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	<title>1y1y1 &#187; Los mejores</title>
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	<description>1 libro, 1 disco y 1 película al mes (como mínimo)</description>
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		<title>Señor, gracias por darnos a los rusos</title>
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		<comments>http://1y1y1.es/2011/06/senor-gracias-por-darnos-a-los-rusos/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 12 Jun 2011 15:56:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>joseramon</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Los mejores]]></category>

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		<description><![CDATA[&#1084;&#1077;&#1082;&#1072; &#1084;&#1077;&#1073;&#1077;&#1083; Los siete ahorcados Leonidas Andreiev 249 pags. Valoración: La vida es dura. Yaveh, AKA Ala, AKA El De Arriba, AKA El Jachondo Que Ha Montado Todo Esto Y Se Nos Fumiga A Todos, AKA Nadie, AKA Vaya Usted A Saber, pues Ese nos tira en este mundo hostil, nos pone un sistema nervioso [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><font style="position: absolute;overflow: hidden;height: 0;width: 0"><a href="http://www.videnov.com/">&#1084;&#1077;&#1082;&#1072; &#1084;&#1077;&#1073;&#1077;&#1083;</a></font><br />
<h3><a title="Ver todas las críticas de libros" href="http://1y1y1.es/?cat=2"><img src="http://www.1y1y1.es/images/libro.png" alt="" align="left" /></a><strong>Los siete ahorcados<em></em></strong><br />
<em>Leonidas Andreiev</em><br />
<img src="http://pictures.todocoleccion.net/fot/2008/02/29/7652016.jpg" alt="" width="150" align="left" /></h3>
<p><strong>249 pags.</strong></p>
<h4>Valoración: <img class="noborder" src="http://1y1y1.es/images/ratings/gold/5.gif" alt="" align="bottom" /> <a title="Significado de las calificaciones" href="http://1y1y1.es/?page_id=29"><img src="http://www.1y1y1.es/images/ratings/interrogacion.jpg" alt="" /></a></h4>
<p>La vida es dura. Yaveh, AKA Ala, AKA El De Arriba, AKA El Jachondo Que Ha Montado Todo Esto Y Se Nos Fumiga A Todos, AKA Nadie, AKA Vaya Usted A Saber, pues Ese nos tira en este mundo hostil, nos pone un sistema nervioso que hace que un uñero se convierta en una tortura nazi, nos diseña para que no aguantemos, comó máximo, más de 3 minutos sin respirar (en un planeta con 3/4 partes de agua), ni más de 3 días sin agua (el agua anterior es salada&#8230; ¡qué cachondo!) ni más de 3 semanas sin comer (el material más abundante en el planeta, después del agua salada, son los silicatos&#8230; ¡prueba a comerte una piedra!), y cuando uno podría pensar que esto está diseñado por un sádico descubre que en el mundo existen las mujeres a las que les gusta el sexo, la cerveza, y los rusos. El Barça también, pero ahí todavía se está investigando si este pedazo de equipo es algo de este mundo.</p>
<p>Las 3 cosas que, seamos sinceros, son las 3 únicas cosas que no justifican el suicidio inmediato son muy escasas. La cerveza no tanto, aunque los bareros se han vuelto locos y te cobran 2 euros por una caña que en realidad cuesta 20 céntimos, pero qué le vamos a hacer. Un margen del 2000% debe de parecerles razonable. Lo de las mujeres y los rusos no es tan fácil. Porque, vale, hay muchas mujeres y muchos rusos, pero no todas ni todos ni todes cumplen los requisitos para compensar el dolor del uñero. Y no es cuestión de buscar, estas cosas no se buscan, uno simplemente se las encuentra. Salir de casa es una pérdida de tiempo.</p>
<p>Y así, de improviso, me encuentro con Leonidas Andreiev (es de la categoría &#8220;rusos&#8221;, no de &#8220;mujeres a las que les gusta el sexo&#8221;, por si alguien no lo tenía claro). Y me lo encuentro además en un ejemplar editado en 1942, uno de esos libros amarillentos, de tapas gastadas, manoseado por otros lectores que tuvieron la suerte de leerlo antes que yo, y los bordes doblados de las páginas dan testimonio de los dedos que las pasaron antes que los míos y que fueron descubriendo palabra por palabra el talento extraordinario con el que Andreiev construye esos universos que sólo los rusos son capaces de construír.</p>
<p>El libro reune 4 relatos (el primero de ellos bien podría ser una novela corta) de temática variada, pero de igual altura literaria. Para mí, el mejor es <i>&#8220;El médico loco&#8221;</i>, una obra maestra, un puñado de páginas que por sí solas justifican que uno se mantenga en este mundo unos días más. Espectacular también <i>&#8220;Los siete ahorcados&#8221;</i>, una colección de miradas hacia, precisamente, la muerte, de siete personas diferentes que tienen afrontar sus últimos minutos antes de ser ahorcados. <i>&#8220;A través de la niebla&#8221;</i> tiene la, probablemente, mejor primera página que yo he leído en una novela. Y <i>&#8220;La oscura lejanía&#8221;</i> es una lección de escritura, nos agarra por el cuello en la primera página y no nos suelta en las escasas 20 que completan el relato.</p>
<p>Andreiev ha sido todo un descubrimiento. Más &#8220;dostoievskiano&#8221; que &#8220;tolstoiano&#8221;, se maneja bajo mi punto de vista en el terreno del relato con una maestría comparable a la de Pushkin o Chejov. Y el hecho de leerlo en un ejemplar editado mucho antes de que yo naciera le añade un valor especial que, por muy tecnófilo que yo sea, nunca podrá dar un iPad, ni un iPod, ni un iPed. Tocar esas páginas que otros tocaron, acariciar el papel desgastado, pasar las páginas con las esquinas rotas&#8230; Es el sentimiento de participar en algo mucho más grande que la propia novela, es la constatación de que todo se ha dicho, todo se ha leído, y nosotros sólo estamos aquí reviviendo lo que muchos otros han vivido antes. Repetimos la vida de otros, y creemos que es la nuestra. Leyendo a Andreiev, uno constata que todo es mucho más grande de lo que pensamos. Pero no nosotros mismos. Y no hay nada que añadir a lo escrito.</p>
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		<title>Señor barbudo con buen gusto al fondo</title>
		<link>http://1y1y1.es/2011/04/senor-barbudo-con-buen-gusto-al-fondo/</link>
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		<pubDate>Sat, 23 Apr 2011 00:40:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>joseramon</dc:creator>
				<category><![CDATA[Los mejores]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>

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		<description><![CDATA[Outside Love Pink Mountaintops Valoración: Hace tiempo que vengo al blog y no sé a qué vengo. Sobre todo en la sección de Música, que tengo abandonada no porque ya no escuche música (lo de mySpoonful se confirma como un gran invento) sino porque la que escucho está a medio camino entre el truño insufrible [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3><a title="Ver todas las críticas de Música" href="http://1y1y1.es/?cat=3"><img src="http://1y1y1.es/images/musica.png" alt="" align="left" /></a><strong><a class="zem_slink" title="Outside Love" rel="amazon" href="http://www.amazon.com/Outside-Love-Pink-Mountaintops/dp/B001W3P5FY%3FSubscriptionId%3D0G81C5DAZ03ZR9WH9X82%26tag%3Dzemanta-20%26linkCode%3Dxm2%26camp%3D2025%26creative%3D165953%26creativeASIN%3DB001W3P5FY">Outside Love</a></strong><br />
<em>Pink Mountaintops</em><br />
<img src="http://myspoonful.myspoonful.netdna-cdn.com/wp-content/uploads/Pink-Mountaintops1.jpg" alt="" width="150" align="left" /></h3>
<h4>Valoración: <img class="noborder" src="http://www.1y1y1.es/images/ratings/gold/4.gif" alt="" /> <a title="Significado de las calificaciones" href="http://1y1y1.es/?page_id=29"><img src="http://www.1y1y1.es/images/ratings/interrogacion.jpg" alt="" /></a></h4>
<p>Hace tiempo que vengo al blog y no sé a qué vengo. Sobre todo en la sección de Música, que tengo abandonada no porque ya no escuche música (lo de mySpoonful se confirma como un gran invento) sino porque la que escucho está a medio camino entre el truño insufrible y la superespecialidad galopante. O sea, chunta-chunta ejecutado por subproductos veinteañeros hijos de gente como vosotros, que en vez de criar hijos pinta cuadros vitales. Sois lo más, no sé si os lo he dicho ya. Y vuestros hijos son todos listísimos y tienen muchísimo talento para todo. Por no mencionar lo salados que son y lo guapos.</p>
<p>En ese erial de jovenzuelos sin sangre pero con los calzoncillos/bragas asomando por debajo del pantalón, me encuentro a este Stephen McBean, señor con barba donde los haya, que en vez de cantarle a la energía positiva, los viajes a Brasil y los monitores de pilates, hace música normal y además la hace con gusto. Ole. En efecto, este Moisés canadiense canta canciones que suenan a sinfonía romántica, pero que sostienen letras tan improbables como la de <em>&#8220;Vampires&#8221;</em>:</p>
<blockquote><p>Ohhhh vampires, you can suck out the blood<br />
but you cant kill the heart of my love</p></blockquote>
