Archivo de la Categoría 'Estamos rodeados de gilipollas'

De los creadores de “Taxi/Taxi/Taxi”…

Cuando uno ve esos carteles trilingües en los aeropuertos catalanes y gallegos que ponen “Taxi / Taxi / Taxi” no puede por menos que maravillarse del progreso de la Humanidad en los últimos años. Pero cuando uno ve los textos que aparecen en los documentos oficiales por obra y gracia del Ministerio de Igual-da y Otras Cretineces, entonces ya le queda claro que, sin duda, conseguiremos pisar Marte.

No sólo estamos rodeados de gilipollas. Ahora también estamos gobernados por gilipollas.

(Clic en la foto para verla más grande)

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No diga sí, diga oui

Ya se lo decía el inspector Clouseau a Dodo en los episodios de la Pantera Rosa. No es lo mismo decir sí que decir oui. Bien sûr, mon ami. Y no es lo mismo escribir en un papel que es escribir en la pantalla de un móvil. ¿Por qué? No se sabe. Las palabras son las mismas, es cierto, las letras también, incluso el resultado final se puede leer igual sin que el lector pueda notar de ninguna manera qué medio utilizó el autor para escribrir su obra. Cosa que, añado yo, es además absolutamente irrelevante. ¿O es que una Olivetti Lettera 65 añade algún matiz al texto que la Olimpya 260 no puede conseguir? ¿Alguien se ha planteado alguna vez si Vargas Llosa escribió “Cien años de soledad” con un boli Bic o con una pluma? Y si era pluma, ¿era de ganso o estilográfica?

Todas estas cosas, que se han tratado como lo que son (es decir, como chorradas insustanciales) durante siglos, adquieren en estos tiempos nuestros una importancia que parece fundamental. Porque, de repente, se convocan concursos como el que me hace llegar loboretirado, con el objetivo de “incentivar el uso del teléfono móvil como instrumento literario”. Patrocinado, además, por Telefónica, empresa con vocación de mecenas cultural donde las haya, no hay más que ver los rejones que clava por el acceso a Internet para que todos podamos ser un poco más cultos. Así que tócate los mondongos, Mariano. ¿Y por qué pasan estas cosas, os preguntaréis? Pues sí, en efecto: porque ESTAMOS RODEADOS DE GILIPOLLAS (¿qué os pensabais, que había abandonado la sección? ¿con las cosas que salen en los periódicos cada día? ¡Lo que pasa es que me desbordan las noticias!). Hala, aquí va la convocatoria del susodicho concurso para quien crea que estoy de coña.

EDITO: Nines me llama la atención sobre el hecho, irrefutable por otra parte, de que “Cien años de soledad” no la escribió Vargas Llosa sino García Márquez. Corregido queda. Esto me lleva a pensar que los lectores de este blog son o muy chuscos (por no haberse dado cuenta) o muy finolis (por no haber querido decírmelo). O, tercera posibilidad, que no tengo lectores en el blog. A ver si va a ser eso…

Premio Revista Eñe de Literatura Móvil

Premio semanal: cada viernes, hasta las 24 horas. / Gran Premio Final: hasta el 6 de junio.

¿Escribes? ¿Crees que en las distancias cortas es donde un escritor se la juega? ¿Quieres ganar 300 euros por un microrrelato? ¿Y qué tal un premio final de 3.000? Pocas cosas más necesitas saber para convencerte de que el Premio Revista Eñe de Literatura Móvil es lo que estabas esperando. Organizado por Eñe. Revista para leer y patrocinado por Telefónica, con este premio se pretende revalorizar el formato del microrrelato e incentivar el uso del teléfono móvil como instrumento literario. Deberás escribir un microrrelato de 480 caracteres como máximo (incluyendo espacios y firma del autor) y mandarlo antes del viernes a las 24 horas (hora española). Cada semana la revista elegirá un ganador y 9 finalistas, que se darán a conocer los lunes. El ganador recibirá ¡300 euros de premio! Puedes participar desde cualquier lugar del mundo.
¿Cómo enviar tus textos? Dos opciones:

1. Envíalo al teléfono 911 061 449. Muy importante: debes firmar tu relato, con tu nombre y apellido/s, al final del relato.
2. A través de la página que encontrarás en www.revistaparaleer.com/premiosms/envia

Pero aún hay más: entre todos los finalistas y ganadores de cada semana, un jurado de prestigio elegirá el Gran Premio Final, que recibirá nada menos que 3.000 euros. ¿A qué esperas? ¡Ya estamos recibiendo los microrrelatos de la primera semana! Entra ya en el Premio Revista Eñe de Literatura Móvil.

