Oficio y talento

State of Play (2009)
La sombra del poder



Dirigida por Kevin Macdonald
Con Russell Crowe y Ben Affleck
 
Valoración:   

Hace tiempo leí en algún sitio que para escribir una buena novela hacen falta dos cosas: oficio y talento. Supongo que eso podría decirse de cualquier arte y de muchas otras cosas en la vida. No todo es técnica (oficio) y no todo es talento. Creo que el mismo pollo que decía la frase que he citado al principio la completaba diciendo que el oficio sin talento es artesanía, y el talento sin oficio es arte moderno.

Y también recuerdo que oletorole me dijo una vez, después de haberse leído todo el fondo editorial de Europa y EEUU sobre técnicas de guión cinematográfico, que cuando empezó a leer guiones de películas “famosas” le sorprendió ver el poco nivel de detalle que había en las descripciones. Cuando un personaje tenía que mostrar desesperación, el guionista no escribía “Johnny se tira de los pelos, llora y se acerca a la ventana mientras se desgarra la camisa, después mira a la calle y hace un amago de lanzarse al vacío…”; en lugar de eso, simplemente ponía “Johnny se muestra desesperado”. El trabajo del actor es, precisamente, saber cómo transmitir esa desesperación. Los grandes actores pueden hacerlo, si quieren, con un simple gesto.

Viene todo esto a cuenta de que “State of Play” me ha gustado, y me ha gustado “a pesar” de que es una película construida a base de tópicos. Un periodista de los de antes, vago, guarro y egocéntrico, pero con olfato e integridad para dar y repartir, coge una noticia que parece un simple homicidio callejero y la trabaja hasta que, gracias a su investigación, termina revelándose como una conspiración de altos vuelos que implica directamente al gobierno de los EEUU. Su mejor amigo, a quien conoció en la Universidad y que ahora es congresista, se encuentra en el ojo del huracán. Al final, el periodista tiene que elegir entre su integridad profesional y la lealtad a su amigo.

Vale, que levante la mano el que no haya visto como mínimo 27 películas con esa misma trama. Los que hayáis levantado la mano ya podéis bajarla, y a ver si vamos más al cine, que Bardem y Penélope Cruz tienen que amueblar el piso y la cosa está muy malita. En fin, el caso es que la historia en sí está más que vista. ¿Por qué, entonces, “State of Play” me ha gustado? Porque está bien hecha. Porque hay oficio y talento, y los actores (a pesar de que Ben Affleck baja el nivel) hacen la historia creíble, sus personajes interesantes, y mantienen la intriga viva con pequeños gestos, con detalles que ni siquiera se notan pero que son la diferencia entre un buen actor y un actor español medio.

Para mí, el cine debería ser esto: una historia bien contada, unos personajes bien interpretados y, como resultado, un par de horas “abducido” del mundo y metido en una vida que jamás uno podría soñar vivir. La originalidad de la historia no es la clave, ni mucho menos. La clave es que todo parezca real. Y que, por supuesto, no lo sea. Si además de eso el papel protagonista masculino se lo dan a Bruce Willis, y el femenino se pasa media película en la ducha, estaríamos, probablemente, rozando la perfección. Ahí queda la idea por si algún productor americano quiere cogerla. Yo renuncio a los derechos. O, mejor todavía, se los regalo a la SGAE para que puedan pagar el recibo de la luz, y repartir bocadillos a los maltratados artistas españoles. Con el talento que tienen.

El trailer en versión original y en español

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