Lo que todos hemos soñado hacer. Por fin un valiente se ha atrevido.
ArchivosPag 3 de 66
Del dolor, la verdad y el bien
Miguel García-Baró

318 pags.Valoración:

Cuando leí el título de este libro pensé: qué gran invento son los fascículos. Porque si lo hubieran publicado en fascículos, los editores se habrían ahorrado talar cuatro ramas más y yo me habría ahorrado 12 euros, al haber dejado la colección después de que el autor me hubiera contado lo que me tuviera que contar sobre el dolor. Lo de la verdad y el bien, sinceramente, me importa un pito. Sobre todo porque son dos conceptos subjetivos, y por lo tanto variables, y eso quiere decir que el análisis de una persona concreta en un momento concreto, incluso si analiza lo que se ha dicho sobre el tema a lo largo de la Historia, está por fuerza “contaminado” por la visión que esa persona y su época tienen sobre esos conceptos tan abstractos, humanos, y esquivos.
El dolor, sin embargo, es un concepto objetivo. Pondré un ejemplo: pídamosle a un diputado del PP que nos cuente la verdad sobre el 11-M, y después pidámosle a uno del PSOE que haga lo mismo. A continuación, pídamosles a ambos que nos digan en qué consiste ser un ciudadano de bien o cómo se puede contribuir a hacer el bien en el mundo. Y, por último, pongámonos unos crampones en los pies, démosles sendas patadas en los huevos a esos dos mismos políticos, y preguntémosle qué han sentido.
Anticiparé el resultado de tan peculiar experimento, para evitar que algún lector fundamentalista del blog se ponga manos a la obra: con las dos primeras preguntas obtendremos respuestas tan diferentes que, de hecho, dudaremos de haber preguntado efectivamente lo mismo a esos dos próceres de nuestra sociedad. Sin embargo, a la tercera pregunta obtendremos una misma y unánime respuesta, que será además tajante, incuestionable, y, añado, difícil de escuchar puesto que nos la darán con lágrimas en los ojos y arrodillados en el suelo.
Quiero decir con todo esto que siempre he sentido una fuerte curiosidad por entender qué coño pinta el dolor en la realidad, pero que el bien y la verdad me parecen elucubraciones de burgueses ociosos entre armagnac y armagnac. De hecho, y para ser más precisos, siempre he sentido una fuerte curiosidad por entender qué coño pinta el dolor en una realidad que pueda tener algún tipo de sentido trascendente. Porque, claro está, si esto es una sopa de bosones y fermiones que se juntan y se separan, y dentro de 10.000 millones de años se convierten todos en gelatina de fresa, el Universo colapsa, y hasta luego Lucas, entonces el dolor sería simplemente un adorno más de ese enorme cóctel de frutas hecho por un mandril en el que de vez en cuando se cuela un higo podrido.
Pero si uno intenta construir una hipótesis de trascendencia, sea la que sea, el tema del dolor suele ser un pequeño problema para dotarla de cierta coherencia intelectual. Es difícil ser verde, decía la rana Gustavo, pero más difícil es tener que aceptar que es necesario que exista el sufrimiento para algo, para cualquier cosa, para lo que sea. Es difícil tener que aceptar que ahora mismo, mientras yo escribo, cientos de personas están muriéndose entre dolores insoportables, dolores inimaginables, muchas de ellas solas, muchas de ellas sin haber llegado a cumplir unos pocos años de edad, muchas de ellas sin casi haber nacido, muchas de ellas torturadas hasta incluso en su agonía por otras personas que, a pesar de entender perfectamente el dolor que causan, no dejan de causarlo.
Ante esa realidad a la que, utilizando el término técnico acuñado por la Academia Ontológica de Wichegstagen, llamaré puta realidad de mierda, es difícil construir ningún razonamiento que intente encontrar algún tipo de trascendencia. Que todos los bosones y fermiones que suben y bajan de sus estados cuánticos tengan, como uno de sus propósitos fundamentales, agruparse de tal manera que formen unas entidades capaces de sentir dolor y sufrimiento en grados tales que las propias entidades lleguen a preferir dejar de existir como tales, tiene huevos, utilizando también la expresión técnica que introdujo el Profesor Grijánder en la Conferencia a Albacete que puso para hablar con su tía abuela.