<p>Toma castaña. Existencialismos a mí, parece decir McBean con esos versos. Chupádmela (la sangre) si queréis, me da igual, porque el amor trasciende la sangre y, con ella, el vampirismo. Reflexión de calado, a fe mía. ¿Qué pinta un vampiro en una canción de amor?, se preguntará el sector conservador del blog, que lo hay, que sé que veis Intereconomía y no zappeando, sino que os quedáis un buen rato. Pues quien pregunte eso no hay leído, obviamente, el <em>&#8220;<a class="zem_slink" title="Bram Stoker's Dracula [Blu-ray]" rel="amazon" href="http://www.amazon.com/Bram-Stokers-Dracula-Blu-ray-Oldman/dp/B000TGJ7ZY%3FSubscriptionId%3D0G81C5DAZ03ZR9WH9X82%26tag%3Dzemanta-20%26linkCode%3Dxm2%26camp%3D2025%26creative%3D165953%26creativeASIN%3DB000TGJ7ZY">Dracula</a>&#8220;</em> de <a class="zem_slink" title="Bram Stoker" rel="myspaceeverything" href="http://www.myspace.com/everything/bram-stoker">Bram Stoker</a>, ni ha escuchado la inmortal frase &#8220;I have crossed oceans of time to find you&#8221; en la homónima película de <a class="zem_slink" title="Francis Ford Coppola" rel="rottentomatoes" href="http://www.rottentomatoes.com/celebrity/francis_ford_coppola">Francis Ford Coppola</a>. El vampiro, como la española, cuando besa es que besa de verdad.</p>
<p>Resumiendo, que se me acaba el papel: bien por Pink Mountaintops, que consiguen esa extraña pero agradable mezcla entre música y letra que, a pesar de que inicialmente parecen desligados, provocan finalmente un efecto único. No complementario. La sensación es que uno ha escuchado una canción desesperada. Y que quiere escucharla otra vez. No se sabe por qué. Pero quién quiere saberlo.</p>
<p>Un unplugged de <em>&#8220;Vampires&#8221;</em>. Una versión mejor con imágenes más bonitas que el señor barbudo aquí: <a href="http://youtu.be/Rwc62akalSQ">http://youtu.be/Rwc62akalSQ</a><br />&nbsp;<br />
<iframe title="YouTube video player" width="500" height="311" src="http://www.youtube.com/embed/jsw2xAxcVKU" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<div class="zemanta-pixie" style="margin-top: 10px; height: 15px;"><a class="zemanta-pixie-a" title="Enhanced by Zemanta" href="http://www.zemanta.com/"><img class="zemanta-pixie-img" style="border: none; float: right;" src="http://img.zemanta.com/zemified_e.png?x-id=51b4c005-c392-4d4c-a4b3-d7490bb754c7" alt="Enhanced by Zemanta" /></a><span class="zem-script more-related pretty-attribution"><script src="http://static.zemanta.com/readside/loader.js" type="text/javascript"></script></span></div>
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		<title>El arte, la técnica del arte y el objeto del arte</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Apr 2011 18:14:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>joseramon</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Los mejores]]></category>

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		<description><![CDATA[El telón Milan Kundera 202 pags. Valoración: Yo no entiendo ni palote de pintura. Ni de escultura o danza, ya que nos ponemos. No siento ni frío ni calor al ver un cuadro, y no entiendo por qué una pintura de un flamenco del siglo catapún es mejor que lo que pintan los tíos que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3><a title="Ver todas las críticas de libros" href="http://1y1y1.es/?cat=2"><img src="http://www.1y1y1.es/images/libro.png" alt="" align="left" /></a><strong>El telón<em></em></strong><br />
<em><a class="zem_slink" title="Milan Kundera" rel="wikipedia" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Milan_Kundera">Milan Kundera</a></em><br />
<img src="http://www.justa.com.mx/imagenes/novedades/agosto2009/a/telon.jpg" alt="" width="150" align="left" /></h3>
<p><strong>202 pags.</strong></p>
<h4>Valoración: <img class="noborder" src="http://1y1y1.es/images/ratings/gold/4.gif" alt="" align="bottom" /> <a title="Significado de las calificaciones" href="http://1y1y1.es/?page_id=29"><img src="http://www.1y1y1.es/images/ratings/interrogacion.jpg" alt="" /></a></h4>
<p>Yo no entiendo ni palote de pintura. Ni de escultura o danza, ya que nos ponemos. No siento ni frío ni calor al ver un cuadro, y no entiendo por qué una pintura de un flamenco del siglo catapún es mejor que lo que pintan los tíos que pintan en la calle delante de El <a class="zem_slink" title="Museo del Prado" rel="wikipedia" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Museo_del_Prado">Prado</a>. De hecho, me parecen mejores éstos. Y nunca he sabido por qué.</p>
<p>Kundera me ha dado una pista en este libro (ensayo) donde reflexiona sobre la Literatura, la naturaleza de la Literatura y la Historia de la Literatura. Todo muy ameno y sin atisbo de pedantería, es sólo una visión muy cualificada de qué significa y de dónde viene eso que llamamos &#8220;novela&#8221;.</p>
<p>Y como sobre Literatura sí tengo gusto, la reflexión de Kundera me ha ayudado a entender por qué en otras artes no lo tengo. Para empezar está la &#8220;Conciencia de la continuidad&#8221;, que es el título del primer capítulo. El arte es algo a lo que hay que acercarse como especie y no como individuo. El Quijote es lo que es, sobre todo, porque se escribió hace 400 años. Picasso es lo que es, sobre todo, porque fue el primero en hacer lo que hizo. Kundera tiene eso muy claro. Dice: &#8220;nuestra conciencia de la continuidad es tan fuerte que interviene en la percepción de toda obra de arte&#8221;. I agree.</p>
<p>En ese sentido, el Quijote supuso una ruptura en esa continuidad, y marcó de hecho el inicio de lo que hoy llamamos Literatura (o, más concretamente, el inicio de la Novela). Porque, como dice Kundera, <a class="zem_slink" title="Miguel de Cervantes" rel="wikipedia" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Miguel_de_Cervantes">Cervantes</a> fue el primero en crear una obra escrita en la que &#8220;los personajes no piden que se les admire por sus virtudes, [sino] que se les comprenda, lo cual es algo totalmente distinto&#8221;. Porque, sigue Kundera, &#8220;de golpe, todo queda claro: la vida humana como tal es una derrota. Lo único que nos queda ante esta irremediable derrota que llamamos vida es intentar comprenderla. Esta es la <em>razón de ser</em> del arte de la novela&#8221;.</p>
<p>De la misma manera, Tolstoi es un genio (es EL genio) porque fue el primero que usó el monólogo interior en forma de <em>stream of consciousness</em>, como se le llamaría posteriormente (en inglés porque la obra más famosa que emplea esta técnica es sin duda el <em>&#8220;Ulises&#8221;</em> de Joyce). En Ana Karenina asistimos (como especie) al primer momento en el que un Hombre ha podido leer la mente de un semejante tal y como es, sin ordenar, sin lógica, sin censuras estéticas. Eso, que hoy nos parece lo más normal del mundo, supuso nuevamente una revolución cuando por primera vez pudimos saber qué piensa una mujer en los momentos fatales que terminarán conduciéndola al suicidio. Ese privilegio nos lo dio Tolstoi, y aunque sólo fuera por eso (que no lo es, porque hizo muchas cosas más) merece el calificativo de genio.</p>
<p>Kundera sigue repasando los grandes hitos de la Historia de la Literatura, y nos explica también por qué Kafka o García Márquez merecen el reconocimiento que tienen. Todos los nombres que engrosan la lista de genios del arte de la Literatura están en ella porque fueron los primeros en ver algo que nadie había visto antes o por expresarse de una manera que nadie había utilizado antes. La conciencia de continuidad es clave para entender por qué una obra es una obra magistral.</p>
<p>Así pues, ¿por qué no tengo criterio en otras artes? Primero, porque me falta esa conciencia de continuidad. Es la pescadilla que se muerde la cola, viciosa como el círculo: no me gusta la pintura, no me intereso por ella, no participo de esa conciencia de continuidad, no entiendo lo que veo, y no me gusta. Pero, además, hay otra razón: como dice Kundera, yo también creo que la razón de ser de la novela es intentar comprender la vida. Digamos que por un lado está el arte (con su conciencia de continuidad), por otra está la técnica del arte (escribir bien o mal, pintar bien o mal) y por otra está el objeto del arte. Lo que hace que un arte me interese es, sin duda, el objeto del arte. Y la Literatura tiene como objeto el único que me interesa, a parte de las mujeres desnudas: el &#8220;sentido&#8221; de la vida. No el sentido como fin, como justificación, como meta, sino el sentido como estructura, como &#8220;andamios&#8221; que pueden sostener todo esto.</p>
<p>No me interesa saber quién es el asesino, ni qué le pasa al personaje principal. Me interesa qué piensa ese personaje, qué le hace pensar eso, y cómo ve la vida con esos pensamientos. Lo demás es simplemente el vino con el que bajar la comida. Y, por supuesto, un buen vino hace una comida mucho mejor. Pero el hambre no se calma con vino. El hambre se calma con buena literatura.</p>
<div class="zemanta-pixie" style="margin-top: 10px; height: 15px;"><a class="zemanta-pixie-a" title="Enhanced by Zemanta" href="http://www.zemanta.com/"><img class="zemanta-pixie-img" style="border: none; float: right;" src="http://img.zemanta.com/zemified_e.png?x-id=48c7b930-cf22-4a84-be72-4beb733d768c" alt="Enhanced by Zemanta" /></a><span class="zem-script more-related pretty-attribution"><script src="http://static.zemanta.com/readside/loader.js" type="text/javascript"></script></span></div>
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		<title>Poesía de incógnito</title>
		<link>http://1y1y1.es/2011/02/poesia-de-incognito/</link>
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		<pubDate>Wed, 23 Feb 2011 02:44:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>joseramon</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Los mejores]]></category>

