Author Archive for joseramon

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La felicidad de los idiotas

Flores para Algernon
Daniel Keyes

299 pags.

Valoración:

Bueno, pues después de las 2 últimas experiencias (la última crítica literaria y esta), queda inaugurada la etapa de mi vida en la que voy a dejar de leer libros recomendados en blogs. Os recomiendo que hagáis lo mismo. Sí, lo sé, esto es un blog.

Aquí, lo reconozco, yo tengo buena parte de culpa. El bloguero de turno advertía que este era un libro para jóvenes (por una vez la palabra “joven” estaba bien empleada, se refería a seres humanos de menos de veintitantos años, no a los de menos de 50 como suelen hacer en la tele). Pero cantaba con tal pasión las excelencias de la obra que me dije: al ataque. Así que en cierto modo me lo tengo merecido. ¿Cómo coño va a ser interesante algo que le interesa a alguien de 18 años? Lo que me interesaba cuando tenía 18 años me parece ahora una chuminada de calibre parabellum, eso no es un problema de “la juventud de ahora”, es un problema de que después de 18 años de vida es físicamente imposible que el cerebro haya llegado a ningún tipo de pregunta interesante. Las preguntas interesantes están bastante más allá.

Pero una vez asumida mi parte de culpa, voy a sacudirle ahora al autor y, por extensión, al bloguero que lo alababa. “Flores para Algernon” necesita 300 páginas para contarnos una sola idea, por lo demás muy vista y largamente debatida. A saber: que la felicidad es incompatible con la inteligencia. O, dicho más a lo bruto, que los idiotas son más felices. Con esto acabo de demostrar que no hacen falta 300 páginas para exponer esa idea, y eso es lo único que hace Daniel Keyes. No debate, no cuestiona, no presenta personajes con distintos puntos de vista. Simplemente nos muestra a un deficiente mental que, sometido a un revolucionario tratamiento, comienza a aumentar su inteligencia hasta convertirse en un superdotado. Y en ese camino, su nivel de infelicidad no hace otra cosa más que aumentar.

Cuenta la solapa del libro que “Flores para Algernon” fue originalmente un relato corto, pero que ante el éxito cosechado por su autor, éste se lanzó a la aventura y construyó un relato más largo. Un ladrillo, vamos. He aquí otra idea simple, conocida, y que tampoco necesita 300 páginas para exponerse: lo bueno, si breve, dos veces bueno. La próxima vez, querido Keyes, aplícate el cuento. Y que el cuento sea corto.

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BSO Dios en una estrella fugaz

So in love, de Cole Porter. Perfecta.

Blinded by Science

La historia de tu vida
Ted Chiang

241 pags.

Valoración:

Creo que me compré este libro animado por la extraordinaria crítica que leí en un blog de confianza. De confianza hasta hoy, quiero decir. Porque después de leer esta “La historia de tu vida” me ha quedado clarinete que el dueño del blog es uno más de los muchos que han cambiado la religión por la ciencia, y no digo esto porque dejar la religión sea un error sino porque lo mejor que uno puedo hacer cuando la deja es, precisamente, no caer en otro espejismo del mismo tamaño y naturaleza.

La mayoría de la gente que se acerca a la ciencia por propia voluntad (no obligado por sus profesores) queda fascinado por ella, al igual que la mayoría de la gente que se acerca a la religión por propia voluntad (no obligado por sus padres). La fascinación viene de una primera sensación de sentido, de que todo encaja, de que es verdad. Keyword: “primera”. La primera sensación es sin duda esa. La segunda sensación empieza a patinar, y entonces uno se convierte en un descreído de lo uno o de lo otro. Y sensaciones posteriores encuentran agujeros del tamaño de Dakota del Norte, y entonces uno hace las paces con lo uno y con lo otro. Reconoce su utilidad práctica, pero no espera grandes cosas. Empate en el marcador.

Viene todo esto a cuento de que “La historia de tu vida” es una colección de relatos de ciencia ficcionada (que no de ciencia-ficción), en la que un tipo con ciertos conocimientos de diversas disciplinas nos cuenta un montón de curiosidades disfrazadas de historieta con ínfulas. Historietas que, no lo niego, entretendrán a quienes se fascinan con anécdotas como la proporción áurea, o creen que los médicos realmente saben algo (aparte de griego, para poder nombrar las cosas que desconocen sin reconocer su ignorancia).