Dicho todo lo cualo, afirmo ahora: la primera parte de este libro está muy bien. El autor, que ha leído más filosofía de la que yo podría leer aunque ahora tú me dijeras ven y yo lo dejara todo para dedicarme a ello durante el resto de mi vida, hace una exposición brillante del concepto del dolor, de sus implicaciones, de las actitudes que reclama, y hace una brillante apología de la valentía, esa virtud tan denostada en estos tiempos en los que la cobardía se disfraza de paz, igual que la venganza se disfraza de justicia.
Las exposiciones sobre el bien y la verdad me han interesado menos, pero no porque el autor no las aborde con la misma autoridad y conocimiento que la primera, sino porque como dije antes son dos temas que no me interesan en absoluto. De ahí las 2 estrellas de la valoración global.
Y para terminar, reproduzco un fragmento de la introducción de la obra, que tiene, como el resto del libro, miga suficiente como para hacerse un buen bocadillo. Habla el autor de ese momento en la vida en la que uno se hace la gran pregunta, y se enfrenta por primera vez a lo absoluto, a lo único, a lo que ya no te abandonará nunca a pesar de que te genere un enorme gasto en aspirinas y antiácidos:
Se trata de un peso terrible, pero también de un don. Es, en verdad, el peso y el don por excelencia, por antonomasia. Y en él surge el individuo de cara a lo absoluto, en diálogo inacallable con lo absoluto, absolutamente requerido por lo absoluto que a él le interpela como al que, en última instancia, está solo.
Hala, mañana reunión a las 11.
Después de tanto tiempo sin fútbol (¿cuánto hace? ¿1 semana? ¿2? ¡Dios, cómo hemos podido aguantarlo… somos unos machotes!) llega por fin el Mundial. Y con tal ocasión me llega este edicto de Zaragoza, tierra noble y sabia donde las haya. Cúmplase.
EDICTO PARA LA ESPOSAS, MADRES, HERMANAS, PRIMAS, AMIGAS, NOVIAS, MOZAS Y MUJERES EN GENERAL:
1.- Les informamos que del 11 de Junio al 11 de Julio , se celebrará el Mundial de Fútbol , así que lean las secciones deportivas y todo lo referente al evento, para que tengan tema de conversación; si no lo hacen, no se extrañen de que no les hablemos, no tendrá sentido.
2. – Durante el Mundial la televisión es nuestra, a todas hora, sin excepción. El mando no se mira, y mucho menos se toca.
3. – Si tienen que pasar frente a la tele durante un partido no nos importa, siempre y cuando pasen gateando y sin distraernos, o esperando prudentemente alguna pausa (fuera de banda, de puerta, etc).
4. – Durante los partidos estamos sordos y ciegos. No esperen que les oigamos, que abramos la puerta, contestemos el teléfono, llevemos los hijos al colegio, acompañarlas a ningun lado o ayudar en algún trabajo. Nada. Para eso los hombres no somos capaces de hacer más de una tarea a la vez no?
5. – Sería bueno que siempre tengan cervezas en la nevera, y whisky a mano en abundancia y sonrían y atiendan bien a los amigos que llegan a ver el mundial. Nosotros nos encargaremos de revisar que las bebidas y comidas estén listas, y que no falten nunca. Y si no nos vamos al bar, allí siempre están listas, con la posibilidad casi matemática de llegar a cualquier hora intempestiva y en estado
francamente lamentable, en cuyo caso no cabe tomar ningún tipo de represalia ya que si nos hemos ido ha sido por la incomodidad a la que nos vemos sometidos en nuestra propia casa. En agradecimiento, les dejaremos ver la televisión, desde la media noche hasta las 6 de la mañana.6. – Por favor, si nos ven molestos porque nuestro equipo favorito va perdiendo, no nos digan “no es para tanto” o “en el siguiente seguro ganan”, eso nos hace cabrear incluso más. Todo español futbolero lleva un seleccionador dentro, respétenlo!
7. – Pueden sentarse a ver UN partido con nosotros y pueden hablar (poco) en el descanso y sólo si hay anuncios. Y no abusen, UN partido.
8. – Las repeticiones de los goles son muy importantes. No importa si ya las vimos o no las hemos visto, las queremos ver de nuevo. Muchas veces.