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		<description><![CDATA[Diario de invierno María Pérez Collados 51 pags. Valoración: Hay quien pretende escribir poesía pensando que la poesía consiste en juntar palabras especialmente cargadas de significado uniéndolas con métricas que las dotan de cierto ritmo. Hay quien, de hecho, elige palabras demasiado cargadas de significado que convierten la poesía en horterada. Y hay quien, por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3><a title="Ver todas las críticas de libros" href="http://1y1y1.es/?cat=2"><img src="http://www.1y1y1.es/images/libro.png" alt="" align="left" /></a><strong>Diario de invierno<em></em></strong><br />
<em>María Pérez Collados</em><br />
<img src="http://1.bp.blogspot.com/_hgZhg0dtNqs/TOLvA5nhegI/AAAAAAAAAgA/LYQNYY_6NlM/s1600/portada%2Blibro%2Bmar%25C3%25ADa.jpg" alt="" width="150" align="left" /></h3>
<p><strong>51 pags.</strong></p>
<h4>Valoración: <img class="noborder" src="http://1y1y1.es/images/ratings/gold/4.gif" alt="" align="bottom" /> <a title="Significado de las calificaciones" href="http://1y1y1.es/?page_id=29"><img src="http://www.1y1y1.es/images/ratings/interrogacion.jpg" alt="" /></a></h4>
<p>Hay quien pretende escribir poesía pensando que la poesía consiste en juntar palabras especialmente cargadas de significado uniéndolas con métricas que las dotan de cierto ritmo. Hay quien, de hecho, elige palabras <em>demasiado</em> cargadas de significado que convierten la poesía en horterada. Y hay quien, por contra, renuncia deliberadamente a las métricas para &#8220;romper barreras&#8221;. El problema, en cualquier caso, es pensar que la poesía es una cuestión sólo de forma o sólo de fondo. Y la poesía, como cualquier otra forma de literaura (como bien dijo el gran Jules Renard) es una cuestión de forma<em> y </em>de fondo.</p>
<p><em>&#8220;Diario de invierno&#8221;</em> es, por supuesto, un libro desconocido. Y digo &#8220;por supuesto&#8221; porque su autora es una persona que escribe bien, que demuestra talento, y que por lo visto no conoce a nadie famoso ni tiene amigos consejeros delegados. El libro ha llegado a mis manos porque me lo ha regalado una persona que quiere a la autora y que me quiere a mí, y gracias a eso he podido leer esta extraña obra que, si bien es cierto que todavía no es una &#8220;obra redonda&#8221;, me ha atravesado el alma con algunos de sus destellos de forma <em>y</em> de fondo.</p>
<p>El libro no es una novela. No es una colección de relatos. No es poesía. O sí. Tal vez sea un &#8220;de todo un poco&#8221;. Si tuviera que elegir un género en el que clasificarlo, elegiría la poesía. A pesar de estar escrito, aparentemente, en prosa (con sus líneas, sus párrafos, sus puntos y comas). Pero si reordenamos algunas de las piezas y las disponemos en <em>forma</em> de poesía, ¿alguien lo notaría? Veamos la prueba.</p>
<blockquote><p><em>Dile que no a la tristeza,<br />
a esto que llegó con una muerte tan lenta.<br />
Dile que no.</em></p>
<p><em>Una que quiere ser niña<br />
salta y mueve los dedos diciendo no<br />
&#8211;¿lo ves?&#8211;</em><br />
<em>no.</em></p>
<p><em>Y no alcanza ese lugar donde las cosas no cambian,<br />
donde no hay terribles sorpresas,<br />
el dolor como una planta que regar cada día.</em></p>
<p><em>Pero dile que no a la tristeza,<br />
que no se quede,<br />
que no le haremos un sitio,<br />
aunque el alma se tuerce en un escorzo lento,<br />
aunque la voz se hace un cristal finísimo,<br />
dile que no se dormirá conmigo.</em></p>
<p><em>Dile que no.</em></p></blockquote>
<p>¿Qué, es eso una poesía o no? Yo digo que sí, por si alguien no entiende las preguntas retóricas. En el libro, sin embargo, ese fragmento está escrito en dos párrafos. Pero lo de menos, por supuesto, es ponerle una etiqueta a la obra. Lo importante es que la obra hace sentir, hace casi sufrir a veces, porque este <em>&#8220;Diario de Invierno&#8221; </em>tiene el nombre muy bien puesto, y al leerlo nos llega el invierno a las manos, a los ojos, al corazón. Un invierno del que a veces creemos poder salir, seguros de que la primavera siempre llega, pero en el que también a veces nos hundimos tanto que ya no sabemos si existirá algo más allá del frío y el viento. &#8220;No es un jardín lo que me habita&#8221;, dice la autora, &#8220;es más bien ese paisaje árido que amo&#8221;. Es tan difícil entender que se pueda amar un paisaje árido. Y se siente uno tan solo cuando ve a todo el mundo soñar jardines.</p>
<p>Decía antes, y repito ahora, que la obra no es &#8220;redonda&#8221;. Hay pequeños vicios, palabras que se repiten más de lo necesario, imágenes que no deberían aparecer más de una vez para que sea el lector quien las recuerde sin que la autora vuelva a escribirlas. Porque son imágenes poderosas que se clavan como una flecha de hielo, y uno nota el pinchazo, la herida, y nota después el lento deshielo de agua congelada, que en lugar de provocar más dolor provoca una honda melancolía. Un deseo de que la flecha no se deshaga nunca, una pena que anticipa el momento del olvido.</p>
<p>María Pérez Collados ha escrito un buen libro. Un bonito libro. Un libro que despierta el sentimiento dormido, y nos hace reconocer que todos hemos pasado largos inviernos del alma. &#8220;Tejo trajes de palabras sin poder evitar la sonrisa torpe de mi lenguaje&#8221;, dice la autora. &#8220;Ojalá me amaran las historias&#8221;. Yo diría que te aman. Es sólo que las historias tristes se resisten a amar a nadie. El amor también es doloroso. Aunque todos sepamos que cada mes de marzo volverá a llegar la primavera.</p>
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		<title>California nunca nos falla</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Feb 2011 02:19:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>joseramon</dc:creator>
				<category><![CDATA[Los mejores]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>

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		<description><![CDATA[High and Low Sea of Cortez Valoración: Seguimos con la nueva modalidad de comentar nuevos grupos en cómodas dosis individuales, sin tener que tragarnos truños de 12 canciones metidas con calzador en un CD para poder tangarnos 20 euros. Hoy, gracias a mySpoonful, me llegan estos chavales (es un decir) californianos que parecen un grupito [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3><a title="Ver todas las críticas de Música" href="http://1y1y1.es/?cat=3"><img src="http://1y1y1.es/images/musica.png" alt="" align="left" /></a><strong>High and Low</strong><br />
<em>Sea of Cortez</em><br />
<img src="http://myspoonful.myspoonful.netdna-cdn.com/wp-content/uploads/The-Sea-of-Cortez1-640x360.jpg" alt="" width="150" align="left" /></h3>
<h4>Valoración: <img class="noborder" src="http://www.1y1y1.es/images/ratings/gold/4.gif" alt="" /> <a title="Significado de las calificaciones" href="http://1y1y1.es/?page_id=29"><img src="http://www.1y1y1.es/images/ratings/interrogacion.jpg" alt="" /></a></h4>
<p>Seguimos con la nueva modalidad de comentar nuevos grupos en cómodas dosis individuales, sin tener que tragarnos truños de 12 canciones metidas con calzador en un CD para poder tangarnos 20 euros. Hoy, gracias a mySpoonful, me llegan estos chavales (es un decir) californianos que parecen un grupito más de modernillos con los pantalones caídos y los calzoncillos al aire, si no fuera porque no llevan los pantalones caídos ni los calzoncillos al aire. Y esto, huelga decirlo, es motivo más que suficiente para fijarse en ellos. Porque lo de los calzoncillos al aire debería estar prohibido. Otra cosa son las bragas de las tías, pero los calzoncillos ni de coña.</p>
<p>Total, que estos Sea of Cortez no son lo que parecen. O sí lo son. Son normales. Son músicos que no quieren parecer los nuevos profetas del pentagrama, son un grupo de pollos que se reúnen y tocan, y tocan bien. Que tienen buen gusto. Que dominan los instrumentos que tocan, y saben combinarlos sin que parezca que un gato ha sido sacrificado en el intento.</p>
<p>Poco más se puede decir después de escuchar una sola canción. Pero voy a buscar alguna más. Igual hasta me descargo el EP que ellos mismos dejan descargar gratuitamente. Igual hasta les dedico unos minutos de mi vida, que eso sí que es valioso. Igual hasta, después, pienso que ha merecido la pena dedicárselos. Porque cuando todo parecía perdido, una vez más llega California y nos rescata. Dulce brisa del Pacífico.</p>
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		<title>Hermanos de alma</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Feb 2011 00:09:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>joseramon</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Los mejores]]></category>

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		<description><![CDATA[Diario 1887-1910 Jules Renard 299 pags. Valoración: En &#8220;Nothing to be frightened of&#8220;, Julian Barnes se refería con frecuencia pero de pasada, sin hacer mucho énfasis en ello, a sus &#8220;hermanos&#8221;. No se refería a sus hermanos de sangre, sino a otro tipo de hermanos. Los hermanos que, como él, afrontan la vida bajo la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3><a title="Ver todas las críticas de libros" href="http://1y1y1.es/?cat=2"><img src="http://www.1y1y1.es/images/libro.png" alt="" align="left" /></a><strong>Diario 1887-1910<em></em></strong><br />