Los relatos de este libro son, pues, simplemente eso: anecdotarios vestidos con una trama aquí, un acertijo allí, y torpes disfraces formales para darles cierta intriga. El autor no escribe mal, pero no escribe bien. Escribe. Y sabe de ciencia. Ni mucho ni poco. Demasiada mediocridad junta para pasar de la página 50. La única sensación que deja el libro al final es la de pensar que el mundo asiste a una triste lucha entre los cegados por la religión y los cegados por la ciencia. Es como ver un partido de petanca cuando en el campo de al lado están jugando el Barça y el Madrid. Quiero decir: en el campo de al lado el Barça le está ganando al Madrid. Con esa alternativa, ¿a quién le preocupa lo que pase en el partido de petanca?

Propina: un vídeo subtitulado en ruso de la legendaria canción de los grandes Foreigner “Blinded by Science”

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Arrepiéntete, pecador capitalista

The Company Men (2010)
The Company men

Dirigida por John Wells
Con Tommy Lee Jones y Chris Cooper

Valoración:

Los gringos habitan uno de los continentes más jóvenes del planeta, y sin embargo se creen que lo han inventado todo. La ignorancia es lo que tiene. Se creen, por ejemplo, que han inventado la democracia, la libertad, y el capitalismo. No sólo eso, durante décadas el cine de Hollywood ha cantado las glorias del espíritu emprendedor y nos ha presentado a los Estados Unidos como “la tierra de las oportunidades”, donde uno llegaba con una mano delante y otra detrás y, si se lo ganaba, terminaba con un rancho en Arkansas y un yate en Malibú. Y eso era bueno, según nos decían.

Pero los tiempos están cambiando (sólo temporalmente, no os preocupéis) y ahora hay que vender otra cosa. De repente el capitalismo no es tan bueno como parecía. Los emprendedores son, en realidad, una panda de empresarios cabrones que sólo quieren forrarse a costa de enviar a la miseria a millares de honrados ciudadanos que tienen familias. Los empresarios no tienen familia, no tienen ADN, no tienen nada. Sólo tienen avaricia. A la hoguera con ellos.

“The Company Men” es la historia de una gran empresa (en realidad, de 3 directivos de una empresa) que empieza a despedir gente a palas a raíz de la cansina crisis de la que todo el mundo habla y contra la que nadie hace nada, más que pedir más subsidios al gobierno de turno. Esos 3 directivos, todos con rancho y yate, se encuentran de la noche a la mañana en la puñetera calle. Por culpa, claro está, de los empresarios y los accionistas, que son la pérfida Albión. Y no digo yo que no lo sean, sólo digo que lo han sido durante décadas y nadie se ha quejado. No sólo eso: todo el mundo quería, en realidad, llegar a ser uno de ellos. La crisis no ha venido a enseñarnos que los consejeros delegados con unos cabrones, eso ya lo sabíamos. Lo que nos ha enseñado la crisis es que el 99% de la población nunca llegará a ser consejero delegado, ni siquiera director general, ni siquiera gerente de distrito. La crisis no ha venido a enseñarnos que en el mundo hay ricos y pobres, sino que siempre los habrá. Y eso duele. Sobre todo a los pobres, claro.

Esos 3 directivos de “The Company Men” no son, ni mucho menos, pobres. Son ricos. Y llevaban años siéndolo. Tantos años, que se habían olvidado de que en el mundo hay pobres. Y de repente se encuentran en la calle. No pasa nada, piensan, esto es temporal, esto no puede pasarme a mí. Pues sí, mira tú por dónde, sí puede. Y pasan los días, y luego las semanas, y luego los meses, y no aparece un trabajo nuevo. Y empieza a faltar el dinero para pagar la hipoteca, la universidad de la niña, el club de golf. Y hay que vender la casa, enviar a la niña a una universidad pública y empezar a jugar a la petanca. Y finalmente hay que suplicar un trabajo a un amigo, a un familiar, a quien sea, cualquier trabajo por cualquier sueldo. Y eso, que ha pasado siempre, que pasará siempre, hay mucha gente a la que ya se le había olvidado.