9. – Que no se le ocurra a ninguna de sus amistades bautizar al niño o hacer una Primera Comunión un sábado o domingo de partido del Mundial porque:a) No iremos. b) No iremos y c) No iremos
10. – Ni se les ocurra decirnos “hace mucho que no vamos a casa de mi madre”, porque no iremos bajo ningún concepto. Ya es un inconveniente en cualquier otra ocasión, muchísimo más durante el Mundial.Si un amigo nos invita un domingo a ver fútbol iremos sin más trámite. Es más, iremos cualquier día y a cualquier hora, sin pensarlo.
11.- Los resúmenes de la jornada Mundialista durante la noche son tan importantes como los propios partidos; no se les ocurra decir “pero si eso ya lo viste. ¿Por qué no cambias?”.
12 – Los jugadores son buenos o malos, pero NUNCA son ni guapos ni feos.
13.- Finalmente, ahórrense expresiones como !Qué bueno que el Mundial es cada 4 años!….Estamos inmunizados contra esas palabras necias. Entre Mundial y Mundial hay Eurocopa, y cada año hay Liga, Copa del Rey, Liga de Campeones, Copa de la UEFA… Nuestra benevolencia al no abusar de ello roza el altruísmo, no se pasen de listas…
LÉASE Y CÚMPLASE!
Nota: Les recomendamos fijar este aviso (edicto), en los lugares más visibles de la casa (sala principal, comedor, nevera), con el fin de que no digan después que no se les avisó con tiempo. El incumplimiento de estas normas acarreará inmediatamente la suspensión por un año de Salsa Rosa y Dónde Estás Corazón, así como del programa de Ana Rosa Quintana, con la sustitución de los mismos por la colección en DVD de Duelos Históricos del Marca o similares.
The Taking of Pelham123 (2009)
Asalto al tren Pelham123

Dirigida por Tony Scott
Con Denzel Washington y John Travolta
Valoración:

Los robos espectaculares se están convirtiendo en un partido Madrid-Barça: se supone que es el partido del siglo, pero se juega uno cada 6 meses. Y es que los siglos ya no son lo que eran, ahora duran poquísimo. De ahí que a los grandes ladrones no les dé tiempo a planificar robos magistrales con tan poco tiempo. Porque planear el robo del siglo cuando tenías 100 años para hacerlo era algo asumible, pero hacerlo cada 2 o 3 meses es imposible. Es la tiranía de Hollywood, que necesita sangre fresca continuamente.
De hecho, ahora ya ni siquiera le dan la oportunidad a los nuevos ladrones para que planeen sus propios robos espectaculares. Mejor cogen robos ya filmados, y los vuelven a rodar con actores de ahora, y metiendo en el guión Internet, wifi, helicópteros, y tacos por todas partes, que es lo que diferencia las películas modernas de las antiguas. Bueno, eso y los efectos especiales. Pero que nadie entienda esto como una crítica, por favor, yo soy un gran partidario de los efectos especiales. Todas mis películas favoritas tienen efectos especiales.
Pero, dicho eso, los efectos especiales no lo son todo. Los actores también son fundamentales, y en esta película tenemos a Denzel Washington y John Travolta para demostrarlo. Son ellos, en realidad, los que hacen de “The taking of Pelham123″ una película “de verdad” y no un telefilme de Antena 3. Con otros dos actores de medio pelo esto no pasaría de ser una historia cien veces vista, cien veces bostezada, y cien veces dormida con la siesta.
Así pues, el resultado final se queda en un meritorio término medio. La película es entretenida gracias a las actuaciones de Denzel y John, pero no pasa de ser un entretenimiento regularcillo porque la historia no da más de sí. Tal vez cuando se rodó la original el público no estaba tan resabiado, pero ahora ya nos conocemos de sobra a esos ladrones hiperinteligentes que nunca son lo que parecen ser, y que siempre tienen un plan B, un plan C, y un plan W. Y que al final, paradójicamente, acaban siendo pillados por un tipo normal y corriente, que no piensa tanto como ellos pero actúa guiado por nobles propósitos. Eso, por cierto, tampoco resulta creíble hoy. Hace 40 años a lo mejor. Pero ahora… ¿quién se cree que un tipo va a arriesgar su pellejo por salvar la vida de 20 inocentes? Bueno, salvo que esos 20 inocentes sean los concursantes de un reality. Entonces sí. Pero ¿qué 20 participantes de un reality iban a estar juntos viajando en metro? Si es que es lo que decía: que la historia no resulta creíble.