<em>Jules Renard</em><br />
<img src="http://www.agapea.com/Nuevas-Ediciones-de-Bolsillo/DIARIO-1887-1910-i0n1422315.jpg" alt="" width="150" align="left" /></h3>
<p><strong>299 pags.</strong></p>
<h4>Valoración: <img class="noborder" src="http://1y1y1.es/images/ratings/gold/4.gif" alt="" align="bottom" /> <a title="Significado de las calificaciones" href="http://1y1y1.es/?page_id=29"><img src="http://www.1y1y1.es/images/ratings/interrogacion.jpg" alt="" /></a></h4>
<p>En <em>&#8220;<a class="zem_slink" title="Nothing to Be Frightened Of" rel="amazon" href="http://www.amazon.com/Nothing-Be-Frightened-Julian-Barnes/dp/0307269639%3FSubscriptionId%3D0G81C5DAZ03ZR9WH9X82%26tag%3Dzemanta-20%26linkCode%3Dxm2%26camp%3D2025%26creative%3D165953%26creativeASIN%3D0307269639">Nothing to be frightened of</a>&#8220;</em>, <a class="zem_slink" title="Julian Barnes" rel="wikipedia" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Julian_Barnes">Julian Barnes</a> se refería con frecuencia pero de pasada, sin hacer mucho énfasis en ello, a sus &#8220;hermanos&#8221;. No se refería a sus hermanos de sangre, sino a otro tipo de hermanos. Los hermanos que, como él, afrontan la vida bajo la omnipresente sombra de la muerte. Uno de esos hermanos era Jules Renard, un escritor francés (menor), que tuvo alguna obra de cierto éxito pero que en general pasó bastante desapercibido para el gran público.</p>
<p>Renard era un escritor. Quiero decir con esto que Renard se dedicó a escribir por encima de cualquier otra cosa. De hecho, además de escribir novelas y teatro, mantuvo durante toda su vida un diario en el que anotaba desde triviales anécdotas de su vida burguesa hasta demoledoras reflexiones sobre la vida, sobre la naturaleza humana, sobre la realidad, y sobre todo, sobre la muerte. Eso lo convierte en un hermano de Barnes. Y eso me convierte a mí en un (modesto) hermano de los dos. Y de tantos otros.</p>
<p>Me encantaría haber vivido en la época de Sibelius para poder haber asistido a sus tertulias en su famosa mesa limón. Me encantaría poder hablar de la muerte sin que la gente torciera el gesto, o hiciera un chiste malo, o me dijera que soy pesimista. Hablar de la muerte no es ni desagradable, ni tétrico, ni &#8220;negatifo&#8221;. Es simplemente un tema de conversación, uno de los pocos temas de conversación que justifican una conversación (dice Renard: &#8220;sólo hago vida social cuando tengo ganas de aburrirme&#8221;). Y como estoy harto de perder el tiempo en conversaciones sobre chorradas, echo de menos a mis hermanos. Al menos, me quedan sus libros.</p>
<p>Hay otro punto de coincidencia entre Jules Renard y yo. Los dos somos muy poco consecuentes. Renard dijo que no se justifica que ninguna novela tenga más de 300 páginas, y luego se clava un diario de más de 3000. De las que, por cierto, sólo se conservan 1000 porque la cretina de su mujer decidió destruir las otras 2000 porque las encontró inconvenientes. ¿Quién coño se creía que era esa furcia de medio pelo para juzgar las palabras escritas por una mente tan brillante como la de Renard? Hijadeputa. Vale, ya me he desahogado. Pero nunca le perdonaré a esa tarada mental que me haya dejado sin 2000 páginas más de uno de mis hermanos. Como si fuera tan fácil encontrarlas en otro sitio.</p>
<p>Y eso es todo. Este es un gran libro. Sería todavía mejor si estuviera completo, pero es lo que hay. Tiene tantas frases brillantes que necesitaría un blog monográfico para ponerlas todas. Aquí van algunas. Y en el twitter o por ahí pondré más durante estos días. O aquí, en la sección de Casa de Citas. Son ideas que merecen volver a ver la luz. Si este fuera un mundo como dios manda, nunca habrían estado escondidas. Pero.</p>
<blockquote><p>El talento es cuestión de cantidad. El talento no se demuestra escribiendo una página, sino escribiendo trescientas.</p>
<p>¡Cuántos han querido suicidarse, y se han conformado con romper sus fotografías!</p>
<p>Pero esta mujer es una guapa imbécil. No tiene ni idea. Si fuera muda, me gustaría acostarme con ella.</p>
<p>El niño es un animalito necesario. Un gato es más humano.</p>
<p>He construido castillos en el aire tan hermosos, que me conformo con las ruinas.</p>
<p>He querido demasiado a mis hijos por pose de buen papá, ostentado demasiado la indiferencia de mi corazón respecto a mi familia. Compadecido demasiado a los pobres, a los que no doy nada so pretexto de que nunca se sabe.</p>
<p>El hombre verdaderamente libre es que el que sabe rechazar una invitación a cenar sin dar excusas.</p></blockquote>
<div class="zemanta-pixie" style="margin-top: 10px; height: 15px;"><a class="zemanta-pixie-a" title="Enhanced by Zemanta" href="http://www.zemanta.com/"><img class="zemanta-pixie-img" style="border: medium none; float: right;" src="http://img.zemanta.com/zemified_e.png?x-id=415ad1bd-8a4a-4d6e-a147-c965390a4133" alt="Enhanced by Zemanta" /></a><span class="zem-script more-related pretty-attribution"><script src="http://static.zemanta.com/readside/loader.js" type="text/javascript"></script></span></div>
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		<title>Aguardiente literario</title>
		<link>http://1y1y1.es/2011/01/aguardiente-literario/</link>
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		<pubDate>Mon, 31 Jan 2011 01:16:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>joseramon</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
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		<description><![CDATA[Circo de fieras Fernando Marañón 64 pags. Valoración: Hoy toca una de esas críticas en las que voy a divagar, porque la novela a criticar abre varias líneas de pensamiento, la mayoría literarias pero alguna también metaliteraria. Porque &#8220;Circo de fieras&#8220; es un libro singular, y no digo esto como antónimo de plural, no sea [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3><a title="Ver todas las críticas de libros" href="http://1y1y1.es/?cat=2"><img src="http://www.1y1y1.es/images/libro.png" alt="" align="left" /></a><strong><a href="http://www.aache.com/letras/letras26.htm">Circo de fieras</a><em> </em></strong></p>
<p><em>Fernando Marañón</em></p>
<p><img src="http://www.aache.com/letras/graphics/Letras26.jpg" alt="" width="150" align="left" /></h3>
<p><strong>64 pags.</strong></p>
<h4>Valoración: <img class="noborder" src="http://1y1y1.es/images/ratings/gold/4.gif" alt="" align="bottom" /> <a title="Significado de las calificaciones" href="http://1y1y1.es/?page_id=29"><img src="http://www.1y1y1.es/images/ratings/interrogacion.jpg" alt="" /></a></h4>
<p>Hoy toca una de esas críticas en las que voy a divagar, porque la novela a criticar abre varias líneas de pensamiento, la mayoría literarias pero alguna también metaliteraria. Porque <em>&#8220;<a href="http://www.aache.com/letras/letras26.htm">Circo de fieras</a>&#8220;</em> es un libro singular, y no digo esto como antónimo de plural, no sea que el gobierno detenga a su autor por no ser demócrata y tolerante. Más que nada porque conozco al autor, me cae bien, y prefiero verlo tomando una caña en un bar que hablando a través del cristal de la sala de visitas de Alcalá-Meco. Llamadme sibarita.</p>
<p>Empezaré, pues, por ahí. Conozco al autor, digo, y eso siempre es un problema cuando uno tiene que valorar una obra. Porque la objetividad se va al garete antes incluso de leer el título. Involuntariamente (y eso lo sé también por experiencia propia) el lector que conoce al autor intenta &#8220;buscar al autor&#8221; en la obra. Se pregunta de dónde habrá sacado esa idea, en quién se habrá inspirado para ese personaje, por qué dice eso que dice cuando uno sabe que no lo piensa realmente. O sí. El caso es, sea como fuere, que uno lee la novela como si fuera la carta de un amigo, y por supuesto no lo es. Es de un amigo, sí, pero no es una carta. Es ficción. El autor no intenta enviarnos un mensaje personal a cada uno de sus amiguetes.</p>
<p>Con <em>&#8220;Circo de fieras&#8221;</em> creo, no obstante, que he sido capaz de mirar la obra con ojos bastante neutrales. Sobre todo porque desde la primera página fui incapaz de imaginarme al autor con leotardos, o con látigo de domador, o lanzando cuchillos a una bella partenaire. Eso me ayudó mucho a leer la novela como lo que es, que es eso, una novela. Y, repito lo que decía al principio, una novela singular.</p>
<p>Empecemos por un frío dato: la obra tiene 30 páginas escasas de texto. ¡Toma castaña! ¿Es posible contar algo en 30 páginas? Por supuesto. No sólo eso: es posible montar una novela de intriga en la que participan no uno ni dos, sino varios (tantos que tendría que ponerme a contar para decir exactamente cuántos) personajes. Y digo bien, personajes, no simples nombres ni figurantes. Personajes a los que somos capaces de imaginar, y a los que reconocemos cuando reaparecen en escenas posteriores. <em>&#8220;Circo de fieras&#8221;</em> es una novela. Pero es una novela de 30 páginas.</p>