La falsa moraleja de la película es que, en el fondo, esas cosas vienen bien. Porque cuando uno deja el Porsche, el despacho de 40 metros cuadrados y la secretaria con grandes tetas, descubre un mundo de pequeñas cosas y dulces momentos familiares que es muchísimo más rico espiritualmente que la despreciable existencia de directivo que uno llevaba antes. Falso. Un Porsche es muy bonito, un despacho es mucho más cómodo que un andamio, y las tetas son algo que uno nunca se cansa de admirar, sean de una secretaria o de la dueña de la empresa. La espiritualidad no la da la pobreza, la da la inteligencia. Se puede ser pobre y gilipollas, no nos equivoquemos con falsos tópico bucólicos sobre la nobleza del pueblo llano. La mayoría de los chorizos que te quitan la cartera a punta de navaja han salido de barrios como el que me acogió generosamente en Zaragoza, barrio en el que fui muy feliz, pero en el que había una cantidad de quinquis que para qué os voy a contar. La espiritualidad brillaba por su ausencia, aunque ahora que lo pienso es cierto que casi siempre que te atracaban te pedían también el crucifijo de oro de la primera comunión.

Pero ahí estamos, en un mundo que se rige por los principios que los gringos nos han presentado como el ideal a seguir, y que todos seguimos con fe ciega. De repente todos queremos ser consejeros delegados, todos queremos tener un rancho y un yate, y todos nos contamos lo importantes que somos y cuánto dinero ganamos, sin darnos cuenta del pequeño detalle de que esa importancia y ese dinero son de otros, que hoy nos los dan y mañana nos los quitan. Porque no, no somos importantes ni ricos, simplemente los importantes y ricos dejan que nos lo creamos cuando les conviene para hacerse más importantes y ricos. Y cuando ya no nos necesitan, nos devuelven a donde nos encontraron. Pero cuesta tanto volver al fango cuando uno se ha bañando en Moet&Chandon

Total, que la película es un torpe cuento moralista sobre las maldades del capitalismo y las bondades del proletariado. Ni tanto ni tan calvo. Pero gracias a que Tommy Lee Jones y Chris Cooper son dos de los mejores actores en activo de Hollywood, “The Company Men” se deja ver sin problemas. También sale Ben Affleck, que está tan mal como siempre. Y Kevin Costner en un papel secundario que no se carga, pero que tampoco realza. Pero Jones y Cooper son tan buenos que serían capaces de darle sentido y dramatismo incluso a un anuncio de compresas. El que vale, vale. Y el que no, a Danone.

Casa de citas

El fascinante Verner en “Los siete ahorcados” de Leónidas Andreiev.

Pero hacía tiempo ya que, sin que lo notasen sus compañeros, en el fondo de su alma había un vago menosprecio por los hombres, y había también en ella un tedio casi mortal. Como por naturaleza era matemático antes que poeta, no sabía en qué consistían la inspiración y el éxito, y había instantes en que se sentía como un loco que buscase la cuadratura del círculo en charcos de sangre humana.

Menos mal que tenemos a los rusos. Que, por cierto, no consumían productos de Danone y fijaos lo listos que eran.

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¿Eres imbécil? The ultimate test

Después de recomendaros hace algunos días que no consumáis productos de Danone (recomendación que mantengo y, si cabe, refuerzo), llevo un tiempo pensando en seguir compartiendo con vosotros mis vastos conocimientos sobre el mundo empresarial y animal, si es que hay alguna diferencia.

