Lo siento, mis padres me enseñaron que no es bueno hablar con desconocidos. Después he comprobado que la vida les ha ido dando la razón sistemáticamente. En resumen: no quiero que te pongas en contacto conmigo. Si no te gusta el blog, no lo leas. Si te gusta, léelo. En cualquiera de los dos casos, a mí déjame en paz.

Post to Twitter Enviar a Twitter