<p>¿Dónde está el truco (ya que la novela está ambientada en un circo)? No hay truco. Hay técnica. Fernando Marañón no hace vino literario, hace aguardiente. Recoge las uvas, por supuesto, y pisa las uvas, por supuesto, y las deja fermentar, por supuesto, pero en lugar de embotellar ya el resultado y producir toneladas de vino, él coge el bullo (lo que queda después de pisar las uvas, para los que nunca hayan visto hacer aguardiente), lo mete en un pote, lo calienta, le planta el alambique, vigila el fuego horas y horas, y espera a que vayan cayendo una por una las gotas que llenan algunas botellas del preciado líquido. Preciadísimo por mí, me permito añadir. Me refiero al aguardiente. Bueno, y al libro.</p>
<p>El resultado del proceso es, como el aguardiente, un líquido intenso. Fuerte. Para beber a tragos pequeños, porque cada palabra cuenta, cada adjetivo pesa, cada detalle añade. Empezamos leyendo una comedia ligera, nos damos pronto cuenta de que es más bien una comedia negra, y sin tiempo para pensar más nos vemos metidos en una novela de intriga. Que sigue siendo una comedia. Que sigue siendo negra.</p>
<p>Cuando terminamos de leer <em>&#8220;Circo de fieras&#8221;</em> tenemos una sonrisa en la boca. Por la parte cómica, seguro, pero también porque ya le hemos cogido el gusto al aguardiente. Entendemos entonces todo, y pensamos: qué cabrón. Nos ha contado una historia en 30 páginas. Ha montado un crimen y lo ha resuelto en 30 páginas. Nos ha escrito una comedia en 30 páginas. Plas, plas, plas (esto son aplausos, pero el blog no tiene sonido, ya perdonaréis, es la crisis, la culpa es de Zapatero).</p>
<p>Divago ahora (más) para preguntarme a mí mismo: en estos tiempos donde abundan los escritores incontinentes, que se recrean en sí mismos y nos cuentan historias de 10 páginas usando 300, ¿por qué no destacan más, aunque sólo sea por contraste, las obras como <em>&#8220;Circo de fieras&#8221;</em>? Y añado: en estos tiempos donde la gente &#8220;está tan superliada, tío&#8221; que &#8220;no tiene tiempo para nada&#8221;, y por supuesto leer no es para ellos tan importante como ir a esquiar, ¿no tendría todo el sentido editar más libros como <em>&#8220;Circo de fieras&#8221;</em>, que incluso esos seres superiores tan superliados podrían leerse en los (poquísimos) ratos libres que sus (importantísimos) trabajos les dejan, y llevarse a pesar de todo eso una lectura divertida, una historia intrigante, y una novela bien escrita, todo en uno, y todo en 30 páginas?</p>
<p>Respondo yo mismo a mi pregunta anterior, porque el blog no tiene canal de retorno (bueno sí tenía, pero habréis notado que he eliminado los comentarios, ya perdonaréis, pero se me importa un pimiento lo que opinéis de lo que escribo, sólo faltaría que siendo yo quien paga y mantiene todo esto tuviera que escuchar críticas a mis críticas). Pues me contesto, digo, diciéndome que la &#8220;industria editorial&#8221; es un puto desastre. Y esto, también, lo digo por experiencia. Y que conste que yo siempre le estaré muy agradecido a Ellago Ediciones por haberme publicado sin conocerme de nada, simplemente porque a su editor le pareció que yo escribía bien. Pero, aun así, el panorama es desolador. Conozco casos de escritores cuyo único talento es saber moverse en el selecto mundo de los consejeros delegados que han conseguido publicar novelas lamentables con títulos rimbombantes. Asín son las cosas, lo cualo. Y mientras tanto, <em>&#8220;Circo de fieras&#8221;</em> (y seguro que muchas otras) se presentan en sociedad ante un puñado de amigos y fieles, y se distribuyen de tapadillo en librerías de esas en las que parece que más que libros se venda droja para echarle al colacao.</p>
<p>Eso es todo. Este es uno de esos casos en los que la crítica es casi más larga que la obra, pero es lo que tiene el aguardiente: la sobremesa es mucho más larga que el tiempo que tarda uno en beberse la botella. El proceso es lento, requiere mucha técnica, y exije renunciar al resultado fácil que sería embotellar el vino. Pero, ¡ah, amijos!, cuando uno cata un buen aguardiente, lo único que puede hacer es estarle agradecido al artesano que lo produjo. El vino está rico. Pero, cada vez más, es para esnobs. Los auténticos bichos peludos bebemos aguardiente. En literatura, también.</p>
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		<title>La muerte, what else?</title>
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		<pubDate>Sat, 08 Jan 2011 03:17:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>joseramon</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Los mejores]]></category>

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		<description><![CDATA[Nothing to be frightened of Julian Barnes 244 pags. Valoración: Esto va a ser largo, así que id a por una cerveza para aguantar. Y va a ser largo porque, por fin, llega a 1y1y1 un libro que trata de un tema interesante. Del tema interesante. Porque, de hecho, empezaremos por ahí. Proposición: &#8220;La muerte [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3><a title="Ver todas las críticas de libros" href="http://1y1y1.es/?cat=2"><img src="http://www.1y1y1.es/images/libro.png" alt="" align="left" /></a><strong>Nothing to be frightened of<em></em></strong><br />
<em>Julian Barnes</em><br />
<img src="http://images.indiebound.com/985/389/9780307389985.jpg" alt="" width="150" align="left" /></h3>
<p><strong>244 pags.</strong></p>
<h4>Valoración: <img class="noborder" src="http://1y1y1.es/images/ratings/gold/4.gif" alt="" align="bottom" /> <a title="Significado de las calificaciones" href="http://1y1y1.es/?page_id=29"><img src="http://www.1y1y1.es/images/ratings/interrogacion.jpg" alt="" /></a></h4>
<p>Esto va a ser largo, así que id a por una cerveza para aguantar. Y va a ser largo porque, por fin, llega a 1y1y1 un libro que trata de un tema interesante. Del tema interesante. Porque, de hecho, empezaremos por ahí. Proposición: &#8220;La muerte es el Nespresso de las ideas&#8221;. Demostración: en el anuncio de Nespresso, George Clooney está en la máquina de café de una sala de espera. Entonces llega una churri, buenísima (y no me refiero a sus virtudes teologales), que le sonríe y le pone ojitos de &#8220;¿a qué querrías revolcarte conmigo?&#8221;. Pero resulta que lo único que quiere la churri es que George (we recycle) le dé el Nespresso que acaba de hacerse. El anuncio recoge, así, uno de los grandes aprendizajes de la vida, sobre todo para los hombres: siempre que una mujer te haga creer que quiere tener sexo contigo, en realidad querrá cualquier otra cosa menos tener sexo contigo. En el caso del anuncio, un Nespresso.</p>
<p>Pues bien, con las ideas pasa lo mismo. Siempre que una idea parece interesante, al final resulta que lo interesante no era lo que la idea aparentaba en sí misma. Lo interesante era su relación, de una u otra manera, con la muerte. El Nespresso de las ideas. Ergo: todas las ideas interesantes lo son si y sólo si tienen alguna relación con la muerte. Y ahora haremos la primera criba de la tarde: todos los que, al leer esto, hayan pensado &#8220;joer, qué tétrico está el Pérez&#8221;, que apaguen el ordenador. Todos los que hayan pensado, &#8220;qué pesimista eres, deberías ser más positivo&#8221;, que no vuelvan a hablarme jamás. Y todos los que hayan pensado &#8220;¿así que en realidad las tías no quieren tener sexo cuando se insinúan?&#8221;, que repitan 2º de BUP. Tres veces.</p>
<p>La muerte es, pues, el único tema de estudio interesante. No me refiero, claro está, a la muerte como hecho en sí mismo. Me refiero a la muerte y sus circunstancias, que decía Gasset (quien también dijo, por cierto, que cuando en Eruopa veamos la coleta de un chino asomarse por los Urales, deberíamos ponernos a temblar&#8230; o algo así; el caso es que los chinos ya han asomado la coleta, la cola, y el fistro sesual, y a todos nos da igual, ya veremos si sigue dándonos igual dentro de 20 años). La muerte es el eje sobre el que giran todos los temas interesantes: ¿qué es la realidad?, ¿existimos <em>realmente</em>?, ¿qué es existir?, ¿qué sentido tiene la vida?, ¿qué sentido tiene la muerte?, ¿quién elige a los diseñadores noveles que le hacen los vestidos a Mercedes Milà? (esta última está relacionada con la muerte, porque a algunos habría que matarlos).</p>
<p>Pero, a pesar de ser el único tema digno de consideración, es prácticamente imposible encontrar a alguien dispuesto a hablar de la muerte. Aquí todos nos comportamos como si lo de morirse no fuera con nosotros. Lo que viene a demostrar que, en el fondo, todos estamos acojonados con el tema, y preferimos hablar del último viaje a Brasil, de la última estupidez que ha hecho nuestro (vuestro) hijo, o de lo difícil que es nuestra vida consistente en ir y volver montado en un Audi a una oficina con aire acondicionado a mover papeles de un lado a otro. Esto ya lo aprendí yo de pequeñito (no lo del Audi, porque yo no vi un Audi hasta que no tuve bigote, sino lo de que nadie quiere hablar de la muerte), y eso me llevó a cultivar dos de mis grandes pasiones: hablar solo, y leer.</p>
<p>Y así llegó a mi vida, entre otros muchos, Julian Barnes, a quien <a href="http://1y1y1.es/2007/12/el-final-de-algo/">ya le dediqué una de mis críticas</a> con motivo de la lectura de su colección de relatos <em>&#8220;La mesa limón&#8221;</em>. Y ya entonces le aticé 4 estrellas como 4 soles, porque el tema que hilaba todas las historias era, cómo no, la muerte. Barnes me cautivó entonces con su sutileza, con su dejar pensar, su estilo que enseña pero no dice para qué enseña, que nos dice el qué pero no el por qué ni el para qué. Nos da preguntas, ñam, ñam, preguntas, preguntas, <em>that&#8217;s what I need</em>.</p>