El trailer un versión original y en español
Los rodeos y las demoras no deben importarnos. Como él dice: un desvío del camino también es un camino.
“El calígrafo de Voltaire”
Pablo de Santis
Mis rumbas
El Pelos

Valoración:

En este blog hay mucho racista. Sí, sí, ahora no os pongáis a mirar para otro lado. Y lo sé porque estoy seguro de que en estos momentos muchos de vosotros estáis pensando: “¿qué le ha pasado a este, que mete en la sección de Música una crítica de un disco de rumbas gitanas?”. ¡Ajá! Ahí os he pillado. ¿Qué pasa, que los rumberos no tienen derechos a estar en la sección de Música? ¿Es que los gitanos que cantan a los estupefacientes sólo pueden salir en el blog en la sección de Desvaríos? No, amigos. Estáis muy equivocados. No seré yo quien relegue a El Pelos y sus colegas a una sección marginal. Si Paul Simon ha tenido su momento de gloria en 1y1y1, la rumba catalana gitaneira también tendrá aquí su merecido reconocimiento.
El Pelos no necesita presentación. O, si la necesita, no seré yo quien se la haga, no sea que lo presente mal y vuelva del Más Allá para darme una mano de hostias. El Pelos no se andaba con chiquitas. El Pelos era una fuerza de la Naturaleza. Una fuerza desatada, a pesar de los múltiples intentos por atarlo que hicieron los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, como el mismo Pelos se encarga de relatarnos en sus profundas y desgarradas letras. Veamos un ejemplo extraído del hit de este álbum que hoy revisamos en 1y1y1:
La grifa es una cosa que te pone ciego, te ve la pestañí, te lleva p´al talego
Ahí está, como siempre, la mirada crítica de El Pelos, ese ojo escrutador que analiza los conflictos sociales y les pone fondo de guitarreo y palmas para ponernos la piel de gallina, como si estuviera pasándonos una navaja por la espalda. Que igual nos la está pasando, cuidado, que El Pelos no está para tonterías.
“Mis rumbas” rebosa sensibilidad y conocimiento del alma humana. Sobre todo del alma quinqui, que también es humana, por supuesto, que yo tengo muchos amigos quinquis, y quincas, por si alguien lo dudaba. Viva Bibiana Aído. Viva la diversidad. Vivan todas las razas, menos la blanca, que somos todos despreciables. Sobre todo los hombres, que no pensamos en otra cosa. Qué asco, de verdad, quién pudiera ser mujer cobriza y tener sólo sentimientos nobles. Menos mal que en el mundo existe El Pelos para hacernos sentir esas cosas a las que sólo los espíritus más elevados pueden acceder. Veamos otro ejemplo:
Siempre metido entre prostitutas, entre chorizos y maricones, me he convertido en un bala perdida en este mundo de drogadicciones
¡Ah, Dostoievski, qué pena que no coincidieras con El Pelos en esta abstracción intangible de espacio y tiempo a la que llamamos Universo! Bueno, Universo la llamamos nosotros, El Pelos la llamaría puta mierda de vida, pero es que El Pelos tenía un don para la poesía.
En fin, uno podría estar escuchando a El Pelos toda la vida, y después necesitaría otra para poder entender en todas sus dimensiones las auténticas cargas de profundidad morales que este trovador de los narcóticos dejó para la posteridad. No descarto abandonar la Física Subatómica para dedicarme en cuerpo y alma al estudio de la obra de El Pelos. Obra extensa, en cualquier caso, en la que encontramos tanto piezas en solitario como colaboraciones con los más prestigiosos opiófilos del planeta. Ahí están, por poner un par de ejemplos, el disco de El Pelos con Los Marus, editado en lujosa edición de casete de gasolinera, o la delicatessen titulada “Er Vaquilla con Er Pelos” que estos dos fenómenos del cannabis se grabaron mano a mano. Si llega a entrar en esa grabación la DEA, se hacen los objetivos de todo el año en 10 minutos. Y es que en tan brillante trayectoria sólo echaríamos de menos, a parte de un bote de Pantene, un disco a medias con Los Tanos Rumberos, pero ya habría sido demasiado.
