Archivos del Mes para January, 2010Pag 2 de 3

Luz

The Crying Light
Antony and The Johnsons


Valoración:

Hay noches interminables. Se han documentado noches que han durado más de 12 años. Muchas de ellas no duran más porque quienes las sufren terminan suicidándose. Es algo que no podrán entender quienes no hayan pasado por una de esas noches interminables. No es que físicamente esas noches duren más. Duran lo mismo que las demás. Es sólo que se hacen interminables. Literalmente.

Antony Hegarty tiene pinta de ser uno de esos seres que han pasado por alguna (probablemente por más de una) noche interminable. Una rara conjunción de soledad (no de alone sino de lonely), desesperación, incoherencia, desapego, e insoportabilidad de la belleza provocada por algún minúsculo detalle. Y, por supuesto, la calma, la oscuridad, el silencio cósmico, el tiempo que parece detenerse porque no hay nada que nos demuestre que realmente está avanzando. Cuando todos esos elementos coinciden en un instante, la noche se hace interminable. Y entonces no hay ningún reloj al que agarrarse, porque las saetas se mueven pero el tiempo no. Lo peor, es que se adquiere la seguridad de que ya nunca volverá a moverse. O, tanto da, de que se moverá pero no servirá de nada.

Y yo, que también he pasado alguna de esas noches que, por suerte hasta ahora, siempre se han terminado de alguna manera repentina pero insoportablemente dolorosa, escucho “Daylight and The Sun” y reconozco el sabor denso y vertiginoso de esos momentos que ya nunca se olvidan. Pero también reconozco el ansia por la luz, por el sol, el ansia porque todo eso se termine, y la paradoja que por un lado nos dice que todo es cuestión de esperar (esperar a que llegue el día, y es seguro que el día llegará) y la certeza de que el día no cambiará nada. Todo eso está en “Daylight and The Sun”. Pero para quien no haya estado ahí, para quien no haya cried for daylight and the sun (literalmente cried, desesperado, enfurecido, desafiando a toda la colección de dioses que nos abandonan juntos en ese instante), esa canción sólo será otra obra maestra de Antony and The Johnsons.

Hay más canciones en el disco, y varias son igualmente geniales. “Epilepsy is dancing” es una muestra de que la simplicidad puede ser deliciosa, y que el talento se tiene o no se tiene. Los genios nacen, no se hacen, a pesar de lo que sigan diciendo los imbéciles que nos gobiernan y los padres gilipollas que adoran a sus hijos como si fueran pequeños dioses. Antony and The Johnsons permite aislarse tanto de los unos como de los otros, aunque sólo sea durante unos minutos. Permite imaginar que hay otro Universo en el que vivir, aunque todavía no sepamos cómo salir de este. También en ese otro Universo habrá, posiblemente, noches interminables. Pero allí el llanto que pide desesperadamente que llegue el día y el sol es una preciosa canción casi de amor. Es uno de esos destellos de belleza que pueden terminar de volvernos locos, o sacarnos de la locura. Depende del momento. Depende de la noche.

“Daylight and The Sun”

Reblog this post [with Zemanta]

Post to Twitter Enviar a Twitter


 


 

Algo falla con Darwin

Querido Darwin: si realmente las especies evolucionan porque los individuos mejor dotados se perpetúan y los menos dotados desaparecen, ¿cómo han llegado todos estos hasta 2009?

Post to Twitter Enviar a Twitter


 


 

Poesía

Ya hacía tiempo que no le daba un huequecito a la poesía en 1y1y1. Error. Todo sería más llevadero si hubiera alguien con quien no hablar de tonterías. Pero que parecieran tonterías.

Vida

Inglória é a vida, e inglório o conhecê-la.
Quantos, se pensam, não se reconhecem
Os que se conheceram!
A cada hora se muda não só a hora
Mas o que se crê nela, e a vida passa
Entre viver e ser.

Tudo que cessa é morte, e a morte é nossa
Se é para nós que cessa. Aquele arbusto
Fenece e vai com ele
Parte da minha vida.
Em tudo quanto olhei fiquei em parte.
Com tudo quanto vi, se passa, passo,
Nem distingue a memória
Do que vi do que fui.

Se recordo quem fui, outrem me vejo,
E o passado é o presente na lembrança.
Quem fui é alguém que amo
Porém somente em sonho.
E a saudade que me aflige a mente
Não é de mim nem do passado visto,
Senão de quem habito
Por trás dos olhos cegos.
Nada, senão o instante, me conhece.
Minha mesma lembrança é nada,
e quem sou e quem fui
São sonhos diferentes.

FERNANDO PESSOA como RICARDO REIS

Post to Twitter Enviar a Twitter


 


 

Lo que he escrito en Twitter esta semana

Post to Twitter Enviar a Twitter


 


 

Sic transit gloria mundi

Un año en 90 segundos

Post to Twitter Enviar a Twitter


 


 

Créeme, ya la has visto

Whatever Works (2009)
Si la cosa funciona



Dirigida por Woody Allen
Con Larry David y Evan Rachel Wood
 
Valoración:   

Alguien (cuyo nombre, por supuesto, no recuerdo) me contó hace poco una anécdota que describe perfectamente esta película. Precisamente él le estaba diciendo a un amigo que iba a ver “Whatever Works”, y su amigo le dijo: “Ya la has visto”. Y él replicó: “No, no la he visto, voy a verla mañana”. Y su amigo repitió: “Créeme, ya la has visto”.