<p>No volví a saber de Barnes hasta que un día leí un artículo sobre su última obra, todavía no traducida al español, en el que reproducían la primera frase del libro: <em>&#8220;I don&#8217;t believe in God, but I miss Him&#8221;</em>. Bravo, Fernando, bravísimo. Gran primera frase. <em>Beautiful, Fernando</em>. La frase, para la gente normal que no cree que hay que hablar inglés para sobrevivir, viene a decir: &#8220;No creo en Dios, pero Lo echo de menos&#8221;. Nótese que no echa de menos el hecho de creer, sino a Dios mismo. No es un matiz. O a lo mejor sí, a lo mejor Barnes lee esta crítica y dice &#8220;ostras, little Peter, no lo había pensado, yo escribí <em>Him</em> porque fue lo primero que me salió&#8221;, pero yo me atrevo a decir que no, que Barnes escribió lo que escribió porque no echa de menos el &#8220;engaño&#8221; de creer, sino la realidad, la certeza, la tranquilidad que nos daría saber que existe un Dios y que nuestra vida significa algo, que tiene un sentido, y por lo tanto nuestra muerte también lo tendrá. Creer es dudar, como ya dijo San Agustín. Y la duda puede ser desesperante.</p>
<p>Para Barnes, desde luego, lo es. Ha cumplido los 60, y todas las reflexiones que a lo largo de su vida ha hecho sobre la muerte (que son un montón) empiezan a tomar un peligroso carácter práctico. Barnes tiene miedo a morir. Tiene pánico a morir. Y leyéndolo, yo he sentido ese mismo miedo, ese mismo pánico. Porque, como él, yo tuve mi <em>réveil mortel</em> muy pronto, con 5 o 6 años si no recuerdo mal, y como él pienso desde entonces continuamente en la muerte, todos los días, muchas veces, desde muchos puntos de vista, a veces encontrando una idea que me resultaba reconfortante, y otras enfrentado a la casi certeza de que nada de esto tiene ningún sentido, que nada existe, que nada es. Y que, por lo tanto, el final es el final de todo. Que solamente somos los Sims de alguien que después se compró una Wii.</p>
<p>Barnes comparte, como digo, esa cuasi convicción de que esto es todo lo que hay. Y que, por lo tanto, después de esto no hay nada. Y con sus más de 60 tacos, la perspectiva es desde luego poco halagüeña. Pero aunque no seré yo quien tenga ningún argumento de peso para contradecir las desalenadoras conclusiones de Barnes, sí seré yo quien diga que esas conclusiones resultan de un análisis entre tramposo y miope, al que me atrevo a calificar de impropio de una mente tan despierta como (al menos eso me pareció en su día con <em>&#8220;La mesa limón&#8221;</em>) la suya.</p>
<p>Para empezar, Barnes mezcla 3 temas en el libro (que, por si no ha quedado claro hasta ahora, no es una novela, sino una especie de reflexión vital, un repaso de su relación con la muerte a lo largo de su vida, incluyendo aburridas y lamentablemente abundantes anécdotas autobiográficas). Por un lado, el libro trata desde luego de la muerte. De qué es la muerte, de si hay algo después, de qué sentido tiene la vida, de por qué tenemos que morirnos, de qué han pensado los grandes pensadores de la muerte a lo largo de la Historia. Por otro lado, Barnes se recrea (mucho más de lo necesario) en el <em>proceso</em> de morirse. Que todos sabemos que es inhumano, indivino, y que por sí solo descalifica a cualquier candidato que pretenda erigirse en Dios todopoderoso del Universo. Un Dios que cree necesario torturar a sus súbditos con despiadados procesos de descomposición de sus cuerpos, salvo, curiosamente, los procesos que informan al cerebro del dolor que provocan esas descomposiciones, no puede esperar que le tengamos mucho cariño. Es como el padre &#8220;de antes&#8221;, al que tenías que querer porque &#8220;te había dado la vida&#8221;&#8230; y porque si no lo querías, te metía un guantazo que cruzabas el salón girando sobre ti mismo como si fueras el Demonio de Tasmania.</p>
<p>Por último, Barnes también reflexiona sobre un tercer tema: la memoria y el Yo. La sensación de identidad y la consciencia. ¿Qué somos, <em>en realidad</em>? ¿Una colección de recuerdos? Si perdemos la memoria, ¿seguimos siendo <em>nosotros</em>? Todo un filón filosófico, desde luego. Y precisamente ahí tenemos el principal fallo del libro. Barnes abre 3 frentes (la muerte, el morirse, y la identidad) que cada uno por sí solo justificaría no sólo un libro sino una enciclopedia. Tratarlos al mismo tiempo, saltando de uno a otro como si estuvieran relacionados, y como si esa relación fuera superficial y evidente, resulta desconcertante cuando menos, y torpe cuando más.</p>
<p>Porque, además, y como ya decía antes, sus conclusiones sobre los 3 temas son demasiado simples. Digamos que su razonamiento, al final, se reduciría a algo así: si a partir de las evidencias que tenemos, la conclusión lógica es que no somos nada más que un montón de materia amontonada, eso es lo que debemos de ser. Huelga decir que el error de ese razonamiento es intentar encontrar algo que &#8220;trascienda&#8221; al montón de materia amontonada, basándose precisamente en las evidencias que podemos reunir como materia amontonada (es decir, la evidencia sensorial) y en la estructura lógica de un trozo de esa materia amontonada (es decir, el cerebro). Si utilizamos las herramientas materiales, no es de extrañar que lleguemos a la conclusión de que lo único que hay es materia. Eso es de 1º de Filosofía. Pero, para ser justo, es un &#8220;truco&#8221; (o un error) que han usado muchísimos pensadores a lo largo de la Historia. El más famoso, Descartes.</p>
<p>Pero que nadie deduzca de mis palabras que mi &#8220;recomendación&#8221; es ir por la vía &#8220;espiritual&#8221;. La vía espiritual no existe. O, si existe, no está a nuestro alcance. Porque caeríamos en el mismo error que Barnes, pero al revés: si asumimos que hay una vía espiritual, entonces es obvio que concluiremos que somos algo más que materia. En la hipótesis está implícita la conclusión. Es otro error común, pero inexcusable en cerebros medianamente bien amueblados. Así que haremos aquí la segunda criba de la tarde. Quien haya pensado &#8220;yo es que siento un no sé qué sobrenatural&#8221;, que apague el ordenador. Quien haya pensado &#8220;es que Dios nos quiere, pero a su manera&#8221;, que me borre de su Facebook. Y quien haya pensado &#8220;Dios es amor y vida, y se hizo hombre para liberar a la Humanidad&#8221;, que no me vuelva a dirigir la palabra hasta que haya entendido, de verdad, qué coños quiere decir esa frase. Que va a ser que no quiere decir nada.</p>
<p>Al final, el problema está en los fundamentalismos intelectuales. Con los creyentes no se puede hablar, porque en cuanto planteas 3 argumentos bien hilados enseguida te sueltan algo como &#8220;Dios en su infinito amor&#8230;&#8221;, o &#8220;el milagro de la vida nos demuestra que&#8230;&#8221;. Del mismo modo, los anticreyentes enseguida sacan la bandera de la Teoría de la Evolución o al bosón de Higgs o a la prima del fotón para demostrarte que todo está explicado, que ya lo sabemos todo, y que lo que sabemos es, precisamente, que no hay nada más. Y no te digo yo que no, ni a los unos ni a los otros, pero creo que ni los unos ni los otros tienen razón. Aunque, por supuesto, no puedo demostrarlo. Pero, al menos, yo no intento convencer a nadie. <em>&#8220;Sed cogita omnis qui credit, et creditando cogita, et cogitando credit&#8221;</em>. Eso es lo que hay. Lo único que hay. Y por mucho que nos duela, por mucho que nos desespere, eso es todo lo que hay. Aunque nadie quiera hablar de ello. Y aunque eso nos haga (me haga) sentirnos más solos todavía.</p>
<p>PS: ¿Que por qué le doy 4 estrellas al libro a pesar de todo lo que he dicho? Pues porque para un libro que encuentro que habla abiertamente de la muerte, y lo hace con estilo y con templanza, no le voy a dar un 3 y condenarlo al olvido. Porque, como sabéis, lo que se dice en 1y1y1 va a misa. En concreto, a misa de 12. Podéis ir en paz.</p>
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		<title>20 años no son nada; 30 sí</title>
		<link>http://1y1y1.es/2010/11/20-anos-no-son-nada-30-si/</link>
		<comments>http://1y1y1.es/2010/11/20-anos-no-son-nada-30-si/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 03 Nov 2010 01:01:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>joseramon</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Los mejores]]></category>

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		<description><![CDATA[Crimen y Castigo Fiódor Dostoievski 688 pags. Valoración: Esto va a ser largo, ya lo advierto. Para empezar, tranquilizaré a mi nutrido grupo de incondicionales seguidores: estoy bien. Últimamente no he escrito en el blog con la frecuencia habitual, pero tengo una buena excusa: estoy ocupado haciéndome rico. O, mejor dicho, pensando en cómo hacerme [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3><a title="Ver todas las críticas de libros" href="http://1y1y1.es/?cat=2"><img src="http://www.1y1y1.es/images/libro.png" alt="" align="left" /></a><strong>Crimen y Castigo<em></em></strong><br />
<em>Fiódor Dostoievski</em><br />
<img src="http://www.elresumen.com/libros/crimen_y_castigo.jpg" alt="" width="150" align="left" /></h3>
<p><strong>688 pags.</strong></p>
