Monthly Archive for abril, 2009

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La pequeña ruiseñora

Rockferry
Duffy
Duffy - Rockferry


Valoración:   
 

Siendo, como soy, la personificación del Pato Lucas (Daffy Duck para los losers que no hablan inglés… sólo se me ocurre algo más patético, y es no tener hijos), se entenderá que virtualmente me lanzara sobre este disco. “Un alma gemela”, me dije, alguien que también se mete en todas las peleas estúpidas, y las pierde, y se pone el pico del revés.

Pero no. Resulta que Duffy es una cantante un poco flojeras, popera hundred per cent, que tiene una voz peculiar y un compositor con los dedos deformados de tanto hacer control+c y control+v. Cierto que a ella sólo se le puede atribuir el mérito de lo primero, y no la culpa de lo segundo, pero qué quieres que te diga, la vida es injusta. Reclamaciones al fondo a la derecha.

Duffy surgió, más o menos, por la misma época que Amy Winehouse, supongo que como la alternativa no-yonky al liderato del pop-club británico. Porque ahora la música tiene más clasificaciones que el Tour de Francia, y hay líderes de la general, de la montaña, de las metas volantes… Total, que Duffy llega y se planta y dice: oye, que yo también canto. Y empieza a pegar alaridos y la productora piensa: my God, she’s like a little ruimister, porque ellos no conocían a Joselito y pensaban que habían hecho un descubrimiento.

Aunque, para ser justos, la voz de Duffy recuerda, sobre todo, a Cindy Lauper. Que, por cierto, ha dado a la Historia de la Música una de las notas más conseguida, por lo desgarrador, en “I drove all night”. Pero vamos, que esa es otra historia. No de la música, sino de otra cosa. Que me lío. El caso es que Duffy, a quien llamaremos a partir de ahora Cindy II de Dorchester, tiene una buena y personalísima voz. Y eso es lo único que salva este disco que, como digo, ha sido compuesto por un gran fan de Microsoft, que terminó la carrera de Derecho a base de copiar todos los éxamenes del Rincón del Vago. Luego su padre, que era amigo de un tipo de Gales, le encontró trabajo de Regional Vicepresident en una discográfica, y de ahí a la fama. Esto funciona así, qué queréis que os diga.

¿Algo más que añadir? Sí. Que os recuerdo que las valoraciones del blog tienen una directa con la pasta. Por debajo de 4 se recomienda encarecidamente no gastarse ni un euro en el material analizado. A Duffy le he puesto un 2. Si no suspendisteis Matemáticas en su día, o si no lo copiasteis todo del Rincón del Vago, ya está todo dicho. Sólo añadiré que la archiconocida “Mercy” es un pestiño, y que si tuviera que salvar alguna canción de todo el disco, salvaría la que os pongo a continuación. Sí, soy un tipo duro. Como el Pato Lucas.

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Golf extremo

Pedazo de hoyo. Y pedazo de nivel: te tienen que llevar en helicóptero para dar el primer golpe.

Por favor, extended la buena nueva

Los que me conocéis sabéis el odio visceral que le tengo a la progresía gilipollas. O sea, a la progresía. Los actores españoles que se ponen pegatinas en la ropa (me da igual para qué sean las pegatinas), las ministras de igualdad (recordad: en “AKA” ya había un Ministerio de Igualdad y Minorías… estoy por abrir un grupo en Facebook llamado “AKA está inspirado y JR es un profeta”), los periodistas en general como especie responsable del atontamiento de la sociedad, y los escritores que de repente sólo saben escribir historias sobre inmigrantes homosexuales zurdos, me ponen enfermo.

En concreto, me pone enfermo que toda esa colla de analfabetos funcionales, entre los que se cuenta un alto porcentaje de nuestro actual consejo de ministros, pretendan volvernos idiotas al resto de la sociedad. Es por ello que os pido que, en la medida de vuestras posibilidades, os subáis a una caja de fruta y compartáis con vuestras amistades la siguiente explicación sobre el uso correcto de determinadas palabras de este precioso idioma que tenemos, y al que tantas patadas se le están dando últimamente en nombre de un mal entendido igualitarismo que entiende que la forma cambia el fondo. Incluso aunque la forma no sea la forma que ellos creen que es. Pero, ya digo, son analfabetos funcionales.

De hecho, yo siempre he defendido que la mejor manera de “practicar” la igualdad en el lenguaje es, precisamente, no esforzarse en especificar el género dándole patadas al diccionario. ¿Qué me importa a mí si me va a atender un médico o una médica? Si hombres y mujeres somos iguales, como lo somos, ¿qué más da si es hombre o mujer el presidente, el taxista, el ejecutivo, el ministro, o el psiquiatra? ¿Por qué las palabras que acaban en “o” son machistas, las que acaban en “e” son dudosas, pero las que acaban en “a” son modernas y progresistas? Y ahora, que la ministra de igualdad, miembra del consejo de ministros y ministras, me llame machisto.

El texto me lo ha circulado mi querida Sofía, a quien ya le profesaba amor eterno, y ahora más.

¿PRESIDENTE o PRESIDENTA?

En español existen los participios activos como derivados de los tiempos verbales.

El participio activo del verbo atacar, es atacante; el de salir, es saliente; el de cantar, es cantante; el de existir, existente.

¿Cuál es el participio activo del verbo ser?

El participio activo del verbo ser,
es ‘el ente’. ¿Qué es el ente?.

Quiere decir que tiene…entidad.
Por ese motivo, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se le agrega al final ‘-nte’.

Por lo tanto, a la persona que preside, se le dice presidente, no presidenta, independientemente del sexo que esa persona tenga.

Se dice capilla ardiente, no ardienta; se dice estudiante, no estudianta; se dice paciente, no pacienta; se dice dirigente y no dirigenta.

Nuestros políticos (y muchos periodistas) no sólo hacen un mal uso del lenguaje por motivos ideológicos, sino por ignorancia de la gramática de la lengua española.

Pasemos el mensaje a todos nuestros conocidos con la esperanza de que el mismo llegue finalmente a todos esos ignorantes.
El que mandó esto frustró a un grupo de hombres que se había juntado en defensa del género, ya habían firmado

el dentisto,
el poeto,
el sindicalisto,
el pediatro,
el pianisto,
el turisto,
el taxisto,
el artisto,
el periodisto,
el violinisto,
el telefonisto,
el gasisto,
el trompestisto,
el techisto,
el maquinisto,
el electricisto,
el oculisto…
y el policío del esquino…
y, sobre todos… ¡el machisto!