Hoy voy a hablaros de los operadores de telefonía móvil, y voy a hacerlo en forma de test. Es más rápido. Así que aquí va la tabla de resultados:

  • Si usas Movistar: eres muy imbécil, digamos que tu imbecilidad tiende a “n” cuando “n”, a su vez, tiende a infinito. Por favor, no vuelvas a hablar conmigo, prefiero hablar con un chimpancé antes que con un cliente de Movistar. Te están cobrando el triple de lo que te cobrarían otros por darte exactamente el mismo servicio. Si eso no es ser imbécil, que vengan los de Raticulín y lo vean.
  • Si usas Vodafone: eres tan imbécil como los de Movistar, pero te crees más enrollado. Te molan los anuncios del palo “qué tío más complejo soy”, como los que venden agua mineral diciéndote que serás más feliz. O refrescos de cola. Aprovecho para decir que los anuncios de Cocacola son un insulto a la inteligencia. Pero a lo que vamos: que si eres cliente de Vodafone, tampoco me hables. Dile al chimpancé de antes que venga dos días por semana a verme.
  • Si usas Orange: eres menos imbécil porque te tangan menos, pero lo compensas porque crees que eso te hace más listo, cuando en realidad Orange también te cobra más que otros. No tanto como a los imbéciles de Movistar y Vodafone, pero tampoco te creas que eres el más listo de la clase. Así que tienes algún atenuante, pero sigo prefiriendo al chimpancé. Bueno, en este caso que venga un Orangután, que dicen que son un poco más listos que los chimpancés. Por cierto, si eres de Orange debes de saberlo porque seguro que tienes una tarifa Ardilla, o Cachalote, o Cacatúa. Tú sabrás.
  • Si usas Yoigo: no sé qué eres, pero desde luego listo no. Tampoco imbécil. Digamos que eres moderamente idiota. Si eres feliz, tú mismo.

La única respuesta acertada al test es: “Uso Pepephone” o, en su defecto, “Uso Simyo”. Sí, amigos, soy un feliz cliente de Pepephone y Simyo (estos últimos para la tarifa de datos del ordenador/iPad), y doy fe de que hacen lo que todos los demás deberían hacer: darte voz y datos, dártelos al menor precio posible, y no darte la turria con promociones para gilipollas y regalos para imbéciles.

Precisamente hoy he recibido el ÚNICO email que Pepephone me ha enviado en todos estos meses, y como lo que ponen en el email es absolutamente cierto, me he dicho: ponlo en el blog. Que así te ahorras hacer un post tuyo. Y, de paso, puedes llamar imbéciles a media Humanidad, y quitártelos de encima. Y aquí estamos. Y aquí está la carta. Repito: es todo cierto. Y repito: es lo único aceptable para cualquier cerebro medianamente funcional.

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AVISO: este mensaje es largo, no contiene información de especial importancia y puedes borrarlo directamente, aunque preferimos que lo leas para que nos conozcas mejor (no hemos sido capaces de resumirlo más;).

NO ES EL PRECIO, ES EL TRATO

Estimado cliente,

Mucha gente nos conoce por el precio, pero para nosotros eso es lo más fácil y lo menos importante. Nuestro mayor esfuerzo lo invertimos en mantener unos principios que nos hacen diferentes del resto de las empresas, que nos convierten en una compañía de personas normales y para personas normales.

Como habrás visto en el tiempo que llevas como cliente nuestro, casi nunca te molestamos ni con publicidad ni con promociones. Siempre que nos ponemos en contacto contigo ha sido para comunicarte que te hemos bajado las tarifas y para poco más. Podría parecer que no te hacemos caso, pero realmente es porque pretendemos no molestarte. Sin embargo, ahora hemos decidido escribirte porque es importante para nosotros poder explicarte los principios con los que nos sentimos identificados.

Hacemos tantas cosas al revés de cómo lo haría una compañía normal en busca del máximo beneficio que deberíamos haber fracasado en los tres primeros meses, pero, muy al contrario, resulta que nos hemos convertido en el operador virtual líder de España en portabilidades. Además, el reciente estudio publicado en el mes de abril por la OCU nos galardona como el operador con los clientes más satisfechos, siendo también el mejor valorado en TODOS los apartados medidos: atención al cliente, servicio, tarifas, reclamaciones, etc. muy por encima de la operadoras tradicionales.

En Pepephone tenemos claro nuestro objetivo y creemos que es más rentable convencer a un cliente con un servicio razonable y un trato normal y sencillo que comprarlo o agasajarlo con supuestos regalos para luego retenerlo judicialmente con cláusulas abusivas.

