Pásalo por la turmis

2012
2012



Dirigida por Roland Emmerich
Con John Cusack y Amanda Peet
 
Valoración:   

El cine de catástrofes ha encontrado múltiples filones a lo largo de los años: los terremotos, los incendios, los accidentes aéreos, las inundaciones, los meteoritos, los volcanes, los huracanes… joer, visto así este planeta es un váter, no sé por qué hay gente que se empeña tanto en salvarlo. Cualquier cambio, climático o no, sólo puede ser a mejor, digo yo.

Pero bueno, el caso es que gracias a la hostilidad de este peñasco en el que vivimos, los de Hollywood han podido vivir razonablemente bien a base de sacar cada cierto tiempo un peliculón en el que nos hacían imaginar lo perras que se pueden poner las cosas cuando la Madre Tierra está en esos días. Yo soy muy partidario, además. Me encantan las películas de catástrofes. Las veo muchas veces, y siempre me sorprende el final. En esto también es muy probable que influya mi simplicidad mental. Pero ande yo caliente y ríase la gente. Bruces Willis al poder.

Y cuento todo esto porque creo que Roland Emmerich, director de “2012″, es uno de los míos. A este tío también le encantan las catástrofes. Este ve un incendio y en lugar de ayudar a los heridos se va a comprar palomitas a la tienda de la esquina. Que sí, hombre, que este es de los de que ve un avión de noche y ya se prepara para el impacto del cometa Halley. Y eso es lo que lo pierde: se emociona demasiado con estas cosas.

Con “2012″ el tal Emmerich vio la oportunidad de hacer la película total. ¿Qué loser se conformaría con hacer una película sobre una catástrofe cuando se puede hacer una peli con todas las catástrofes a la vez? ¿Quieres incendios? Toma incendios. ¿Terremotos? Te vas a cagar. ¿Inundaciones? Lo del Katrina fue un grifo mal cerrado. En “2102″ hay de todo. Y a la vez. Y en tamaño extra gigante. Después de los primeros 20 minutos de calma chicha, no hay cristiano que se salve. A excepción, por supuesto, del protagonista, que para eso es famoso y cobra una millonada. Como para matarlo a la media hora.

Aristóteles ya descubrió, hace muchos siglos, lo de in media virtus. Si Roland Emmerich hubiera leído un poco a los clásicos, en vez de estar todo el día en el sofá viendo “El coloso en llamas” y “La aventura del Poseidón”, habría aprendido que es tan malo que zozobre como que fafalte. Y si John Cusack no tuviera que saldar sus deudas del betandwin, habría visto que esta película no era para él y le habría dejado el papel a Bruce Willis, lo que no habría arreglado el problema de base pero le habría granjeado una estrellita más a la peliculita. Aunque 2 estrellas tampoco están mal. Y es que, a pesar del desbarre, la primera hora se pasa muy bien. Las técnicas de efectos especiales avanzan que es una barbaridad, y ver cómo se destruye todo el mundo no tiene precio para un auténtico fan de las catástrofes. Sabiendo esto, la receta está clara: ved los primeros 60 minutos, y después poned el partido del Barça. Que también es un espectáculo con efectos especiales, sobre todo si juega Messi.

El trailer en versión original y en español

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