Duplicity (2009)
Duplicity

Dirigida por Tony Gilroy
Con Julia Roberts y Clive Owen
Valoración:

Ahora que con la crisis está tan de moda el debate de las marcas (y que Dios lo guarde muchos años para que los vendedores de humo podamos seguir viviendo), llega esta película que, reconozcámoslo, todos los que la hemos visto lo hemos hecho porque hemos visto en la cartelera los nombres de Julia Roberts y/o Clive Owen. Yo, personalmente, por Julia Roberts, que tiene una sonrisa capaz de iluminar una ciudad de tamaño medio. Y además está buena.
El poder de las marcas. A eso se reduce todo. Vemos esos nombres y pensamos: esta peli debe de estar bien. Primero, porque si unos actores de ese nivel la han hecho, seguro que el guión es bueno; y segundo porque, aunque el guión sea malo, unos actores de ese nivel serán capaces de levantarlo. Pues no. Las marcas nos fallan una y otra vez, y nosotros, gilipollas como ninguna otra especie, caemos una, dos, y mil veces en la misma piedra. Terminamos de ver la película pensando “no vuelvo a fiarme de Julia Roberts ni aunque me la encuentre desnuda en mi habitación con el kit Sexual Fantasies de la teletienda” (bueno, tampoco hay que exagerar), y a los pocos días caemos en el mismo error yendo a ver una película de cualquier otra estrella de relumbrón.
De “Duplicity” no hay mucho que decir. Una película de espías espiados, de tíos listos que se creen que van un paso por delante de los demás para acabar descubriendo que eran los demás los que iban un paso por delante de ellos. El cazador cazado. Más viejo que la tortilla de patatas. Pero, como la tortilla, el problema no es que la receta sea vieja: es que la tortilla esté mal hecha. Y “Duplicity” está mal hecha. No sé si la idea era buena, porque yo no distingo el guión de la película, ya lo siento, pero el resultado final es malo. La película se hace lenta, torpe, el espectador ve venir todas las sorpresas, e incluso la sorpresa final (que el director se saca de la manga de una manera lamentable) también resulta previsible porque, a esas alturas, cualquier persona con un coeficiente intelectual superior a 20 ya se ha dado cuenta de que el “truco” de la película es, precisamente, sacarse sorpresas de la manga.
El único misterio, una vez más, es entender por qué Julia Roberts o Clive Owen aceptaron actuar en “Duplicity”. Supongo que pensaron que tenía más posibilidades de las que realmente ha demostrado tener. Supongo que pensaron que se podían convertir en los nuevos Spencer Tracy y Katharine Hepburn, los reyes de la comedia de pareja inteligente del siglo XXI. Error. Julia Roberts está buena, tiene una sonrisa celestial, pero ni en su mejor día con su mejor sonrisa podría llegar a ser una secundaria de Katharine Hepburn. Y Clive Owen no daría la talla ni como mayordomo tullido y sordomudo de Spencer Tracy. Las cosas son asín, lo cualo. Uno quiere ser algo que no es. Vale. El problema llega cuando uno quiere ser algo que no puede ser. Entonces ya no vale.
El trailer en versión original y en español.
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