Tú estás con nosotros y no te hemos ofrecido nada a cambio, salvo el servicio y la honradez. Seguramente ya sabes de sobra cómo actuamos, pero nos gustaría recordártelo. Únicamente te vamos a hablar de las dos cosas que más nos preocupan: el cliente y la atención al cliente.

EL CLIENTE

Cuando un cliente viene a Pepephone, no recibe ningún regalo, sólo el respeto.

En Pepephone no existen promociones ;para nuevas altas;. Si hacemos una mejora de precio o servicios las aplicaremos primero a los que ya son clientes y luego a los nuevos. No hace falta ni que lo sepas ni que te ;apuntes¿ a los nuevos precios. Se te aplican, incluso aunque no te enteres. En Pepephone nunca se te quedará ;cara de tonto; por haber contratado antes que otro.

Lo que sí hay en Pepephone son ventajas para los antiguos clientes. Y no se le ;venden;. Se las encuentran. Si llevas m ás de un año con nosotros, seguro que ya las conoces.

Nunca verás que un cliente tenga mejores condiciones que tú, si es igual que tú. Como mucho verás que otro cliente ha elegido libremente una tarifa que te gusta más que la tuya y podrás cambiarla sin preguntas con sólo decírnoslo. Y volver a la anterior si te cansas.

Cuando quieras irte, no te molestaremos para convencerte de que te quedes. Te podrás marchar con la misma libertad que cuando viniste, y sin tener que responder a ninguna pregunta, ni mucho menos pasar por la humillación de ver que te llamamos para ofrecerte, si te quedas, una oferta mejor que la que tenías. Algo que los demás operadores llaman ;retención; y que para nosotros es sencillamente inmoral y un insulto para los demás clientes.

ATENCIÓN AL CLIENTE

En Pepephone también tenemos clara la diferencia entre un cliente y un no cliente y es justo la contraria de la que piensan el resto de las compañías. Para nosotros, el cliente es mucho más importante que el que no ha contratado aún y por eso renunciamos a ofrecer un teléfono gratuito para contratar. Eso sólo lo tienen los ya clientes para resolver cualquier problema.

Nuestro centro de atención al cliente está en España, en Palma de Mallorca, y está compuesto por empleados propios de nuestro grupo (Globalia), que trabajan en exclusiva para Pepephone, que están cerca de ti y que además tienen recursos suficientes para resolverte casi cualquier problema en una sola llamada, sin hacerte esperar ni ir pasándote de teléfono en teléfono repitiendo tu historia una y otra vez. Ellos también son clientes y saben que son los empleados clave de la compañía.

Además, con Pepephone tienes más de 1.500 agencias de Halcón Viajes y Viajes Ecuador a tu disposición donde puedes conseguir en el acto una SIM con tu línea y tu número de nuevo si tienes cualquier problema, por ejemplo, si estás de viaje en la playa y te han robado el móvil (algo que nadie piensa, pero que, cuando ocurre, alegra saberlo).
No podemos evitar cometer fallos ni que tengas problemas porque somos personas normales como tú, y no máquinas, pero sí podemos responder de forma razonable cuando ocurren. Si te pasa algo, lo resolveremos a toda velocidad y, si te ha causado algún inconveniente, casi siempre verás que nos auto aplicamos una indemnización muy superior a las pobres indemnizaciones que la ley contempla. Y para esto no hace falta que hagas escritos formales a entidades oficiales. La mayoría de las veces basta con que nos lo digas de palabra. El 90% de las compensaciones que hemos aplicado no nos las había pedido el cliente.

Y siempre te diremos la verdad. Nunca la respuesta políticamente correcta, ya que queremos resolver las cosas, no ganar tiempo.

Sabemos que a veces resulta cómico decir que eres de un operador que se llama ;Pepephone;, pero una marca tan peculiar como la nuestra, en el fondo, es un filtro que nos garantiza que los clientes que venís a Pepephone no lo hacéis de forma impulsiva, sino que lo hacéis porque habéis razonado y estáis convencidos de lo que hay detrás y porque merece la pena. En Pepephone no tenemos equipo comercial. Nuestro mejor argumento de venta son los clientes que tienen una buena experiencia con nosotros y eso no se compra con anuncios, se demuestra con hechos.
Somos conscientes de lo pequeñitos que somos, si bien cada día crecemos gracias a la confianza que depositáis en nosotros. Entonces y ahora, nuestra intención siempre es que disfrutes del mejor servicio.

