The reader (El lector)
The Reader (2008)

Dirigida por Stephen Daldry
Con Kate Winslet y Ralph Fiennes
Valoración:

Ya se ha escrito mucho sobre la relación directa entre brevedad e impacto de una historia. Baltasar Gracián lo resumió de una manera simpática y memorable, así que no voy a hacer ahora yo una disertación sobre el tema. Baste con decir que “The reader” es un buen mal ejemplo del principio gracianiano. Y una buena parte de la culpa de que se lleve un raquítico 2 la tiene eso: la falta de contención.
El tal Stephen Daldry nos cuenta aquí varias historias, no necesariamente relacionadas entre sí (o relacionadas simplemente porque un personaje las recorre todas, al estilo de unas “Vidas cruzadas“ circunstanciales), y además se enrolla de lo lindo para contarlas. La película empieza con una historia iniciática, el paso de la adolescencia a la madurez, el chaval inocente que se reboza en el barro con una madurita de muy buen ver que le enseña las delicias de la carne (por cierto, si la historia hubiera sido al revés, y una presunta chica de 15 años saliera en bolas en una película revolcándose con un señor de 30, todo el equipo de rodaje ya estaría en la cárcel, pero ese es otro tema… y no, no me vale el ejemplo de “Lolita“ porque (i) es un clásico, y como buenos ceporros imbéciles, nuestros dirigentes adoran todo lo que tenga una pátina de historia, y (ii) en ninguna versión cinematográfica de “Lolita” la actriz en cuestión enseñaba nada más allá de un muslo, que también lo puede enseñar un pollo).
A lo que vamos. Después de casi una hora de relato iniciático (lento, empalagoso, innecesariamente largo porque ya hemos visto esa historia cientos de veces, y mucho mejor contada), de repente nos encontramos con una película de nazis. De nazis juzgados, en concreto. Llega entonces el tema de la culpa, la responsabilidad, la justicia, el derecho de unos a juzgar a otros que actuaron en otro tiempo y con otras leyes. Debate de altura, resuelto torpemente por el director. Así nos pasamos otra media horita, como quien no quiere la cosa.
Y entonces nos ponen otra película. Una de sentimientos, de ternura, de “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Asistimos a una emotiva relación entre los dos personajes principales, emotiva pero tensa, difícil, sin duda la parte más interesante y lacrimógena de todo el largometraje. Pero cuando llega esta parte, no lo olvidemos, ya llevamos una hora y media sentados, con el culo medio dormido, y las neuronas aburridas, pensando para distraerse en el escote de la tía que tenemos al lado y en cómo le quedaría una mano de mermelada de albaricoque bien extendida. No es el mejor estado de ánimo para enfrentarse al momento decisivo de la película, y por eso pasa sin pena ni gloria. A pesar de eso, de los 2 puntos que le he dado, uno y medio se deben a esta última parte.
Poco más hay que añadir. Kate Winslet está muy buena y se exhibe con profusión. Además, actúa muy bien, y su personaje resulta bastante creíble a pesar de lo increíble que podría parecer leyendo el guión. Ralph Fiennes hace su tradicional papel de tío atormentado y con una terrible lucha interior. Con tanta práctica, lo borda. Y el actor que interpreta al personaje de Ralph Fiennes de joven lo hace francamente bien (David Kross). Mención especial para él. Y eso es todo. Una película más que la Humanidad olvidará dentro de 6 meses, y que nos ayudará a dormir la siesta cuando la pongan después del Telediario en Antena 3. Lo cual, dicho sea de paso, no es poco.
El trailer en español y en versión original








