Everybody’s Fine (2009)
Todos están bien

Dirigida por Kirk Jones
Con Robert De Niro y Kate Beckinsale
Valoración:

Dicen que la mentira más frecuente es la respuesta a la pregunta: “¿cómo estás?”. Todos sabemos que, muchas veces, la persona a la que se lo preguntamos nos engaña. Nosotros mismos engañamos a los demás otras tantas veces cuando respondemos mecánicamente “bien”. Pero todos tenemos problemas, todos tenemos penas, y no es cuestión de añadirles a las de los demás las nuestras. “Al revés”, pensamos, “respondamos ‘bien’ y démosle a nuestro interlocutor, al menos, esa pequeña alegría”.
En “Everybody’s Fine” un padre jubilado decide ir a visitar por sorpresa a cada uno de sus hijos a lo largo y ancho de Estados Unidos sólo para ir descubriendo, a pesar de los esfuerzos que éstos hacen por disimular, que “no están bien”. O, al menos, no tan bien como él pensaba que estaban, como siempre había estado seguro de que estaban mientras su mujer vivía y era ella la que lidiaba con la dura verdad de la vida. A saber, que nadie está bien. Que tus hijos no son perfectos, que la vida no es un camino de rosas para ellos (ni para nadie), y que tú no puedes hacer nada para cambiar eso. Lo único que puedes hacer es quererlos. A pesar de. Sobre todo, a pesar de.
De Niro, que a estas alturas ya no tiene que demostrar nada a nadie, hace una interpretación correcta, creíble, pero desde luego nadie lo recordará por esta película cuando escriban su biografía. Él es toda la película, sin embargo, porque es el único personaje que la atraviesa de principio a fin, y porque la historia es, casi exclusivamente, su historia. La historia de un padre que durante 40 años se había creído que cuando sus hijos le respondían “bien” a la pregunta “¿cómo estáis?”, le estaban diciendo la verdad. Descubrir de repente que tus propios hijos te han estado engañando durante 40 años es un golpe duro. Y la manera que tiene el protagonista de encajarlo es, sencillamente, lo que nos cuenta “Everybody’s Fine”.
El resto de los actores también responde con solvencia. Kate Beckinsale, tía guapísima y buenorra donde las haya, sólo podría mejorar sus interpretaciones si saliera con más frecuencia en la ducha. Drew Barrymore está encantadora, como casi siempre, aunque está cayendo un poco en el efecto “as herself”. Tiene una cara tan riquiña que siempre hace el mismo papel de chica entrañable y amorosa. Los personajes masculinos, siendo todavía más secundarios, también están bien cubiertos. Sam Rockwell destaca ligeramente, aunque ninguno de los papeles, aparte del de De Niro, dan para mucho.
Y eso es todo, amigos. “Everybody’s Fine” nos enseña algo que cualquier persona de más de 10 años ya sabe: que mentir, en absoluto, no es malo. Ahí está la figura de la mentira piadosa tan hábilmente introducida por los católicos, que son los maestros indiscutibles en el arte de justificar a Dios por una cosa y su contraria, y de permitir, por lo tanto, que sus fieles puedan hacer cualquiera de las dos, según les convenga en cada ocasión. Pero con este asunto tienen razón: el famoso “No mentirás” puede ser, tomado al pie de la letra, una fuente de dolor inagotable. Un Dios que permite catástrofes y masacres como las que vemos todos los días en la tele tal vez no tenga mucho problema con que todos nos hagamos un poquito más de daño unos a otros a cambio de mantener impolutas de mentiras nuestras lenguas. Pero, como bien descubre el personaje de De Niro en esta película, aunque “nadie esté bien” realmente, si todavía podemos contestar “bien” cuando nos preguntan “¿cómo estás?”, entonces es que, en cierto modo, todos estamos bien. Y que siga.
El trailer en versión original y en español
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