Monthly Archive for junio, 2010

Kung Fu espídico se hace espía

From Paris With Love (2010)
Desde París con amor

Dirigida por Pierre Morel
Con John Travolta y Jonathan Rhys Meyers

Valoración:

Antes de empezar a hablar de esta película convendrá aclarar que, en realidad, no es una película. Es un híbrido de cómic y videoclip, en el que Travolta interpreta a un espía invencible (y, sospechamos, probablemente inmortal) que llega a París para hacer un trabajito rápido. Y como el trabajo tiene que ser rápido, desde el minuto 1 Travolta empieza a matar gente, a repartir guantazos, y a bombardear coches. El guaperas de Match Point lo acompaña para darle el contrapunto, él es un empleado de la embajada que sueña con ser espía, pero que al lado de Travolta no llega ni a boy scout.

Total, que la película es sólo eso: una sucesión frenética de peleas, tiroteos y persecuciones. No se sabe a quién están persiguiendo ni para qué, salvo en los últimos 10 minutos, pero la verdad es que tampoco importa (y, de hecho, cuando lo descubrimos, nos da igual porque a esas alturas ya es todo tan increíble que cualquier cosa nos daría igual). Travolta hace una exhibición de lucha cuerpo a cuerpo digna del mítico Kung Fu, pero con los medios modernos: cámara superlenta, varios ángulos para cada guantazo, efectos especiales a tutiplén…

El caso es que, como se ve, la película tiene todos los ingredientes que harían las delicias de un espectador como yo. Pero no. A ver, no me voy a poner ahora metafísico pidiendo tramas, personajes, y cosas así, pero un poco de lógica no vendría mal. Cuando uno se pone a contar una historia y a los 5 minutos ya deja claro que cualquier cosa puede pasar porque el protagonista es la perfección con patas, pues la historia pierde todo el interés. Si puede pasar cualquier cosa, ningún peligro es realmente peligroso, ninguna presión de tiempo realmente presiona, y por eso el espectador se relaja y no tiene el más mínimo interés por “qué pasará después”. El único momento que nos despierta, aparte del medio millón de explosiones que no nos dejan dormir, es el guiño que hace Travolta a Pulp Fiction. Eso sí es una película.

El trailer en versión original y en español

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De los creadores de “Taxi/Taxi/Taxi”…

Cuando uno ve esos carteles trilingües en los aeropuertos catalanes y gallegos que ponen “Taxi / Taxi / Taxi” no puede por menos que maravillarse del progreso de la Humanidad en los últimos años. Pero cuando uno ve los textos que aparecen en los documentos oficiales por obra y gracia del Ministerio de Igual-da y Otras Cretineces, entonces ya le queda claro que, sin duda, conseguiremos pisar Marte.

No sólo estamos rodeados de gilipollas. Ahora también estamos gobernados por gilipollas.

(Clic en la foto para verla más grande)

Casa de citas

Y con la cita de hoy, terminamos el ciclo De Santis.

El mejor calígrafo no es el que nunca se equivoca, sino aquel que aun a las manchas arranca algún sentido y un resto de belleza.
“El calígrafo de Voltaire”
Pablo de Santis

A ver si la próxima vez me acuerdo

El espejismo de Dios
Richard Dawkins

450 pags.

Valoración:

Tener mala memoria es fatal. Gracias a este blog he conseguido dejar de comprar 2 veces el mismo libro, o ver 2 veces la misma película (mala, normalmente), pero sigo sin conseguir recordar lo que ya sé, en general. Por ejemplo, que ya sé todo lo que quiero saber sobre religión y sus alrededores. Ya me pasé mis buenos años leyendo libros sobre catolicismo, protestantismo, budismo, islamismo, confucionismo, y demás opiáceos. Y, sinceramente, donde se ponga la morfina, que se quite el panteón de dioses más florido. Lástima que esté prohibida, porque si no, no habría color.

De hecho, la única virtud que se le puede poner a la religión es que no está prohibida. Y es bueno que sea así, porque es un gran sustituto de la morfina para millones de personas, a las que habría que dar morfina si no hubiera religión, y eso supondría un gasto inasumible para las arcas del Estado. Por lo demás, el daño que provoca en algunas personas es normalmente compensado (o compensable) por el bien que produce en otras, así que dejémoslo en un empate y todos a casa.

