Archivo de la Categoría 'Cine'

El gánster y sus circunstancias: parte 28

Public Enemies (2009)
Enemigos públicos

Dirigida por Michael Mann
Con Johnny Depp y Christian Bale

Valoración:

El gánster (gangster para aquellos que dicen “balancear” en lugar de “equilibrar”, “sentirse confortable” en lugar de “sentirse cómodo”, o “poner el foco” en lugar de “concentrarse en”) es una de las muchas figuras que tiene que vivir en la contradicción de ser admirado por los pobres y denostado por los ricos. Básicamente porque es el antagonista de otra figura que vive la misma contradicción al revés: los bancos.

Seamos sinceros: ¿quién no odia a Botín de entre los lectores de 1y1y1? Yo no, claro, porque soy inmensamente rico, pero vosotros, pobres patanes con un sueldo de mierda, ¿quién de vosotros no ha deseado, viendo al gran Emilio rodeado de chuquis y famosos en las carreras de Fórmula 1, que lo atropellara en ese mismo instante un Hispania? Porque si lo atropellara un McLaren su muerte todavía tendría cierta dignidad, y lo que vosotros buscáis, reconocedlo, pequeños indigentes rencorosos, es verlo morir en la más enorme de las ignominias.

Ahí es donde entra el gánster. Porque el gánster mítico no sólo roba bancos: el gánster mítico humilla a los banqueros. Los torea. Les quita lo que tienen y, además, se mea en las macetas de la sucursal que atraca. Es jaleado por los propios clientes que hacían cola para pagar comisiones, para ver denegadas sus hipotecas, para ser humillados por un tipo que trabaja de 9 a 3 y se comporta como si fuera el dueño del chiringo cuando sólo tiene el título de BUP.

“Public Enemies” revisa (que no “revisita”, putos pedantes anglófilos) el mito del gánster amado por la plebe. John Dillinger fue uno de ellos, y la película nos presenta una biografía resumida de sus años dorados. En realidad, de su descenso a los infiernos. La peli empieza con Dillinger subido a lo más alto, atracando a todo bicho viviente (pero siempre pendiente de su imagen pública, por eso se centra en los bancos, consciente del tirón popular que eso le otorga), y nos va mostrando su constante huida hacia adelante, encerrándose cada vez más mientras el cree que está cada vez más cerca de la libertad absoluta, del dominio total, del paraíso en la Tierra.

Johnny Depp ayuda mucho a darle a Dillinger ese toque simpaticón que todo gánster progresista necesita. No, no voy a hacer ahora una broma con nuestro gobierno, porque no quiero terminar en el trullo. Porque vivimos en una sociedad progresista, pero precisamente por eso el que no es progresista como ZP manda termina muy malamente. Dillinger, decía, pues, es un gánster simpático. Y Johnny Depp con su aspecto recién salido de la fábrica de chocolate nos lo presenta como un tipo entrañable que todo el mundo querría tener como atracador en su barrio.

Pero hete aquí que justo en esa misma época se está creando el mítico FBI con el no menos mítico Edgar J. Hoover, y Dillinger no lo ve venir. Se cree que esto es el Sepu y que va a poder pasarse la vida trincando pasta en las sucursales del Santander de aquellos tiempos, que sería igual que el de hoy, a saber, prepotente, avaricioso, e hipócrita. Pero el FBI no se creó para hacer juicios morales, sino para aumentar los juicios criminales. Y fue tremendamente efectivo en su cometido. Resultado final: Dillinger murió joven.

Dicho todo esto, no hay nada en esta película que uno no haya visto cienes y cienes de veces, en cienes y cienes de películas que parecen remakes las unas de las otras, y que se resumen en “Los Intocables de Elliott Ness”. “Public Enemies” es, simplemente, una más. En cuanto uno empieza a verla ya sabe cómo va a seguir, cómo va a acabar, e incluso el tipo de letra malote que llevarán los títulos de crédito. No tiene sentido hacer una película más sobre un tema tan trillado. Que el malo se llame Dillinger en lugar de Cappone tal vez tenga cierto interés para los estudiosos del tema, pero para el espectador medio es irrelevante. Los dos son malos. Los dos roban. Los dos viven al filo. Los dos son criminales. Y todos nos cambiaríamos por cualquiera de los dos, aunque sólo fuera por 5 minutos. ¿Quién no querría putear a Botín al menos durante unos segundos de su vida? La justicia sabe tan dulce… Ay, perdón, que eso se decía de la venganza. Pues nada, lo retiro. Los progresistas es lo que tenemos. No somos nada vengativos. Sólo somos justicieros.