Muchas gracias por tu confianza y por la paciencia de haber leído esta carta.

El Equipo de Pepephone
Mail: pepephone@pepephone.com
Blog: http://blog.pepephone.com
Twitter: @Pepephone
Teléfono: 1212

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Un año en la adolescencia del Sol

El Sol, que es una estrella en plena adolescencia, ha tenido un último año un poquito rebelde. Cosas de la edad. Acné, picores púbicos, erupciones de millones de kilómetros… Animalico. Aquí va un vídeo de la NASA con las mejores jugadas del partido. Desde luego, el chaval está acelerado. Y para dar una idea de la magnitud de sus picores, en la foto de abajo se puede ver una comparación de una de sus erupciones con el tamaño de la Tierra. Como para estar cerca.

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Señor barbudo con buen gusto al fondo

Outside Love
Pink Mountaintops

Valoración:

Hace tiempo que vengo al blog y no sé a qué vengo. Sobre todo en la sección de Música, que tengo abandonada no porque ya no escuche música (lo de mySpoonful se confirma como un gran invento) sino porque la que escucho está a medio camino entre el truño insufrible y la superespecialidad galopante. O sea, chunta-chunta ejecutado por subproductos veinteañeros hijos de gente como vosotros, que en vez de criar hijos pinta cuadros vitales. Sois lo más, no sé si os lo he dicho ya. Y vuestros hijos son todos listísimos y tienen muchísimo talento para todo. Por no mencionar lo salados que son y lo guapos.

En ese erial de jovenzuelos sin sangre pero con los calzoncillos/bragas asomando por debajo del pantalón, me encuentro a este Stephen McBean, señor con barba donde los haya, que en vez de cantarle a la energía positiva, los viajes a Brasil y los monitores de pilates, hace música normal y además la hace con gusto. Ole. En efecto, este Moisés canadiense canta canciones que suenan a sinfonía romántica, pero que sostienen letras tan improbables como la de “Vampires”:

Ohhhh vampires, you can suck out the blood
but you cant kill the heart of my love

Toma castaña. Existencialismos a mí, parece decir McBean con esos versos. Chupádmela (la sangre) si queréis, me da igual, porque el amor trasciende la sangre y, con ella, el vampirismo. Reflexión de calado, a fe mía. ¿Qué pinta un vampiro en una canción de amor?, se preguntará el sector conservador del blog, que lo hay, que sé que veis Intereconomía y no zappeando, sino que os quedáis un buen rato. Pues quien pregunte eso no hay leído, obviamente, el Dracula de Bram Stoker, ni ha escuchado la inmortal frase “I have crossed oceans of time to find you” en la homónima película de Francis Ford Coppola. El vampiro, como la española, cuando besa es que besa de verdad.

Resumiendo, que se me acaba el papel: bien por Pink Mountaintops, que consiguen esa extraña pero agradable mezcla entre música y letra que, a pesar de que inicialmente parecen desligados, provocan finalmente un efecto único. No complementario. La sensación es que uno ha escuchado una canción desesperada. Y que quiere escucharla otra vez. No se sabe por qué. Pero quién quiere saberlo.

Un unplugged de “Vampires”. Una versión mejor con imágenes más bonitas que el señor barbudo aquí: http://youtu.be/Rwc62akalSQ
 

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Una de chinos

Como advierte el autor, todos son casos reales.

El arte, la técnica del arte y el objeto del arte

El telón
Milan Kundera

202 pags.

Valoración:

Yo no entiendo ni palote de pintura. Ni de escultura o danza, ya que nos ponemos. No siento ni frío ni calor al ver un cuadro, y no entiendo por qué una pintura de un flamenco del siglo catapún es mejor que lo que pintan los tíos que pintan en la calle delante de El Prado. De hecho, me parecen mejores éstos. Y nunca he sabido por qué.