Richard Dawkins es un ateo convicto y confeso. Según su definición de ateo, entonces yo también lo soy, aunque en general creo que me define mejor el término ateísta. Matices. Coincido con Dawkins en que es intelectualemente insostenible la creencia en un dios antropomórfico (no en el aspecto exterior sino en el sistema de valores), y que el modelo premio/castigo funciona cuando uno tiene 5 años pero difícilmente se puede seguir aceptando cuando uno tiene 55 y ha visto cómo funciona el mundo.

Dicho esto, y aceptando como válidos la mayoría de los razonamientos de Dawkins, creo que su tono es un pelín radical. Critica a los fundamentalistas religiosos (especialmente a los cristianos, que cada día hay más) pero su crítica es a su vez bastante fundamentalista. Su “fe” en la Teoría de la Evolución resulta sorprendente cuando su principal argumento es que la fe no es un argumento intelectual. La Ciencia se ha equivocado tantas veces a lo largo de la Historia que es ridículo blandir su bandera para demostrar nada. Que la Religión se haya equivocado todavía más veces, y de maneras mucho más flagrantes y perjudiciales para la Humanidad, es tan sólo una manera de recurrir al penoso argumento del “y tú más”.

La Religión no da respuestas, es cierto. O, peor: da respuestas tan equivocadas que si el Hombre no se hubiera desligado de la Religión seguiríamos matando corderos para intentar que lloviera. O seguiríamos tirando mujeres al río para ver si eran brujas. O seguiríamos quemando a nuestros semejantes por decir cosas que supuestamente ofenden a un dios que ni siente ni padece.

No obstante, Dawkins pone encima de la mesa algunas cuestiones que no por evidentes resultan menos sorprendentes. Por ejemplo, ¿por qué hay que respetar las creencias religiosas de los demás, pero no otro tipo de creencias? Hace algunos meses me llamó un agente de seguros de American Express para venderme algo. Le dije que no. Le repetí que no. Le supliqué que me dejara en paz. Y de repente, como ya estaba harto, se me ocurrió cachondearme de él. Le dije que mi religión estaba en contra de los seguros, que lo veíamos como una manera de desafiar a Dios puesto que nos asegurábamos porque no confiábamos en Su protección. Oye, mano de santo (nunca mejor dicho). El tipo me dijo que respetaba mucho mis creencias y dejó de insistir. ¿Por qué coño no dejó de insistir antes, cuando le dije que no quería un seguro y se lo argumenté de una manera racionalmente impecable?

Es vergonzoso que uno pueda dejar de cumplir con determinadas obligaciones alegando “objeción de conciencia”, y que esa objeción suela estar asociada exclusivamente a creencias religiosas. ¿Es intelectualmente superior una creencia religiosa a un argumento razonado? ¡No! Pero ahí estamos.

Así pues, y en general, “El espejismo de Dios” es un libro recomendable. Tiene agujeros lógicos de bulto, siendo probablemente el mayor de ellos el intento de demostrar que hay más probabilidades matemáticas de que Dios no exista que de que sí exista. Dawkins se retrata ahí como un pésimo (o un tramposo) lógico. El concepto de Dios, por definición, está fuera de la realidad y por lo tanto de cualquier herramienta que nosotros utilicemos para medir la realidad. Creer o no creer en Dios es una cuestión de fe. Creer en un Dios antropomórfico intelectualmente es intelectualmente muy pobre. Y aun así, la inmensa mayoría de la población mundial lo cree. Esa es una de las muchas razones por las que siempre me he sentido solo, por las que cada vez me siento más solo, y por las que cada vez quiero esta más solo. No es la única, pero en su momento fue una de las principales. Ahora hay otras. Pero, en cualquier caso, para mí es agua que ya no mueve molino. Por eso, a ver si la próxima vez me acuerdo y dejo de leer libros sobre Religión. Sobre ese tema, no sé si está todo dicho pero yo ya lo tengo todo escuchado y leído. Nota mental: JR no pierdas más tiempo con esto. Ya perdiste bastante.

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Quien salva a un hombre, salva a la Humanidad

The Blind Side (2010)
Un sueño imposible

Dirigida por John Lee Hancock
Con Sandra Bullock y Quinton Aaron

Valoración:

El fútbol americano es el mejor deporte del mundo. No como el fútbol europeo, que les interesará mucho a los suizos pero que a los españoles siempre nos ha dejado indiferentes, y de hecho a penas le prestamos atención. Dicen que ahora hay un torneo en África, pero eso es todo lo que sabemos. Mientras tanto, nos dedicamos a entretener como podemos la espera hasta la próxima temporada de fútbol americano, cuyo único defecto es, sin duda, precisamente lo poco que dura cada season.