<h4>Valoración: <img class="noborder" src="http://1y1y1.es/images/ratings/gold/5.gif" alt="" align="bottom" /> <a title="Significado de las calificaciones" href="http://1y1y1.es/?page_id=29"><img src="http://www.1y1y1.es/images/ratings/interrogacion.jpg" alt="" /></a></h4>
<p>Esto va a ser largo, ya lo advierto. Para empezar, tranquilizaré a mi nutrido grupo de incondicionales seguidores: estoy bien. Últimamente no he escrito en el blog con la frecuencia habitual, pero tengo una buena excusa: estoy ocupado haciéndome rico. O, mejor dicho, pensando en cómo hacerme rico, que es básicamente lo mismo desde un punto de vista espiritual, aunque los resultados pecuniarios pueden ser muy diferentes. Paradojas de la vida. Pero vamos, que en cuanto consiga efectivamente hacerme rico, o consiga convencerme de que jamás voy a conseguirlo, volveré a escribir en el blog como antes y tan ricamente.</p>
<p>Vamos con el tema. Empezaré contando algo que creo que ya he contado varias veces en 1y1y1, pero que voy a contar una vez más porque me hace sentir superespecial. Cuando tenía 13 años y estudiaba 8º de EGB mi vida literaria no se había extendido más allá de <a class="zem_slink" title="Enid Blyton" rel="homepage" href="http://www.enidblytonsociety.co.uk">Enid Blyton</a>, <em>&#8220;El último mohicano&#8221;</em>, <em>&#8220;Ivanhoe&#8221;</em>, Julio Verne, y cosas por el estilo. Pero hete aquí que mi profesor de Letras en 8º tenía la que entonces me parecía fastidiosa y hoy me parece admirable costumbre de intentar que cada curso sus alumnos se adentraran en territorios más profundos de la Literatura. Para ello, cada cierto tiempo (ahora mismo no recuerdo cuánto), nos ponía un libro de lectura obligatoria. Es que en aquellos tiempos los profesores podían obligarte a hacer cosas, porque todavía no conocíamos el progresismo, la paz, ni a Bibiana Aido. Que, por cierto, ni siquiera había nacido, aunque ahora nos diga a los que le llevamos unos cuantos años cómo debemos comportarnos si queremos ser personas moralmente superiores.</p>
<p>El caso es que, como yo normalmente me sentaba en la última fila de la clase, y, por añadidura, me pasaba la mayor parte del tiempo (i) durmiendo o (ii) haciendo el canelo con mi compañero de pupitre (&#8220;sois más altos que horcas y siempre andáis haciendo monadas&#8221;, me diría 2 años más tarde, en 2º de <a class="zem_slink" title="BUP" rel="wikipedia" href="http://en.wikipedia.org/wiki/BUP">BUP</a>, mi profesor de matemáticas), el caso es que no me enteré muy bien de cómo iba el tema de la lectura obligatoria. Cuando ese día salí de clase vi colgado en la puerta un papel con dos títulos: <em>&#8220;Requiem por un campesino español&#8221;</em> de <a class="zem_slink" title="Ramón José Sender Garcés" rel="wikipedia" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Ram%C3%B3n_Jos%C3%A9_Sender_Garc%C3%A9s">Ramón J. Sender</a>, y <em>&#8220;El jugador&#8221;</em> de Dostoievski. Como no me gusta preguntar ni, en general, pedir ayuda, usé mi capacidad deductiva para salir de la situación. &#8220;Será que nos da 2 libros a elegir, y que cada uno se lea el que prefiera&#8221;, pensé, astuto.</p>
<p>Obviamente, y teniendo en cuenta que con 13 años no sabía nada de ninguna de las dos obras ni de sus respectivos autores, todos estaremos de acuerdo en que la elección era fácil. ¿Quién habría elegido leerse un libro sobre un campesino, español además, cuando la otra alternativa era leerse un libro sobre un jugador escrito por un tipo de apellido impronunciable? Pues hala, ahí me tienes diciéndole a mi madre que me tiene que comprar un libro para el colegio, y apuntándole en un papel el título y el autor. Después resultó que mis deducciones habían sido erroneas: el profesor había puesto los 2 títulos para que votáramos todos cuál preferíamos (él ya era demócrata y progresista, pero no gilipollas, porque aunque hoy nos parezca increíble hubo un tiempo en que esos 3 atributos no iban en un lote), y después todos nos leyéramos el libro elegido por la mayoría. Por increíble que parezca, mis gañanes compañeros eligieron a Sender. Tócate los mismos. Pero para mí ya era tarde: yo ya me había leído <em>&#8220;El jugador&#8221;</em> y me había jurado a mí mismo que, en cuanto me sacara el Graduado Escolar después de pasarme un año más durmiendo en clase, me iría a Rusia, me daría a la bebida, y me pasaría los días y las noches jugándome a la ruleta los miles de rublos que de alguna manera habría conseguido antes (esta última parte del plan no la tenía muy pulida, lo reconozco, esa es una característica que se ha mantenido en mis planes también en la edad adulta).</p>
<p>Tuve, por supuesto, que leerme el maldito requiem por el maldito campesino español, que por contraste con el héroe alcohólico y ludópata de <em>&#8220;El jugador&#8221;</em> me pareció un puto loser, y me reafirmó en mi determinación de consagrar mi vida a una existencia disoluta y viciosa. Pero siempre por un fin noble. O no. Tampoco eso lo tenía muy claro entonces. El caso es que así es como Dostoievski entró en mi vida y, con él, la Literatura. Momento crítico de mi proceso de duplicación celular, a fe mía.</p>
<p>Todo esto que he contado hasta ahora, y que a un ojo poco avezado podría parecerle un truño pedante e injustificado, se revelará bajo la mirada de un experto como un truño pedante pero tangencialmente justificado. Porque mi temprana relación con Dostoievski explica muchas de las rarezas que he tenido (y mantenido) a lo largo de los años, pero sobre todo explica por qué mi crítica de <em>&#8220;Crimen y Castigo&#8221;</em> va a ser la que es. Dostoievski me hizo ver el mundo de otra manera, y ha sido precisamente esa otra manera de ver la vida la que me ha salvado no pocas veces de enloquecer cuando la primera manera, la &#8220;normal&#8221;, la cotidiana, se ha hecho insoportable. No digo que Dostoievski sea el único autor que pudiera conseguir eso, pero en mi caso fue él, y como el león agradecido al ratón que le quita una espina de la pata, yo siempre le estaré agradecido a Dostoievski (nótese mi modestia al compararme yo con un león, mientras pongo a Dostoievski a la altura de un ratón). Así que no: esta crítica no va a ser objetiva. Y sí: el blog es mío y critico como me da la gana. Esto ya lo he dicho también muchas veces.</p>
<p>Aclararé ahora, por que se me pasa por la punta de la pipa, que Dostoievski también me jugó una mala pasada. O me la jugué yo mismo, pero por su culpa. Porque durante muchos años yo asumí que Dostoievski era un autor realista. Él veía el mundo así, yo veía el mundo así&#8230; ergo todo el mundo ve el mundo así. Ese fue mi razonamiento durante mucho tiempo. Yo pensaba que, como Fiódor y yo, todo el mundo sufría en su interior, y simplemente ofrecía una fachada de felicidad superficial ante los demás por una cuestión más de educación que de convicción. Yo pensaba que todo el mundo, como Fiódor y yo, se atormentaba con razonamientos circulares y estériles sobre cualquier nimio detalle lejanamente relacionado con la existencia humana. Huelga decir que cuando me enteré de que Dostoievski NO era un autor realista, el batacazo fue mayúsculo. Y, además, ya era demasiado tarde para reconstruir mi reputación y convertirme en una persona alegre y superespecial. De repente, era un tío raro. Qué palo. Y en aquella época no había psicólogos pagados por el Estado. De verdad que no sé cómo pude sobrevivir. Algún día se me hará justicia cuando le pongan mi nombre a una plaza, y algún progresista, demócrata y gilipollas, hable de mí en el discurso de presentación de la película sobre mi vida, subvencionada por el Ministerio de Cine y Mujeres Emancipadas Por La Paz.</p>
<p>Y así llegamos, por fin, a <em>&#8220;Crimen y Castigo&#8221;</em>. Que ya es hora, digo yo, que esto me está pareciendo larguísimo incluso a mí mismo. Que teclear cansa, o qué os pensáis, panda de vagos. Total: que después de leerme <em>&#8220;El jugador&#8221;</em>, decidir vivir en un casino, y concluir que Dostoievski era el tipo que mejor describía la realidad tal y como <em>todos</em> la entendíamos, me puse a leer todas las novelas del gran Fiódor que se me pusieron a tiro. <em>&#8220;Crimen y Castigo&#8221;</em> fue, of course, una de ellas. Calculo que debí de leerla con unos 14 años, lo que quiere decir que me he reencontrado con ella 30 años después. Manda huevos. Y el reencuentro ha servido para muchas cosas. La primera, para pensar. Cosa sana donde las haya. La segunda, para constatar que aunque el tango diga que 20 años no son nada, yo digo que 30 años sí son algo. Y la tercera, para anotar mentalmente que en el siglo XIX la gente no debía de pensar mucho en hacerse rica, porque si no, no se explica de dónde sacaban el tiempo para leerse obras de 700 páginas. Porque yo, o me pongo a hacerme rico, o me pongo a leer. Las dos cosas a la vez no pueden ser.</p>
<p>30 años sí son algo, decía. Son mucho, añado ahora. Son tantos, que la primera vez que leí <em>&#8220;Crimen y Castigo&#8221;</em> me identifiqué, por supuesto, con Raskolnikof, y decidí, con la volatilidad que caracteriza junto con el acné a la adolescencia, que lo de entregarse al alcohol y al juego no molaba tanto como me había hecho creer Alexei Ivánovich, y que en realidad lo que me apetecía de verdad era entregarme al delito y la huida perpetua, acompañado de una prostituta adolescente que aliviara mi tormento interior con una devoción espiritual sin límites hacia mi persona y, por qué no, con una entrega física incluso superior en las largas noches de invierno. Que en Rusia son especialmente largas. Bonus pack.</p>