Pues eso. Todo aquel que haya visto más de 2 películas de Woody Allen ya ha visto “Whatever Works”. Y no hablamos de una especie de the best of, ni muchísimo menos. Es simplemente el old same Woody haciendo lo mismo que ya ha hecho tantas veces, diciendo las cosas que ya ha dicho tantas veces, y con el mismo tono de cascarrabias hipocondríaco con el que las ha dicho tantas veces. Resultado: una hora y media entre la sonrisa torcida y el bostezo.

Hay, por supuesto, líneas graciosas y escenas cómicas. Pero no son la mayoría. Desde luego no para quien haya visto, como decía antes, un par de películas de Woody Allen antes. Y para los que hemos visto bastantes más de un par, la cosa se hace francamente repetitiva. El hecho de que no sea el propio Allen quien protagonice la película en esta ocasión no cambia nada las cosas, porque el elegido para el papel principal, Larry David, interpreta obviamente el papel escrito por Woody Allen y, además, su propio estilo de interpretación (si es que está interpretando) es cuasiclónico.

Aprovecho la ocasión para ganarme otro buen puñado de enemigos diciendo que no me gusta Larry David, y que su serie de televisión me pareció muy aburrida. Empiezo a estar harto del humor “antisocial” que inauguraron brillantemente Los Simpson pero que a estas alturas ya está sobreexplotado y me resulta cargante.

Así que, en resumen, la película es un buen ejemplo de cómo es “la típica película de Woody Allen”: el cascarrabias hipocondríaco, la chuqui buenísima e ingenua, y la historia del pigmalión pigmalionizado (o sea, el pedante que pretende educar a la ingenua, y que sin quererlo ve como es él quien cambia su pesimismo crónico por el optimismo simplista e imbécil de la chuqui; mientras se la beneficie, cualquier táctica nos parece lícita). Para quien no haya visto jamás una película de Woody Allen (si es que existe alguien así), es un comienzo como cualquier otro. Para quien ya conozca los tópicos de sus películas, es una especie del Día de la Marmota. Gran película, por cierto (la de la marmota, quiero decir).

El trailer en versión original y en español

Reblog this post [with Zemanta]

Post to Twitter Enviar a Twitter


 


 

Pasteca: el Google Phone (Nexus One) es un bluff

Empecemos por el principio: hace unos meses empezó a circular el rumor de que Google iba a sacar un teléfono móvil. Recordemos que Google ya tenía su propio sistema operativo para móviles (Android) y que algunos fabricantes de teléfonos (HTC y Motorola) ya habían sacado móviles con Android. Así pues, tan pronto como salieron los rumores sobre el Google Phone salieron al mismo tiempo un montón de preguntas. Que, básicamente, se resumían en una: ¿para qué coños se mete Google a fabricar un teléfono, si ya hay fabricantes de teléfonos para parar un tren?

La respuesta, sobre todo la de aquellos que creen que Google es el nuevo Oráculo de Delfos, fue que Google iba a revolucionar el mundo de la telefonía móvil. Se sugirieron posibilidades como que el teléfono costaría menos de 100 dólares libre, que no habría contratos de exclusividad con ninguna operadora, que el móvil sería lo más, que sacaría al perro, programaría el microondas y te cortaría el pelo, por supuesto con el corte más votado en Facebook o Twitter. La pera en vinagreta.

Total, que llega el día D (hoy) y Google presenta finalmente el cacharro. La criatura se llama Nexus One (según Google, porque Nexus quiere decir nexo… lo tienen que aclarar para los gringos, que son un poco lentos; según los anti-Google porque quieren convertirse en la nueva Tyrell Corporation y hacernos a todos esclavos de sus replicantes en un futuro no muy lejano). Y la criatura, a pesar de ser hijo de quien es, es un bluff tamaño XXL.

¿100 dólares libre? Digamos más bien 519. ¿Las operadoras al margen? Vodafone ya ha anunciado que lo tendrá en exclusiva en España en primavera. ¿Teléfono revolucionario? Aspecto externo parecido al iPhone (más feo, de hecho), y software molón porque es la última versión de Android. Dentro de 3 meses habrá medio millón de teléfonos mejores, más baratos, más chulos. O sea, que Google ha lanzado un teléfono casi igual a los que ya existen (de hecho, lo fabrica HTC) y cae en los mismos errores que los que ya existen (“ataduras” a operadores, precio excesivo, envejecimiento prematuro inevitable). Me pregunto cómo, en un mundo donde prácticamente cada mes se anuncian nuevos modelos de móviles (o de cualquier otra cosa tecnológica), se siguen vendiendo aparatos vinculados a un contrato de permanencia de… ¡¡¡2 años!!! Hace 2 años ni siquiera existía Android “en la calle”. ¿Y ahora quieren que nos pillemos un móvil comprometiéndonos a no cambiarlo hasta 2012, pase lo que pase, salga lo que salga? Venga, hombre.

