Buenos vecinos, pero pesaditos

Little Amber Bottles
Blanche


Valoración:   

Muchas veces he pensado que antes de darle una mala crítica a alguien debería documentarme un poco. Ya sabes, buscar en la wikipedia, googlear un rato, enterarme de lo que ha hecho el pollo en cuestión y valorar el esfuerzo que le ha costado llegar a donde ha llegado.

Quién sabe, tal vez tuvo una infancia difícil, tal vez aprendió a tocar la guitarra con un palo de escoba al que ataba algunas cuerdas de tender la ropa. Tal vez vagabundeó por todos los estados de Estados Unidos tocando en garitos de mala muerte hasta que alguien, por fin, supo ver su talento. Tal vez fue alcohólico anónimo, tal vez fue vendedor de coches, tal vez tiene el récord de punteo con 3 dedos in-door.

Sí, muchas veces he pensado que debería hacer eso, pero ¿hay algo más divertido que despellejar a alguien a quien no conoces y que (lo mejor de todo) no sabe ni que existes, y por lo tanto, no podrá decir si lo que tú dices es verdad o mentira? Quita, quita, es mucho mejor así. Blanche, por ejemplo, tal vez sea una tía, o un tío, o un grupo, o un androide asexuado. A mí me da igual. Su música es aburrida, le falta sangre, le falta todo. ¿Molesta? No. ¿Arrebata? Tampoco. Está ahí.

Como esos vecinos con los que uno nunca cruza más de un par de saludos, siempre sonrientes, siempre amables, siempre dispuestos a ayudar. Pero, cuando uno necesita ayuda, es en los últimos en los que piensa. Porque igual luego, más adelante, hay que devolverles el favor. Y uno no puede imaginar algo más aburrido que pasar una hora con ellos. Yo he pasado una con Blanche y ya estoy deseando que el próximo disco que tenga que escuchar sea de un psicópata. Un poquito de pasión, por favor. Un poquito de alma.

Una muestra de la fuerza de estos chicos, o chicas, o lemures pardos (no escuchar con sueño)

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