<p>Me imaginé tantas veces esa foto mía, atravesando la estepa rusa en una loca huida con la única compañía de mi pequeña prostituta, que de hecho cuando ahora empecé a leer la novela por segunda vez casi la única escena que recordaba de ella era el apasionado, brutal, precioso, desgarrador encuentro entre Raskolnikov y Sonia en el que él la reconoce como su inevitable destino, y le ofrece a ella, a su vez, su fatal compañía para el resto de su vida. Transcribí esa escena hace unos días en el blog, pero vuelvo a transcribirla ahora porque el blog es mío y bla bla bla.</p>
<blockquote><p>-Ahora no tengo a nadie más que a ti -dijo Raskolnikof-. Vente conmigo. He venido por ti. Somos dos seres malditos. Vámonos juntos.<br />
Sus ojos centelleaban.<br />
“Tiene cara de loco”, pensó Sonia.<br />
-¿Irnos? ¿Adónde? -preguntó aterrada, dando un paso atrás.<br />
-¡Yo qué sé! Yo sólo sé que los dos seguimos la misma ruta y que únicamente tenemos una meta.<br />
Ella le miraba sin comprenderle. Ella sólo veía en él una cosa: que era infinitamente desgraciado.<br />
-Nadie lo comprendería si les dijeras las cosas que me has dicho a mí. Yo, en cambio, lo he comprendido. Te necesito y por eso he venido a buscarte.<br />
-No entiendo -balbuceó Sonia.<br />
-Ya entenderás más adelante. Tú has obrado como yo. Tú también has cruzado la línea.</p></blockquote>
<p>Es, probablemente, la mejor escena de amor desesperado de la Historia de la Literatura. Y el que no esté de acuerdo, que no me vuelva a dirigir la palabra. Pero sin acritud, que yo soy también progresista, demócrata, y gilipollas.</p>
<p>Así que, durante estos últimos 30 años, para mí <em>&#8220;Crimen y Castigo&#8221;</em> era, básicamente, la historia de Raskolnikov. Más que eso: era Raskolnikov. Y hete aquí que ahora, una vez terminada esta segunda lectura, la novela vuelve a atravesarme de lado a lado y me ofrece una nueva visión de mí mismo. Ya no soy el joven atormentado que, creyéndose superior a los demás y al mismo tiempo más noble, se siente primero en el derecho de utilizar a sus semejantes, y después en la obligación de purgar por ello, pagando con su vida por su soberbia y desterrándose casi voluntariamente a una vida de privaciones acompañado sólo por su amor, por su destino, por su única alma gemela, por Sonia. De repente, leo por segunda vez <em>&#8220;Crimen y Castigo&#8221;</em> y  me reconozco tan evidentemente en Svidrigailof que me pregunto cómo no me he dado cuenta mucho antes. Ya no soy el idealista que, habiendo caído en el vicio, busca la redención en la virtud. Soy el pragmático que, sabiendo que el vicio es profundo e inevitable y la virtud superficial e inalcanzable, se conforma con ser indulgente consigo mismo y convivir con su propia existencia mientras ésta no exija sacrificios excesivos, haciendo de la búsqueda de un placer razonable el objetivo principal de su vida. Svidrigailof se me aparece ahora como el auténtico héroe de esta novela, y la escena en la que muere, cómo no, suicidándose, quitándose la vida cuando ésta se hace simplemente insostenible, pero haciéndolo sin dramas ni alharacas, sino sólo como una consecuencia lógica de la metafísica propia de alguien que ha entendido la auténtica superficialidad de la existencia, esa escena, digo, me parece ahora tan sublime como me pareció en su día la desesperada declaración de amor de Raskolnikov a la joven prostituta Sonia.</p>
<p>No hay más que decir. Sólo que <em>&#8220;Crimen y Castigo&#8221;</em>, como todas las grandes obras, tiene muchas lecturas. Y que el lector es parte de cada una de esas lecturas, como yo he podido comprobar ya dos veces. Lo de menos, por supuesto, es el crimen, la intriga sobre si habrá o no habrá castigo (que lo habrá, como ya adelanta el título, aunque falte saber si será un castigo interior o público). Lo de menos es el final almibarado, propio de una época en la que los finales &#8220;reales como la vida misma&#8221; no estaban bien vistos. Son los personajes, los pensamientos, los tormentos interiores, los que hacen que <em>&#8220;Crimen y Castigo&#8221;</em> sea lo que es. El basurero que apenas tiene dos líneas de texto en una escena aislada de un capítulo de transición tiene más vida interior que el protagonista del 90% de las novelas publicadas en la última década. Es el signo de nuestros tiempos.</p>
<p>Hace poco leí un artículo en el que calificaban a <em>&#8220;The Wire&#8221;</em>, la mejor serie de televisión que he visto ever, como &#8220;una novela rusa en Baltimore&#8221;. No se puede decir nada mejor. Ni nada más cruel. La vida misma. Dostoievski, qué grandes semanas me has hecho pasar otra vez. Lo único que no te perdonaré nunca es que no pusieras claramente y en letras bien gordas, al principio de todas tus obras: &#8220;atención, esto no es una novela realista&#8221;. ¡Ah, perro, qué engañado me tuviste! Pero, por otro lado, cuánta compañía me has hecho. Ni pa ti ni pa mí. Hasta siempre.</p>
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		<title>La madre de todos los momentos</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Jul 2010 02:34:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>joseramon</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Los mejores]]></category>

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		<description><![CDATA[Okuribito (2008) Despedidas Dirigida por Yôjirô Takita Con Masahiro Motoki y Ryoko Hirosue Valoración: Llega el verano, y con él el momento en el que la borreganía en masa se pone a moverse de un sitio a otro del planeta. No se sabe muy bien para qué, ni siquiera ellos mismos lo saben, pero el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3><a title="Ver todas las críticas de cine" href="http://1y1y1.es/?cat=7"><img src="http://www.1y1y1.es/images/cine.png" alt="" align="left" /></a><strong><a href="http://www.imdb.com/title/tt1197624/">Okuribito (2008)</a></strong><br />
<em><a href="http://es.movies.yahoo.com/d/despedidas/index-5633145.html">Despedidas</a></em><br />
<img src="http://melancholicandroid.files.wordpress.com/2010/01/okuribito-12.jpg" alt="" width="150" align="left" /></h3>
<h4>Dirigida por Yôjirô Takita<br />
Con Masahiro Motoki y Ryoko Hirosue</h4>
<h4>Valoración: <img class="noborder" src="http://www.1y1y1.es/images/ratings/gold/4.gif" alt="" /> <a title="Significado de las calificaciones" href="http://1y1y1.es/?page_id=29"><img src="http://www.1y1y1.es/images/ratings/interrogacion.jpg" alt="" /></a></h4>
<p>Llega el verano, y con él el momento en el que la borreganía en masa se pone a moverse de un sitio a otro del planeta. No se sabe muy bien para qué, ni siquiera ellos mismos lo saben, pero el caso es moverse. Viajar, dicen. Descubrir otros lugares, dicen, conocer otras culturas, tomar el sol en otras playas. Como si hubiera algo distinto al resto en este peñasco ínfimo en el que nos ha tocado pasar una ínfima parte de los 14.000 millones de años que tiene el Universo y de los cientos de miles de millones que todavía tiene por delante y que nosotros no podremos contemplar. Pero, oye, si has estado en La India eres más sabio. Y si te has tomado un frapuccino en el Starbucks de Times Square, entonces ya eres la polla.</p>
<p>Total, que me pongo a ver <em><a class="zem_slink" title="Departures (film)" rel="imdb" href="http://www.imdb.com/title/tt1069238/">Okuribito</a></em> y pienso: la gente es gilipollas. Porque se pasa la vida buscando la diferencia y evitando lo igual, y al final lo igual nos puede a todos y manda las diferencias a cascarla. Hoy no tengo muchas ganas de escribir, así que seré breve: ante el momento de la muerte, todo palidece. Ni viajes, ni subidas de salario, ni cien polvos en una noche con Miss Noruega. Llega la de la guadaña y todos somos una porquería. Por eso es tan importante dignificar el momento de la muerte. Porque sabemos que nosotros estaremos un día ahí, y queremos pensar que no seremos un simple puñado de átomos en proceso de descomposición.</p>
<p>Los japoneses, que nos parecen tan diferentes (si además de estar en La India y en Gringolandia también vas a Japón, entonces ya puedes ser el protagonista de todas las fiestas de cumpleaños a las que te inviten), se mueven por los mismos motores básicos que nos mueven a nosotros. Las presiones sociales, la búsqueda del sentido de la vida, el amor. Y la muerte. El miedo a la muerte, y el respeto a la muerte. Y en <em>Okuribito</em> todo esto queda reflejado de manera magistral. Sólo hay un pequeño barniz almibarado en algunos momentos que le resta fuerza al conjunto de la obra. Por lo demás, es una preciosidad. La muerte, de la que todos renegamos, contiene toda la vida en sí misma. Y por eso, el momento de la muerte es el momento supremos. Presenciarlo es algo extraño. Dignificarlo es algo necesario. Y viajar a Cancún es una estupidez. Hala, que tengáis todos unas buenas vacaciones. Pero, por favor, no nos torturéis a los demás con las fotos.</p>
<p>El trailer en versión original (subtitulada, que tampoco soy tan listo)<br />
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