El tráiler de la película en versión original y en español

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La madre de todos los momentos

Okuribito (2008)
Despedidas

Dirigida por Yôjirô Takita
Con Masahiro Motoki y Ryoko Hirosue

Valoración:

Llega el verano, y con él el momento en el que la borreganía en masa se pone a moverse de un sitio a otro del planeta. No se sabe muy bien para qué, ni siquiera ellos mismos lo saben, pero el caso es moverse. Viajar, dicen. Descubrir otros lugares, dicen, conocer otras culturas, tomar el sol en otras playas. Como si hubiera algo distinto al resto en este peñasco ínfimo en el que nos ha tocado pasar una ínfima parte de los 14.000 millones de años que tiene el Universo y de los cientos de miles de millones que todavía tiene por delante y que nosotros no podremos contemplar. Pero, oye, si has estado en La India eres más sabio. Y si te has tomado un frapuccino en el Starbucks de Times Square, entonces ya eres la polla.

Total, que me pongo a ver Okuribito y pienso: la gente es gilipollas. Porque se pasa la vida buscando la diferencia y evitando lo igual, y al final lo igual nos puede a todos y manda las diferencias a cascarla. Hoy no tengo muchas ganas de escribir, así que seré breve: ante el momento de la muerte, todo palidece. Ni viajes, ni subidas de salario, ni cien polvos en una noche con Miss Noruega. Llega la de la guadaña y todos somos una porquería. Por eso es tan importante dignificar el momento de la muerte. Porque sabemos que nosotros estaremos un día ahí, y queremos pensar que no seremos un simple puñado de átomos en proceso de descomposición.

Los japoneses, que nos parecen tan diferentes (si además de estar en La India y en Gringolandia también vas a Japón, entonces ya puedes ser el protagonista de todas las fiestas de cumpleaños a las que te inviten), se mueven por los mismos motores básicos que nos mueven a nosotros. Las presiones sociales, la búsqueda del sentido de la vida, el amor. Y la muerte. El miedo a la muerte, y el respeto a la muerte. Y en Okuribito todo esto queda reflejado de manera magistral. Sólo hay un pequeño barniz almibarado en algunos momentos que le resta fuerza al conjunto de la obra. Por lo demás, es una preciosidad. La muerte, de la que todos renegamos, contiene toda la vida en sí misma. Y por eso, el momento de la muerte es el momento supremos. Presenciarlo es algo extraño. Dignificarlo es algo necesario. Y viajar a Cancún es una estupidez. Hala, que tengáis todos unas buenas vacaciones. Pero, por favor, no nos torturéis a los demás con las fotos.

El trailer en versión original (subtitulada, que tampoco soy tan listo)

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La venganza de los justos

Law Abiding Citizen (2009)
Un ciudadano ejemplar

Dirigida por F. Gary Gray
Con Jamie Foxx y Gerard Butler

Valoración:

Siendo yo un apologista de la venganza, parecerá raro que a una película que trata de la revancha que se toma un ciudadano de a pie cuando la justicia no hace su trabajo le ponga un miserable 2. Pues se lo pongo. Porque además de hacer apología de la venganza también la hago de la justicia, a pesar de que, como decía antes, no salga muy bien parada en esta película.

La trama parte de un hecho al que ya nos han acostumbrado las películas americanas: un criminal malo malísimo, asesino de mujeres y niños (o, todavía peor, de mujeres y niñas, porque si matara niños tendría cierta justificación puesto que de mayores podrían convertirse en repugnantes machistas, mientras que las niñas se convierten siempre en inteligentísimas mujeres, y perdón por la redundancia que ya habrá detectado el Ministerio de Igualdad), pues digo que un malvado asesino queda en libertad por un par de tecnicismos legales, para desesperación del padre y marido de las víctimas que se ve impotente ante el Sistema.

Pero hete aquí que ese honrado ciudadano (honrado a pesar de ser hombre, blanco, y heterosexual… ya lo sé, es algo imposible, pero no olvidemos que esto es una película) no es un mindundi que agacha las orejas ante los abusos de los poderosos, y se convierte, junto con ZP, en el nuevo azote de los que manejan el cotarro. Pero el honrado ciudadano es más efectivo que ZP, o digamos mejor que tiene otro approach. En lugar de darles ayudas a los bancos y a los sindicatos al mismo tiempo (los cerdos y los hombres de “Rebelión en la granja”) decide darles una ensalada de hostias a todos los que, incluso remotamente, tuvieron algo que ver con la cadena de negligencias que pusieron al criminal en la calle.