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De los creadores de “ciudadanos y ciudadanas”…

… llega “ciudadanos y ciudadanitos”. O sea, que a partir de ahora hay que empezar a decir ciudadanos, ciudadadanas, ciudadanitos y ciudadanitas, y el que no lo haga es un xenófobo, un machista, un racista, y del PP (¡huy, lo que he dicho!). Duda que me surge: el que diseñó el cartel, ¿lo hizo para pillar una subvención del Ministerio de Igualdad, del Ministerio de Bajos, del Ministerio de Niños, o simplemente porque es gilipollas?

Visto hoy en la Estación de Atocha. Real como la vida misma.

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Paletos

El sentido del ridículo es algo muy personal. Mientras aquí en España nos avergonzamos permanentemente y nos fustigamos unos a otros por no saber inglés como uno de Oxford, a los gringos no sólo se les importa una mierda hablar español sino que incluso hacen gala de su ignorancia (o, más bien, de su más absoluta indiferencia). Si tienen esa despreocupación con el tercer idioma más hablado del mundo, no quiero ni imaginarme cuánto les interesa el danés o el croata. Mientras, nosotros sigamos echándonos las manos a la cabeza cada vez que salen las estadísticas sobre el número de españoles que sabe hablar inglés. Somos una panda de paletos.

Para los que no hayan visto la perla a la primera: fijaos en la cita de “La Guía del Ocio”. Este es un cartel auténtico de promoción del musical “Mamma Mia” en Broadway. Gracias a El Hematocrítico, una vez más, por iluminarnos. Este humilde blog está en deuda con el tuyo. Pero, por favor, no intentes cobrarte esa deuda.

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Flash Justicia: si no tienes cola, puedes sacudir

El otro día me recordaban que tenía un poco abandonada la sección “Estamos rodeados de gilipollas”, y como si fuera una señal leo hoy esta noticia. Por fin queda claro lo de la violencia “de género” (que, como todos sabemos, consiste en decir, por ejemplo, “el mesa” o “la calcetín”). Al parecer, en una pareja de lesbianas una de ellas insultó y agredió a la otra. Un juez condenó a la primera aplicándole la Ley Integral de Violencia de Género (que es decir “el mesa” pero con fibra), y ahora nos aclaran que la sentencia no es correcta, puesto que a las mujeres sólo está mal que les pegue y las insulte un hombre. Si les pega o las insulta otra mujer, ya es otra cosa, mucho menos grave, incluso igualitaria si me apuras. Pues nada, aclarado queda. Que se despellejen entre ellas.

Por si acaso, y por si algún día me veo yo una similar, quiero aclarar desde ya que a mí me duele igual el mamporro de un tío que el de una tía. Y si la tía es Martina Navratilova, probablemente incluso me duela más. Lo digo para que, al menos en mi caso, no le pongan atenuantes ni al uno ni a la otra. A mí que no pegue nadie, si es posible. Muchas gracias, queridos y queridas gobernantes y gobernantas de este y esta país y paisa (paisa, paisa, vendo barato… vaya, ahora que había evitado quedar como un machista, me sale la vena racista… si es que los hombres somos lo peor).

La noticia en cuestión, aquí.

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Estamos rodeados de gilipollas (capítulo 9)

Publicado en “La voz de Galicia” hoy. Parece que, además de ser superespeciales, ahora los niños necesitan 18 años para dejar al pediatra y enfrentarse como machotes a la dura realidad de un médico normal. Eso sí: saldrán del pediatra, e irán a votar para parar todas las guerras supermalísimas y para pedir un piso céntrico con aire acondicionado. Y entre una cosa y la otra, a estudiar psicología (eso sí, sólo 4 años de carrera, que si no es superimposible y, jo, tía).

Mi única esperanza ya es que, aunque nosotros no estemos aquí para verlo, dentro de 100 años en los libros de Historia reconozcan este calvario que estamos viviendo y describan los principios del siglo XXI como una época en la que los gilipollas se hicieron con el control del mundo civilizado. Porque, lo que es yo, hace tiempo que he tirado la toalla. Concretamente el día en que Chenoa se quedó fuera de la final de OT por el tongo en los SMS de Bustamante.


