasado a Woody Allen, a los hermanos Coen, a Rin-tin-tin. Por un ladrido tuyo yo daría lo que fuera.
Como en casi todo, la virtud está en el término medio. Clint Eastwood ha hecho películas extraordinarias. “Million dollar baby“, por ejemplo (no es la única, pero no voy a citar ahora la filmografía de Eastwood, porque es larguísima). Pero Clint Eastwood también tiene sus momentos flojos. Nadie se atreve a decírselo en estos momentos, claro, porque el tío está que se sale, pero para eso está 1y1y1. Clint: has patinado. Te ha traicionado el subconsciente y has mezclado el guión que te pasaron para esta “Changeling” con el de “El bueno el feo y el malo“. No es nada grave. Pero te ha salido una película cargada de topicazos, que ni siquiera hace 30 años se podían aguantar durante 2 horas.
El bueno es John Malkovich. El malo es un tío que no conozco y que hace de policía corrupto y perverso. Y el feo no es nadie, porque el viejo Clint, con muy buen criterio, ha preferido poner a Angelina Jolie en lugar de a un patán con bigote. Sabia elección que desde 1y1y1 celebramos con vítores. Dicho esto, Angelina Jolie puede pasar por casi cualquier cosa, menos por una mujer de los años 20. Con los morros de la Jolie se podrían hacer labios para 12 mujeres de aquella época, en la que, precisamente, la moda eran los labios delgadísimos, casi filiformes. Error de casting que perdonamos sin mayor dramatismo, gracias a la cara de vicio que luce la Jolie, en esta película y en todas, y que hace que nos olvidemos inmediatamente de cualquier cosa que no pueda llevarse a un motel de carretera con cama de agua.
Y una vez liquidados los personajes (liquidados por lo simples), nos queda la historia. Que es, si cabe, más simple todavía. Una madre sacrificada, separada y trabajadora (¿puede haber un personaje más tópico para tocar la fibra sensible de los espectadores y, sobre todo, de las espectadoras?) sale una tarde (a trabajar, por supuesto, en esa casa no se conoce la diversión) y cuando vuelve su hijo ha desaparecido. El policía malo-malísimo pasa de ella. Presionado por la prensa, intenta darle otro niño que se ha encontrado en una papelera. La madre se queja. El policía le hace la vida imposible. Aparece el bueno. Pelea por la causa de la guapa. El malo no cede. El bueno insiste. La guapa sufre. Finalmente, el bueno gana. El malo pierde. La guapa sufre; pero menos. El espectador se despierta. Fin.
El trailer en español y en versión original
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Quedo a la espera, en un sinvivir, sintonizando 1y1y1y…, de tu crítica a “El Gran Tonino” (cambio el nombre como pequeño homenaje al Gran Ignacio B.).
Un abrazo
Nacho
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