Archive for the 'Casa de Citas' Category

Casa de citas

Ma-gis-tral. Una de las mejores primeras páginas que he leído.

Desde el alba había aquel día una niebla extraña e inmóvil. Ligera y transparente, no ocultaba los objetos; pero cuanto rodeaba se teñía de un amarillo oscuro inquietante. El fresco carmín de las mejillas de las mujeres y las manchas claras de sus atavíos se percibían a través de ella como de un velo negro: sombría y visiblemente al mismo tiempo. Hacia el Sur, por el sitio en que el sol de Noviembre se escondía entre un telón de nubes, el cielo estaba claro, más claro que la tierra, y hacia el Norte descendía como un velo ancho y sombrío, y cerca de la tierra tomaba un tinte amarillo oscuro y opaco, como si fuera de noche; sobre este fondo, los sombríos edificios parecían de color gris claro, y las dos columnas blancas de la entrada de un jardín desvastado por el otoño, parecían dos cirios amarillos junto a un cadáver. Los cuadros de flores de aquel jardín estaban excavados y hollados por unos pies brutales, y las flores, retrasadas, de vida enfermiza, morían dulcemente entre la niebla, sobre sus tallos destrozados.
“A través de la niebla”
Leonidas Andreiev

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Casa de citas

El fascinante Verner en “Los siete ahorcados” de Leónidas Andreiev.

Pero hacía tiempo ya que, sin que lo notasen sus compañeros, en el fondo de su alma había un vago menosprecio por los hombres, y había también en ella un tedio casi mortal. Como por naturaleza era matemático antes que poeta, no sabía en qué consistían la inspiración y el éxito, y había instantes en que se sentía como un loco que buscase la cuadratura del círculo en charcos de sangre humana.

Menos mal que tenemos a los rusos. Que, por cierto, no consumían productos de Danone y fijaos lo listos que eran.

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Casa de citas

Hoy terminamos con Jules Renard. Todo lo bueno se acaba. Lo excelente también.

No es necesario despreciar al rico: basta con no envidiarle.

¡La posteridad! ¿Por qué la gente va a ser mañana menos necia que hoy?

Imagino muy bien mi busto en la plaza del cementerio viejo con esta inscripción: “A JULES RENARD, sus compatriotas indiferentes”.

Todas las mañanas, al despertar, deberías repetir: “Veo, oigo, me muevo, no siento dolor. ¡Gracias! La vida es bella”.

La literatura es un oficio en el que alguien que tiene talento tiene que demostrárselo continuamente a gente que no lo tiene.

Habría que escribir como se respira. El símbolo del buen estilo es un aliento armonioso, con sus lentitudes y sus ritmos precipitados, pero siempre natural.

La señal más clara de que somos escritores es lo incómodos que nos sentimos con el dolor.

“Diario”

Jules Renard

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Casa de citas

Todavía quedan algunas joyas de Jules Renard.

La patria es todos los paseos que puedas dar a pie alrededor de tu pueblo.

Soy incapaz de hacer lo necesario para brillar en este mundo, y no soy capaz de lanzarme, desnudo, al otro. Eso es todo.

Tiene demasiado genio, y un talento insuficiente: el talento es el genio corregido.

–¡Es usted modesto!
–¡Sí, pero hay que ver lo que me cuesta!

Ser socialista por la razón no cuesta nada, pero el sentimiento arruina. El socialista por la razón puede tener todos los defectos del rico; el socialista por sentimiento debe tener todas las virtudes del pobre.

Confieso que soy un sectario y no respeto lo que me parece idiota.

Esta impresión brusca que uno tiene de estar soñando. ¿Qué es esta ciudad? ¿Y esta gente que se pasea? Toda la confianza, que de ordinario te sostiene y te permite vivir, te abandona.

“Diario”

Jules Renard

Casa de citas

Estamos llegando al final de Jules Renard.

Si pensásemos en la suerte que hemos tenido sin merecerla no nos atreveríamos a quejarnos.

Los moralistas que elogian el trabajo me recuerdan a esos papanatas que, engañados por el anuncio de una barraca de feria, intenan convencer a otros de que también entren.

Los pueblos como Chaumot o Chirtry son la mejor prueba de que el Universo no tiene sentido.

Creo que acabaré suicidándome. Porque ahora, en cuanto me siento un poco cansado de vivir, me divierte la idea negra e imaginar el gesto.

–¿Qué?, insultos, una estocada… Pero si no hiciese lo que tengo que hacer, me moriría de aburrimiento y de pena.

En París cuento mis historias de elecciones y de alcaldía: –¡Oh! ¡No me digas! ¡Y yo que creía que ibas a hacernos reír!