Y qué mejor manera de entretener esa espera que viendo una película de fútbol americano. Película que, además, está basada en un hecho real, dato este que normalmente es irrelevante pero que, tratándose de fútbol, supone un aliciente importantísimo. No queremos ver una película con nombres de equipos inventados, y jugadores interpretados por actores guaperas y famosos que todos sabemos que no juegan a fútbol ni a la taba. Queremos una historia real. Un left tackle de verdad, de un equipo de verdad, con una historia de verdad.

Y como queremos eso, Hollywood nos lo da. Hollywood es como Dios, pero sin mala leche ni instintos vengativos. Hollywood sí nos quiere, porque nos da lo que le pedimos y nos pide directamente 10 euros a cambio, sin parábolas ni mensajes ambiguos transmitidos por tradición oral. ¿Quieres cine? Dame euros. Las cosas claras.

“The Blind Side” cuenta, pues, la historia real de Michael Oher, left tackle de los Baltimore Ravens (patético uniforme, por cierto, un equipo de fútbol americano no puede llevar los pantalones negros porque se confunden con las medias y parece que lleven leotardos). Oher tuvo una vida perra donde las haya, y cuando era un adolescente cualquier persona con dos dedos de frente habría apostado a que, con buena suerte, en 10 años acabaría de homeless, y, con mala suerte, en la cárcel. O muerto. Pero la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. A Oher le dio varias. La mayor de ellas, sin duda, la aparición en su vida del matrimonio Tuohy, una pareja rica y blanca que le dio cobijo una noche y que, viendo que el chaval no tenía casa ni recursos, alargó ese cobijo sine dia. Finalmente, los Tuohy terminaron adoptando a Oher.

Durante el tiempo que pasó con los Tuohy, Oher empezó a disfrutar de una vida que para todos los lectores de este blog sería simplemente una vida normal, pero que para el 90% del planeta es una vidorra llena de luz y color, sólo comparable a una estancia indefinida en un parque de atracciones con la pulsera de acceso ilimitado. Oher, viniendo de donde venía, valoró la pulsera en su justa medida y entendió con 15 años algo que el 90% de los hijos de los que leen este blog no entenderá ni con 30: que para conservar la pulsera hay que esforzarse. Empezó a estudiar, y mejoró progresivamente sus penosos resultados iniciales hasta conseguir la machada de sacar una nota media que le permitió acceder a una Universidad “pata negra”. Se puso a jugar a fútbol americano y, a pesar de ser al principio un tipo más bien torpón y blandengue, evolucionó hasta conseguir entrar en el Draft de 2009 y ser elegido por los Ravens en 1ª ronda.

Oher es una fuerza de la Naturaleza. Y la señora Tuohy es una mujer frívola con una vida patética (para mí, no para el 90% de los lectores de este blog) que de repente descubre que en la vida se pueden hacer cosas mejores que ir de tiendas, viajar en verano, y tener hijos blanquitos y guapitos. Sandra Bullock, por cierto, interpreta muy bien el papel, a pesar de que en general es una actriz que me cae fatal. Pero lo que es justo, es justo. Resulta muy creíble en su papel de burguesita acomodada que se cree superior a todo el mundo de una manera casi involuntaria.

Me ha gustado “The Blind Side”. No es un peliculón, desde luego. De hecho es una historia ñoña, una de esas películas americanas donde “to er mundo e güeno”, y los que no son buenos terminan siéndolo cuando comprenden el poder del amor y el buen rollo. Pero, a pesar de ser efectivamente una de esas películas, tiene algo que la hace entrañable. El actor que interpreta a Oher tiene mucho que ver. Transmite una ternura difícil de explicar. Al verlo, al ver su interpretación de Oher, uno se pregunta qué coño pasa en el mundo, qué coño pasa en el Universo para que las cosas tengan que ser tan difíciles y tan injustas para un chaval que no hace ningún daño a nadie, y que es el tipo más feliz del mundo teniendo simplemente una cama donde dormir.