Aunque, en realidad, y eso es lo que más indigna al honrado ciudadano, no se trató de un caso de negligencia. Al contrario. El Sistema funcionó perfectamente, todo el mundo cumplió meticulosamente con su trabajo, y a pesar de eso (o precisamente por eso, como interpreta el bravido ex padre y ex esposo) la Justicia falló. Todo el mundo está tan preocupado por cumplir su trabajo que nadie se preocupa de que los malos reciban su castigo.

La injusticia se produce en el minuto 5 de la película. A partir de ahí empieza el festival revanchista del aparentemente vulgar ciudadano. Que va a ser que no. Lo de vulgar, digo. Pedazo de profesional de las venganzas. Se toma 10 años para planearla, eso sí, pero con tanta preparación cuando la pone en marcha le queda niquelada. ¿El problema? Pues ese. Que todo sale demasiado bien. Al principio pensamos que estamos ante un genio de la planificación criminal al servicio del Bien. Poco a poco empezamos a pensar que Superman era un pichafloja al lado de este tío. Y a mitad de película decidimos que es sencillamente imposible que todo el circo que monta el pollo tenga, ni remotamente, una explicación racional. Como “Lost”, vamos, pero aquí no nos dan 5 años para que una legión de inocentes espectadores se enamoren de Jack o de Kate o del oso polar y al final se olviden de que hay unas 427 cosas que no tienen explicación. Nada que objetar, desde luego, también hay quien pellizca botijos. Pero yo soy de los que piensan que para ver misterios sin explicación no hace falta sentarse 2 horas delante de una película (muchísimo menos 5 años). Basta con salir a la calle y ver cómo, por increíble que parezca, hay cosas.

El trailer en versión original y en español

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Kung Fu espídico se hace espía

From Paris With Love (2010)
Desde París con amor

Dirigida por Pierre Morel
Con John Travolta y Jonathan Rhys Meyers

Valoración:

Antes de empezar a hablar de esta película convendrá aclarar que, en realidad, no es una película. Es un híbrido de cómic y videoclip, en el que Travolta interpreta a un espía invencible (y, sospechamos, probablemente inmortal) que llega a París para hacer un trabajito rápido. Y como el trabajo tiene que ser rápido, desde el minuto 1 Travolta empieza a matar gente, a repartir guantazos, y a bombardear coches. El guaperas de Match Point lo acompaña para darle el contrapunto, él es un empleado de la embajada que sueña con ser espía, pero que al lado de Travolta no llega ni a boy scout.

Total, que la película es sólo eso: una sucesión frenética de peleas, tiroteos y persecuciones. No se sabe a quién están persiguiendo ni para qué, salvo en los últimos 10 minutos, pero la verdad es que tampoco importa (y, de hecho, cuando lo descubrimos, nos da igual porque a esas alturas ya es todo tan increíble que cualquier cosa nos daría igual). Travolta hace una exhibición de lucha cuerpo a cuerpo digna del mítico Kung Fu, pero con los medios modernos: cámara superlenta, varios ángulos para cada guantazo, efectos especiales a tutiplén…

El caso es que, como se ve, la película tiene todos los ingredientes que harían las delicias de un espectador como yo. Pero no. A ver, no me voy a poner ahora metafísico pidiendo tramas, personajes, y cosas así, pero un poco de lógica no vendría mal. Cuando uno se pone a contar una historia y a los 5 minutos ya deja claro que cualquier cosa puede pasar porque el protagonista es la perfección con patas, pues la historia pierde todo el interés. Si puede pasar cualquier cosa, ningún peligro es realmente peligroso, ninguna presión de tiempo realmente presiona, y por eso el espectador se relaja y no tiene el más mínimo interés por “qué pasará después”. El único momento que nos despierta, aparte del medio millón de explosiones que no nos dejan dormir, es el guiño que hace Travolta a Pulp Fiction. Eso sí es una película.