Siempre recordaremos a El Pelos, porque somos gente agradecida, como el propio Pelos lo era. Y si no, a los hechos me repito:
Dame chocolate que me ponga bien
Que cuando yo te vea me acordaré
En fin, cuesta terminar una crónica que, como esta, es auténtico alimento para el espíritu, sobre todo para el espíritu aficionado a las adormideras. Pero en algún momento hay que parar. O no. El propio Pelos nos advierte de que hay cosas que el ser humano no debe abandonar en ningún momento, puesto que son el alfa y el omega de nuestra existencia en este valle de lágrimas. Así que, para terminar, aquí va una última inyección de desconstrucción ontológica por cortesía de El Pelos. A ver quién no siente un escalofrío en la rabadilla cuando escucha estas sabias palabras:
A mí me gusta, me gusta beber,
a mí me gusta, me gusta fumar,
a mí me gusta la mujer
que me da mucho placer
Un par de las obras maestras que han glosado la crónica de hoy
“La grifa”, una oda a la libertad y al tráfico de drogas, pero no por vicio sino por convicción
“Señor juez”, un agudo análisis del sistema judicial y su imbricación en el destino de las personas humanas
Dedicada especialmente para todos los superespeciales que me estarán escuchando.
Una vez más, estoy del buen lado de la línea que separa a los desgraciados de las personas normales. Puedo compadecerme de los demás.
“Tres historias frente al mar de la muerte” (de “Historias de hombres casados”)
Marcel Birmájer.
Fundamentos de la vía media
Nágárjuna

244 pags.Valoración:

Alguien dijo en algún libro que leí (nótese una vez más la debilidad de mi memoria, que me obliga a tener un blog para no darle dos veces la mano al mismo) que una religión es un sistema de pensamiento que cumple 3 requisitos: (i) presenta una justificación trascedente de la vida, (ii) promueve un código de conducta para la vida, y (iii) incluye una serie de ritos para materializar elementos de lo primero y lo segundo. O sea, que una religión explica por qué la vida es como es (porque Dios es un señor barbudo que nos quiere mucho, porque Dios es un señor lampiño que no nos quiere nada, porque Júpiter se enamoró de Afrodita y le puso los cuernos con su hermana…), nos dice cómo comportarnos en la vida mientras estamos en ella (no robarás, no te jincarás a toda chuqui viviente, no comerás chorizo…), y nos propone rituales comunes para que nos sintamos parte de un grupo y, por lo tanto, más seguros de que estamos en lo cierto (vamos todos a misa, vamos todos a La Meca, encendamos todos velas delante del altar de los antepasados…).
Cualquier sistema de pensamiento que cumpla esos 3 requisitos es una religión. Por eso, ser del Barça no es una religión, porque no incluye el primer elemento (si Dios existiera, sería del Barça, lo que deja sin explicación el hecho de que exista el Real Madrid). Pero seguir a Maradona sí es una religión, porque al ser la Tierra redonda, Maradona bien podría ser el que controla el planeta y decide sus designios; además, Maradona nos ha dado un magnífico ejemplo de cómo vivir en este mundo, y los ritos de su religión incluyen insultar a la prensa y acudir a los partidos de Argentina tajado. Ahí están los 3 elementos.
¿Es el budismo una religión? Sí. Explica la existencia de “este” mundo, da unas guías de comportamiento mientras estamos en él, y tiene sus propios ritos (la túnica naranja es, probablemente, el más molón de todos). Y como buena religión, viene en distintos sabores. Los cristianos pueden ser católicos, protestantes, ortodoxos, evangelistas… los musulmanes pueden ser suníes, chiíes, wahabíes… y los budistas, pues igual. Tengo entendido que la escuela mahayana es la más extendida, pero no es la única. Y para demostrarlo, aquí está (figuradamente, porque palmó hace casi 20 siglos) Nágárjuna, fundador de la famosa “vía media” cuyos principios se exponen en este “Fundamentos de la vía media” que empecé a leer con grandes expectativas.
