Y, sin embargo, aquí estamos, contemplando todas estas maravillas. Qué raro es todo.
La Aldea Irreductible – Top 25 Astronomía from Aldea Irreductible on Vimeo.
De “La aldea irreductible“.
1 libro, 1 disco y 1 película al mes (como mínimo)
Y, sin embargo, aquí estamos, contemplando todas estas maravillas. Qué raro es todo.
La Aldea Irreductible – Top 25 Astronomía from Aldea Irreductible on Vimeo.
De “La aldea irreductible“.
CSA (2005)

La premisa, hay que reconocerlo, es provocadora. Como suele pasar con todos los grandes hechos históricos, uno asume que sucedieron de una determinada manera porque sí, y como la Historia siempre la escriben los ganadores, se perpetúa la sensación de que “siempre pasa lo correcto”. Así, la Guerra de Secesión americana se ha presentado siempre como una revuelta de los pérfidos y esclavistas sureños contra los honorables e igualitaristas norteños, y como no podía ser de otra manera (sobre todo con esa descripción de los dos bandos que nos ha llegado a través de los siglos), los Unionistas le sobaron la badana a los Confederados, los negros dejaron de ser esclavos, y en general toda la galaxia salió ganando.
Por eso, como decía, el ejercicio de imaginar qué habría pasado si hubieran ganado los sureños (cosa que tampoco estuvo tan lejos de suceder) es interesante. Para empezar, se habría cambiado la percepción histórica de la guerra. Los norteños ya no serían unos tíos enrollados que querían liberar a los esclavos, sino una panda de avaros envidiosos que querían pillar cacho de la riqueza de los más prósperos estados del Sur. Pero ese cambio en la “propanganda” histórica sería, claro está, lo de menos. ¿Qué habría pasado con los negros? ¿Habría todavía hoy esclavitud en los EECC (Estados Confederados de América)? ¿Cómo habría evolucionado la II Guerra Mundial con unos norteamericanos a favor de la selección racial? ¿Cuál habría sido la relación con sus vecinos, Canadá por un lado (sin esclavitud) y México por otro (una nación “no blanca”)?
Lástima que el docuficción o pelimental no esté a la altura de tan interesantes preguntas. Aunque las trata, en general el director prefiere mantenerse en el ámbito de lo anecdótico. El tema principal es, sobre todo, la esclavitud. Pero incluso con eso, la exageración y la búsqueda del “impacto fácil”, hace que la situación representada sea poco creíble. Hasta hace poco ha habido un país que permitía la discriminación racial (la República Sudafricana) y por lo tanto no hace falta imaginar mucho en ese terreno, lamentablemente. Por eso, las exageraciones cantan más.
En cualquier caso, la peli se ve sin esfuerzo, aunque al final se hace un poco pesada por repetitiva. Si ahondara con más criterio en las preguntas anteriores, una hora y media sería incluso poco. Pero si sólo se busca el efecto sorpresa y la caricaturización, entonces con una horita íbamos servidos. Al final, el mensaje sería el mismo: menos mal que ganaron los unionistas. Vale, son unos chulos y desprecian al resto del mundo, pero los otros serían incluso más chulos y nos despreciarían todavía más. Y, para colmo, no nos dejarían ponernos morenos en verano.
Si yo fuera una persona seria, ahora me dedicaría a diseñar y fabricar cosas como la que sale en este vídeo, que para eso estudié 6 años de carrera. La robótica, lo reconozco, me sigue gustando. Y viendo adónde ha llegado el tema, hasta que me da un poco de pena habérmelo perdido… Atención al fenómeno de mano que han construido, cómo no, los japos.
Y un vídeo más, donde se demuestra que los robots también tienen sentimientos y se aburren en el trabajo.
El espacio es muy grande, pero al final todo se sabe. Hace unos meses, un astronauta (en concreto UNA astronauta, en honor a la Ministra de Igualdada) perdió una bolsa de herramientas en la Estación Espacial. Aquí el vídeo del glorioso momento, con “Oh, great!” incluido:
Ya se sabe que los marcianos son muy suyos, así que en la última reunión de la comunidad de vecinos no les dijimos nada. Pero hete aquí que la bolsa, como no podía ser de otra manera habida cuenta de las leyes físicas, no se ha estado quietecita, sino que se ha dedicado a dar vueltas a la Tierra a velocidad de espanto durante 8 meses. A continuación, un vídeo demostrativo (sí, sí, lo que pasa a toda castaña es la bolsa de herramientas):
Total, que ahora los marcianos nos están esperando en la próxima reunión con los brazos abiertos para tratar el tema de quién saca la basura por la noche. Menos mal que hoy la bolsa entra en la atmósfera y se desintegra, que si no…
Little Amber Bottles

Quién sabe, tal vez tuvo una infancia difícil, tal vez aprendió a tocar la guitarra con un palo de escoba al que ataba algunas cuerdas de tender la ropa. Tal vez vagabundeó por todos los estados de Estados Unidos tocando en garitos de mala muerte hasta que alguien, por fin, supo ver su talento. Tal vez fue alcohólico anónimo, tal vez fue vendedor de coches, tal vez tiene el récord de punteo con 3 dedos in-door.
Sí, muchas veces he pensado que debería hacer eso, pero ¿hay algo más divertido que despellejar a alguien a quien no conoces y que (lo mejor de todo) no sabe ni que existes, y por lo tanto, no podrá decir si lo que tú dices es verdad o mentira? Quita, quita, es mucho mejor así. Blanche, por ejemplo, tal vez sea una tía, o un tío, o un grupo, o un androide asexuado. A mí me da igual. Su música es aburrida, le falta sangre, le falta todo. ¿Molesta? No. ¿Arrebata? Tampoco. Está ahí.
Como esos vecinos con los que uno nunca cruza más de un par de saludos, siempre sonrientes, siempre amables, siempre dispuestos a ayudar. Pero, cuando uno necesita ayuda, es en los últimos en los que piensa. Porque igual luego, más adelante, hay que devolverles el favor. Y uno no puede imaginar algo más aburrido que pasar una hora con ellos. Yo he pasado una con Blanche y ya estoy deseando que el próximo disco que tenga que escuchar sea de un psicópata. Un poquito de pasión, por favor. Un poquito de alma.
Una muestra de la fuerza de estos chicos, o chicas, o lemures pardos (no escuchar con sueño)