El trailer en versión original y en español

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Quien salva a un hombre, salva a la Humanidad

The Blind Side (2010)
Un sueño imposible

Dirigida por John Lee Hancock
Con Sandra Bullock y Quinton Aaron

Valoración:

El fútbol americano es el mejor deporte del mundo. No como el fútbol europeo, que les interesará mucho a los suizos pero que a los españoles siempre nos ha dejado indiferentes, y de hecho a penas le prestamos atención. Dicen que ahora hay un torneo en África, pero eso es todo lo que sabemos. Mientras tanto, nos dedicamos a entretener como podemos la espera hasta la próxima temporada de fútbol americano, cuyo único defecto es, sin duda, precisamente lo poco que dura cada season.

Y qué mejor manera de entretener esa espera que viendo una película de fútbol americano. Película que, además, está basada en un hecho real, dato este que normalmente es irrelevante pero que, tratándose de fútbol, supone un aliciente importantísimo. No queremos ver una película con nombres de equipos inventados, y jugadores interpretados por actores guaperas y famosos que todos sabemos que no juegan a fútbol ni a la taba. Queremos una historia real. Un left tackle de verdad, de un equipo de verdad, con una historia de verdad.

Y como queremos eso, Hollywood nos lo da. Hollywood es como Dios, pero sin mala leche ni instintos vengativos. Hollywood sí nos quiere, porque nos da lo que le pedimos y nos pide directamente 10 euros a cambio, sin parábolas ni mensajes ambiguos transmitidos por tradición oral. ¿Quieres cine? Dame euros. Las cosas claras.

“The Blind Side” cuenta, pues, la historia real de Michael Oher, left tackle de los Baltimore Ravens (patético uniforme, por cierto, un equipo de fútbol americano no puede llevar los pantalones negros porque se confunden con las medias y parece que lleven leotardos). Oher tuvo una vida perra donde las haya, y cuando era un adolescente cualquier persona con dos dedos de frente habría apostado a que, con buena suerte, en 10 años acabaría de homeless, y, con mala suerte, en la cárcel. O muerto. Pero la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. A Oher le dio varias. La mayor de ellas, sin duda, la aparición en su vida del matrimonio Tuohy, una pareja rica y blanca que le dio cobijo una noche y que, viendo que el chaval no tenía casa ni recursos, alargó ese cobijo sine dia. Finalmente, los Tuohy terminaron adoptando a Oher.

Durante el tiempo que pasó con los Tuohy, Oher empezó a disfrutar de una vida que para todos los lectores de este blog sería simplemente una vida normal, pero que para el 90% del planeta es una vidorra llena de luz y color, sólo comparable a una estancia indefinida en un parque de atracciones con la pulsera de acceso ilimitado. Oher, viniendo de donde venía, valoró la pulsera en su justa medida y entendió con 15 años algo que el 90% de los hijos de los que leen este blog no entenderá ni con 30: que para conservar la pulsera hay que esforzarse. Empezó a estudiar, y mejoró progresivamente sus penosos resultados iniciales hasta conseguir la machada de sacar una nota media que le permitió acceder a una Universidad “pata negra”. Se puso a jugar a fútbol americano y, a pesar de ser al principio un tipo más bien torpón y blandengue, evolucionó hasta conseguir entrar en el Draft de 2009 y ser elegido por los Ravens en 1ª ronda.

Oher es una fuerza de la Naturaleza. Y la señora Tuohy es una mujer frívola con una vida patética (para mí, no para el 90% de los lectores de este blog) que de repente descubre que en la vida se pueden hacer cosas mejores que ir de tiendas, viajar en verano, y tener hijos blanquitos y guapitos. Sandra Bullock, por cierto, interpreta muy bien el papel, a pesar de que en general es una actriz que me cae fatal. Pero lo que es justo, es justo. Resulta muy creíble en su papel de burguesita acomodada que se cree superior a todo el mundo de una manera casi involuntaria.

Me ha gustado “The Blind Side”. No es un peliculón, desde luego. De hecho es una historia ñoña, una de esas películas americanas donde “to er mundo e güeno”, y los que no son buenos terminan siéndolo cuando comprenden el poder del amor y el buen rollo. Pero, a pesar de ser efectivamente una de esas películas, tiene algo que la hace entrañable. El actor que interpreta a Oher tiene mucho que ver. Transmite una ternura difícil de explicar. Al verlo, al ver su interpretación de Oher, uno se pregunta qué coño pasa en el mundo, qué coño pasa en el Universo para que las cosas tengan que ser tan difíciles y tan injustas para un chaval que no hace ningún daño a nadie, y que es el tipo más feliz del mundo teniendo simplemente una cama donde dormir.