Y las expectativas eran grandes porque después del periplo interior que me llevó a recorrer un montón de religiones cuando tenía unos 30 años, me quedó claro que la religión más interesante desde un punto de vista intelectual es sin duda el budismo. Es una religión que no cae en el infantil error de intentar explicar este mundo con argumentos de este mismo mundo. No intenta explicar el comportamiento de Dios con analogías humanas, que se desmontan con 2 preguntas y que, en el peor de los casos, consiguen que Dios parezca un pobre infeliz con muy mala leche. Muuuuuy mala leche.
El budismo prescinde del concepto de Dios casi absolutamente (el “casi” es una valoración mía, seguramente un budista lo quitaría) y por lo tanto no tiene que explicar por qué Dios es bueno, es omnipotente, y es un sádico que permite que se torture a niños, todo a la vez. Muerto el perro se acabó la rabia, debió de pensar Siddarta Gautama. Y pensó bien. De hecho, pensó muchas más cosas bien. El libro “El silencio del Buddha” es uno de los mejores libros de religión que he leído jamás, desde luego mucho más enriquecedor intelectualmente que la Biblia o el Corán, que son entretenidos desde un punto de vista antropológico pero poco más. Y el Bhagavad Gita es una horterada para un occidental, aunque tiene pasajes de calado. De Warren Sánchez y similares ni hablamos.
“El silencio del Buddha” explica, entre otras cosas, por qué Buddha tenía la desconcertante costumbre de no contestar nada cuando le preguntaban. La razón, resumiendo mucho el argumento, es que no hay respuestas acertadas ni equivocadas, puesto que el problema es que la pregunta está mal hecha. Porque, como decía, los budistas elevan varios niveles el discurso trascendental con respecto a las religiones abrahámicas. Cosa no muy difícil, por otro lado. Digamos que las religiones abrahámicas están en un primer piso (en la planta calle están las religiones de las Grecia y Roma clásicas), y el budismo está en el ático. No en el sobreático ni en la azotea, pero mucho más arriba que los otros claramente.
Y tras esta bonita, aunque ladrillera introducción, se plantea una pregunta que apunta a una contradicción. ¿Por qué, después de esta alabanza al nivel intelectual del budismo, le endiño un cicatero 2 a estos “Fundamentos de la vía media”? Pues porque Nágárjuna se entrega a un ejercicio de malabarismos lingüísticos que no me atrae nada. Demostrar que el lenguaje es incorrecto o insuficiente para explicar la realidad no aporta nada sobre la realidad en sí misma. Es obvio que el lenguaje, al ser una herramienta humana, va a tener las limitaciones propias de nuestra naturaleza. Pero esto es lo que hay, amigo Nagarjuna. Las cualidades de una palabra no dicen nada sobre las cualidades del objeto que denomina. Y, por extensión, demostrar que el lenguaje cae en contradicciones no quiere decir que la realidad sea contradictoria. Simplemente quiere decir, en el peor de los casos, que hemos elegido mal las palabras o, incluso, que hemos conceptualizado mal la realidad y por lo tanto hemos “elegido mal” las cosas que hay que nombrar.
“Fundamentos de la vía media” se queda, pues, en un ejercicio de virtuosismo dialéctico. Nágárjuna retuerce las palabras hasta que confiesan, y después extrapola esa confesión a los conceptos que denominan esas palabras. Error. Si el lenguaje está mal diseñado el problema es nuestro. Ningún ente trascendente tiene nada que ver con eso. La realidad es la que es, independientemente de cómo la llamemos. El salto que hace Nágárjuna es un salto de fe, sólo que de otro tipo de fe del que requieren las religiones abrahámicas.
Y el problema de la fe es que se tiene o no se tiene. No se puede razonar, no se puede enseñar, no se puede compartir. Es una búsqueda personal, lo que no quiere decir que sea una búsqueda individual. Nágárjuna no es, sin embargo, un compañero de viaje que me haya aportado mucho. Si acaso, la confirmación de algo de lo que ya me convenció aquel viaje por las religiones que mencionaba antes: que las religiones no son el sitio en el que hay que buscar si uno quiere entender algo más sobre la famosa pregunta del “qué coño es todo esto”. Para eso, la Física Fundamental ofrece pistas mucho más interesantes. Y ahí estamos.
