Shake the Dust
The Ettes

Valoración:

Uno pensaba que el modelo de grupo formado por tíos rebelados de la vida, que cantan con la desgana de quien se suicidaría si no fuera porque eso implica morirse (lo cual les provoca todavía más desgana), que marcan la batería como en un desfile militar, y que tienen el botón de saturación de los amplis pegado con celo para que se queden fijos, pues, digo, uno pensaba que ese modelo ya estaba saturado, muerto y enterrado. De hecho, ni siquiera puede decirse que en algún momento ese modelo haya llegado a algo notable, pero al menos en su día resultó original.
Pero uno, que ya sólo por el mero hecho de ser hombre y utilizar el término “uno” (en lugar de “un@” o “une” o “un#”), es por supuesto un incorregible machista, se equivoca al pensar que el modelo está agotado. La modernidad nos ha traído avances que hace un siglo ni siquiera podían soñarse, y gracias a eso el modelo que parecía obsoleto encuentra una nueva vía de innovación. ¿Cuál? ¡Poner a una tía cantando, por supuesto! ¡Qué diferencia! ¡Qué superioridad! Ahora sí, el modelo resulta muchísimo mejor, porque escuchar a una tía rebelada de la vida con una batería tipo militar y un par de guitarras hipersaturadas es muchísimo mejor que escuchar a un tío rebelado de la vida con una batería tipo militar y un par de guitarras hipersaturadas. ¿Cómo ha podido sobrevivir la Humanidad sin semejante adelanto? Me hago cruces.
Alguien (ya no digo “uno” porque estoy en un programa de rehabilitación para machistas, y cuando me dan arrebatos llamo al teléfono que ha puesto a nuestra disposición la inteligentísima Ministro de Igualdad, y perdón por la redundancia, porque al ser mujer ya va implícito que es inteligentísima), pues digo que alguien podría pensar, en una primera escucha, que “The Ettes” son como el ajo, que la primera vez que te lo comes está bueno y da sabor, pero que cuando empieza a repetir es un suplicio. Y con esa metáfora, podría concluir que el modelo anteriormente descrito tuvo su punto cuando se escuchó por primera vez, pero que “The Ettes” son el ajo repetido, que resulta incluso desagradable. Pero el alguien que pensara eso estaría dejando de lado un matiz crítico, fundamental, vital: “The Ettes” no son el ajo que repite; son la aja que te comes por primera vez. Ahora sí. Ahora ya puedo darles un cero con total convicción.
Una muestra de la grupa (que no del grupo)
![Reblog this post [with Zemanta]](http://img.zemanta.com/reblog_e.png?x-id=b2cb4434-a810-43c8-bda4-fcd60240bb6f)





0 Responses to “El ajo y la aja”