La película tiene, además, algunas imágenes de partidos de fútbol americano. Bonus point, por supuesto. Yo siempre quise ser tied end de los Steelers, mi equipo favorito desde mi más tierna infancia en Pittsburgh. Pero, ya que no he podido ser tied end, al menos me gusta ver películas donde me cuentan cómo habría sido mi vida si en efecto hubiera conseguido ser jugador profesional de fútbol americano. Y, la verdad, habría sido bastante buena. Para empezar, estaría rodeado de tantas tías buenas que no tendría tiempo para escribir blogs, y eso ya sería un alivio para el 90% de los lectores de este. Que, por cierto, ¿y si diera de baja al 90% de los lectores de este blog, y así me evito tener que estar criticándolos tanto? Porque vosotros no lo sabéis, pero criticar cansa muchísimo.

El trailer en versión original y en español

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Cuéntamelo otra vez, abuelito

Two lovers (2008)
Two lovers

Dirigida por James Gray
Con Joaquin Phoenix y Gwyneth Paltrow

Valoración:

Chico 1 conoce a Chica 1. Chica 1 se enamora perdidamente, pero Chico 1 simplemente se la quiere beneficiar. Chica 2 conoce a Chico 2. Chica 2 se enamora perdidamente pero Chico 2 simplemente se la quiere petrolear. Hasta aquí, la vida misma. Entonces Chico 1 conoce a Chica 2. Chico 1 se enamora perdidamente, pero Chica 2 sólo quiere ser su amiga. La vida misma, again. Chico 1 lo deja todo por Chica 2, pero finalmente Chica 2 vuelve con Chico 2 para que la jinque en todas las posiciones. Chico 1 vuelve con Chica 1 para jincársela en todas las posiciones. Al final, como se ve, triunfa el amor.

Esta historia que, sin exagerar, hemos visto ya más de medio millón de veces en el cine, más de 2 millones de veces en los libros, y más de 10.000 millones de veces en la vida real, nos vuelve a llegar ahora de la mano de un director que ha debido de vivir hasta ahora en una alcantarilla, sin contacto con el mundo, y con dos actores que se interpretan a sí mismos, a saber, Joaquin Phoenix (as “Chico 1″) haciendo de tío rarísimo y Gwyneth Paltrow (as “Chica 2″) haciendo de tía buena y sin cerebro. Recuérdese la Ley de Enrile: Inteligencia * Belleza = constante. Esta Ley ha sido comprobada experimentalmente más veces que la de la Gravedad.

La historia se plantea en 10 minutos y se resuelve en 10 segundos, pero el director debía de estar aburrido y nos mete una hora y pico entra una cosa y otra, pensando que nosotros somos niños de 5 años y él es nuestro abuelo que viene a contarnos un cuento para dormir, y que por lo tanto nos encantará que nos cuente el mismo cuento que nos ha contado desde que teníamos 2 años. Lástima que nosotros tengamos ahora 5 años en cada pestaña, y que él no sea nuestro abuelo sino un tío cansino y pesaduno que se empeña en sacarle jugo a una naranja que lleva siglos reseca.

Pero oye, aparte de todo eso, es un auténtico peliculón. Qué títulos de crédito, qué planos picados, qué electricistas. Yo todavía estoy secándome las lágrimas de la emoción. Y de los bostezos. Pero eso es secundario. Si gracias a esta película los putos actores pueden cobrar un poquito más de canon, y los directores pueden leer un par de manifiestos más en la próxima manifestación, pues yo estaré encantado. Porque como demócrata, pacifista, y progresista que soy, todo sacrificio está justificado si los titiriteros pueden hacer lo que realmente les gusta en la vida. A fin de cuentas, los soldadores también son soldadores por vocación, ¿no? Les encanta congelarse las manos en invierno y quemarse con las planchas de acero en verano. Pues oye, si hay que pagar para que los actores se realicen en la vida, ahí van mis impuestos. Y yo encantado.

El truño en español. No lo puedo poner en versión original porque los inteligentísimos directivos de la productora han prohibido su inserción en blogs. Claro, no sea que la gente vea el trailer, le guste, y vaya a ver la película. Con tanto talento, entre actores y directivos, no me explico cómo el cine está en crisis.

