En los fondos, funcionaba un almacén

Gomorra (2008)
Gomorra


Dirigida por Matteo Garrone
Con Salvatore Abruzzese y Simone Sacchettino
 
Valoración:   
 

Había un gag de Les Luthiers en el que hablaban de una red de delincuentes que traficaba con drogas en un local; pero, añadían, eso era sólo una tapadera: en los fondos, funcionaba un almacén. Pues esa anécdota fue la primera cosa que se me vino a la cabeza cuando estaba viendo Gomorra.

Para empezar, todavía no sé si Gomorra es un documental o una película de ficción, o un documetraje, o una pelicumental. Da igual, desde luego, porque en cuestiones de arte la intención no es lo que cuenta, lo que cuenta es el resultado. Y en este caso el resultado es muy flojo. Con una estética y técnica que busca el hiperrealismo, Matteo Garrone nos quiere enseñar las interioridades de una de las organizaciones criminales más importantes del mundo: la Camorra.

Y digo “hiperrealismo” y no simplemente “realismo” porque a Matteo se le ha ido la mano. Hay una sensación permanente de que busca la cutrez por la cutrez, intentando impresionar al espectador con lo “cruda” que es la vida para los protagonistas, y para conseguirlo no duda en enlazar escenas que no sirven para nada más que para transmitir una especie de insoportable levedad del ser, en forma de tipos brutos y sin escrúpulos que, por otra parte, tampoco resultan especialmente violentos teniendo en cuenta lo que ya hemos visto mil veces en otras películas mucho mejor realizadas.

En “Gomorra” aprendemos que la Camorra basa su actividad criminal en 3 sectores: el tráfico de drogas, la confección de ropa, y los residuos industriales. No me negaréis que los dos últimos son, cuando menos, sorprendentes. Y, cuando más, descojonantes para una organización criminal. Que sí, que se mueve mucho dinero en el mundo de la moda y los residuos tóxicos, pero no es lo que uno se esperaría de una panda de macarras italianos que se lían a tiros por cualquier cosa.

Al final, la sensación se resume, como decía, en el gag de Les Luthiers. Ahora resulta que la Camorra es un grupo de criminales que, en los fondos, se dedican a los negocios industriales. Aparte de eso, “Gomorra” no nos cuenta nada que no sepamos, y no nos lo cuenta de una manera que nos impresione o nos “llegue” más de lo que nos han llegado otras películas sobre las múltiples mafias que hay por el mundo. Son tipos simples, lo sabemos. Violentos, lo sabemos. Viven rápido y mueren jóvenes, lo sabemos. La vida es dura, y en algunos sitios durísima. Lo sabemos. Y, precisamente porque todo eso ya lo sabemos, no hacían falta más de 2 horas de acción a cámara lenta para volver a contárnoslo sin añadir nada nuevo. La realidad no se transmite filmándola. Por eso es tan difícil hacer ficción. Porque tiene que parecer más real que la propia realidad, sin que se note. Complicado, ¿eh? Pues Matteo Garrone no lo ha conseguido.

El trailer en versión original y en español

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