 

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Estamos rodeados de gilipollas (capítulo 8)

No, si ya decía yo que esta saga va a ser interminable… y con el tema de los viajes y las vacaciones está claro que abrí la caja de Pandora. Después de que loboretirado compartiera con nosotros la joya de sitio “Viajes con imaginación”, es ahora fistrolucas quien aporta su granito de arena a la noble tarea del estudio del gilipollas viajero, que es una especie de gilipollas que se caracteriza porque su ADN es mucho más puro que el del gilipollas sedentario. Para que luego digan que viajar es bueno para ampliar horizontes y enriquecer el espíritu.

El caso es que fistrolucas llama nuestra atención sobre los foros de la web Infocruceros, y en particular sobre este artículo. Cuidado, que el documento en sí mismo ameritaría una tesis doctoral, porque tiene 40 páginas y ninguna tiene desperdicio. Os sugiero que vayáis echando un vistazo al azar, aquí y allá, ora en la página 12, ora en la 27.

No sé si en el foro de una guardería se dirían tantas chorradas, pero lo que sí tengo claro es que no se cometerían tantas (y tan burras) faltas de ortografía: ya en la primera página vemos un glorioso “bienbenidaaaaaaaa” (muchas aes, eso sí, porque en ese foro el buen rollo se corta en rebanadas como el pan Bimbo). También en esa primera página un avezado viajero opina que “es un fallo técnico supergrande no llevar bañador”, y poco después menciona, hablando de otro asunto, que “es superfácil hacerlo por tu cuenta”, y que coincidió con tres parejas “supersimpáticas”. Pues en ese plan 40 páginas. Si esto no merece un tío del CSIC dedicado full time a investigar, que venga Dios y lo vea (quiero decir, que venga superDios y lo vea).

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Estamos rodeados de gilipollas (capítulo 7)

Dios, esta saga va a ser interminable… tantos gilipollas y tan poca vida para dedicarla a su estudio. Total, que loboretirado, uno de los miembros de la comunidad más activos últimamente (a ver si se os pega algo a los demás), me propone una web que ha descubierto para su incorporación a la sección “Estamos rodeados de…”. La he visitado, y no exagero si digo que a los 10 segundos ya había decidido meterla en el saco. Y aquí estoy: compartiendo con vosotros este descubrimiento. El sitio en cuestión, llamado “Viajes con imaginación”, podría ser el buque insignia de la generación de atrofiados mentales, infantiloides agilipollados, padres de niños y niñas llamados Océano, Amor o Bosque de los Gnomos, que nos rodean con tal intensidad que en algunos momentos amenazan con ahogarnos en una masa líquida y viscosa llena de buenos deseos y días de Navidad perpetua. De Navidad de El Corte Inglés, claro.

Porque en “Viajes con Imaginación” nos organizan viajes súper molones, con aventuras mega interesantes y emociones híper jo supertía, cómo eres, que harán las delicias de los cerebros ralos de neuronas. Por ejemplo: nos llevan a Londres, pero como Londres es un sitio aburrido y con poca gente, y como si nos limitamos a pasear, contemplar el paisaje, y hablar con la gente, ya se sabe que la vida es un muermo, nos montan una especie de película de Sherlock Holmes contra Jack el Destripador que nos irá amenizando la escapada aquí y allá. Eso sí, el último día hay tarde libre para compras. Además de Londres, hay otros destinos a elegir. El de Egipto supera a todos los demás, ya os lo advierto.

Hasta ahora ya sabíamos que estamos rodeados de gilipollas. Ahora, además (y gracias a loboretirado), ya sabemos dónde encontrarlos.

PS: Si algún lector de este blog ha hecho un viaje con estos pollos, o tiene planeado hacerlo, o incluso ha decidido apuntarse a uno después de encontrar su web gracias a 1y1y1 porque considera que las aventuras súper jo megatía, cómo eres, molan mazo y no te chinan, por favor que considere este artículo como una simple broma y que no se dé de baja por un quítame allá esas gilipolleces. Este mes sólo llevo 36 céntimos de euro de ganancias en el blog, y Google no distingue entre gilipollas y gente normal, así que todos seréis siempre bienvenidos en este humilde sitio mientras hagáis clic en los anuncios. Atentamente, “La Dirección”.