La película tiene, además, algunas imágenes de partidos de fútbol americano. Bonus point, por supuesto. Yo siempre quise ser tied end de los Steelers, mi equipo favorito desde mi más tierna infancia en Pittsburgh. Pero, ya que no he podido ser tied end, al menos me gusta ver películas donde me cuentan cómo habría sido mi vida si en efecto hubiera conseguido ser jugador profesional de fútbol americano. Y, la verdad, habría sido bastante buena. Para empezar, estaría rodeado de tantas tías buenas que no tendría tiempo para escribir blogs, y eso ya sería un alivio para el 90% de los lectores de este. Que, por cierto, ¿y si diera de baja al 90% de los lectores de este blog, y así me evito tener que estar criticándolos tanto? Porque vosotros no lo sabéis, pero criticar cansa muchísimo.

El trailer en versión original y en español

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Ya es muy tarde para decirte que soy cambiado

Canciones dedicadas con recado. Hoy, esta canción perteneciente a la Banda Sonora de la película “Dios en una estrella fugaz”, basada en la novela del mismo nombre.

Ya, ya es muy tarde para decirte que estoy cambiado.
Ya es muy tarde para decirte que SOY cambiado.

Casa de citas

Cuando empezamos a dudar, dudamos de todo; como aquel calígrafo vaticano que vaciló, al redactar un documento, si debía mencionar al papa Clemente VI o a Clemente VII, y luego si era realmente Clemente, y al final desconfió de cada palabra y no volvió a escribir en su vida nada más.
“El calígrafo de Voltaire”
Pablo de Santis.

Se me pasa la vida en un DeLorean

Every second counts
Plain White T’s

Valoración:

Tanto hablar de si algún día llegaremos a descubrir los viajes en el tiempo, y al final va a resultar que ya están descubiertos y no nos hemos dado cuenta. Yo, sin ir más lejos, he viajado en el tiempo varias veces en las últimas semanas y aquí estoy, sin efectos secundarios. Aparentemente. Tengo un proyecto en el curro que es exactamente igual a lo que hacía hace 10 años, y que yo pensaba que ya nadie hacía porque ya se lo sabía todo el mundo, pero mira, no. Y hoy la selección ha palmado con Suiza cuando aquí ya estábamos encargando en el Ikea una vitrina para poner la copa del Mundial, igual que nos pasó hace 4 años. Y 8. Y 12. Y, por último, estos días he estado escuchando este disco de los Plain White T’s que bien podría haber sido grabado en 1.980 y que bien podría haber escuchado yo jugando al futbolín en las pirolas de COU.

¿Es eso un problema? En absoluto. Soy un firme defensor de la escuela clásica de todo. En general, creo que ningún aporte cultural de los últimos 20 años ha merecido la pena. Digamos 40. Digamos 60. Vamos, que nadie de mi generación ni de las siguientes ha justificado todavía su existencia en términos de construcción de sustrato cultural para la especie. No me vale Michael Jackson porque era mayor que yo. Y Bruce Willis otro tanto.

Y precisamente porque creo que los intentos de aportar algo nuevo en los últimos 20 años (digamos 40, digamos etc. etc.) han sido en general un sonoro fracaso, amén de un ejercicio de vanidad y petulancia, me parece fenomenal que agachemos las orejas, reconozcamos que los tiempos que nos ha tocado vivir nos han vuelto cómodos y huecos, y que nos limitemos a intentar copiar lo que ya hicieron otros, a poder ser sin agredir mucho la esencia de sus obras.

Lo malo, como ya he dicho muchas veces, no es copiar. Es copiar mal. Porque eso ya es ser imbécil. Estos Plain White T’s son, en general, malos copistas. En su descargo hay que admitir que la frescura tirando a ingenuidad que transmitió en su día el pop inglés es difícil de copiar, porque la frescura requiere un toque de originalidad para resultar creíble, y hay que ser muy bueno para parecer original cuando uno copia. No sé si me explico. O no sé si me estoy liando. El caso es que no. A lo que sea. No. Hubo una época de mi vida en la que cada vez que alguien me pillaba ensimismado y me sacaba de golpe de mi ensimismamiento la primera palabra que decía, involuntariamente y sin saber todavía qué estaba pasando era: “no”. Pero trabajé muy duro con un psiquiatra y aquí estoy. Ahora sí que me he liado.