Staten Island (2009)
No estrenada en España

Dirigida por James DeMonaco
Con Ethan Hawke y Vincent D’Onofrio
Valoración:

“Shortcuts” (“Vidas cruzadas”) marcó un antes y un después de la Historia del Cine. Antes de verla y después de verla, quiero decir, que es el único antes y después que puede marcar cualquier película. Porque antes de ella ya había habido otras películas que desarrollaban varias tramas aparentemente desconectadas que, poco a poco, y sobre todo al final, convergen y nos dejan el bonito mensaje de que en este mundo todos somos responsables unos de otros, no hay buenos ni malos, no hay importantes ni prescindibles, cada cosa que te pasa es consecuencia de lo que otras personas, mi mejores ni peores que tú, han hecho para conseguir su propia felicidad.
En esa línea, y anterior a “Shortcurts”, yo recuerdo, por ejemplo, “Grand Canyon”. Y ha habido otras posteriores que casi siempre han sido recibidas con éxito de público (la crítica tiene que criticar, que para eso se llama así) porque ahora vivimos en el tiempo de la vanidad y a la gente le encanta sentirse inteligente. Y la gente cree, pobres borricos, que la inteligencia se pone de manifiesto cuando uno tiene que conectar pequeños detalles. Ese tipo de películas es, en ese sentido, perfecto. Los espectadores compiten para ver quién se da cuenta antes de que el tío que estaba al fondo en la 2ª escena era, en realidad, el protagonista de la 4ª historia, o que el policía que detiene al malo es, posteriormente, el cuñado de la madre soltera que va abortar al hospital. Esto me lo estoy inventando, pero es que en estas películas también hay mucho personaje “de la vida real”.
Dicho todo esto, “Staten Island” intenta seguir la estela marcada por todas esas películas de historias entrecruzadas, y podría decirse que formalmente lo hace, aunque el resultado sea muy pobre. Con la excusa tangencialísima de que todos los personajes de la película viven en Staten Island (en algún sitio tenían que vivir en cualquier caso), empezamos a ver tramas que más que cruzadas están simplemente relacionadas. No son una historia que se ve desde distintos puntos de vista, sino distintas historias que comparten algunos personajes. Un truco barato para intentar dar una sensación de completitud que, al menos en este caso, no cuela.
Las historias son aburridas por separado, y el mero hecho de que un mismo personaje aparezca en varias no las hace ni más ni menos interesantes. El ritmo es lento, y las pequeñas intrigas que deberían engancharnos son tan intrascendentes y obvias que en 5 minutos cualquier cerebro de más de 10 años las resuelve, o se imagina su resolución sin fallar mucho. Al final, y como también se ha puesto de moda últimamemente, la película quiere dejar un gusto agridulce. Pasan cosas malas, sí, pero también pasan cosas buenas. ¿Cuáles pesan más? No se sabe. El director quiere que volvamos a sentirnos inteligentes intentando entender su mensaje. El problema es que el mensaje viene en un envoltorio tan aburrido que para cuando termina la película se nos han quitado las ganas de abrirlo. Que se lo devuelvan al remitente.
El trailer, sólo en versión original porque creo que no se ha estrenado en España
Ahí va otra cita con miga.
Supongo que a su esposa y a sus dos hijos les habrá dicho la verdad. Y que decir la verdad tampoco habrá servido para nada. Pocas de las afecciones del alma son comunicables.
“A cajón cerrado” (de “Historias de hombres casados”)
Marcelo Birjámer
![Reblog this post [with Zemanta]](http://img.zemanta.com/reblog_e.png?x-id=aa0cc031-a8af-41d8-abc2-e4e66e82ed53)
![Reblog this post [with Zemanta]](http://img.zemanta.com/reblog_e.png?x-id=9bac633d-6b2b-423c-8c7d-d90b3feff02e)
![Reblog this post [with Zemanta]](http://img.zemanta.com/reblog_e.png?x-id=443ab22b-95b3-410c-9775-bde30fee3ec0)
![Reblog this post [with Zemanta]](http://img.zemanta.com/reblog_e.png?x-id=0b4f26a5-d90e-4a1e-9035-ff22b7855ee0)
![Reblog this post [with Zemanta]](http://img.zemanta.com/reblog_e.png?x-id=e2839709-0f94-453d-b489-e89389fc6c59)
![Reblog this post [with Zemanta]](http://img.zemanta.com/reblog_e.png?x-id=cadd9eca-ab0f-4744-9b7b-0cd0a39be3a7)