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El robo del mes

The Taking of Pelham123 (2009)
Asalto al tren Pelham123

Dirigida por Tony Scott
Con Denzel Washington y John Travolta
 
Valoración:   

Los robos espectaculares se están convirtiendo en un partido Madrid-Barça: se supone que es el partido del siglo, pero se juega uno cada 6 meses. Y es que los siglos ya no son lo que eran, ahora duran poquísimo. De ahí que a los grandes ladrones no les dé tiempo a planificar robos magistrales con tan poco tiempo. Porque planear el robo del siglo cuando tenías 100 años para hacerlo era algo asumible, pero hacerlo cada 2 o 3 meses es imposible. Es la tiranía de Hollywood, que necesita sangre fresca continuamente.

De hecho, ahora ya ni siquiera le dan la oportunidad a los nuevos ladrones para que planeen sus propios robos espectaculares. Mejor cogen robos ya filmados, y los vuelven a rodar con actores de ahora, y metiendo en el guión Internet, wifi, helicópteros, y tacos por todas partes, que es lo que diferencia las películas modernas de las antiguas. Bueno, eso y los efectos especiales. Pero que nadie entienda esto como una crítica, por favor, yo soy un gran partidario de los efectos especiales. Todas mis películas favoritas tienen efectos especiales.

Pero, dicho eso, los efectos especiales no lo son todo. Los actores también son fundamentales, y en esta película tenemos a Denzel Washington y John Travolta para demostrarlo. Son ellos, en realidad, los que hacen de “The taking of Pelham123″ una película “de verdad” y no un telefilme de Antena 3. Con otros dos actores de medio pelo esto no pasaría de ser una historia cien veces vista, cien veces bostezada, y cien veces dormida con la siesta.

Así pues, el resultado final se queda en un meritorio término medio. La película es entretenida gracias a las actuaciones de Denzel y John, pero no pasa de ser un entretenimiento regularcillo porque la historia no da más de sí. Tal vez cuando se rodó la original el público no estaba tan resabiado, pero ahora ya nos conocemos de sobra a esos ladrones hiperinteligentes que nunca son lo que parecen ser, y que siempre tienen un plan B, un plan C, y un plan W. Y que al final, paradójicamente, acaban siendo pillados por un tipo normal y corriente, que no piensa tanto como ellos pero actúa guiado por nobles propósitos. Eso, por cierto, tampoco resulta creíble hoy. Hace 40 años a lo mejor. Pero ahora… ¿quién se cree que un tipo va a arriesgar su pellejo por salvar la vida de 20 inocentes? Bueno, salvo que esos 20 inocentes sean los concursantes de un reality. Entonces sí. Pero ¿qué 20 participantes de un reality iban a estar juntos viajando en metro? Si es que es lo que decía: que la historia no resulta creíble.

El trailer un versión original y en español

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Aburrimientos cruzados

Staten Island (2009)
No estrenada en España

Dirigida por James DeMonaco
Con Ethan Hawke y Vincent D’Onofrio
 
Valoración:   

“Shortcuts” (“Vidas cruzadas”) marcó un antes y un después de la Historia del Cine. Antes de verla y después de verla, quiero decir, que es el único antes y después que puede marcar cualquier película. Porque antes de ella ya había habido otras películas que desarrollaban varias tramas aparentemente desconectadas que, poco a poco, y sobre todo al final, convergen y nos dejan el bonito mensaje de que en este mundo todos somos responsables unos de otros, no hay buenos ni malos, no hay importantes ni prescindibles, cada cosa que te pasa es consecuencia de lo que otras personas, mi mejores ni peores que tú, han hecho para conseguir su propia felicidad.

En esa línea, y anterior a “Shortcurts”, yo recuerdo, por ejemplo, “Grand Canyon”. Y ha habido otras posteriores que casi siempre han sido recibidas con éxito de público (la crítica tiene que criticar, que para eso se llama así) porque ahora vivimos en el tiempo de la vanidad y a la gente le encanta sentirse inteligente. Y la gente cree, pobres borricos, que la inteligencia se pone de manifiesto cuando uno tiene que conectar pequeños detalles. Ese tipo de películas es, en ese sentido, perfecto. Los espectadores compiten para ver quién se da cuenta antes de que el tío que estaba al fondo en la 2ª escena era, en realidad, el protagonista de la 4ª historia, o que el policía que detiene al malo es, posteriormente, el cuñado de la madre soltera que va abortar al hospital. Esto me lo estoy inventando, pero es que en estas películas también hay mucho personaje “de la vida real”.