Hala, vamos terminando. Que no. Que los Plain White T’s no dan la talla. Que su copia no se parece al original, que lo recuerda remotamente pero sólo para poner en evidencia la enorme diferencia que hay entre una y otro. Así pues, le doy 1 estrella. ¿Que por qué aparecen entonces 3 estrellas arriba? Porque en el disco se les coló una preciosidad de canción que se llama “Hey There Delylah” (ver el vídeo del final del artículo) y esa canción solita se lleva 2 estrellas. Bueno, y alguna más. “Hate (I Really Don’t Like You)” también entra bien. O “Let Me Take You There“. Y es que, para qué vamos a engañarnos, a mí me pones un par de guitarras que suenen limpias, un bajo y un bateas, y ya tienes 3 estrellas sólo por venir. Pasen al fondo.

Pero, en general, es el tipo de disco que te lo pones en el DeLorean cuando sales de viaje al pasado, y al final no sabes si has viajado o no. Es un peligro. Y por eso la DGT lo prohibirá próximamente, por nuestra seguridad, y por la suya. Por su seguridad de que nos trincará 300 euros. Avisados quedáis.

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Cuéntamelo otra vez, abuelito

Two lovers (2008)
Two lovers

Dirigida por James Gray
Con Joaquin Phoenix y Gwyneth Paltrow

Valoración:

Chico 1 conoce a Chica 1. Chica 1 se enamora perdidamente, pero Chico 1 simplemente se la quiere beneficiar. Chica 2 conoce a Chico 2. Chica 2 se enamora perdidamente pero Chico 2 simplemente se la quiere petrolear. Hasta aquí, la vida misma. Entonces Chico 1 conoce a Chica 2. Chico 1 se enamora perdidamente, pero Chica 2 sólo quiere ser su amiga. La vida misma, again. Chico 1 lo deja todo por Chica 2, pero finalmente Chica 2 vuelve con Chico 2 para que la jinque en todas las posiciones. Chico 1 vuelve con Chica 1 para jincársela en todas las posiciones. Al final, como se ve, triunfa el amor.

Esta historia que, sin exagerar, hemos visto ya más de medio millón de veces en el cine, más de 2 millones de veces en los libros, y más de 10.000 millones de veces en la vida real, nos vuelve a llegar ahora de la mano de un director que ha debido de vivir hasta ahora en una alcantarilla, sin contacto con el mundo, y con dos actores que se interpretan a sí mismos, a saber, Joaquin Phoenix (as “Chico 1″) haciendo de tío rarísimo y Gwyneth Paltrow (as “Chica 2″) haciendo de tía buena y sin cerebro. Recuérdese la Ley de Enrile: Inteligencia * Belleza = constante. Esta Ley ha sido comprobada experimentalmente más veces que la de la Gravedad.

La historia se plantea en 10 minutos y se resuelve en 10 segundos, pero el director debía de estar aburrido y nos mete una hora y pico entra una cosa y otra, pensando que nosotros somos niños de 5 años y él es nuestro abuelo que viene a contarnos un cuento para dormir, y que por lo tanto nos encantará que nos cuente el mismo cuento que nos ha contado desde que teníamos 2 años. Lástima que nosotros tengamos ahora 5 años en cada pestaña, y que él no sea nuestro abuelo sino un tío cansino y pesaduno que se empeña en sacarle jugo a una naranja que lleva siglos reseca.

Pero oye, aparte de todo eso, es un auténtico peliculón. Qué títulos de crédito, qué planos picados, qué electricistas. Yo todavía estoy secándome las lágrimas de la emoción. Y de los bostezos. Pero eso es secundario. Si gracias a esta película los putos actores pueden cobrar un poquito más de canon, y los directores pueden leer un par de manifiestos más en la próxima manifestación, pues yo estaré encantado. Porque como demócrata, pacifista, y progresista que soy, todo sacrificio está justificado si los titiriteros pueden hacer lo que realmente les gusta en la vida. A fin de cuentas, los soldadores también son soldadores por vocación, ¿no? Les encanta congelarse las manos en invierno y quemarse con las planchas de acero en verano. Pues oye, si hay que pagar para que los actores se realicen en la vida, ahí van mis impuestos. Y yo encantado.

El truño en español. No lo puedo poner en versión original porque los inteligentísimos directivos de la productora han prohibido su inserción en blogs. Claro, no sea que la gente vea el trailer, le guste, y vaya a ver la película. Con tanto talento, entre actores y directivos, no me explico cómo el cine está en crisis.

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Casa de citas

El mal utiliza medios angélicos; el Bien necesita ahora de medios infernales.
“El calígrafo de Voltaire”
Pablo de Santis