Desbarre in crescendo

Chloe (2009)
Chloe

Dirigida por Atom Egoyan
Con Julianne Moore y Liam Neeson

Valoración:

Creo que ha llegado el momento de que a los actores se les puedan exigir daños y perjuicios. Si ellos pretenden que cada vez que un espectador pase un buen rato con ellos se les pague, lo justo es que cada vez que nos hagan pasar un mal rato nos paguen ellos a nosotros. A fin de cuentas, nuestro tiempo también vale dinero. Y si además son actores famosos, a los que se les supone un mínimo criterio a la hora de elegir guiones, entonces la indemnización debería ser calculada con el agravante de tomadura de pelo.

Que alguien me explique (¡una solución quiero!) cómo es posible que Julianne Moore y Liam Neeson, dos tipos que a estas alturas ya tienen un prestigio que les permite no tener que tragarse el primer ladrillo que les ofrezcan, se meten en un truño del tamaño de “Chloe”. Vale, voy a imaginar: la Moore quiere salir desnuda en una película para que todas las mujeres que la vean pregunten admiradas a sus maridos: ¿no te parece que está guapísima? Pregunta trampa, por supuesto, porque en realidad la pregunta real es: ¿no te parece que las mujeres de más de 40, COMO YO, estamos más buenas que cuando teníamos 20, y ahí está Julianne Moore para demostrarlo? La respuesta a la pregunta real es: no. Un cuerpo de 20 años está mucho mejor que uno de 40, como regla general. Y en el caso particular de Julianne Moore, esta regla se cumple escrupulosamente. Por supuesto, a la pregunta trampa hay que responder que sí.

El argumento de Chloe es infumable. Julianne Moore es una cuarentona frustrada, que cree que su vida va bien pero que no folla con su marido desde hace siglos. Liam Neeson es su marido, un tío normal tirando a gris (normal porque le gustan las tías de 20 más que las de 40). Amanda Seyfried, a quien intentan hacernos pasar por actriz a pesar de que tiene menos talento para la interpretación que un ventilador apagado, es una prostituta imbécil con ínfulas. Cuarentona-frustrada sospecha que su marido la engaña, y contrata a prostituta-imbécil para que intente seducirlo. Cuando lo consigue, cuarentona-frustrada se sorprende (sí, sí, se sorprende de que su marido, un tío mediocre de 50 años con quien ella no quiere follar desde hace años, y al que se le acerca una chavalita de 20 haciéndose la simpática para terminar proponiéndole que follen, acepte… ya me explicará alguien dónde está la sorpresa).

A pesar del shock, cuarentona-frustrada sigue pagándole a prostituta-imbécil para que haga cada vez más guarradas con su marido, y para que se lo cuente después. No se sabe por qué. En un momento dado, cuarentona-frustrada llama a prostituta-imbécil. No se sabe por qué. Se reúnen en un hotel. Y se ponen a follar. No se sabe por qué.

Para terminar, resulta que prostituta-imbécil había estado mintiendo: nunca folló con cincuentón-mediocre, porque de hecho éste la rechazó (¡eso sí que es sorpredente!). Pero ella se lo inventó todo para estar cerca de cuarentona-frustrada, que es quien realmente le gusta. De repente descubrimos que está obsesionada con ella. No se sabe por qué. Pero cuarentona-frustrada no quiere hacerse lesbiana. A ella lo de follar, en general, no le va. Entonces prostituta-imbécil se cree engañada y, por despecho, se lía con el hijo de cuarentona-frustrada y cincuentón-mediocre. Cuando cuarentona-frustrada lo descubre quiere tirarle de los pelos, pero por un desgraciado accidente el tirón de pelos termina con prostituta-imbécil cayéndose por una ventana y matándose. Fin.

Tal vez se puedan imaginar historias más absurdas, pero es que esta, además, es leeeeeeentíiiiiiiisima. Y la chica que interpreta a prostituta-imbécil, a quien me niego a llamar actriz, hace todo incluso más insoportable. Julianne Moore sobreactúa. Liam Neeson no hace nada. Es todo un despropósito, una sucesión de estupideces pretenciosas, que al final hacen que, literalmente, uno empiece a descojonarse de risa. Mira, los últimos 10 minutos estoy dispuesto a quitárselos de la indemnización. Pero la hora y pico anterior me la tienen que pagar a precio de oro. Si ellos quieren derechos de autor, yo quiero mis derechos de tiempo. Panda de cerebros huecos con delirios de artistas.

El trailer en versión original con subtítulos en español (parece que la película no se ha estrenado en España todavía… eso que nos llevamos). Cuidado: es tóxico.

Enhanced by Zemanta

0 Responses to “Desbarre in crescendo”


Comments are currently closed.