Dicho todo esto, “Staten Island” intenta seguir la estela marcada por todas esas películas de historias entrecruzadas, y podría decirse que formalmente lo hace, aunque el resultado sea muy pobre. Con la excusa tangencialísima de que todos los personajes de la película viven en Staten Island (en algún sitio tenían que vivir en cualquier caso), empezamos a ver tramas que más que cruzadas están simplemente relacionadas. No son una historia que se ve desde distintos puntos de vista, sino distintas historias que comparten algunos personajes. Un truco barato para intentar dar una sensación de completitud que, al menos en este caso, no cuela.

Las historias son aburridas por separado, y el mero hecho de que un mismo personaje aparezca en varias no las hace ni más ni menos interesantes. El ritmo es lento, y las pequeñas intrigas que deberían engancharnos son tan intrascendentes y obvias que en 5 minutos cualquier cerebro de más de 10 años las resuelve, o se imagina su resolución sin fallar mucho. Al final, y como también se ha puesto de moda últimamemente, la película quiere dejar un gusto agridulce. Pasan cosas malas, sí, pero también pasan cosas buenas. ¿Cuáles pesan más? No se sabe. El director quiere que volvamos a sentirnos inteligentes intentando entender su mensaje. El problema es que el mensaje viene en un envoltorio tan aburrido que para cuando termina la película se nos han quitado las ganas de abrirlo. Que se lo devuelvan al remitente.

El trailer, sólo en versión original porque creo que no se ha estrenado en España

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Los ricos también lloran

Up in the Air (2009)
Up in the air



Dirigida por Jason Reitman
Con George Clooney y Vera Farmiga
 
Valoración:   

Ser rico no es tan fácil como parece. Para empezar hay que tener mucho dinero, por definición, y conseguirlo no es fácil. Los pobres se niegan a dártelo, se aferran a él como si fuera suyo cuando en realidad es tuyo y ellos sólo lo tienen en usufructo. Pero lo usan y lo fructan los muy perros, y tienes que inventarte iPods e iPads para intercambiarlos y que así ellos accedan a devolverte esos millones de dólares que son tuyos por naturaleza. Esa es la gran enseñanza de España a la Humanidad: cómo cambiar oro por baratijas.

Con ese tipo de artimañas el rico se hace, aunque también hay otros que nacen. No entraremos en ese debate hoy pero lo dejo pendiente. Sea como fuere, ya hemos pasado la fase 1: hemos conseguido mucho dinero. Somos ricos. Pero, como decía antes, ser rico no es tan fácil. O espera. A lo mejor sí es tan fácil. A ver si al final el único problema va a ser el del dinero… Pues mira, eso es justamente lo que “Up in the Air” viene a decirnos con el personaje que interpreta George Clooney: para vivir como Dios lo único que necesitas es tener mucho dinero y pocos escrúpulos. Cuanto más tengas de lo primero y menos de lo segundo, más feliz serás. Te harán socio platino de todas las líneas aéreas y sólo dormirás en suites executive plus jánder de los mejores hoteles del mundo. Entendiendo por “el mundo” los Estados Unidos de América, como hacen allí todos sus habitantes.

Y es que los gringos son la pera. Son los reyes del troceamiento de la realidad. Donde un latino sólo necesitaría un par de personas que le echaran una mano, el gringo monta una cadena de valor y subcontrata a 25 empresas distintas cada uno de los tramos de esa cadena. Qué jodíos. En esta película, por ejemplo, el protagonista trabaja en una empresa que se dedica a despedir gente de otras empresas. O sea: tú tienes una empresa y quieres despedir a 100 tíos. Y piensas: qué palo, a ver si alguno se me va a poner a llorar… o peor, a ver si alguno me atiza. Piensas eso porque estás en el camino de ser rico, y has empezado por bajar el nivel de escrúpulos, claro. Total, que te da palo meterte en el jaleo. Pues ahí entra la empresa del protagonista de esta película: tú los llamas, les das la lista de los pollos que quieres fumigarte, y ellos vienen, hablan con ellos, les dan un folleto, y tú no tienes ni que encontrártelos en el ascensor.

El personaje de Clooney se dedica a eso. Va de empresa en empresa, all over the United States, fumigándose gente. Mientras tanto, acumula puntos de Iberia Plus y folletea aquí y allá con una ejecutiva imaginaria (no imaginaria en la película, sino imaginaria en el sentido de que las tías así no existen en la realidad) que también tiene un puestazo en alguna empresa que la manda de aquí para allá, es divertida, inteligente, tiene un gusto exquisito, es una conversadora extraordinaria… y sólo quiere sexo salvaje sin ningún compromiso. Pues bueno, piensa Clooney, es un trabajo sucio pero alguien tiene que hacerlo. Y empieza a fumigarse a la ejecutiva mientras sigue fumigándose (en otro sentido) a miles de empleados across the USA.