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Estamos rodeados de gilipollas (capítulo 6)

Todas aquellas personas inteligentes que ya se han leído “AKA”, habrán podido comprobar que muchas de las predicciones que se hacían en esa novela se van cumpliendo a un ritmo que supera incluso los cálculos del autor. Por ejemplo, ya hay impresoras que imprimen un micro-código que permite identificar después los documentos que se han imprimido con ellas. O, también, el otro día se anunciaba que en Holanda va a empezar un reality-show que va a premiar al ganador con… un riñón para trasplantar (en AKA se mencionaba varias veces un concurso llamado “Un hígado para el mejor”… sí, vale, me equivoqué con la víscera). Superando incluso la ficción, en el programa real los holandeses tendrán la oportunidad de votar mediante llamadas telefónicas y SMS, que supongo que serán del tipo: Manda “Michael Riñón” al 5505 si quieres que el riñon vaya para Michael, o manda “Michael al hoyo” si quieres que el riñón vaya a otro concursante…

Total, que hoy me encuentro con una nueva muestra de lo gilipollas que se está volviendo el mundo, y nosotros aquí, contemplándolo tan ricamente. Fijaos en estas dos fotos:

¿Alguna diferencia? ¿Veis al negro (perdón, afroamericano) que sale en la primera foto a la izquierda, justo encima del hombro de la chica? ¿Lo veis en la segunda foto? ¿No? Explicación: la primera foto está retocada porque la Universidad de Wisconsin-Madison pensó que la foto real (la segunda) no transmitía la imagen de diversidad cultural y étnica que toda universidad moderna debe tener. Así que cogió la cara de un negro (perdón, hombre de color) y la plantó en un hueco, en plan “qué guapamente estoy aquí, en esta universidad moderna y multirracial donde la vida es un to-to-tómbola, de luz y de coloooooor”. Nótese que sin el negro (perdón, el miembro de la minoría étnica) todos los pollos que salen en la foto son blancos. De hecho, son más blancos que una aspirina. Vamos, que entre todos los fotografiados no juntan ni media jeringuilla de sangre morena.

Por supuesto, la foto que salió finalmente en la portada fue… la primera. La falsa. Y lo peor es que, según cuentan en el artículo donde he leído esta historia, hay más casos de instituciones, empresas, y campañas políticas que también han trucado fotos para darles ese toque de color que tantos votos y subvenciones atrae. Y, por cierto, ¿a que mola que todo esto haya pasado precisamente en la Universidad de Wisconsin, que es como el Lepe de las universidades?

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Estamos rodeados de gilipollas (capítulo 5)

Que penitaPor si a alguien se le había ocurrido comprar la novelita “Sucedió en el AVE”, aquí va el enlace al artículo que Rafael Reig publicaba sobre la susodicha obra en su sección semanal “En primera instancia” en la revista “El Cultural”. Mencionaba Reig en ese artículo la semana pasada que la novela en cuestión iba por su 3ª edición, pero leía yo hace unos días en el periódico (precisamente en otro artículo firmado por Reig, que parece estar abanderando la justísima causa de poner en su sitio a este tipo de “fenómenos” literarios) que ya están a punto de sacar la 5ª, y que lleva unos 50.000 ejemplares vendidos. Eso sí que es un misterio y no los de Agatha Christie.

Suscribo lo que decía Reig en el periódico, en el sentido de que yo tampoco estoy en contra de las “operaciones mediáticas” que algunas editoriales fabrican para disparar las ventas de una novela. Lo único que pido, sumándome a Rafael Reig, es que hagan ese tipo de operaciones con novelas buenas. Caramba, si hay muchísimas, tampoco es tan difícil encontrar una. Como no quedaría bien que Reig lo dijera, ya lo digo yo: cualquier novela de las suyas sería una dignísima candidata a ser mega-hiper-ultra-promocionada, y los miles de lectores atraídos por los focos publicitarios obtendrían, además de una lectura entretenida, una capita de barniz literario-cultural, que nunca viene mal para moverse por este valle de lágrimas.

Por eso, porque hay muchas buenas novelas que pasan desapercibidas, no puedo dejar de protestar porque las mismas editoriales que no prestan ninguna atención a esas buenas obras, dediquen sus presupuestos de marketing a promocionar chorradas infantiloides que ni siquiera sirven para ejercitar el hígado, mucho menos el cerebro. Vuelvo a poner el enlace al artículo de Reig, tan recomendable como siempre, que puede leerse haciendo clic aquí.

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