Ma-gis-tral. Una de las mejores primeras páginas que he leído.
Desde el alba había aquel día una niebla extraña e inmóvil. Ligera y transparente, no ocultaba los objetos; pero cuanto rodeaba se teñía de un amarillo oscuro inquietante. El fresco carmín de las mejillas de las mujeres y las manchas claras de sus atavíos se percibían a través de ella como de un velo negro: sombría y visiblemente al mismo tiempo. Hacia el Sur, por el sitio en que el sol de Noviembre se escondía entre un telón de nubes, el cielo estaba claro, más claro que la tierra, y hacia el Norte descendía como un velo ancho y sombrío, y cerca de la tierra tomaba un tinte amarillo oscuro y opaco, como si fuera de noche; sobre este fondo, los sombríos edificios parecían de color gris claro, y las dos columnas blancas de la entrada de un jardín desvastado por el otoño, parecían dos cirios amarillos junto a un cadáver. Los cuadros de flores de aquel jardín estaban excavados y hollados por unos pies brutales, y las flores, retrasadas, de vida enfermiza, morían dulcemente entre la niebla, sobre sus tallos destrozados.
“A través de la niebla”
Leonidas Andreiev