Llegados a ese punto, la película evoluciona por los más previsibles caminos de la ficción romántica. Clooney, of course, termina enamorándose de la ejecutiva (¿quién no se enamoraría de una tía con todas las virtudes que he descrito antes?), pero hay un pero. Que no voy a decir cuál es por si alguien no ha visto la película y quiere verla. El caso es que a partir de la primera media hora no hay nada que enganche. Como digo, la evolución de la trama es muy previsible, y la actuación de los protagonistas tampoco es para tirar cohetes. ¿Se pasa el rato? Sí. Ahora, también os digo que lo pasa mucho mejor el personaje de George Clooney con sus actividades fumigatorias, sobre todo las que involucran a la ejecutiva liberada. Y eso a pesar de que es rico. Pero sabe sufrirlo en silencio.

El trailer en versión original y en español

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Una bonita historia

El secreto de sus ojos (2009)
El secreto de sus ojos



Dirigida por Juan José Campanella
Con Ricardo Darín y Soledad Villamil
 
Valoración:   

Coinciden en el tiempo dos hechos aparentemente independientes pero que en mi cabeza, olla a presión donde se cuecen las estupideces más peregrinas, se conectan inmediatamente. Por un lado, me siento a ver la argentina “El secreto de sus ojos”; por otro, veo en la tele los anuncios que promocionan la española “Tensión sexual no resuelta”. Y a la velocidad del rayo, mis neuronas colocan los dos hechos el uno junto al otro, a modo de side by side, y sacan las siguientes conclusiones: (a) que la película argentina tiene un título bonito y sugerente, mientras la española apela a las cortezas cerebrales más superficiales; (b) que la argentina está protagonizada por actores, mientras la española la protagonizan modelos y presentadores de televisión; y (c) que mis impuestos no han pagado ni un duro de la argentina, y sí muchos duros de la española. Razón por la cual estoy considerando pedir que me quiten la nacionalidad española, aunque no para solicitar la argentina, puesto que yo ya hablo por los codos y si además se me pusiera acento pampero la cosa podría ser insoportable. Si no lo es ya.

He visto pocas películas argentinas pero, es obligado decirlo, todas me han gustado. Hacen películas pequeñitas, delicadas, armadas con esmero y oficio de joyero. “El secreto de sus ojos” sigue esa noble tradición, y nos presenta una historia sin pretensiones que, tal vez precisamente por eso, acaba llegándonos mucho más adentro de donde apuntaba al principio. Tiene algunos fallos de guión (o, más que fallos, debilidades) pero el conjunto resulta sólido y nos hace pasar un rato delicioso.

Los actores, por supuesto, ayudan mucho. Darín es de lo mejor que hay, y, como en el resto de películas argentinas que he visto, los secundarios son de primer orden, valga la contradicción. Gran actor el que interpreta al joven viudo. Grandes los secundarios del juzgado. Casi me atrevería a decir que, en general, los secundarios están mejor que los protagonistas, o al menos mejor que la protagonista femenina que bajo mi punto de vista no da la talla. Compartir protagonismo con Darín es un ejercicio difícil, y creo que Soledad Villamil todavía no está ahí. Actúa. Se nota que actúa. Es, no obstante, mejor que el 90% de las actrices españolas que hacen cine, lo cual no es muy difícil porque el 90% de las actrices españolas que hacen cine no son actrices. Pero una cosa no quita la otra.

Una vez más queda claro que el problema del cine “local” no es que Hollywood tenga mucho dinero, o que los piratas sean malos malísimos. Una buena historia con buenos actores es todo lo que hace falta. Para conseguir eso, la mejor manera de empezar no es repartir papeles a presentadores de televisión y filmar historias que pueden titularse “Tensión sexual no resuelta”. La historia de “El secreto de sus ojos” es una historia bonita, sin más, sin grandes giros de guión ni grandes misterios por resolver. Pero es bonita. Y Darín la hace preciosa. Añádase a eso un extraordinario grupo de secundarios, de actores secundarios, y tendremos una película digna de medirse de tú a tú con cualquier producción gringa. Pero con acento porteño. Que, quieras que no, nos evita leer los subtítulos. Todo son ventajas.

El trailer en versión original con acento de psicoanalista

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