En resumen, Google ha dado su primer GRAN paso en falso. Esto es una profecía mía, que conste, porque en los próximos días vamos a asistir a los vítores y aplausos de todos los sectores de la sociedad, desde los telediarios hasta los foros de googlefrikis. Pero no. El Nexus One no es propio de Google. Es un producto que no aporta nada a lo que ya existe, y que dentro de 1 año estará tan obsoleto que dará vergüenza sacarlo del bolsillo (como cualquier otro móvil, por supuesto). Google, que tantas veces ha revolucionado el status quo, esta vez se ha limitado a decir “yo también”. No necesitamos más morralla. Necesitamos evolucionar. Google ya empieza a tener tics de dinosaurio. Se conforma con comer y engordar. Pues cuidadín con los meteoritos.

Reblog this post [with Zemanta]

Post to Twitter Enviar a Twitter


 


 

Uno de 50 (millones)

Get Guilty
A. C. Newman


Valoración:

Llamadme pedante (y acertaréis), pero no puedo entender por qué la gente se empeña en querer ser superespecial. Este A.C. Newman, por ejemplo, podría ser un magnífico instalador de aire acondicionado, o un abogado laboralista de pro, incluso un taxista chulo y maleducado, valga la redundancia. Tendría una vida normal que consagraría a dar envidia a sus vecinos y a atormentar a sus hijos intentando que fueran en la vida “lo que él no pudo ser”. Así lleva la Humanidad varios milenios pululando por el planeta y no nos ha ido tan mal, así que ¿a qué viene este afán por el “mamá quiero ser artista”?

Yo ya no puedo más. Estoy harto de encontrarme mediocridades vestidas de revolución cultural. ¿Qué coños es esto de los “indies”? ¿Pero no nos habían dicho que los sioux se habían extinguido, y que de apaches sólo quedaban dos o tres? Entonces, ¿de dónde sale tanto grupo que se autodefine como “indie”? Y sin plumas ni nada. Bueno, algunos sí, sobre todo en San Francisco.

En general, cada vez que cae en mis manos un A.C. Newman de la vida intento apartarlo de ella lo antes posible, y olvidar la pérdida de tiempo que me ha supuesto darle una oportunidad. No es que sea desagradable: es, simplemente, anodino. Uno más. Uno como tantos (millones de) otros que han pasado sin pena ni gloria por la tarima de un escenario, y de los que una generación después no se acuerda nadie, salvo su discográfica para sacar recopilatorios y sacarle unos euros más a la media docena de fans que tuvieron en su día.

Si tuviera 30 segundos más que perder con estos grupos fotocopiados los emplearía en preguntarles: ¿realmente os creéis diferentes? ¿Realmente creéis que estáis haciendo algo original, algo que nadie ha hecho antes (again, millones de veces)? Y a la media docena de fans, les pondría un disco duro de 1 tera lleno de canciones de todos los grupos que se parecen al que ellos admiran y los retaría a darle al stop cada vez que reconocieran una. Eso sí: si después de 10 años todavía no le hubieran dado al botón, pararía yo el disco duro y les regalaría un vinilo de Sam Cooke. No quiero ensañarme con ellos porque estoy seguro de que no lo hacen con maldad. Es sólo que su cerebro se ha construido en medio de una letal combinación de engordamiento de ego y ausencia completa de responsabilidad. O eso, o tienen las neuronas agarradas con el frío.

Un vídeo de muestra; premio para el lector que, después de oír esta canción incluso 100 veces, sea capaz de reconocerla en el disco de 1 tera

Post to Twitter Enviar a Twitter


 


 

Lo que he escrito en Twitter esta semana

Post to Twitter Enviar a Twitter


 


 

Casa de citas

Inauguramos nueva sección, que algún día será un clásico en 1y1y1, o tal vez no me dure ni un mes. La constancia humana, esa gran desconocida. Citas varias de libros que he leído y he ido apuntando en servilletas de papel. Por si biodegradan, voy a irlas apuntando aquí. La primera, y aprovechando que está reciente, de “Una muerte en la familia” de James Agee.

“Everything was good and better that he could have hoped for, better that he ever deserved; only, whatever it was and however good it was, it wasn’t what you once had been, and had lost, and could never have again, and once in a while, once in a long time, you remembered, and knew how far you were away, and it hit you hard enough, that little while it lasted, to break your heart”.

A Death in the Family – JAMES AGEE

Todo era bueno y mejor de lo que podría haber esperado, mejor de lo que jamás había merecido; era sólo que, fuera lo que fuese, y por muy bueno que fuese, no era lo que una vez habías sido, y habías perdido, y ya nunca podrías recuperar, y de vez en cuando, cada mucho tiempo, recordabas, y sabías qué lejos estabas, y te golpeaba lo suficiente, ese pequeño instante que duraba, como para romperte el corazón.

“Una muerte en la familia” – JAMES AGEE

Reblog this post [with Zemanta]

Post to Twitter Enviar a Twitter