Kundera me ha dado una pista en este libro (ensayo) donde reflexiona sobre la Literatura, la naturaleza de la Literatura y la Historia de la Literatura. Todo muy ameno y sin atisbo de pedantería, es sólo una visión muy cualificada de qué significa y de dónde viene eso que llamamos “novela”.

Y como sobre Literatura sí tengo gusto, la reflexión de Kundera me ha ayudado a entender por qué en otras artes no lo tengo. Para empezar está la “Conciencia de la continuidad”, que es el título del primer capítulo. El arte es algo a lo que hay que acercarse como especie y no como individuo. El Quijote es lo que es, sobre todo, porque se escribió hace 400 años. Picasso es lo que es, sobre todo, porque fue el primero en hacer lo que hizo. Kundera tiene eso muy claro. Dice: “nuestra conciencia de la continuidad es tan fuerte que interviene en la percepción de toda obra de arte”. I agree.

En ese sentido, el Quijote supuso una ruptura en esa continuidad, y marcó de hecho el inicio de lo que hoy llamamos Literatura (o, más concretamente, el inicio de la Novela). Porque, como dice Kundera, Cervantes fue el primero en crear una obra escrita en la que “los personajes no piden que se les admire por sus virtudes, [sino] que se les comprenda, lo cual es algo totalmente distinto”. Porque, sigue Kundera, “de golpe, todo queda claro: la vida humana como tal es una derrota. Lo único que nos queda ante esta irremediable derrota que llamamos vida es intentar comprenderla. Esta es la razón de ser del arte de la novela”.

De la misma manera, Tolstoi es un genio (es EL genio) porque fue el primero que usó el monólogo interior en forma de stream of consciousness, como se le llamaría posteriormente (en inglés porque la obra más famosa que emplea esta técnica es sin duda el “Ulises” de Joyce). En Ana Karenina asistimos (como especie) al primer momento en el que un Hombre ha podido leer la mente de un semejante tal y como es, sin ordenar, sin lógica, sin censuras estéticas. Eso, que hoy nos parece lo más normal del mundo, supuso nuevamente una revolución cuando por primera vez pudimos saber qué piensa una mujer en los momentos fatales que terminarán conduciéndola al suicidio. Ese privilegio nos lo dio Tolstoi, y aunque sólo fuera por eso (que no lo es, porque hizo muchas cosas más) merece el calificativo de genio.

Kundera sigue repasando los grandes hitos de la Historia de la Literatura, y nos explica también por qué Kafka o García Márquez merecen el reconocimiento que tienen. Todos los nombres que engrosan la lista de genios del arte de la Literatura están en ella porque fueron los primeros en ver algo que nadie había visto antes o por expresarse de una manera que nadie había utilizado antes. La conciencia de continuidad es clave para entender por qué una obra es una obra magistral.

Así pues, ¿por qué no tengo criterio en otras artes? Primero, porque me falta esa conciencia de continuidad. Es la pescadilla que se muerde la cola, viciosa como el círculo: no me gusta la pintura, no me intereso por ella, no participo de esa conciencia de continuidad, no entiendo lo que veo, y no me gusta. Pero, además, hay otra razón: como dice Kundera, yo también creo que la razón de ser de la novela es intentar comprender la vida. Digamos que por un lado está el arte (con su conciencia de continuidad), por otra está la técnica del arte (escribir bien o mal, pintar bien o mal) y por otra está el objeto del arte. Lo que hace que un arte me interese es, sin duda, el objeto del arte. Y la Literatura tiene como objeto el único que me interesa, a parte de las mujeres desnudas: el “sentido” de la vida. No el sentido como fin, como justificación, como meta, sino el sentido como estructura, como “andamios” que pueden sostener todo esto.

No me interesa saber quién es el asesino, ni qué le pasa al personaje principal. Me interesa qué piensa ese personaje, qué le hace pensar eso, y cómo ve la vida con esos pensamientos. Lo demás es simplemente el vino con el que bajar la comida. Y, por supuesto, un buen vino hace una comida mucho mejor. Pero el hambre no se calma con vino. El hambre se calma con buena literatura.

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