“Diario”

Jules Renard


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Casa de citas

Más Jules Renard.

Creen en Dios. Sienten que el cura no es bueno, pero Dios lo es infinitamente. Se congratulan porque el cura pide a Dios que los fulmine, y Dios no quiere.

El hombre feliz y optimista es un imbécil.

Una joven inglesa de cerca de Londres deja esta carta: “Voy a suicidarme. La cena de papá está en el horno”.

Beatas. Se acuestan con Dios el domingo, y lo engañan toda la semana.

Decís que soy ateo porque no buscamos a Dios de la misma forma; o más bien, porque vosotros creéis haberlo encontrado. Felicidades, yo lo sigo buscando. Lo buscaré diez años más, veinte años, si me da vida. Temo que no lo encontraré: pero lo buscaré igual. Quizá me agradezca el esfuerzo. Y quizá se compadezca de vuestra confianza santurrona, de vuestra fe perezosa y un poco boba.

“Diario”

Jules Renard

Casa de citas

Seguimos con Jules Renard.

Recientemente una obra suya ha sido prohibida por el público.

La vejez llega bruscamente, como la nieve. Una mañana, al despertar, te das cuenta de que todo está blanco.

Escribo a Calmette que a ese precio me moriría de hambre, y que, puestos a morir de hambre, prefiero no trabajar.

El pájaro enjaulado no sabe que no sabe volar.

La vida es corta, y aun así nos aburrimos.

Aunque no habla, se sabe que piensa tonterías.

Cuando uno se alegra de ser joven y se fija en que está bien de salud, es la vejez.

–El mundo está mal hecha –dice Capús– porque Dios lo creó solo. Si hubiera consultado a dos o tres amigos, uno al segundo día, y otro al quinto, y el séptimo a otro, el mundo sería perfecto.

La ignorancia del campesino se compone de lo que ignora y de lo que cree saber.

“Diario”

Jules Renard

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Casa de citas

Jules Renard, ¿quién si no?

Quedémonos en casa: aquí somos aceptables. No salgamos: nuestros defectos nos esperan en la puerta como moscas.

La forma no puede ir por un lado y el fondo por otro. Un mal estilo es un pensamiento imperfecto.

Son esas tonterías que se le perdonan a una mujer, siempre que las diga desnuda.

Hay sitios y horas en que uno está tan solo que ve el mundo entero.

Sentimos amor por una o dos mujeres, amistad por dos o tres amigos, odio por un solo enemigo, piedad por unos cuantos pobres; y el resto de la humanidad nos es indiferente.

Trata de no aceptar nada de manos que no te gustaría estrechar si no te ofreciesen nada.

Solamente se pide consejo a alguien para contarle los problemas.

“Diario”

Jules Renard


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Casa de citas

Ya os avisé de que Jules Renard es una fuente inagotable de sabiduría y estilo.

El viaje restriñe a la juventud. Y esa constante preocupación: “Qué le puedo llevar a mi mujer?”.

Las actrices están dispuestísimas a representar un papel de anciana; pero no de mujer madura.

[...] porque, aunque les dice a sus mujer y a sus hijos: “¡Sed felices!”, también les dice: “¡Sed felices como yo lo entiendo, con una felicidad que me guste; si no, ¡pobres de vosotros!”.

¿Amo a mis hijos? No lo sé claramente. Cuando los miro me enternecen, pero no me esfuerzo en verlos. Me enternecen sobre mí mismo. Una bondad general,  pero me resultaría penoso aplicarla a alguien. Sin ser lo bastante sensual para perseguir a las mujeres, siempre he sabido que la primera que pase podría hacer de mí lo que quisiera.

La opinión pública, esa masa pringosa y peluda.

“Diario”

Jules Renard

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Casa de citas

Más de Jules Renard.

A la primera sonrisa de cualquier mujer, estaría perdido. Por suerte, soy feo. Se asustan un poco, y ninguna me escribe.

Entérate de que no habrás progresado realmente hasta que hayas perdido el deseo de demostrar que tienes talento.

Evidentemente, todos quisieran ser geniales, pero prefieren ganar quinientos francos al mes.

Sólo amaré a Dios si es modesto y sencillo.

Pero ¿por qué hacer vida social? Si es para divertirse, ¡menuda diversión! Si es para tomar notas, no sirve de nada.

En cuanto a mí, me siento malo. Debo de tener cara de enterrador. Lo único que me apetece decir son insultos. Gustosamente abofetearía a más de un rostro, empezando por el mío.

“Diario”

Jules Renard

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