Soul
Seal

Valoración:

Lo de ponerse a versionar canciones (históricas) de otros cantantes (históricos) es, necesariamente, un deporte de riesgo. En realidad, incluso versionar canciones secundarias de otros cantantes de medio pelo también es arriesgado. El autor de una canción, se supone, ya le ha dado unas cuantas vueltas al tema. Ya ha probado a ponerla en un tono y en otro, a cambiarle el tempo, a meter un quiebro de voz aquí y quitarlo de allá, ha tocado la canción con una guitarra pelada y con una legión de músicos de estudio… vamos, que así, a priori, no parece fácil encontrar una manera de hacer esa canción que supere a la que el autor original eligió en su día.
El versioneo suele requerir, por lo tanto, un alto concepto de uno mismo. Uno mismo se tiene que creer mejor, en algún sentido, que el autor original. Sí, ya, seguro que el pollo en cuestión no diría que se cree mejor sino simplemente diferente, pero nunca he conocido a nadie que se defina como diferente sin querer decir mejor. Y con los artistas, esta regla de oro se convierte en regla de platino incrustada de diamantes. Porque, en el fondo, lo que el artista busca cuando versionea no es hacer un homenaje a los autores originales, sino hacerse un homenaje a sí mismo. Lo importante es que él se lo pase bien, que se crea que ha superado a los clásicos, que le digan que él también es un clásico.
Y en estas, va y llega Seal con un disco de versiones de algunos de los grandes clásicos del soul. Y va y le pone al disco “Soul”. En defensa de Seal hay que decir que, si uno se llama Seal, es muy difícil resistirse a la tentación de hacer el juego de palabras y sacar un disco llamado “Soul”. Ahora bien: eso es todo lo que se puede decir en defensa de Seal. Porque el disco en cuestión no pasa de correcto, y no hay más de 2 o 3 canciones que realmente aporten algo diferente al original. Y en este caso, diferente (para desgracia de Seal) no quiere decir mejor, aunque Seal sea un buen artista con una voz preciosa y un estilo muy personal. Pero es que esta vez ha apuntado muy alto.
Yo soy muy del soul. Yo creo que si Sam Cooke hubiera vivido en Atenas hace 3000 años, lo habrían hecho dios de la música y le habrían hecho estatuas a tutiplén. Y creo que el “Live at the Harlem Square Club 1963″ es el mejor disco de la Historia. También creo eso de otros discos, pero así soy yo: inconsistente. No como Sam Cooke, que era consistente y un puto genio. Sam: te echamos de menos. Y con discos como el de Seal, te echamos de menos todavía más. Es como cuando alguien te enseña una foto en la que alguien a quien tú recuerdas alto, guapo y sonriente, sale un poco encogido, algo pálido, y con cara de mus. ¿Qué haces? Tiras la foto y te quedas con tu recuerdo. Vas a comparar.
El vídeo de “A change is gonna come”, en el que Seal comete el grave error de versionar a Sam Cooke
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